La maldición de la Belleza 01
Uno no nota lo guapo que es sino hasta que el cerebro es lo suficientemente maduro para considerar a otras personas en el entorno y tras analizar una cierta cantidad de individuos termina por definir un estándar y a partir de allí te percatas de su lugar en esta escala de belleza..
……..
En mi caso descubrí que era particularmente hermoso cuando entré al prescolar, no procederé a describirme ahora; pero basta con decir que era proporcionado, sin peso extra ni faltante, de graciosas formas y ángulos en mi carita y mi cuerpo, de piernas gruesas y nalgas redondas y voluminosas, el color, cabello, ojos, raza o lo que consideren según su propio gusto un niño hermoso.
Mi mamá era madre soltera, para cuándo yo tenía 7 años, mi hermano mayor tenía 15 años, ambos éramos hijos de diferentes papá; aunque no se den una idea equivocada de mi madre, ella es una profesional graduada, docente por vocación, construyó nuestra casa con su propio bolsillo y jamás nos faltó nada, nada exepto un padre, que nos guiara, un modelo masculino a quien seguir, y respetar y aprender; pero no todo en la vida es perfecto, verdad?
Yo crecí con muchas inseguridades, era tímido y no hablaba mucho, especialmente después de una cierta cantidad de experiencias en las que algunos niños de barrio un poco mayores que yo se jugaban conmigo de agarrarme el trasero o robarme besos, yo no compartía estos juegos pero la verdad hasta cierto punto pensé que ese era el comportamiento normal en niños varones. Una tarde casi terminando el sol de ocultarse jugaba con los chicos del barrio a las escondidas entre los patios de las casas que, como vivíamos en un pueblo estas casas estaban separadas por patios de extensos bosques, matorrales, claros, praderas y algunos incluso ríos; entonces jugar a las escondidas era por mucho una aventura.
Mi hermano mayor solía ser extremadamente rebelde y a menudo discutía con mamá, se alzaban la voz a tal nivel que con la misma frecuencia yo lloraba en nuestro cuarto, el pleito se prolongaba sin importar que hora del día o la noche fueran, en aquel entonces en una de las casa adyacentes vivía una tía y sus hijos, no éramos realmente familia de sangre; pero habían tanto años de historia en nuestras familias que todos nos decíamos primos, uno de estos primos, Raymon de 13 años solía no ser tan popular, no disfrutaba lo mismo que era común para los demás, bastante reservado y muy protector y afectuoso con los más pequeños además de ser ciertamente bien parecido, noté que su apariencia era fuera del estándar porque muchos chicos se acercaban a él y buscaban jugar a lo mismo que conmigo; Pero él al no compartir la crianza de los demas o simplemente por que su personalidad era así de abstraida simplemente marcaba bien su límite, solia sentir una extraña sensación entre mi vientre y mi pubis cuando me veia, un palpitar en mi penecito y ano cuando me hablaba y me daban muchas ganas de frotarme con su cuerpo me abrazaba ya que no tenía un cuerpo marcado o gran tamaño sino curvas suaves en un cuerpo desarrollado regular a su edad y su rostro era simplemente de facciones únicas.
Cierta mañana en la que había estado llorando toda la noche, incluso horas después de que las peleas habían terminado, mi primo se encontraba solo en casa, mi tía y los demás primos iban a la escuela y ese día mi primo Raymon que estaba en secundaria veía clases en la tarde, él me vió pasar y me llamó desde su ventana ofreciendo una de sus sonrisas que tanto me gustaba ver, al acercarme se levantó para abrir la puerta de la cocina que daba al patio atrás y me invitó a pasar.
Él estaba desayunando, de un paquete de panes dulces y café con leche me ofreció un par y como todo niño no podia resistirme a lo dulce, él mojaba los cachitos del pan y se lo llevaba a la boca con un porte y una gracia que eran un espectáculo, además de vestir solo shores cortos que usaba de pijama pues vivíamos en un clima cálido y sin camisa, mi corazón latía más rápido aunque admito que no sentía una atracción meramente sexual hacia mi primo, ahora que soy adulto pienso que se trataba de una admiración mal administrada, proyecté en él mi necesidad de una figura paterna y confundí sus actos de amabilidad y afecto juntamente con su físico agraciado, el resultado era esta sensación de plenitud emocional y tension erótica entre nosotros.
Hablamos de cosas casuales, me advirtió de los juegos que los otros chicos tenían en el pueblo, contándome un poco de su experiencia dijo que tuviera especial cuidado con Danny y Nemu y Wilson, chicos mayores de mal camino, si ellos o tan siquiera uno de ellos veía un ligero asomo de consentimiento como una sonrisa o poca resistencia jamás podría librarme de ellos.
Le di las gracias por el desayuno y me dispuse a irme cuando me tomó de la mano y sin mediar palabra me abrazó con brazo firme, su mano derecha me apretaba desde la espalda y con la izquierda me sobaba el cabello con dulzura, podía sentir el calor de su cuerpo transfiriendose a mí, su corazón latir con fuerza y su pecho respirar su aliento cerca de mí, fue totalmente catártico, entonces me dijo algo que cambió nuestra relación para siempre.
«Si alguna vez te sientes tan mal que quieres desaparecer, si piensas que nadie te extrañará o si te sientes tan triste que crees que preferirías estar muerto a seguir viviendo lo que estás viviendo solo ven conmigo».
La fuerza de esas palabras me hizo derretir mi armadura emocional y sin saber por qué me eche a llorar en sus brazos, hasta que sus hombros quedaron empapados y mis piernas flaquearon haciéndole caer y aún así logró mantenerme en sus brazos sin soltarme con tal de asegurarse de que yo estuviera bien; aunque sea totalmente inapropiado concluirlo debo decir que fué ese momento en el que me enamoré de él.
Pasaron tres noches solamente para que se desatara otra pelea particularmente grave en mi casa, las dos de la mañana, me encontraba en estado de pánico, hiperventilando mientras las lágrimas me inundaban de tristeza, los gritos se escuchaban siempre en todo el barrio pero eran otros tiempos nadie se iba a meter.
Honestamente no recordaba las palabras de mi primo, ni nada relacionado a él, el terror de ver tu hogar, que debería ser un refugio donde sentirte seguro del mundo, ardía transformado en un infierno en el que madre e hijo se gritaban como llenos de odio.
Todo lo que podía ver estaba saturado de sombras, la oscuridad lo envolvía todo, fué entonces que, llegó mi primo y su mamá, como ambas mujeres eran comadres ella y Raymon entraron como perros por su casa, mi tía trató de media entre mi hermano y mi mamá y Raymon se acercó a mí que apenas podía contener los sollozos y tomándome de la mano, me sacó de mi casa y aunque mi familia ni le escuchó cuando les dijo «Me lo llevo».
A los pocos segundos de encontrarnos ya pisando patio mi primo se percató de que había salido de casa descalzo y en ropa interior, así que me cargo en su espalda sosteniendome desde el trasero, así atravesamos la oscuridad del patio, pasando por la puerta trasera que era muy dura como para abrir por fuera, luego la ventana del cuánto de mi tía, el de los hermanos de Raymon y luego su ventana, entramos por la puerta de enfrente y Raymon me prometió cuidarme, me llevó a su cuarto.
Él sacó una colchoneta plegable debajo de su cama, la acondicionó para dormir y me acostó allí, así lado en su cama dormía él, yo aún sollozaba, no podía dormir, a me asustaba que sabiendo que estos gemidos y lágrimas continuaban hasta la madrugada mi primo se hartara; Pero él se limitó a darme la mano y subirme a su cama individual, me puso del lado de la pared y abrazándome desde atrás encajo su pecho en mi espalda mientras su brazo me sujetaba con fuerza, y su otra mano me hacía piojito en el cabello, de a ratos el llanto se havia mas fuerte y él me abrazaba con mas fuerza, su calor me inundaban el pecho y para tratar de calmarme me daba besos en la frente, entre la oscuridad de su cuarto y el silencio de la noche me arrulló con besos y abrazos.
Esa mañana siguiente comenzaba recién a despertarme cuando noté que no estaba en su cama, al instante me sentía confundido, no era mi cuarto, tardé un poco en recordar la noche anterior y rememorando los besos, su cuerpo calentandome y sus manos manteniendome bien pegado a él me causaron una erección involuntaria, al ratito entró mi primo Raymond mojado y desnudo, usando solo una toalla blanca para secar su cabeza, al verlo así lo fotografié con mi cerebro y jamás pude borrar esa imágen de mi mente, él, al verme despierto solo terminó de secarse el cabello y luego su cuerpo, no perdí detalle de nada, Raymon lo notó y sonreía entre cómplice y divertido.
Me dijo que me metiera a bañar para poder desayunar, me daba algo de vergüenza; pero él no le dió mayor importancia y haciéndome cosquillas me quitó la playera y me ofreció otra toalla, » Te calenté el agua» me dijo, recordé que en las mañanas sus hermanos iban a clases y solo estaba él en casa, así que él, desnudo como estaba me indicó quitarme la ropa interior.
Cómo me daba vergüenza me tranquilizó diciendo que como éramos varones y además primos no tenía nada de que avergonzarme, que era completamente normal que los chicos se vieran desnudos incluso que jugarán y durmieran desnudos juntos.
Acepté viendolo arrodillar una pierna mientras me bajaba la trusa y una vez que ambos estábamos desnudos me llevo de la mano hasta el baño y nos se metió o interfirió con ni aseo, al salir me fui a su cuarto a secarme y un cambio de ropa de alguno de sus hermanos menores me esperaba en su cama, la colchoneta ya no estaba en el suelo, él ya había arreglado todo y un instante después me llamó a desayunar, panqueques con miel, el mismo las hacía y era un experto.
Luego de desayunar vimos películas ya que ellos si tenían cable, jugamos minijuegos en internet desde su computadora me enseñó todo tipo de cosas, era una especie de biblioteca de datos científicos aleatorios, a veces lo veía interactuar con chicos de su edad y ellos no parecían entenderlo ni él a ellos; sin embargo para mí era genial, me prestaba atención cuando me hablaba no se apartaba como mi hermano mayor cuando quería abrazarlo, por el contrario se dejaba y también me correspondía; al volverme mas cercano a él podía ver esa aura melancolica, había mucha tristeza contenida en su corazón, creo que se sentía solo e incomprendido a pesar de tener una familia amplia, recuerdo estár a punto de despedirme de él ya que era hora de irme a casa, sentía un vacío en el vientre y seguro el también, entonces me dijo.
«Si por alguna razón no puedo ir a buscarte siéntete libre de venir por ti mismo, me tocas la ventana y te abriré, ok?»
Una breve pero buena calma se instaló en mi hogar casi un año, la razón, me hermano se había ido a pasar unas semanas con su padre, volvió más alto y más altivo, para ese momento ya tenía 8 años y Raymon estaba cerca de cumplir los 14, físicamente yo solo recuerdo haber crecido un poco aunque ¿Quien puede notar su propio crecimiento? Raymon por su parte se volvió un poco más alto, su cuerpo ganó algo de musculatura pero seguía siendo un chico delgado y atlético, con un rostro suave y gentil, ahora una fina capa de madurez le daba un aura de hombrecito que por alguna razón me hacía sentir simplemente feliz además se dejó crecer el cabello a veces los chicos en el barrio lo molestaban con apodos de chica; pero él tenía la suficiente confianza para darles una respuesta mordaz; aunque la paz se prolongó, recuerdo un jueves en la tarde, como el pueblo siempre había sido un sitio tranquilo yo solia pasear por un parque cerca de una zona industrial en desuso, desde el columpio ví a mi primo a eso de las 5 de la tarde pasar, habría salido recién del colegio, a lo lejos el cielo naranja brillante era tragado por un frente de tormenta gris oscuro que opacaba toda luz del día, al cabo de un rato me aburrí y me fuí a casa, al pasar cerca de una construcción abandonada, cuyas paredes habían sido completamente tragadas por enredaderas trepamuros escuché risas burlonas opacadas por la distancia y las paredes viejas rodeadas de maleza, estuve a punto de cruzar una esquina en donde podría ver la fuente de las risas y choqué con alguien, era Raymond quien sorprendido me sacó de allí deteniéndose a vomitar con urgencia, intentó que no viera nada; pero por un par de segundos ví en la parte mas lejana de aquel lugar a tres chicos mayores que mi primo por al menos 4 o 6 años, uno de ellos aún con el short debajo de las rodillas jugaba con su pene en presencia de sus dos iguales que fumaban y reían.
Cuando Raymon terminó de vomitar me tomó de la mano apresurandome a qué nos marcharnos de aquel sitio, caminábamos hacia el atardecer mientras la nube de tormenta que rugía con truenos desataba una cortina de agua a nuestras espaldas consumiendo todo el color del mundo, quise correr para no mojarnos pero Raymon insistía en tomarse su tiempo caminando bajo la lluvia, por empatía lo acompañé y nos mojamos todo el camino a casa.
Nos despedimos, me fuí a casa tan pronto el sol se ocultó, apenas y estuve preparándome para ir a mi cama llegó mi hermano completamente ebrio, esto activó todos los protocolos de ataque de mamá y su pleito inició nuevamente, ya eran las 10:00 pm y continuaban gritándose con odio, entonces yo me puse algo de ropa y por en medio de ellos pasé sin decir adiós, me aventuré a la noche lluviosa sin que voltearan a verme si quiera en el patio oscuro y húmedo, el agua de la lluvia me llegaba a los tobillos y el frío se me metía por dentro de la ropa, en la corta distancia que había entre nuestras casas me encontraba totalmente empapado y entumecido del frío, me acerqué a la ventana del cuarto fe Raymond y toqué, nada pasó; volví a tocar el vidrio helado y tampoco obtuve respuesta, un vacío me invadió la boca del estómago y me invadieron muchas ganas de llorar, en ese momento ví una cortina correrse detrás del vidrio, unos segundos después la ventana se abrió y Raymond se asomó a la oscuridad en dónde me encontraba llorando.
Él se asustó mucho y tan pronto comprobó que no se trataba de un duende se rió y con su ayuda pude entrar a su cuarto desde la ventana, caí encima de él empapando su ropa y el suelo, sin utilizar el foco sino una lámpara en su mesita de noche iluminó lo suficiente como para desnudarme, poner mi ropa húmeda en una cesta, encontrar su toalla y secarme vigorosamente con un sonrisa contagiosa en sus labios, luego buscó algo de ropa; pero lo que tenía era muy grande, por lo que me vistió solo con una playera manga larga que me quedaba grande, intentó ponerme ropa interior pero se me caían sin remedio, por su parte él se quitó su pijama empapada por mí y se puso unos underwear blancos y un suéter azul de capucha y bolsillo de canguro que también le quedaba muy grande, según él para armonizar conmigo.
Tan pronto nos metimos a su cama nos arropamos, podía oír el golpeteo de la lluvia en el techo de calamina, que retumbaba con miles de explosiones sonoras, entre la oscuridad y el frío me abrazó pero completamente decidido me despojé de mi única prenda usando completamente mi traje de Adán y entre risas me metí por dentro de su suéter, al sacar la cabeza por el agujero del cuello, el mismo por el que salía su cabeza, me miró dándome una sonrisa que correspondí, y luego, sin ninguna provocación me deje llevar por un impulso que no sabía ni de dónde venía dándole un beso en los labios que sentí que solo duró unos segundos pero que se prolongó durante casi media hora, a través de mi piel sentia su calor llenar mi cuerpo, su corazón se disparaba desbocado y su aliento era dulce en mi boca, solo entonces noté su miembro calentarse mas que el resto de su cuerpo, creciendo con cada latido, inflandose mas de lo recordaba fuera su tamaño, su longitud rígida me quemaba en las piernas, ahora que lo pienso no hubiera culpado a mi primo si allí mismo hubiera decidido quitarme la virginidad, yo mismo lo habría hecho en su lugar; Pero no Raymon, el era más fuerte que esto, en su lugar me acarició el cabello y me dijo que durmieramos.
Me dió la vuelta dentro de su suéter, metió los brazos por dentro de las mangas y poniéndome de cucharita contra la pared me abrazó con fuerza dentro de nuestro capullo de calorcito, presionó su miembro contra mis nalgas encajandolo de forma que me hizo sentir su longitud, quedándonos separados solo por la delgada tela de su ropa interior. Con muchísima fuerza de voluntad mi primo se fue durmiendo, esto lo noté porque la presión de su miembro perdió fuerza y calor y sus manos que me acariciaban dulcemente quedaron inmóviles, yo por mi parte traté de disfrutar con todos mis sentidos de la experiencia que vivía; sin embargo el sueño también me derrotó.
Me desperté primero, dándome cuenta que me encontraba acostado en el pecho de Raymond quien por su parte se hallaba totalmente dormido de espaldas, aún compartíamos el mismo suéter y el calor parecía cobrar algo de fuerza así que con cuidado de no despertarlo me fuí saliendo del suéter y por inercia me descubrí sentado en la entrepierna de mi primo, me rodé hacia un lado y ví que una parte de su underwear se había corrido hacia abajo y una erección matutina, típica de los muchachos de su edad palpitaba luchando por salir de su prisión, con toda mi curiosidad llevé mis manitas hacia él, terminando de bajar la tela hasta las rodillas dejé su verga adolescente en libertad, hermosa de color un poco más morena que el resto de su piel, su cabeza fe color rosado oscuro y medio lila goteaba un líquido incoloro, podía ver en tiempo real como iba llenándose de sangre palpitando al erectarse, use mi mani derecha, y rodeé su falo con ella, la temperatura era alta, apenas hicimos contacto un chispazo cortocircuitó mi sistema nervioso, recuerdos ajenos de cientos de miles de hombres que intimaban con otros hombres invadieron mi cerebro, un emperador ateniense que compraba niños esclavos hermosos raptados de los pueblos barbaros, generales romanos que honraban a jóvenes soldados con el privilegio de la sodomía, tal vez memorias de vidas pasadas, talvez solo el instinto fingiendo cono catalizador del amor entre ni primo y yo, solo bastó ese toque para que de la nada viniera a mi el conocimiento de jalar suavemente hacia arriba y abajo, la verga adolescente de Raymon se retorcía ante el estímulo, de pronto su mano agarró la mis y me guió a su propio timing, nos miramos a los ojos mientras su cara parecía sufrir y disfrutar a la vez, creo no pasaron ni cuatro minutos cuando mi primo mordiendo el suéter bufaba entre gemidos ahogados y sin sensación caliente y viscosa me llenó las palmas, quise preguntar pero me pareció inapropiado interrumpir a Raymon, sus movimientos masturbatorios se alentaron y abriendo la boca respiró con dificultad, sus manos y las mias estaban embarradas de un fluido blanquecino y tibio, lo ví llevarse las manos a la boca y chupar cada dedo cono si de leche condensada se tratase, así que por imitación hice lo mismo, el ssbor saladito no me pareció un manjar pero tampoco me desagradó, Raymon me trajo hacia sí y tomando mis manos las lamió quitando cualquier rastro de semen, entonces me acercó a él y me plantó un beso, uno diferente al de anoche, su lengua entró en mí y mientras esta parecía jugar con la mia el semen guardado en su boca entró a la mía, entre esos juegos que me endurecieron mi propio penecito si sentí una clara diferencia en cómo disfrutar el semen, cuando Raymond pareció haberse quedado sin fuerzas pareció entrar en un estado mental conflictuado, al punto que comenzó a llorar en silencio, fue algo incómodo, pero cuando le dije «te amo» me abrazó y lloró con más intensidad aunque silenciosamente. Nuestra nueva vida sexual había empezado y se desenfrenaría hasta el límite
Este relato fue escrito por Shotaboy, necesito amigos que gusten de leer y escribir relatos para hablar y compartir ideas, en facebook soy «Jin Merey»



Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!