Esto no esta bien – Parte 2
Encuentro a mi hijo en una página porno.
Tuvieron que pasar unos días para pensar en como abordar esa conversación con mi hijo. Tenía pensado decirle el sábado que estamos en casa para ver como decirle lo que había encontrado. Las conversaciones en esa página porno no habían cesado, cada día que pasaba entraba a revisar su perfil y podía ver que hablaba con alguien diferente todos los días, cada hombre era mas o menos de mi edad o mayor. Tenia chats con hombres de 40, de 35, hablando de como su cuerpo estaba listo para ellos y le respondían con fotos y videos masturbandose. Continuaba mi confusión al excitarme y erectarme con esas conversaciones, confieso que me corrí con una, es por ello que tenia que conversar con él.
Mi esposa salió hacia el mercado refunfuñando porque me quedaba ‘trabajando’. Escuché el golpe seco de la puerta principal y me quedé inmóvil, contando los segundos. Ahora que no había nadie que nos interrumpiera, el aire se sentía espeso, casi irrespirable. Volví a mirar la carpeta abierta en el monitor: ese contenido morboso, esos videos que no deberían existir en la mente de un adolescente. Sentí una punzada de asco que me subía por la garganta. Sabía que tenía el tiempo justo antes de que ella volviera con las bolsas del mercado. Caminé hacia el cuarto de mi hijo, tratando de que mis pasos no me delataran, preguntándome cómo diablos se empieza una conversación sobre el infierno que acababa de descubrir.
Cristian estaba en su cuarto, no había querido ir con su madre y su hermana. «Se quiere quedar solo y jalarsela?» pensé.
Caminé lentamente hacia su cuarto, con el pulso acelerado decidí enfrentar esta disyuntiva y hablar con él.
-Oye hijo ¿estás ocupado?
+Hola pa, no para nada, andaba jugando play.
-A ya, es que quiero hablar contigo sobre algo.
+¿Sobre que pa? ¿que pasó?
-Es sobre algo que encontré en mi computadora.
Pude notar que se tensó un poco, no se que habrá pasado por su cabeza pero estoy segurp que la página paso aunque sea por un momento.
-¿De tu computadora? que paso pa se malogró.
-No hijo, ven acompañame.
Salimos los dos del cuarto y lo lleve a la oficina, jale un asiento y nos pusimos los dos frente al computadora.
-Se que a tu edad, hay algunas cosas que empiezan a cambiar en ti, algunos sentimientos que empiezan a aflorar.
-si? *me mira mi hijo confundido»
—Y pues, ya estás pasando a ser un adolescente —continué, sintiendo que las manos me hormigueaban sobre mis rodillas—. Pero ser hombre no solo significa seguir esos impulsos, sino saber controlarlos. Saber distinguir lo que es… natural, de lo que es oscuro. De lo que te hace daño a ti y a otros.
Me quedé callado un segundo. El zumbido del computador era lo único que llenaba el vacío. El dedo me tembló un poco mientras acercaba la mano al ratón.
—He encontrado algo, hijo. Algo que no esperaba de ti. Algo que me hace preguntarme en qué momento dejamos de hablar de verdad.
*Mi hijo me detiene*
-Pa, espera, puedo explicarlo *visiblemente nervioso*
-Entonces sabes de lo que estoy hablando. *Digo también nervioso*
*Mi hijo baja la mirada*
-Escuchame, no te sientas mal, se que a tu edad estas explorando muchas cosas, solo quería saber algunas cosas.
-Pa… no se, estoy muy confundido
*Abro la pagina web con su perfil*
-Dime, que es lo que sientes sobre esto.
—No sé… —repitió él, y esta vez su voz fue apenas un hilo—. Al principio era solo curiosidad, pa. Todo el mundo habla de eso, todos entran. Pero luego… luego dejas de sentir que está mal. Te acostumbras.
*Mis manos sudorosas abro el chat*
-Estos hombres.. son muy mayores que tu, ¿que buscas?
-Me recuerdan a ti pa…
*Un escalofrío paso por mi espalda*
-A mi? ¿por que?
-Tu… pene, es el único que he visto, al ver de esos señores… me acuerdo del tuyo. Quiero conocer más sobre eso, ver de otros tamaños… de otros hombres.
La temperatura del cuarto se elevó.. o era la mía? sentía la erección de mi pantalón despertar «¿Que mierda?» decía para mi interior.
-Hijo pero.. por que buscas como yo.
-Ya te dije, lo he visto de cerca cuando nos bañamos
-Entiendo hijo, solo quiero que nadie te haga daño.. no te encuentres con nadie, pero si quieres..
El timbre del celular sobre el escritorio vibró con una violencia que nos hizo saltar a los dos. El nombre de mi esposa destellaba en la pantalla, rompiendo la burbuja de confesiones y vergüenza que acabábamos de crear.
Contesté por puro instinto, sin apartar la vista de los ojos enrojecidos de mi hijo.
—¿Aló? —mi voz salió ronca, extraña.
—¡Oye! ¿Sigues con esos papeles? —la voz de ella sonaba agitada, con el ruido del tráfico de fondo—. Se me pasó la mano con las compras y no voy a poder con todo. Estoy en el paradero de la avenida, el que está frente al grifo. Ven a recogerme ahora mismo, que las bolsas se van a romper. ¡Apúrate!
—Ya… ya voy —atiné a decir antes de que colgara.
-Hijo, espero profundizar este tema contigo, iré a ver a mamá.
-Ok pa.
Mi hijo sale del cuarto, yo me levanto y me acomodo el pantalón, estaba tan excitado… «Con mi hijo? Esto no esta bien» Pense.
CONTINUARÁ


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