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Gays, Masturbacion Femenina, Masturbacion Masculina

La historia de Lucas y Mia o el delicioso despertar al sexo de unos niños

Lucas piensa que solo él siente cosas ahí abajo, pero Mía va mucho más alla de solo curiosidad.
Lucas y Mia son dos niños que están entrando en la pubertad con un sinfín de cosas por descubrir, muchas dudas e inquietudes, sobre todo por el descubrir de sus cuerpos que empiezan a mostrar signos de desarrollo. Ambos tienen once añitos y prácticamente crecieron juntos en ese pueblo escondido entre los cerros, donde la vida es más pausada, pero con acceso a toda la modernidad. Ellos casi como un juego y con todo el beneplácito de sus padres (que por supuesto se conocen, como en todo pueblo) empezaron a ser noviecitos, cosas como tomarse de la mano y jugar juntos, en realidad son amiguitos más cercanos, que se cuentan cosas que no se los dicen a todos.

Desde hace unos meses Lucas se sentía diferente, ya no le interesaban tanto los juegos de niños y había empezado a explorar su cuerpo, primero con timidez, como si lo pudieran pillar, se despertaba muy temprano solo para descubrir que su penecito ya se había despertado antes, entonces bajaba sus manos para acariciarse, había descubierto que si ponía una pequeña almohada entre sus piernas apretándolas contra sus bolitas incrementaba ese gustito tan rico, lo que lo llevo a explorar también con sus manos esa parte e incluso se atrevió a avanzar hasta más atrás, a la entrada de su ano, tocándolo con las yemas de sus dedos, sintiendo una sensación tan intensa como nueva, no pudo dejar de tocarse ahí hasta sentir una sensación como cuando se orina, pero diferente, que lo hizo respirar mas profundo y entrecortado, su penecito se puso muy duro como no lo había sentido antes, acompañado de pequeños espasmos de un placer único. Había tenido su primer orgasmo y como a todos nos pasa, tenía ganas de volver a sentir eso tan rico, deseaba tocarse a cada rato, y sentía una picazón en su culito que llevaba una necesidad de rascárselo, para ese consuelo buscó en el baño de su casa una crema de manos de su mamá y se la untó en el hoyito para aliviar esa sensación, pero de pasada descubrió que con la crema los dedos se deslizaban mejor y hasta se podían meter dentro del culito, de solo pensarlo y hacerlo se puso rojo, como de vergüenza y un extraño calor lo invadió. Guardó la latita de crema en uno de sus bolsillos para experimentar mas tarde.

Era sábado y no había tenido que ir al colegio, escondido el sol detrás de los cerros, salió a jugar a la plaza, no sabía bien si deseaba encontrarse con su noviecita, ni si debía contarle lo que le estaba pasando, pero ahí estaba ella, la que al verlo corrió a saludarlo, la saludó juntando sus mejillas que era lo que mas lejos llegaban como noviecitos y después de charlar de mil cosas se sentaron en un murete que daba a la parte trasera de la iglesia. Medio titubeando y dándose mil vueltas le dijo algo, eso de despertar agitado e “incomodo ahí abajo” como con ganas de rascarse, fueron las palabras que usó. Miraba el suelo, rojo de vergüenza, a lo que sin mirar a Mia le preguntó si a ella le pasaba algo parecido. Como siempre ha sido, las niñas suelen llevar ventajas en estas cosas, así que Mia le dijo a Lucas “Sí, te puedo contar, pero vamos detrás del muro” que no era otra cosa que saltar de donde estaban hacia el otro lado, que era más alto y los cubría completos, aun estando de pie.

Sí he sentido cosas ahí, le dice Mia en voz muy baja, son como cosquillitas cuando me toco. ¿y tú como sientes? ¿te tocas el pene y el ano? porque yo me toco las dos partes y me gusta mucho, dice más con cara de curiosidad y de cuchicheo que de pena o timidez. Lucas solo le respondía con monosílabos, mucho más urgido que ella, pero de a poco se fue soltando al hablar del tema. El niño terminó contándole a su noviecita su experiencia tocándose el ano con la crema que se robó esa tarde. ¡La andas trayendo! Casi con un chillido de emoción, olvidándose por un momento de que estaban escondidos del resto. ¡Toquémonos ahora!… ¡Dale hagámoslo!… ¡Con la cremita!… Lucas sacó de su bolsillo la lata de crema y se la pasó a Mia, quien se untó la mano y le dijo a su noviecito que cerrara los ojos, le bajó el cierre del pantalón y se coló debajo del elástico del boxer del niño, sobando con su mano untada de crema el pene que estaba durísimo, desde las bolas al glande, retirando suavemente el prepucio una y otra vez repitiendo el recorrido ¿te gusta? Le decía suavemente, el chico solo asintió mientras gemía de gusto ¡Ahora tu a mí! Le dijo Mia al pasarle la crema. El chico siguió los pasos de su maestra, quien se había levantado la pollera y bajado un poquito el calzoncito rosado que traía puesto.

Lucas tembloroso exploró por primera vez una vagina, que se sentía muy calientita y húmeda, sintió el monte de venus, los labios y hasta el pequeño clítoris, sin saber bien que eran, solo los sentía con sus dedos ¿Así? Preguntó. Sí, sigue más ¡Qué rico! … así estuvieron unos minutos, ambos con los ojos medio cerrados, solo necesitaban la mano para sentirse. Mía siempre llevando la iniciativa, ordena “ahora por el potito, ambos a la vez” Se pusieron medio de costado, ambos recargaron sus manos de crema y simultáneamente la llevaron al culito del otro, Lucas ya tenía sus pantalones por las rodillas y Mía su falda encima de la cadera y los calzoncitos al tonillo, se acariciaron mutuamente sus rajitas y buscaron con los dedos con crema el hoyito de cada uno, lo encontraron simultáneamente mientras ambos lanzaban un gemidito de placer al sentir como se masajeaba y se introducían levemente los pequeños dedos en sus virginales culitos.

Gemían al unísono y se dejaban llevar por esas sensaciones nuevas y tan gustosas que hacían temblar sus piernas. Ya estaba cayendo la tarde y se habían encendido los faroles de la plaza, apenas terminaban y se acomodaban sus prendas, fue que al levantar la cabeza, les pareció ver que algo se movió detrás de una ventana que no se habían percatado daba directo al sitio de su escondite, era de la casa parroquial. ¡Mierda!, exclamó Mía ¿y si nos vio el padre Antonio?

@cairo1310

7 Lecturas/17 enero, 2026/0 Comentarios/por Cairo
Etiquetas: baño, chico, colegio, culito, orgasmo, padre, sexo, vagina
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