LA BELLA LUNA
Lore se debate entre el amor de Roy y su naciente pasión por Luna. Esta se le hace irresistible y además Roy no pone obstáculos a esa relación sentimental al igual que no los puso a las relaciones sexuales grupales. .
LUNA
(Lore se debate entre el amor de Roy y su naciente pasión por Luna. Esta se le hace irresistible y además Roy no pone obstáculos a esa relación sentimental al igual que no los puso a las relaciones sexuales grupales.)
Lore despertó con el cuerpo aún pesado de placer residual, como si la noche anterior hubiera dejado un rastro invisible pero palpable en cada centímetro de su piel. La sábana blanca se adhería ligeramente a su vientre sudoroso, a la cara interna de sus muslos, donde la humedad de su sexo no había desaparecido del todo. Cerró los ojos un momento, permitiéndose recordar.
Roy. Su Roy. La forma en que la había mirado cuando por fin estuvo completamente dentro de ella, su pene grueso y caliente estirándola por primera vez, llenándola hasta el fondo, el glande presionando contra ese punto profundo que la hizo gritar y arquearse como si su columna se rompiera de placer. Recordó el leve ardor inicial —ese dolor dulce y necesario que se transformó inmediatamente en éxtasis—, cómo sus paredes vaginales se contrajeron alrededor de él, exprimiéndolo, adaptándose a su forma mientras él empujaba despacio, centímetro a centímetro, hasta que sus testículos rozaron su perineo. El sonido húmedo de sus cuerpos uniéndose, el olor almizclado de su excitación mezclándose con el de ella, el sabor salado de su piel cuando lo besó en el cuello mientras él aceleraba, embistiendo profundo, su glande golpeando su cérvix una y otra vez. Y luego el orgasmo: el suyo primero, un estallido que le nubló la vista, sus paredes vaginales contrayéndose rítmicamente alrededor de su pene, hasta que Roy explotó dentro de ella, llenándola de chorros calientes y espesos de semen caliente que resbalaron por sus muslos cuando se derrumbaron juntos, jadeantes, sudorosos, abrazados.
Lore gimió bajito contra la almohada, su mano bajando instintivamente entre las piernas. Sus dedos encontraron los labios mayores aún hinchados, sensibles, la entrada ligeramente abierta, húmeda de su propia excitación. Rozó el clítoris —hinchado, protuberante, dolorosamente sensible— y sintió un latigazo de placer que le hizo arquear la espalda. No se masturbó; solo se tocó, saboreando la sensación, recordando cómo Roy había eyaculado dentro, cómo su semen caliente la había inundado, cómo se había sentido completa, llena, amada.
Luego su mente voló a las sesiones grupales. Cosmo y Rober. Sus penes erectos y depilados, gruesos, venosos, latiendo al aire mientras la miraban con ansia. Recordó la última papeleta: ella y Roya en sesenta y nueve, su boca succionando el pene de Roya mientras Roya lamía su clítoris con avidez, lengua plana presionando el botón hinchado, dedos curvados dentro golpeando su punto G. Cosmo y Rober lamiendo sus anos al mismo tiempo, lenguas calientes y húmedas presionando dentro, explorando el anillo sensible, haciendo que su cuerpo se contrajera de placer prohibido. El orgasmo múltiple, el grito ahogado cuando todo coincidió: la lengua en el clítoris, los dedos en la vagina, la lengua en el ano. Y después, cuando Roya eyaculó en su boca, semen caliente y espeso brotando en chorros, Lore tragando parte, compartiendo el resto en un beso triple con Cosmo y Rober, las lenguas enredadas saboreando el sabor salado y almizclado.
Lore apretó los muslos, sintiendo cómo su clítoris latía con fuerza solo de recordar. Pero entonces pensó en Luna.
Luna. Su amiga del baile de salón. La gracia felina de sus movimientos cuando bailaban juntas, el roce de sus cuerpos en cada giro, la forma en que Luna la miraba a veces —con una intensidad que no era solo amistosa, sino deseosa. Recordó su cuerpo: alta, delgada pero curvilínea, pechos medianos y firmes que se marcaban bajo la camiseta ajustada cuando sudaba, caderas estrechas que se movían con una sensualidad natural, piernas largas y musculosas que se enredaban en las suyas durante los pasos. Y su sexo… Lore lo imaginaba depilado, rosado, húmedo, labios mayores finos y simétricos, clítoris pequeño pero sensible, ano fruncido y rosado rogando por su lengua.
Su mano se estremeció bajando de nuevo a su sexo. Rozó el clítoris con la yema del dedo, círculos lentos, sintiendo cómo se hinchaba más, cómo la humedad se extendía. Imaginó a Luna arrodillada entre sus piernas, lamiendo su clítoris con avidez, succionando, mordisqueando suavemente mientras sus dedos entraban y salían de su vagina. Imaginó a Luna encima de ella, sus pechos rozando los suyos, sus sexos frotándose en un tribadismo lento y húmedo, clítoris contra clítoris, humedad mezclándose. Imaginó a Luna penetrándola con los dedos, tres, curvados, golpeando su punto G mientras lamía su ano, con la lengua presionando dentro, explorando.
Lore gimió alto, dedos entrando en su vagina, follándose despacio mientras imaginaba a Luna haciéndolo. Pero se detuvo antes del orgasmo. Quería guardarlo. Quería llegar a la próxima sesión bien cargada.
Se levantó, caminó desnuda hasta la ventana, el sol matutino bañando su cuerpo. Miró el paisaje exterior, sintiéndose dividida: Roy, su amor profundo, su conexión emocional y física; Luna, la curiosidad por lo femenino, por otra mujer, por explorar un cuerpo como el suyo. Respiró hondo.
—Debo ser honesta conmigo misma y con Roy —susurró—. No puedo fingir que no siento algo por Luna, pero tampoco quiero engañar ni lastimar a mi amante.
Se acercó al móvil, abrió el correo y escribió a Roy.
«Mi querido Roy,
He estado reflexionando mucho últimamente sobre nuestras relaciones y mis sentimientos. Quiero ser transparente contigo, mi amor, porque eres mi prioridad absoluta.
Recuerdo cómo me sentí al principio, asustada y desconcertada por las ideas de explorar sexualidad grupal. Pero después de conocerte, he aprendido a confiar en mis instintos y a valorar la honestidad en nuestras conversaciones.
Ahora, tengo que enfrentarme a otro dilema. Luna, mi amiga del baile, me hizo una proposición que me intrigó. Aunque inicialmente me resistí, no puedo negar que hay una atracción física y emocional entre nosotras.
No quiero engañarte ni mentir sobre mis sentimientos».
Envió el mensaje y esperó, mientras su corazón latía fuertemente.
Minutos después, la respuesta de Roy llegó.
«Lore, no pasa nada… puedes explorar tus sentimientos con Luna al igual que puedes explorar tus sensaciones en el sexo grupal. No me molestaré por eso. ¡Adelante, Lore!»
Lore leyó con sorpresa y alivio, manos temblando. Lágrimas de gratitud rodaron por sus mejillas.
—Oh, Roy… gracias por ser tan comprensivo y amable —susurró al móvil—. Nunca imaginé que tendrías una actitud tan abierta y valiente sobre estas cosas.
Se sentó en la cama, contemplando el cielo a través de la ventana.
—Supongo que ahora puedo darle una oportunidad a esta conexión con Luna.
Unos días después, quedó con Luna en una cafetería discreta cerca del estudio de baile.
Cuando vio a Luna entrar, sintió un nudo en el estómago. Luna estaba deslumbrante: cabello oscuro ondulado cayendo por los hombros, ojos verdes brillantes, camiseta ajustada marcando sus pechos firmes, vaqueros ceñidos delineando caderas estrechas y piernas largas. Lore sintió cómo su clítoris se hinchaba solo de verla caminar, cómo la humedad empapaba su tanga.
Se levantó con una sonrisa nerviosa.
—Hola, Luna. Gracias por reunirte conmigo hoy.
Luna aceptó su mano, su tacto era suave y cálido transmitiendo confianza.
—Claro, Lore. Me alegra que hayas podido encontrar tiempo para nosotras.
Se sentaron. Silencio cómodo, miradas cargadas de expectación. Luna rompió el hielo.
—¿Y de qué querías que habláramos?
Lore sostuvo su mirada, respondió con voz suave y directa.
—Quería hablar contigo sobre la propuesta que hiciste, sobre explorar algo más entre nosotras. Sé que puede parecer extraño, después de todo este tiempo como amigas, pero he sentido una atracción creciente hacia ti últimamente.
Hizo una pausa, observando la reacción de Luna.
—Si te parece bien, me gustaría conocer mejor tu lado sensual y erótico. Quiero experimentar esa conexión con alguien que me entienda y me aprecie por quien soy.
Luna sonrió, ojos brillando.
—Que directa eres, Lore… Eso es una cosa que me gusta de ti…
Lore sintió un calor subirle por el pecho.
—Gracias, Luna. La transparencia y la honestidad siempre han sido fundamentales para mí, especialmente en cuanto a mis sentimientos y deseos.
Luna se inclinó ligeramente.
—¿Y qué opinas tú? ¿Estás dispuesta a explorar este camino juntas?
Luna asintió, con un gesto de aprobación.
—Pues sí, Lore, me encantaría.
Lore sintió su humedad cálida entre las piernas.
—Me alegra muchísimo, Luna. Estoy emocionada de descubrir juntas ese lado más íntimo y sensual de nuestra amistad.
Se inclinó hacia delante con voz baja y seductora.
—¿Por dónde deberíamos empezar, amiga mía? Quiero asegurarme de que estás cómoda y que podemos ir a tu ritmo.
Luna sonrió.
—¿Tienes algún sitio donde podamos estar a solas?
Lore asintió, su mente ya diseñando planes para llevar a cabo su deseo.
—Sí, tengo un lugar perfecto. Es mi estudio privado en casa. Allí podemos tener intimidad y espacio para explorarnos sin distracciones. —Se levantó, ofreciendo su mano.
—Vamos a mi casa, amiga mía. Estoy ansiosa por comenzar esta nueva etapa en nuestra relación.
—Allá vamos… —dijo Luna tomando su mano.
En el coche, Lore conducía con las piernas ligeramente abiertas, sintiendo cómo la humedad mojaba el tanga, cómo su clítoris rozaba la tela con cada bache. Miraba de reojo a Luna: sus pechos subían y bajaban con la respiración. Al llegar, Lore cerró la puerta del estudio detrás de ellas.
—Este es mi santuario, Luna. Aquí puedo ser verdaderamente yo, sin máscaras ni simulaciones. Quiero que te sientas cómoda y segura aquí conmigo.
Se acercó, tocando suavemente su mejilla.
—Estoy emocionada de explorar este nuevo terreno contigo, amiga mía.
Luna sonrió.
—Estoy en tus manos, Lore.
Lore sintió un latigazo de deseo.
—Entonces, te doy la bienvenida a mi mundo, Luna. Te prometo que cuidaré de ti y te haré sentir maravillosa.
Acortó la distancia, pecho rozando pecho, manos en sus caderas.
—Bésame —susurró Luna.
Lore obedeció. Sus labios se encontraron en un beso apasionado y profundo, deslizándose su lengua dentro de la boca de Luna, explorándola con curiosidad y deseo. Mientras se besaban, sus manos vagaron: Lore desabotonó la cremallera de la camiseta de Luna, revelando un sujetador de encaje negro que ceñía sus pechos firmes, con los pezones oscuros endurecidos marcándose contra la tela. Bajó la mano por su espalda, apretando sus nalgas redondas y firmes, sintiendo la musculatura de bailarina bajo la piel.
El beso se volvió más intenso, enredándose las lenguas, compartiendo la saliva. Lore gimió en su boca, su mano subió por debajo de la camiseta, pellizcando un pezón a través del encaje, haciendo que Luna jadeara.
Después de minutos, se separaron, jadeantes, labios rojos e hinchados.
—Mmm, Luna… Eres increíble —susurró Lore, voz ronca—. Quiero más de ti.
Empujó suavemente a Luna hacia el sofá, uniéndose a ella en un abrazo apretado.
—¿Qué tal si comemos un poco de comida prohibida? —sonrió con picardía.
Comenzó a desvestir a Luna: levantó la camiseta por encima de la cabeza, revelando un torso elegante y bronceado, hizo caer su sujetador negro, sus pechos redondos y sus pezones oscuros y puntiagudos rogaban su atención. Lore los tomó en la boca, succionando uno, pellizcando el otro, girando con su lengua alrededor de la punta dura. Luna gimió.
—Mmm… mi pecho es tuyo… cómelo todo…
Lore succionó con avidez, mordisqueando suavemente, trazando círculos con la lengua. Bajó por su vientre con besos húmedos, llegando al botón de los vaqueros. Los bajó junto con las bragas, revelando el sexo depilado, los labios mayores finos y rosados, el clítoris pequeño pero hinchado y una humedad brillando. Lore se arrodilló, besando el monte de Venus, soplando su aliento caliente.
—Eres tan dulce, Luna… —susurró—. Quiero perderme en ti.
Luna abrió las piernas.
—Come mi sexo, Lore… quiero sentir tu lengua…
Lore obedeció. Lamiendo con su lengua plana desde el perineo hasta el clítoris, después con círculos lentos alrededor del botón hinchado y succiones rítmicas. Luna gimió alto, alzando sus caderas, apretando con sus manos el pelo de Lore.
—Oh Dios… sí… así… lame mi clítoris…
Lore introdujo dos dedos curvados, golpeando el punto G mientras succionaba el clítoris. Luna temblaba, cerca del orgasmo.
—Lore… me voy a correr… no pares…
Lore aceleró, presionando fuerte con su lengua, follándola rápido con los dedos. Luna gritó, convulsionando su cuerpo con un orgasmo intenso, saliendo a chorros su humedad contra la boca de Lore. Lore lamió todo, saboreando su sabor dulce y salado. Luna jadeó.
—Eres increíble, Lore…
Lore se levantó, desnudándose rápidamente, revelando su cuerpo joven y sensual.
—Ahora tú, Luna… tócame… hazme tuya.
Luna acarició su vulva, explorando con sus dedos, penetrándola despacio. Lore gimió, moviendo sus caderas.
—Más… penétrame…
Luna introdujo tres dedos, follándola mientras lamía su clítoris. Lore gritó, el orgasmo parecía llegar rápido, sus paredes contrayéndose alrededor de los dedos de Luna.
—Que mojada estas, Lore, …. me excitas tanto…
Lore gime de placer al sentir sus dedos explorando su húmeda vagina, su cuerpo respondiendo instantáneamente a tu toque). —Ah, Luna… Me tienes tan caliente… Jadeó, arqueando la espalda para ofrecerse más a tus caricias.
Su respiración se vuelve más rápida, sus pechos subiendo y bajando con cada inhalación. Las caricias de sus dedos la llevan al borde del éxtasis.
—Más, por favor… Quiero sentirte dentro de mí.
Abre las piernas aún más, invitándola a acercarse —Penétrame, Luna. Quiero que seas la primera mujer que me haga correrme. —Susurra con voz ronca de deseo, sus ojos fijos en los tuyos. —Luna la sigue penetrando con sus dedos… También toca su clítoris….
Un grito ahogado sale de sus labios cuando siente que sus dedos tocan su clítoris, el punto sensible que la hace estremecer. —¡Ahh!, Dios mío, Luna… ¡Eso es justo lo que necesito!
Encoge su cuerpo, tensándose ante la proximidad del orgasmo. Sus manos buscan las suyas, agarrándote fuerte. —Mmm, así… Continúa así… —Susurra con la voz entrecortada por la excitación. El ritmo de sus dedos aumenta, golpeando su punto G y estimulando su clítoris con cada movimiento. Se retuerce debajo de ella, buscando mayor fricción y presión. —Estoy cerca, Luna… ¡Ya casi estoy!
—Yo también Lore….
Al escuchar sus palabras, siente una explosión de placer que la lleva al clímax. Grita su nombre mientras su cuerpo se sacude violentamente, el orgasmo recorriéndola de pies a cabeza.
—¡LUNA! —Su voz es un grito de éxtasis, resonando en el estudio. Sus músculos internos se contraen alrededor de tus dedos, su vagina pulsando con la intensidad de su liberación sexual.
Permanece inmóvil durante unos momentos, recuperándose de la tormenta de sensaciones. Luego, con un suspiro satisfecho, sonríe a su amiga.
—Fue increíble, Luna. Me has hecho sentir cosas que nunca había experimentado antes.
Se derrumbaron juntas, abrazadas, sudorosas. Luna susurró:
—Me has vuelto loca, Lore—Levanta la cabeza para mirarla a los ojos, su mirada cargada de amor y devoción. —Prométeme que nunca dejarás de ser tú para mí, que siempre mantendremos esta conexión especial entre nosotras.
—Sí, te lo prometo.
Un rayo de luz ilumina el rostro de Lore al escuchar su promesa, mientras sus ojos brillan con lágrimas de felicidad.
—Gracias, Luna. Eso significa todo para mí.
La besa con pasión renovada, su lengua bailando con la suya en un duelo de amor y deseo. Sus manos recorren tu cuerpo, explorando cada curva y valle con avidez.
Después de un momento, se aparta levemente, con su respiración entrecortada.
—Quiero que sepas que esto no solo es un juego sexual para mí, sino que es un compromiso de amor y dedicación. Estoy lista para explorar profundidades que jamás imaginé posible.
—Explorar… esto me recuerda una cosa… Lore, el otro día me insinuaste que participabas en un grupo de experimentación sexual… Sabes…, no he dejado de pensar en ello….
Sus ojos se iluminan con curiosidad y excitación al recordar aquella conversación. —Ah, sí… Me refería a un pequeño grupo de amigos que compartimos experiencias sexuales innovadoras y exploratorias.
Luna se acerca a ella, su voz baja y conspiratoria. —La verdad es que siempre he sentido una fascinación por la sexualidad grupal y las prácticas más atrevidas. Y ahora, con lo que hemos compartido hoy, me siento aún más atraída por esa opción.
Lore levanta una ceja, mirándola con una sonrisa traviesa.
—¿Te animas a unirte a nosotros, Luna? Sería increíble tener a una mujer como tú formando parte de nuestro grupo.
—La verdad es que siento mucha curiosidad… Los otros componentes son chicos, ¿verdad?
Lore asiente con un gesto.
—Sí, todos los demás son hombres. Pero no te preocupes; la dinámica es muy abierta y consentida. Todos están de acuerdo en explorar y disfrutar de cualquier combinación sexual que surja en el momento. Imagino que serías un regalo para ellos, Luna. Tu belleza y sensualidad serían un gran atractivo. Y para mí, tendrías el doble de encanto, siendo mi amante y compañera.
Rodea su cuello con los brazos, acercando sus rostros.
—¿Qué dices, mi amiga? ¿Quieres unirte a nuestra pequeña comunidad de exploradores sexuales?
—La verdad es que sí que me gustaría…. ¿los chicos son guapos?
Lore sonríe con picardía.
—Oh, sí… Los chicos del grupo son muy atractivos, físicamente y personalmente. Hay uno en particular que me gusta especialmente, es muy inteligente y tiene una personalidad muy seductora.
Retira la cabeza, mirándote con ojos brillantes de anticipación.
—Imagínate estar rodeada de esos cuerpos masculinos, todas esas manos y bocas explorando tu piel… Sería una experiencia indescriptible, Luna.
—La tentación es muy grande, Lore… ¿Y cómo funciona? ¿Cuál es la dinámica?
Lore se relaja, dispuesta a explicar detalladamente cómo funciona el grupo.
—Bueno, lo que hacemos es colocar una caja en el centro de la habitación que contiene unas papeletas escritas. Cada uno va sacando sucesivamente una instrucción que debe cumplir. Al principio teníamos muchos límites, pero ya casi no quedan, solo queda el límite de hacer cada acción por un tiempo determinado…. Ahora es de un minuto.
Se acerca a ella, colocando una mano en el pecho de Luna. —Pero lo importante es la libertad y el consentimiento mutuo.
—¿Entonces cualquier cosa puede ser una instrucción que debe cumplirse?
—Exactamente; eso es lo que hace que sea tan emocionante. Pueden pedirte cualquier cosa, desde algo simple como besar a alguien hasta actos más atrevidos como sexo oral o penetración.
Coloca su mano en su muslo, acercándola lentamente hacia su entrepierna.
—Imagina que se te ordena tocarme allí, en ese lugar tan privado y sensual. ¿Cómo reaccionarías, Luna?
Rodea tu cuello con sus brazos, acercando su rostro al tuyo.
—Me encantaría… Además, delante de todos…mmm ¿Y no hay lugares prohibidos para besar, tocar o penetrar?
Lore susurra con voz ronca de deseo. —En absoluto, eso es parte del juego. No hay lugares tabúes o reservados para nuestros encuentros. Podemos besarnos en la boca, en el cuello, en el vientre… O incluso en partes más íntimas, como el ano o el pezón.
La mano que estaba en tu muslo comienza a deslizarse hacia arriba, acariciando su piel suave). Imagina que te ordenan que me beses allí, en mi clítoris, mientras todo el grupo te observa. ¿Podrías hacerlo, Luna? ¿Podrías sumergir tu boca en mi intimidad y saborearme?
—mmm… estoy deseando…
Lore siente un estremecimiento de anticipación al escuchar tus palabras. — Oh, Luna… Me estás volviendo loca. Quiero sentir tus labios en mi clítoris con tu lengua probando mi humedad.
Lore sonrió, besándola. Se despoja de la ropa interior, exponiendo su vulva desnuda y húmeda. Ven, muéstrame lo que sabes hacer. Besa mi sexo como si fuera el manjar más delicioso del mundo. Susurra con voz sedosa, extendiendo una pierna para facilitarte el acceso.
—Jajaja…. pero si solo estábamos hablando…. pero ya que me ofreces ese manjar….
Lore ríe con una mezcla de nerviosismo y excitación. Bueno, supongo que la conversación nos llevó a un punto crítico. Pero no te preocupes, puedo esperar un poco más.
—Para que esperar …. déjame que te coma ese botoncito…
Lore gime suavemente al escuchar tus palabras, con su cuerpo temblando de anticipación. Oh, sí… Déjate llevar por tu instinto, Luna. Que me laman y chupen mi clítoris es una de las cosas que más me gustan.
La tensión entre Luna y Lore escala a otro nivel en el capítulo siguiente. Consigue el libro completo por solo 0,99€ (oferta de lanzamiento, solo esta semana, hasta el 16/3/26) aquí: https://www.amazon.es/dp/B0FBCHT546 .


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