INICIO DE LAS TRAVESURAS DE CARLOS Y SU HIJO PETER. (La vida de Carlos y la Llegada de Peter a su vida)
Porque muchos lectores me han pedido que cuente cómo fue que se dieron las cosas. Aquí está la historia contada desde Carlos..
Hola, soy Carlos Smith, algunos ya me conocen porque han leído un poco de mi historia con mi hijo Peter, pero poco saben de lo que sucedió cuando tuve conmigo por primera vez a mi hijo, y como las cosas se fueron dando. Pues en este capítulo y posiblemente otros, trataré de relatarles algunas de las cosas más relevantes que sucedieron en ese entonces. Espero no aburrirles contándoles desde mi interior y detrás de mis ojos, como sucedieron las cosas.
No desesperes si no ves mucho morbo al principio, que te recomiendo que leas esto, después de una buena eyaculación. (cuando estés relajado).
Eran épocas de primavera, recién había terminado el invierno, como siempre el frío no ha sido del total de mi agrado. Siempre he preferido el clima templado y de vez en cuando las épocas de calor que se disfrutan maravillosamente en la playa. Ya aquellos días tenían sus momentos agradables en donde las brisas eran más cálidas y frescas; me reuní con un pequeño grupo de amigos con los que compartía tanto en la universidad como fuera, queríamos planear una salida y crear algo distinto. Quiero aclarar que mis gustos sexuales los había tenido en su mayor parte muy claros, y aunque unas cuantas veces había salido con chicas, no eran realmente lo mío.
Dos de mis amigos sabían que me consideraba bisexual, pero si me hubiesen dado a elegir, me inclinaba más por un hombre, pues en la intimidad de mi apartamento, siempre fui muy juguetón conmigo mismo; fui haciéndome poco a poco de unos cuantos juguetes sexuales, que con mucho esfuerzo me costó conseguir en una tienda de juguetes que estaba en la ciudad en donde vivía. Así que yo estaba bastante experimentado de mi culo, me fascinaba darme placer rebotando en aquellas vergas de silicona hasta más no poder! ….. pero es que mis fuentes de placer siempre han estado en ambos lados, se de disfrutar tanto por el culo, así también me encanta follar un buen trasero y disfrutar dilatándolo hasta su máxima expresión. Me he considerado muy guarro en algunas cosas, siempre he tenido la mentalidad madura a temprana edad y el sexo ha sido el tema favorito, pero para disfrutarlo con otro hombre o bien experimentar solo por mi cuenta. Junto a todo esto, siempre me ha gustado hacer ejercicio para mantener un buen cuerpo, soy de la idea que verme al espejo desnudo y con buena apariencia, me eleva el morbo.
¡Pero bien!… volviendo al tema!… me disculpo porque quisiera contarlo todo al mismo tiempo, pero quiero que conozcan más de mí, quizás en algún momento te sientas identificado conmigo y digas ´´¡hey! Yo soy tan igual que Carlos´´.
Pues… con mis amigos planeamos un fin de semana de playa y nos dimos la aventura. En el fin de semana, ese sábado por la noche, nos escapamos a una discoteca que se encontraba bastante cerca al hotel, el cual estaba frente a la playa, una discoteca buenísima, la pasamos genial, pero ya con algunos tragos encima, vi a una chica que me sonreía;era muy hermosa no lo voy a negar, y se acercó bailando hacia mí.
He de reconocer que no soy un bailarín, pero hago lo que puedo. Le respondí bailando, y desde ese momento nos enganchamos, seguimos tomando hasta que licor ya no me cabía más. No entraré tanto en detalles porque es una parte que, aunque disfrutamos mucho del viaje y de la playa, no es algo que realmente me despierte los instintos. Pero bien que mis instintos de hombre se activaron. Pero es que había que reconocer que la chica era muy hermosa.
Para no aburrirlos, terminamos yéndonos a la habitación desu hotel… follamos lo que pudimos, y hasta donde mi verga me lo permitió, realmente nunca le había dado tanto a una chica, y creo que eso le prendió bastante. Nos quedamos dormidos, a la mañana siguiente suena mi celular, mis amigos buscándome porque se dieron cuenta que no regresé a la habitación. La chica a la cual no le pondré ni siquiera un nombre ficticio, se despertó. Hablamos, intercambiamos números, y después de esa ocasión nos volvimos a ver dos o tres veces más. Luego inventó muchos pretextos, indicando que se mudaría a otra ciudad. Desde esa noche que nos conocimos, a la última cita que tuvimos, quizás pasaron unos tres meses.
¿Se preguntarán si volvimos a tener sexo? La respuesta es,Si. Pero realmente ya no fue lo mismo, ella en una buena oportunidad que tuvo se llevó fotografías de mis documentos de identidad, eso lo supe hasta tiempo después, más adelante lo sabrán.
Los meses pasaron y yo jamás volví a saber de ella, cambio número telefónico y todo.
Soy hijo único, mis padres no quisieron tener más hijos, y no me pregunten, por qué? Lo que si bien es cierto es que se divorciaron cuando cumplí los 16, pero no lo sentí tanto,pues estaba estudiando en un colegio internado de tiempo completo. Mi madre consiguió otra pareja y mi padre se quedó viviendo solo, amé esa parte de él. Mi padre estuvo trabajando un tiempo en el ejército, y por sus constantes viajes largos fuera del país; a mi madre creo que no le veníabien. Después mi padre decidió dedicarse a su propia empresa y de ahí fue como me apoyó para que yo a temprana edad iniciara la mía también. Empecé a los 19 años a involucrarme con él en el trabajo, y ya a la edad de 23 años, yo estaba gestionando mi propio negocio, no era grande, pero si ya tenía la capacidad para tener a un equipo de seis empleados.
Veintitrés años, ya había pasado justo un año desde que conocí a esa chica. En las mismas fechas similares de primavera, casi cerca del verano. Recién había empezado a hacer conexiones con algunas empresas aseguradoras de vehículos, en donde mi negocio jugaría un papel importante.
Aclaro, que, para ese entonces, mis ingresos ya eran suficientes para haberme mudado a mi propia casa, una casa que adquirí a un buen precio, gracias a un amigo de mi padre dueño de bienes raíces, aunque no me sobraba el dinero, pero si me alcanzaba para cubrir la hipoteca y el resto de lo que necesitaba, pero el panorama pintaba mucho mejor. Las negociaciones iban creciendo velozmente y haber entrado a negociaciones con las aseguradoras, fue una puerta que me arregló todo. Mi empresa se dedicaba al suministro de piezas para vehículos, cuando las pérdidas son parciales, las aseguradoras reemplazan. Pero bueno, ya para que les cuento eso.
Mejor les agrego algo muy importante que no puedo dejar de mencionar. ¿Como fue que descubrí mi gusto por los pequeños? Desde muy adolescente, mi pasatiempo era explorar el internet y cuanta página porno había, en especial las paginas Gay, disfrutaba mucho del sexo guarro y de muchos fetiches y juegos. Bueno, de ahí aprendía mucho, y luego me dedicaba a darme placer con todo lo que encontraba.
Explorando me encontré con un foro en donde muchos compartían sus gustos, ideas y pensamientos. Fue entonces que encontré un hilo que mostraba algunas fotografías de estilo comic porno, pero eran de padres con sus pequeños hijos, y se veía tan delicio lo que disfrutaban. Me sentí muyenganchado, como si instintivamente supiera que pertenecía a ese foro, y ahí fue el inicio de amar ese tema, descubrí también que no era el único que se había sentido atraído a su padre desde muy pequeño. Ya para que contarles más, me volví experto en lecturas, y de vez en cuando conseguir algún buen video de ya se imaginan que tipo! Uno que me refrescara la memoria y me diera un buen clímax.
Dentro del foro hice algunos amigos con los que seguí teniendo comunicación, y casi éramos de la misma edad. Uno de ellos es José Pablo, que casualmente éramos de la misma ciudad en la que crecimos; de este amigo les contaré más adelante. Pues gracias a él logré hacer muchas de las cosas que muchos padres han soñado.
Precisamente un día sábado por la mañana, principios del mes de mayo, me levanté como de costumbre, a darme un buen baño, luego preparar el desayuno. Y aun tenía puesta la bata de baño, mientras tomaba el desayuno. Cuando escucho el sonido de la puerta, alguien llama a la puerta de manera insistente. Deje bajar el bocado de comida por mi garganta, seguido de un buen trago de café, para luego levantarme e ir a verificar quien con urgencia tocaba.
Para mi sorpresa…. la chica que había conocido en la discoteca de la playa hacía ya un año, estaba parada en la puerta, con una maleta en el suelo y un bebé enrollado en una frazada, sosteniéndolo en sus brazos. Me quedé totalmente perdido, no lograba asimilar la escena, pues si realmente era ella! Pero…. ¿Que hacía en mi casa? Como supo dónde encontrarme? Y además… que hacía ella con un bebé en sus brazos?
Fueron todas esas preguntas que pasaron por mi cabeza al momento de verla allí, y aunque parece que pasé mucho tiempo pensando en ese momento, quizás solo fueron segundos. Me saludó tan tranquila y me dijo exactamente ¨No estoy lista para esto!, no es algo que desee en mi vida!, este hijo es totalmente tuyo!… aquí está y estas son las cosas que necesitarás… yo lo parí, ahora te toca cuidarlo!¨
Les juro que me sentí como un muñeco de hielo, y quizás por inercia extendí mis brazos recibiendo al bebé, aun no entraba en razón de lo que sucedía. Ella terminó de explicar que en la maleta estaba todo lo que necesitaba y ahí también los documentos del bebé.
Se dio la vuelta, alejándose por la entrada de mi jardín y subió a un auto deportivo de muy buena calidad, el cual la estaba esperando. Subió, cerró la portezuela y el sonido del automóvil alejándose, quedó grabado en mi memoria.
En ese instante tomé la maleta, entré a casa. Olvidé que estaba desayunando y coloqué al bebé cuidadosamente sobre el sofá. Lo observé perdidamente por unos minutos quizás.Luego reaccioné, pero aún no había considerado la magnitud de lo que sucedía. Abrí la maleta y justamente lo primero que encontré fue un sobre amarillo, el cual contenía en efecto los datos del bebé, se leía en el encabezado de la primera hoja ¨Jean Peter Smith …¨ y luego indicaba la fecha de su nacimiento.
Inmediatamente me puse hacer cuentas con mis dedos, el bebé apenas tenía tres meses de haber nacido! ¡Si!, literalmente un recién nacido, tres meses no era casi nada. Yo no tenía experiencia en lo absoluto con bebés… la única experiencia que tenía era la que había aprendido en los videos que de vez en cuando disfrutaba viendo. Y aunque había tenido la fantasía de jugar con uno de verdad, y principalmente que fuera mi hijo; en ese momento no sabía qué hacer. Principalmente porque no lo podía creer, no asimilaba que yo fuera papá.
Para mi suerte, el bebé estaba tan tranquilo, al parecer estaba recién desayunado, por ratos abría sus ojos y volvía al sueño. Trate de tranquilizarme y pensar serenamente, necesitaba hacer algo, necesitaba llamar a alguien. Pero necesitaba ayuda, fue entonces que recordé la bendita existencia de mi amigo Pablo. Como les comenté antes, a él lo había conocido en el foro y teníamos años siendo amigos, nos sabíamos nuestros gustos y perversiones, incluso varias veces compartimos algunos videos y nos masturbábamos juntos. Compartíamos el gusto por los juguetes sexuales y cuando podíamos reunirnos, nos poníamos a rebotar cada uno sobre su propio juguete, grueso de silicona, a manera de tener buenas convivencias.
Bueno, el hecho es que Pablo, tenía poco tiempo de haberse graduado de médico y fue a un país de Europa a especializarse en el área pediátrica, especialmente en problemas de intestino y recto. No habíamos tenido mucha comunicación el último año, porque había estado fuera del país, pero recordé que ya estaba de regreso. Tomé el teléfono para llamarle, sabía que él podía ayudarme y decirme que hacer con el bebé.
José Pablo respondió mi llamada al segundo tono. Lo saludé y él muy emocionado, continuó con una pequeña charla. Yo no sabía por dónde empezar, así que mejor decidí pedirle que nos reuniéramos en mi casa. Que tenía una emergencia, y que le explicaría al llegar; parecía que todo estaba a mi favor y en beneficio de mi felicidad, aunque aún no me lo había dimensionado.
Pablo vivía como a media hora de camino hasta mi casa, ya tenía su clínica privada, la cual hacía muy poco tiempo que había iniciado. Cuando le mencioné que era una emergencia, prácticamente, salió apresuradamente de su casa, pues era sábado y estaba de descanso.
Mientras tanto, seguí revisando en la maleta, empecé a sacar algunos juguetes para bebés, un chupete de los que se usan para calmarlos, unos cuantos botes de leche especial para su edad, biberones, ropa, etc. Me tranquilicé más al saber que Pablo venia en camino y él era obviamente experto en estos temas. Así que, dejé las cosas de la maleta a un lado y tomé al pequeño Jean-Peter en mis manos, no era muy grande aun, así que tenía que cargarlo con cuidado, no tenía la suficiente edad como para ponerlo sentado. Empecé a hacerle cariñitos, casi que, en silencio, para no interrumpir su paz momentánea. No sabía lo que me esperaba, si algo tienen los bebés es que no hablan, así que hay que adivinar qué es lo que necesitan. Pero bien en ese momento mi pensamiento, no era quedarme con él.
Lo acomodé muy bien sobre el sofá, rodeándolo con cojines, mientras subí rápidamente por algo de ropa para cambiarme, pues aún tenía puesta la bata de baño. Lo hice tan rápido como pude, para no dejarlo mucho tiempo solo. Realmente no le pasaría nada en el sofá, pero mi inexperiencia me decía que, si no lo observaba, algo le pasaría.
Transcurrido el tiempo, mi teléfono empezó a sonar, contesté tan rápido como pude para evitar que se despertase el bebé. Era mi amigo Pablo, avisando que ya estaba afuera de mi casa. Abrí la puerta y ahí estaba, bajándose de su auto. Sentí un alivio grande verlo, lo invité a pasar, y cuando entró a la casa, lo primero que vio fueron las cosas de bebé fuera de la maleta y después el bebé en el sofá; me volteo a ver asombrado, pero con una expresión que se convertía en sonrisa.
¨y ese Bebé?… no me digas que estas…? Empecé a reír, casi en vos baja. Tratando de explicar, le pedí que se sentara en el comedor y allí empecé a contarle todo lo que había sucedido.
Pablo me escuchaba, pero no quitaba de su rostro esa sonrisa que lo agraciaba, parecía irradiar por todos lados felicidad. Creo que estaba más feliz él, de lo que yo debería estar. Le dije a Pablo que, el niño tenía mi apellido en sus papeles, no tenía ni idea como pudo hacer la chica para poner mi apellido. Pero también yo no estaba del todo seguro que realmente fuera mi hijo.
Pablo extendió su mano y la colocó sobre la mía; ¨tranquilo, no te preocupes, yo te voy a ayudar con esto, no te has dado cuenta del gran regalo que te ha dado la vida?…. pero vamos a ir despacio, de momento no le cuentes a nadie más que tienes a un bebé. Lo llevaremos a la clínica para revisarlo y que todo esté bien con su salud!… además, hay muchas cosas de las que te quiero hablar, y me parece perfecta esta oportunidad!¨
Fueron sus palabras tan tranquilizadoras, que me hicieron inmediatamente poner los pies en la tierra y sentir que era yo mismo nuevamente. Ya no estaba solo, tenía a Pablo, el cual médico y experto en bebés, no podía pedir mayor cosa. Me ayudó a preparar un biberón de leche, paso a paso, teníamos en ese momento todo lo necesario. Llevé una pequeña mochila, para meter pañales y otras cosas del bebé y nos dirigimos a su clínica.
Recuerdo que llevaba puestos unos shorts de algodón suaves, color gris, una camiseta azul oscuro y por las prisas no me coloque ropa interior.
Nota: este testimonio trae mucho más!…


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