HISTORIAS DE DESENCUENTRO VI
cuando dos almas están destinadas, hasta el lugar mas común es el espacio adecuado para el encuentro..
Un mercado libre es un espacio dinámico y vibrante son espacios de mucha energía donde muchas historias confluyen, no sólo de quienes compran sino también de quien vende. Ramón Hernández era un hombre de 38 años, moreno recién divorciado, un matrimonio de 10 años que no terminó bien, con su esposa las cosas habían terminado y la falta de hijos no creó un ancla real que permitiera repensar el sostener una unión. Una cosa llevó a la otra, la indiferencia fue creciendo y la distancia entre ambos fue abismal y no quedó otra que sincerar las cosas y acordar lo más sano separarse, fue así como una noche fría y triste viéndose a los ojos Ramón y su mujer hablaron y se dijeron que ya entre ellos no quedaba nada y lo mejor era separarse, esa noche por primera vez en 10 años durmieron en camas separadas y hasta allí llegó esa historia.
Tiempo después todo era confusión y vacío, Ramón había llegado a la ciudad desde el interior del país cuando sus padres murieron, en ese pueblo no le quedaba mucho, sólo la casita de sus padres, no tenía más familia, la vendió en lo que pudo y se fue a la ciudad a hacerse la vida siendo aún muy joven, con lo que obtuvo de la venta de la casa montó un puesto de frutas en el mercado, arrendó un espacio y allí montó su pequeño negocio, en el fondo era un muchacho de campo y su conocimiento en agricultura y trabajo de campo lo llevó a hacerse de proveedores con productos de excelente calidad, eso sumado al buen trato lo llevó a tener buena y fiel clientela y aunque no se hacía millonario, para él joven y solo era más que suficiente, fue allí en ese espacio donde conoció a la que sería su esposa. Con el divorcio, ella se quedó con el apartamento que habían comprado y él con el negocio eso era más que suficiente para él, con unos ahorros que tenía se compró un estudio de 1 habitación para él era más que suficiente, era bonito iluminado y con buena vibra, pronto lo convirtió en su hogar.
Una mañana llega al negocio, abre, limpia y acomoda todo, de va al baño dejando a un vecino encargado mientras viene. Entra al baño orina y cuando se va a lavar las manos el lavamanos está dañado en ninguno sale agua y se dirige al área de duchas a lavarse las manos, lo hace y escucha una de las duchas encendida (alguien se bañaba) cuando sale del cubículo que abrió para lavarse las manos se encuentra de frente con la persona que se duchaba. Era un hombre de aproximadamente 1.80 mt, muy blanco con pecas , hubo dos cosas que le llamaban la atención de ese hombre, una era la mata de pelos rojos no sólo en su cabeza sino en sus axilas y pubis, era de un rojo encendido y el otro aspecto era el pene larguísimo y grueso que penduleaba entre sus piernas, los ojos de inmediato se le fueron a esa pieza de carne, el hombre se percató de la mirada y sonrió por lo bajo era normal esa impresión que causaba en las personas sobre todo en hombres, lo saludó con calidez:
R. Hola cómo estás? Mucho gusto me dicen rojo
RM. Hola yo Ramón… Ya veo por qué te dicen rojo jajajajaja -dijo mirando de arriba abajo al hombre mojado y desnudo –
R. Eres de por aquí no te había visto
RM. Sí tengo un puesto de frutas, yo sí te he visto por allí frecuentas mucho el mercado por lo que veo, siempre andas de un lado para otro.
R. Sí, podría decirse que vivo aquí en el mercado.
RM. Cómo así que vives aquí, no entiendo
R. Bueno como lo escuchas, no tengo casa ni a dónde ir, es por eso que siempre estoy aquí, duermo en las bancas de la entrada y trabajo aquí haciendo cualquier cosa descargo mercancía, hago mandados, limpio, cuido carros y bueno como ves me baño aquí -dijo esto mientras se seguía secando-
RM. No debe ser fácil llevar esa vida
R. Sí bueno lo más difícil es en las noches a veces me siento solo y lo más difícil es lo duro del banco a veces amanezco que no aguanto la espalda, pero ni modo es lo que toca vivir.
RM. Si muy duro, bueno sabes dónde está mi puesto?
R. Sí te he visto, sé dónde está tu puesto.
RM. Bueno allí estoy a la orden, cuando quieras pasa por allá siempre necesito ayuda o cuando quieras compañía o necesites hablar pasa por allá.
R. Te voy a tomar la palabra
RM. Ok eso espero jajajaja -lo dijo y le dió pena, le dió un último vistazo al cuerpo desnudo del rojo y salió del baño-
Al salir se sintió inquieto, experimentaba un calor en el cuerpo en definitiva la visión desnuda del pelirrojo lo dejo inquieto, no se auto cataloga como gay pero sus encuentros en el campo habia tenido estando muchacho curiosidad adolescente pero allí habia quedado eso. Ese día al final de la jornada al ser sábado el mercado cerró un poco más tarde pero Ramón se quedó un poco más organizando el local, recibiendo mercancía y limpiando, se desocupo un poco tarde ya eran pasadas las 7 de la noche, al salir al estacionamiento en las bancas encontró al rojo sentado mirando la noche.
RM. Epa amigo tu cómo vas? Ya terminando la jornada?
R. Sí bueno esperando al dueño de ese carro imagino que es tuyo
RM. Jajaja si es mi carro, gracias por cuidarlo.
R. Tranquilo es mi trabajo
RM. Y que harás está noche?
R. Nada estar aquí
RM. Y no sales por allí no sé a comerte algo tomarte algo
R. No que va, aquí cierran después de las 9 de la noche y no se vuelve abrir hasta en la mañana si se me pasa la hora y estoy afuera me quedo afuera, ojo me ha pasado
RM. Ok entiendo de verdad que es difícil tu situación. Hagamos algo vente conmigo, te quedas en mi casa con total confianza, nos tomamos algo y nos venimos temprano mañana domingo tengo que abrir el puesto, te parece?
R. Me estás hablando en serio? -dijo el rojo con los ojos muy abiertos y sorprendido-
RM. Totalmente en serio, entonces qué dices?
R. De verdad estoy sorprendido nunca nadie me ha invitado a su casa… Y claro que te digo que sí vamos.
Se subieron al carro de Ramón con ánimo y conversacion, hicieron una parada en una panadería para comprar algo para cenar y en una licorería por algo de tomar, en ambos casos llamó la atención de Ramón que el rojo quiso pagar entre ambos, en la panadería Ramón no lo dejó pero en la licorería pagaron entre ambos, el rojo estaba animado, contento, no recordaba la última vez que alguien lo invito a algo y ese gesto lo tenía demasiado halagado y agradecido. Llegaron al apartamento de Ramón al rojo le pareció muy hermoso y varias veces se lo hizo saber.
RM. Es tu casa para cuando quieras venir aquí estamos a la orden.
Las palabras las dijo con sinceridad y así lo sintió el pelirrojo, se le quedó mirando y con los ojos aguados se le fue encima a un sorprendido Ramón que devolvió de manera efusiva el abrazo, sintió el cuerpo tibio y duro del rojo y la sensación le gustó, sintió su pene hormiguear un poco dentro de su pantalón, el rojo no conforme con el abrazo le dió las gracias de nuevo a Ramón hablándole casi al oído, el cosquilleo en los bajos de Ramón no se hizo esperar, el rojo hundió la nariz en el cuello de Ramón y poco a poco le fue dando suaves y cortos besos en el cuello a Ramón, éste con los ojos cerrados disfrutaba la caricia hasta que se empezó a sentir algo incómodo por lo que el rojo pudiera pensar de él y lentamente deshizo el abrazo. Al verlo a los ojos el rojo bajó la mirada con pena.
R. Disculpa lo efusivo, no quise hacerte sentir incómodo
RM. No te preocupes, no me incomodó ni me molestó, por lo visto ambos tenemos carencias afectivas
R. No te imaginas cuánto, la verdad me siento muy solo, bueno en realidad lo estoy.
Ramón lo miro con detenimiento y se vio en esos ojos claros, vio su soledad su falta de cariño de contacto con otro ser humano y por primera vez se espejeó en ese humano que no era tan distinto de él.
RM. Bueno no nos pongamos sentimental, ponte cómodo estás en tu casa, déjame atenderte eres el primer invitado que traigo a casa
R. Epa eso no puede ser, como así?
RM. Bueno simple no hace mucho me divorcie y estoy mudado aquí hace poco tiempo
R. Ok entiendo
RM. Así que siéntate ponte cómodo ya te traigo algo de beber
Ramón se fue a la cocina y regresó con Dos cervezas el rojo la tomó agradeciendo y brindando por el anfitrión
RM. A ver rojo cuál es tu historia
R. Bueno me llamo Javier y desde niño me dicen rojo por pelirrojo, tengo 29 años, vengo de un pueblo del sur del país, mis padres murieron y me vine del pueblo, no tengo más familia soy sólo yo contra el mundo, jajajajaj
RM. Bueno no somos tan distintos, vengo de un pueblo del interior del país al morir mis padres al igual que tú me vine a la ciudad.
R. Por lo visto te fue mejor que a mi -dijo mirando al rededor-
RM. Ni te creas sólo que mis viejos me dejaron una pequeña base para empezar quizás eso fue lo que a ti te faltó
R. Sí seguramente
RM. O sea no tienes más familia?
R. No a nadie más
RM. Igual yo
No dijeron más palabras, se miraron fijamente y poco a poco se fueron acercando y se volvieron a abrazar, está vez fue Ramón quien acarició la espalda del hombre y empezó a dar pequeños besos en el cuello del pelirrojo, éste sólo gemía quedo y cerraba los ojos. Se separaron un poco y volvió a hablar.
R. Uff me dió calor
RM. Te quieres dar un baño?
R. Si claro por favor, en mi situación eso nunca se rechaza.
RM. Ok ven por aquí
El rojo lo siguió al baño allí había una sala de baño bonita y cómoda
RM. Siéntete en tu casa, ya te busco una toalla y algo de ropa para que te cambies y estés cómodo
R. Ok bien
Dicho esto de un tirón se quedó desnudo y se metió en la ducha empezando a regular el agua. A los pocos momentos regresó Ramón con toalla y ropa limpia se la dejo sobre el sanitario
RM. Aquí tienes, disfruta tu ducha
R. Ey tu no tienes calor ?
RM. Sí claro y mucho
R. Vente pues métete báñate conmigo dijo abriendo espacio en la ducha.
Ramón se quedó callado y como un autómata se fue quitando la ropa hasta quedar desnudo siendo observado por el rojo y se metió en la ducha, fue directo bajo el chorro y el rojo tomo gel del dispensador y comenzó a masajear los hombros de Ramón.
R. Tienes una piel muy bonita, lisa, suave y pareja. Me gusta el tono de piel.
RM. Gracias que bueno que te guste
R. Sí me encanta
Ramón estaba de frente a la pared recibiendo el masaje de las manos jabonosas del rojo tomó más gel y se fue al pecho del hombre y acarició los pectorales y apretó levemente las tetillas erectas del hombre, Ramón echó la cabeza atrás y la apoyo en el hombro del rojo, éste le lamió la oreja un gemido escapó de su boca. A estás alturas el rojo estaba totalmente pegado a la espalda de Ramón tallando su erección enorme entre las nalgas redondas, morenas y duras de su anfitrión había mucho jabón de por medio y esto permitió el deslizamiento intenso y erótico, Ramón echaba su culo atrás buscando mayor contacto ya no habían freno de la oreja, el rojo pasó a la boca del moreno y se daban un morreo a toda regla ambos estaban muy excitados había ganas y sobre todo necesidad en ambos hombres no podían recordar ninguno de los dos cuándo fue la última vez que habían tenido un contacto íntimo de hombre o mujer, en esas talladas subiendo y bajando el glande enrojecido y muy grande como un champiñon del rojo encajó en la entrada muy prieta de Ramón, ambos detuvieron el movimiento en la expectativa de lo que iba a suceder, era inevitable, Ramón sintió la fuerza la dureza y la presión del rojo dónde la excitación el agua y el jabón hicieron lo suyo, el rojo con un leve movimiento de cadera forzó la entrada y el glande de ese pene enorme entró, Ramón abrió mucho los ojos y boca sintiendo la mezcla de dolor y placer, poco a poco Ramón echó su culo atrás auto empalándose el rojo empujó más y siguió de largo sin detenerse, Ramón nunca se había sentido tan lleno y disfrutó la sensación concentrándose más en el placer tratando de echar a un lado el dolor, el rojo hizo tope y allí se quedó esperando que Ramón se adaptara a su nada fácil dimensión sentía que ese culo caliente lo apretaba casi llegando a los límites del dolor, nunca dejó de besarlo y masturbaba a Ramón lento pero intenso sabía que esa estrategia lo llevaría a lidiar con el dolor, cuando la presión cedió se retiró lentamente y volvió a entrar, este movimiento lo repitió varias veces cada vez saliendo un poco más y volviendo a entrar poco a poco aceleró las envestidas y Ramón movía su culo en círculos matando de placer al rojo ambos jadeaban abandonados al placer el orgasmo de ambos se acercaba la próstata de Ramón recibía demasiado estímulo y estaba recrecida, ese tratamiento lo llevo a acelerar y Ramón a empujar más el culo buscando más contacto Ramón no aguantó más y su leche fue a parar a la cerámica de la pared, esto lo llevo a contraer y aflojar el culo mientras acababa y esto le produjo más placer al rojo quien no aguantó más y llenó el recto de Ramón con su espesa y caliente carga de semen para placer de ambos. Quedaron casi desmayados y poco a poco se fueron recomponiendo siguieron bañándose uno al otro enjabonándose mutuamente sin dejar de besarse, de ese baño salieron renovados felices y se quedaron desnudos por el resto de la noche.
En toda la jornada hablaron mucho, se siguieron conociendo, comieron en el sofá viendo videos en la tele grande, esa noche fue de descubrimiento y sobre todo de reencuentro compartieron impresiones de lo vivido y quedaron en no complicarse y vivir lo que toca y ya sin hacerse muchas preguntas, el rojo confesó que había tenido otros encuentros con hombres pero nada trascendental nunca había penetrado a nadie solo se había dejado mamar y ya, Ramón por su parte confesó que sólo había tenido pajas compartidas con compañeros de clases cuando estaba joven pero nada mas, o sea que para ambos era algo así como la primera vez.
RM. Qué quieres vivir conmigo? Cuales son tus límites?
R. No tengo límites, bueno contigo no quiero ponerlos, en realidad lo quiero vivir todo, quiero experimentar lo que es el sexo entre hombres plenamente. Qué dices lo vivimos juntos?
RM. Claro que sí me alegra que quieras vivir la experiencia y más conmigo.
R. Si quiero vayamos de la mano en este proceso y veamos que resulta, sin esperar nada.
Dicho esto se volvieron a besar, Ramón se montó sobre el rojo y cubrió su cuerpo con el suyo, disfrutaba plenamente el contacto con ese hombre de verdad le gustaba mucho, Ramón bajó por el cuello del rojo e hizo un camino de besos llegó a las tetillas puntiagudas y las comió con hambre mientras el pelirrojo no dejaba de jadear de placer, ya ambos estaban muy erectos, siguió por el abdomen y llegó al pubis, en ese momento detalló el pene del pelirrojo y de verdad era enorme, era un pene blanco como la leche con venas azules que se brotaban era largo de aproximadamente 26 cm y grueso, coronado por un glande muy rojo y descapullado grueso como un champiñon del que brotaba mucho precum, luego de detallarlo se llevó la cabeza a la boca y la lamió lentamente, el rojo disfrutó la caricia con un gemido acariciando el cabello de Ramón ya se encontraba sentado en el sofá con las piernas muy abiertas con Ramón arrodillado en el piso metido entre sus piernas dándole una rica mamada, poco a poco iba metiendo más dentro de su cavidad, trataba de tragar lo más posible a pesar que se ahogaba era demasiado largo y grueso y más para ser su primer pene, se sacó el pene de la boca y lamió el tronco, era hora de subir la apuesta, llegó a las bolas grandes tapizadas de vello rojizo las mamó una a una, el rojo cada vez abría más las piernas para dar más acceso, le abrió las piernas y lamió y mordió suavemente el espacio entre las bolas y el culo, el rojo abría mucho los ojos entre excitado y asustado, la sensación era muy intensa nunca había sentido nada parecido y ya intuía las intensiones de Ramón pero decidió dejarlo hacer, Ramón bajó más haló las caderas del rojo más al borde del sofá y le levantó las piernas, ante sus ojos aparecieron las nalgas redondas del rojo muy abiertas exponiendo su botón rosado protegido por una suave pelusa rojiza, le pareció la cosa más hermosa que había visto en su vida y allí dirigió su lengua, atacó con ella el ano del rojo quien pegó un grito entre sorpresa y placer Ramón metió la lengua lo más que pudo y mamo y chupo con ganas cada vez se dilataba más ese culo el cual boqueaba de placer, el rojo gritaba de gozo pidiendo más y diciendo lo rico que era eso, su culo era un charco de babas que lo lubricaba al máximo , desesperado de placer grito:
R. Por favor cógeme, méteme ese guevo de una vez.
RM. Como mande el señor.
Ramón subió las piernas del rojo a sus hombros y apuntó su glande amoratado y muy duro a la entrada rojiza, hizo contacto y empujó no encontró mucha resistencia pero sí estaba apretado y caliente, Ramón siguió de largo sin parar e hizo tope no tenía el pene de las dimensiones del rojo pero sus buenos 19 cm tenía y bastante gruesos, dejó que se adaptara un rato al hacer tope y cuando la presión cedió comenzó a ir y venir cada vez con mayor velocidad y fuerza, ya lo cogía con ganas y el rojo aguantaba como un campeón se sentía dominado y hembreao y la sensación le gustaba, sentía la hombría de Ramón y eso le excitaba mucho le permitía sacar su lado femenino y explorar el mismo, Ramón aceleró y aceleró y la leche llegó a la punta sin remedio bañando las entrañas y la próstata del rojo con su leche caliente y abundante, mientras hacía el bombeo a su vez masturbaba el pene largo y muy duro del rojo y casi al mismo tiempo la leche del rojo salió llegando incluso a la nariz los trallazos de su propio semen, cayó prácticamente desmayado sobre el pecho del rojo que de lo intenso del orgasmo casi no podía respirar.
Esa noche fue larga, tuvieron sexo dos veces más casi hasta el amanecer apenas pudieron dormir par de horas, a las 5 y 30 ya estaban de nuevo en el mercado preparándolo todo, ese día Javier (por qué ahora en esta nueva etapa Ramón no lo quería llamar más rojo, los demás que le dijeran como quisieran) no se despegó de Ramón estuvo todo el día a su lado ayudándole, con sorpresa Ramón descubrió en Javier un ser humano tierno, sensible y sobre todo muy colaborador, con ese apoyo el trabajo se le redujo a Ramón a la mitad, de verdad la cosa era más aliviada a su lado, al final de la jornada ambos estaban nerviosos ninguno de los dos se atrevía a dar el paso de plantear que harían, en su corazón cada uno quería estar con el otro, Ramón fue el primer valiente en hablar.
RM. Bueno listo por hoy
R. Si ya concluido el día
RM. Y cuentame que vas a hacer
R. Que voy a hacer de qué
RM. No sé te vas a quedar aquí
R. Jajajaja yo vivo aquí Ramón no tengo donde más ir -dijo esto y bajo la mirada un poco apenado y triste
RM. Sí lo sé, digo te quieres venir conmigo? No quiero parecer intenso e invasor pero para serte franco quiero estar contigo lo he pensado y evaluado todo el día, qué dices?
R. Llevo todo el día pensando en este momento y para serte sincero tengo como miedo y sí quiero estar contigo no hay nada que desee más en el mundo pero siento miedo que pienses que me quiero aprovechar de ti que me quiero meter en tu casa…no sé que más cosas decirte, de verdad no quiero dañar esto no sé qué decir ni como actuar.
RM. Hagamos algo dejémoslo fluir por hoy vente conmigo mañana el mercado no abre así que tenemos el día de mañana para descansar y ver cómo nos va y cómo fluye esto, todo es muy nuevo, un día a la vez te parece?
R. Sí me parece…gracias por entender y tener paciencia
RM. Gracias a ti por haber llegado a mi vida a moverlo todo a darme otro aire.
Allí en medio del solitario mercado se abrazaron y se dirigieron al carro de Ramón, salieron felices sentían el aire de una nueva vida tocando su puerta. Llegaron a casa de Ramón y la dinámica fue la misma, ducha, sexo, cena, sexo, tele, sexo…en fin pasaron dos días encerrados disfrutándose, eran dos almas solitarias que habían encontrado llevadero, desde ese día no se separaron más cada uno llenaba la vida del otro, Ramón tuvo un ayudante que co



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