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Fantasías / Parodias, Gays, Incestos en Familia

HERMANOS FUGITIVOS – CAPITULO 1

ESTA ES UNA HISTORIA FICTICIA INCESTUOSA DE DOS HERMANOS (SEAN Y DANIEL DIAZ) CREADA DESDE MI IMAGINARIO. Y SON PERSONAJES ORIGINARIOS DEL VIDEOJUEGO LIFE IS STRANGE 2. SE RECOMIENDA TENER NOCIÓN DEL MISMO PARA DISFRUTAR MEJOR DEL RELATO.

CAPÍTULO 1: CAMINOS MÁS UNIDOS (Parte 1)

 

Desde aquella tarde-noche espectacular de julio que tuvo Sean con su hermano, hasta el día de la fecha: 28 de Octubre de 2016, vivió como los reyes; la vida le sonreía; gozó como búfalo en celo casi cada noche; le iba bien en colegio y se hacía más conocido.

La siguiente noche tras lo ocurrido, Sean se dio una ducha para poder acostarse fresco como lechuga. Llevaba una toalla en su cintura que, una vez ya él estando en su cuarto, se la quitó y se la colocó en la cabeza para secarse su cabello. A pesar de que la ventana de su cuarto daba a la calle, no le importaba que lo viesen, es más, empezó a notar que cada vez era más desvergonzado y atrevido, le encantó la idea de que lo espiacen mientras se masturbara o tuviese sexo.

Más allá de esa idea (que provocó que tuviese gomosa esa enorme, velluda y ancha verga), colocó música en su equipo, con el volumen moderado ya que sabía que su padre se había ido a dormir temprano. Luego, aún desnudo y con su toalla ahora en sus hombros pasando por su nuca, se sentó en el borde de su cama y empezó a textear con sus amigos Eric y Lyla, organizando tareas pendientes para el siguiente día.

Dadas a estas circunstancias, Sean no se había percatado de capaz lo más obvio. Su hermanito Daniel, había abierto ligeramente la puerta para espiarle mientras se cambiaba. No pudo evitar relojearlo entero, era hipnótico todo lo que observava; ese cabello revoltoso y rebelde; esa cara atractiva por su mirada y sonrisa tanto sincera como morbosa; ese torso delgado y a penas marcado, con muy pocos vellos en el pecho, pero con esa clara y obvia fila de vello corporal que bajaba desde por encima del ombligo hasta lo siguiente más atractivo de su hermano; esas bolas colgantes y velludas, con ese tronco ancho y venoso y una cabeza enorme y que estaba claramente húmeda.

Daniel no podía evitar lo que sentía, esa calentura lo transformaba de un niño a un crío en celo. Llevaba sólo su calzoncito ajusto corte «V» de su caricatura favorita: Hot Dog Man. (Más encima estoy calzones parecían pequeños ya para él porque su erección sobresalía de la liga del calzón y su culo era tan gordo y rebosante que siempre su calzón se metía entre sus calzones).

En un momento dado, Sean empenzó a manosearse el ganso para acomodárselo e incluso se rascó las bolas para luego olerse los dedos rápidamente. Ver esta escena, puso a Daniel tan necesitado de la atención no sólo de Sean si no del Macho de Sean; ese lado morboso, dominante e incluso posesivamente amoroso con él. Por lo que Daniel empezaría a masturbarse como había aprendido, sacando su pene erecto de su ropa interior sin bajársela del todo.

Tras dos minutos, Sean llegaría a darse cuenta de que la puerta estaba abierta y pudo ver la figura de Daniel en la penumbra del pasillo, por lo que exclamó un claro, pero no tan intenso:

 

– ¡Hey…! ¿Daniel que haces ahí? –

 

Acto seguido, Sean se levantó desnudo todavía, sacudiendo ese enorme pedazo, y se acercó a la puerta para tomar a su hermanito del brazo desocupado y hacerlo entrar. Rápidamente, asomó la cabeza para ver si su padre no los había visto y al no notarlo, cerró la puerta. Daniel pudo apreciar la retaguardia de su hermano: una espalda recta con pocos lunares, pero una clara cola desnalgada pero no esquelética, y sorprendente lampiña.

Esto solo confirmaba dos cosas, a Daniel también le atraían los culos. Y que flaco desnalgado tiene vergón asegurado.

 

– ¿Y sí papá te veía? Ten más cuidado Daniel. – Giró hacia el menor y respondió.

 

– Pe-perdón Sean… es que… no pude evitarlo… Lo siento. – Respondió inseguro mientras que su cara se ponía como un tomate.

 

Sean se arrodilla con una pierna para quedar a mejor altura con su hermano y le levanta la mirada a este con su mano tomándolo gentilmente del mentón. – Oye no te preocupes Enano, pero a la próxima toca la puerta o algo. –

 

– ¿Entonces no puedo venir a verte? –

 

– Pues prefiero que me espíes mientras estoy despierto antes que dormido como antes. Así que… –

 

– Si… perdón por eso también… – Dijo desviando los ojos a un costado, apenado.

– Ya tontín, no pasa nada. Estás conmigo Daniel. – Y acto seguido le besa la mejilla. – ¿Quieres ver más?~~ – Sonrió Sean mientras se volvía a monearse el ganso, asomando y escondiendo su cabeza rosada y mojada con su prepucio.

 

– Siempre Sean… Estás increíble hermanito. – Y un gran destello de ilusión y deseo brillaron en los ojos del menor.

 

Entonces Sean, se irguió dejando su gran cuerpo expuesto frente a Daniel estando tan cerca uno del otro. Daniel, respondiendo a sus deseos, empezó a masturbar suavemente el pene pesado de su hermano mientras besaba su pecho y, con cada beso, bajaba su cuerpo más y más hasta ponerse de cuclillas y empezar a oler esa enorme verga que a esas alturas estaba explotada de ganas. Súper dura era decir poco, esos 22cm hipnóticos volvieron a aparecer. Luego empezó a besarla con deseo incluso sacando la lengua y pasándola por todo ese enorme tronco.

 

– Sean, amo esto~ Quiero siempre hacer esto contigo~. – Decía mientras besaba y masturbaba la verga de hermano.

 

– Ven Enano, así estaremos mejor… –

 

Sean se recostó prácticamente en su Puff para que Daniel pudiese estar más cómodo, arrodillado como perrita sacando cola con ese calzón que le marcaba los cachetes con forma de corazón, mientras que Sean le enseñaba a mamar su verga tanto despacio y ferózmente. Cada vez se hizo más experto y su garganta se acostumbraba, logrando tragarla casi toda dejando hilos e hilos de baba y flema.

Y así… fueron pasando los días, las semanas, hasta que llegó el 28 de Octubre a tres días de Halloween…

Sean, ya con 16 años, volvía con su amiga Lyla del colegio y texteaba con Jenn, la chica que le gustaba, para ver si iba a ir a la fiesta de Halloween, a lo que Lyla anima a Sean a ir. Fuman unos cigarros en el pórtico de la casa de Sean repasando que llevar a la fiesta y como este debía declararse con Jenn. Aún así Sean sabía que iba a tener a su niño preferido para cuando él quisiese si es que lo de Jenn no funcionaba.

Luego se despidieron y al entrar se encontró a su padre y la perrita entangada de su hermanito en la cocina decidiendo quien se quedaba con un chocolate, Sean hizo de intermediario, y decidió que se lo quede Daniel, su padre le dio un cumplido, él bajó por las escaleras al garaje, y en eso aprovechó de nalguear y apretar las nalgas de Daniel, este último sonrió y rió dándose la vuelta y diciendo «ayyy~~ oye~~». Y Sean sonrió en respuesta de forma pervertida. Era clara la cercanía y confianza de estos dos amantes.

Sean buscó sus preparativos para la fiesta (que sería esa misma noche valga aclarar). Buscó unas latas de refrescos y cerveza; unos snacks y caramelos de Halloween; una colcha para dormir; unos condones por sí lo de Jenn funcionaba; una pipa por si salía fumarse unos buenos; y faltaba lo importante, dinero. Luego fue con su padre a pedir permiso para ir y pedir algo de dinero, su padre le dio $40 USD en recompensa no solo por ser sincero con lo que iba a hacer esta noche, si no también por haber mejorado su relación con Daniel, ya que dejaron de pelearse hace meses.

 

– (Uff papi si supieras las cosas que le hago a la trola de tu hijo que te tocó) – Pensó el perverso de Sean.

 

Ya se regresó arriba y tocó, de curioso, la puerta se hermanito para ver qué hacía y en eso abrió la puerta Daniel y Sean pregunta que qué hacía, si seguía con ese tal proyecto secreto que le había comentado hace días. Daniel respondió que sí y que no se meta que era Top Secret. Sean rió, le revolteó el pelo y se metió a su cuarto.

Ya en su mundo se puso música de costumbre en su equipo de música, abrió su notebook e hizo una videollamada con Lyla, ya ahí empezaron a hablar de chismes del colegio mientras que, como siempre, Sean dibujaba sus bocetos o artes.

En eso entró de sorpresa Daniel al cuarto de Sean, sacándolo de onda porque llevaba un disfraz de zombi con sangre falsa y empezaba a molestar haciendo ruidos y burlas a Sean, incluso se acercó a manosearle el bulto ya que Lyla no podía alcanzar a ver eso. Sean se desespera y saca de mala onda y forma a su hermano, diciéndole que se vaya a jugar a otra parte u que no moleste. Acto seguido Lyla lo reta por tratar mal a su hermano.

En eso se ve por la ventana que Daniel salió al patio delantero a jugar y empezó a molestar al hijo del vecino, manchándolo con la sangre falsa, Sean escuchó la discusión por lo que salió a ayudarle. Todo empeoró porque los chicos empezaron a los golpes, todo porque Sean quería defender a Daniel, no solo porque tiene 9 años si no porque nadie toca a su niñito mas que él (Y porque el vecino era un racista y se lo merecía).

Y lamentablemente el bravucón cayó noqueado al suelo con la mala suerte de que pasaba un policía en patrulla y vio todo, por lo que al bajarse y ver a un chico tirado con «sangre» sacó rápidamente el arma y los tiró al suelo a los chicos para llevárselos detenidos. Ante tanto alboroto, vino Esteban (el padre de los chicos) a ver qué ocurría y se acercó en buena fe para calmar al policía pero esté en un nerviosismo disparó accidentalmente a Esteban, matándolo al instante. Esto provocó que Daniel gritara de agonía y una misteriosa fuerza invisible hizo que todo explotara, dejando como únicos supervivientes a Sean, milagrosamente, y Daniel.

Sean al reaccionar a los pocos segundos, pudo ver como la parte delantera de su casa, y la del vecino, quedaron igual de destrozadas, la vereda desquebrajada, la farola caída y la patrulla dada vuelta.

Directamente se levantó y corrió por el cuerpo de su padre para ver si podía rescatarlo, pero era imposible. Las lágrimas y gritos se quedaron cortos por escucharse muy cerca a otras patrullas llegando, así que solo quedaba reaccionar; agarró el cuerpo inconsciente de su hermano; entró a la casa, buscó su mochila; y salió con esta y Daniel cargándolo en brazos. Ahora solo tocaba uir, por el bien de Daniel y de él.

Las horas pasaron y se hacían eternas, huyendo por los lados oscuros de Seattle, con un Daniel inconsciente, con poco y nada en la mochila. Cuando se hizo la noche, por fin llegaron a un lugar estable, la parte baja de un puente a las afueras de la ciudad. En eso deja reposar a Daniel sentado, apoyado contra la pared. Sacó su bolsa de dormir que por suerte la tenía y apagó su celular para que no lo rastreasen, o llamasen, o que le enviasen mensajes, o por si las dudas y guardar batería. Ya luego se acomodó en la colcha y con la luz de la ciudad se lograba ver atravez de la penumbra y notó que era un punte en el que no había bagabundos ni nadie circulando. En serio pareció un lugar seguro. Ya luego empezó a anotar lo sucedido en su cuaderno de dibujos, como para tener algo que hacer y despejar la mente.

Momentos después ya por fin despertó Daniel y un respiro hondo surgió de Sean por asegurase que Daniel se encontraba bien.

 

– Mierda Daniel, ¿sí estás bien? ¿No tienes nada? ¿No te lastimaste? –

 

– ¿Q-qué sucede? ¿Sean… qué pasó? –

 

– Daniel, no se que pasó, te desplomaste de repente y no supe cómo reaccionar, ¿no te duele nada verdad? –

 

– Estoy bien… ¿pe-pero qué hacemos aquí? –

 

– Eh… ¿a-aquí? Ehh… – La desesperación en la cara de Sean de no saber qué responderle a su hermano, era tan tangible que cortaba el viento. – Eh… estamos en una exploración… ¿recuerdas? Pa-papá planificó esta excursión. Nos espera al final. –

 

– ¿En serio? No-no recuerdo nada… –

 

– Es que no sé porqué te desplomaste… y te tuve que cargar, este es nuestro camping momentáneo… hasta que encontremos a papá. –

 

– ¿Vamos a estar aquí siempre? –

 

– No Enano, mañana seguiremos caminando y tendremos otros campings… Ahora ya oscureció, hay que descansar… –

 

– Ohhh… está bien… – Dijo aún confundido, sin poder entender bien del todo la situación, pero no le disgustaba la idea de hacer camping con su hermano.

 

En eso Sean abrió si mochila y le dio a su hermanito unas galletas dulces y gaseosa para que cene.

 

– Toma Enano, es lo que pude traer… –

 

– Ohhh!! Gracias Sean, amo estas galletas. –

 

En eso Daniel se metió a la bolsa de dormir a comer junto a su hermano. Escucharon el sonido de los autos pasar; el sonido del fino riachuelo bajo al puente; y Daniel se apoyó como de costumbre en el pecho de su hermano mayor y ecuchó su corazón y respiración mientras que este le acariciaba el pelo.

 

– Sean… esto no está tan mal, al fin tu y yo solos en una aventura jaja. –

 

Sean lo pensó unos segundos, pero rió y respondió. – Al fin tú y yo juntos Dani. Eres… lo mejor ¿sabes? –

 

– ¿En serio Sean…? – Preguntó el jovencito curioso y volteó su cabeza hacia arriba para ver a su hermano de nuevo.

 

Sean sin dudarlo, se inclinó para besarlo en la boca de nuevo. Hacían ya como tres días que no habían tenido tanta interacción como esta. Dani recibió el beso y no dejó que parara.

 

– Sean~~ Yo… te extrañaba~~. –

 

Expresaba un Daniel repleto de deseo, recordando la cantidad de pajas que le dedicó a su hermano; la cantidad de veces que le olió los calzones, las bolas, la verga y las axilas a su hombre; la cantidad de veces que se tragó, no solo esa enorme verga, si no también litros y litros de leche espesa que recorrieron toda su boca y garganta. Esta noche no sería distinta.

 

– Daniel… ¿seguro que quieres seguir? Mira que estamos afuera… – Le advertía Sean.

 

Inmediatamente después Daniel metió su mano adentro del pantalón y calzón de Sean y empezó a pajearlo. Y a su vez agachó su cabeza para morderle los pezones a su hermano mayor, aunque tuviese la camiseta por encima.

 

– Mierda Daniel… me vas a hacer acabar rápido así. – En eso Sean se baja su pantalón y calzón rápidamente y toma de la nuca a Daniel y restriega su cabeza en toda su pelvis y vergota.

 

– Tanto querías esto… pues cómetela puta~. – Daniel respiraba los olores de su hermano mientras le pasaba la lengua por donde podía hasta que pudo acomodar la verga de su hermano con su boca y empezar a mamarsela hasta donde podía.

 

– Dios Daniel… aprendiste muy bien… recuerda también chuparme las bolas. – Y Daniel obedeció, babeo todo lo enorme que tenía Sean.

 

No pasaron ni tres minutos y Sean al fin se animó a probar el culo enorme de su hermano a si que le ordenó que se detenga y se levantara.

 

– Ey Enano~~ quiero hacer algo más, levántate. – Daniel se detuvo, se limpió la boca con la manga y se levantó como dijo su amo.

 

– Sí Sean, ¿qué pasa? –

 

– Quítate esos pantalones y muéstrame que llevas ahí abajo, Chiquito~ – Decía mientras se recostaba de costado mientras la seguía jalando su verga toda baboseada viendo como su niño se desnudaba.

 

– Mmmh~~ Sean, cuando me lo pides así no mmresisto~~ – Y así empezó Daniel a bajarse su pantalón marrón, junto a sus zapatillas y camisa a cuadros azules. Ya estando en calzones, Daniel empezaría a moverse y ticarse provocativamente y acomodarse ese mismo calzón que le quedaba chico de corte «V». – ¿Qué opinas hermanito? Llevo el calzón que te gusta. –

 

Se notaba la cara de deseo y morbo de Sean en ese momento y su verga estaba más dura que nunca, super hinchada de leche y venosa, parecía que explotaba.

 

– Ven nenita sucia~~, te voy a enseñar algo. – Sean extendió su mano y Daniel se acercó y la tomó.

 

Sean recostó a Daniel encima suyo pero en posición de 69 por lo que Daniel entendió que debía seguir matando ese tronco enorme lleno de leche, y eso hizo. Mientras, Sean empezó a manosear y nalguear el culo enorme de su hermano, era impresionante como alguien tan flaco es tan culo gordo, por lo que prácticamente le sacó a jalones es calzón ajustado y lo dejó tirado a un lado para hundir toda su nariz en ese culazo lampiño, morenito pero con un ano super rosado, y cuando al fin Sean ve ese ano rosado palpitante sin duda empezó a meterle lengua ferozmente.

 

– Mmhg~~ Sí~~ Maaa-ahhh!- más Sean~~. – Exclamaba la puta de Daniel sin poder creer lo que sentía, esta sensación tan placentera que lo humedecía más y más. Su penecito estaba frotándose en el pecho de Sean y se mojaba un montón por tanto placer.

 

– Esto sí es vida Daniel. Este orto de trola es mío~~. – Dijo Sean desaforadamente pasando la lengua por toda la raja de Daniel, mordiendo sus nalgas y pasando la lengua también por sus bolitas.

 

– Sean~~ Ya no aguanto~~. – Expresó el menor, a lo que Sean sin dudarlo movió el pene erecto de su hermanito hacia el y lo metió directamente en su boca y por la posición tanto de ambos como la forma del pene de Daniel se coordinaron como para que Sean pueda tragarsela entera y pasar su lengua hasta la base del tronco de Daniel.

 

– Ahhgg~~ síííí!!~~ Sean~~. – Terminó jadeando Daniel cuando acabó. Soltó 5 potentes chorros de leche que pasaron directo por la garganta de Sean tragandoselos.

 

Luego Sean mueve gentilmente a Daniel para que se recueste en la colcha y el mayor quedando encima del menor.

 

– Sean~ Eso fue genial… – Decía aún jadeando y colorado la puta de Daniel.

 

– Te amo Enano~, ahora toca tu premio. –

 

Sean se reacomodó de tal forma, como misionero, para empezar a rozar su enorme verga gorda en el culito del chiquito y para que se pudiese sentir ese jugoso, pegajoso, ruido y morboso franeleo entre ambos provocando que Daniel se volviera a excitar, haciendo que aflojara su ano de vuelta y accidentalmente Sean metiera media vergota adentro de Daniel.

 

– AHH! Sean… Eso duele~, Ayy! –

 

– Mierda, perdón Daniel… la-la metí sin querer. – Sean por el susto de no querer lastimar a Daniel la sacó rápido haciendo que hiciera ese típico sonido húmedo de «POAP-«.

 

– AHHG~~ Mierda~~. – Nunca Daniel había hecho tremendo gemido y jadeo de puta goloza y súper fuerte como para que hiciese eco en el puente.

 

Luego Sean se babeo los dedos para chapotearle ese ano humedecido así se calmaba como un bebé y más encima le dijo «Shh…», cosa que funcionó y volvió a pedirle que siguiese mientras abrazaba con deseo la espalda de su hombre, de su amo, de macho protector.

Sean volvió a frotarse como lobo en celo hasta que nuevamente entró sin querer y ya ahí Sean la metía de a deveras por no poder aguantarse las ganas y bastó un minuto de meter y sacar la punta, sin que Daniel se quejase tanto, para acabarle nueve chorros de leche blanca, caliente y espesa adentro de ese ano rosado.

 

– Ahhhgg~~ Siii Daniel- PUTA DE MIERDA~~ Toma~~. – Jadeaba Sean.

 

– ah~~ siii~~… – Gemía Daniel ya más calmadito y tragando toda esa leche.

 

Ya cuando Sean se volteo a un costado su verga salió expulsada del ano de Daniel haciendo que este se estremeciese de placer por la sensación provocandole un temblor de piernas y un pedito de burbujas de leche que escurría de ese ano dilatado a la fuerza prácticamente.

Pasaron como dos minutos de reposo por tanto placer y nuevamente Daniel se acurruca en el pecho de Sean y este lo abraza y besa su cabeza tiernamente.

 

– Sean, yo también te amo. No quiero estar lejos de ti. – Dijo Daniel abrazándome con fuerza.

 

Sean no logró responder nada por recordar todo lo que sucedió en casa y le aterraba su futuro con Daniel, por lo que sus lágrimas brotaron y cayeron por sus mejillas, al igual que su fuerza se intensificó y abrazó como nunca a Daniel.

 

– Daniel. Eres mi mayor tesoro… No te voy a perder. – Le susurró con voz quebrada.

 

 

HASTA AQUÍ LLEGA LA PARTE 1 DEL CAPÍTULO 1 DE LOS HERMANOS FUGITIVOS, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y EXCITADO ESTA CONTINUACIÓN Y PRONTO SALDRA LA PARTE DOS Y MAS CAPÍTULOS PARA QUE DISFRUTEN, RECUERDEN QUE ESTÁ EL CAPÍTULO 0 EN MI PERFIL Y MI

tlg: @FD34DF

 

 

 

31 Lecturas/10 enero, 2026/0 Comentarios/por FFFD34D
Etiquetas: amigos, colegio, hermano, hermanos, hijo, mayor, padre, sexo
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