La Nena (Parte 1)
Él me feminizó.
Parte 1
Hacía unas cuantas semanas que no tenia sexo; era viernes a la noche y había llovido todo el día;
Tenia ganas de pija y la noche pintaba. Me llamo la atención un perfil de una app que decía «Nuevo acá; busco pasivos jóvenes y afeminados»
La foto era de un tipo de unos 30 apenas se le veía la cara, pero si el pecho, peludo y con músculos.
arregle para las 11 de la noche, me paso una dirección
El lugar era a las afueras, al lado de unos galpones industriales. Había olor a grasa, a taller en el aire. Se ve que el tipo vivía en una de esas casuchas que tienen los empleados ahí.
Estaba en la puerta: remera blanca sin mangas, jeans sucios, borcegos… tenía cara de malo, de hijo de puta; me gustó eso y el olor de alguien que no
se ha bañado ese día para tener sexo.
era lo opuesto a los pibes con los que había salido.
-Pasá- me dijo mientras me miraba de arriba a abajo… me impulsaba la calentura, pero tenía miedo.
en la pieza había un colchón en el suelo, ropa tirada por todos lados y una mesita, llena de tucas.
El empezó a armarse un porro. Me preguntó cómo me llamaba, pero él no me dijo su nombre.
-Sos pasivo no? me pregunto seco y cortante; yo atine a decir “si…”
-Me gustan los gatos que se dejan como minas sabes?- se acerco con el faso armado y lo prendió mientras me tocaba el culo.
Esas palabras me pusieron en modo puta… el había tocado una de mis fantasías, que nunca conté a nadie.
Su mano de macho sobándome la raja me estaba derritiendo, ya se me estaba abriendo el orto.
Me paso el porro, me mande una seca profunda…
– Pegále otra seca mas.- me dijo; obedecí.
El me olía el cuello, me rosaba con la nariz; yo sentí el aliento a alcohol.
-¿Te pones perfume nene? me dijo mientras me rodeaba con las manos las cintura.
Si, me gusta ponerme… estar bien limpio.
– Tenes cuerpo de mina, olor a mina y un ogete hermoso.
– ¿Tan desesperado estas?- le pregunté
– Hace unas semanas salí de «adentro»… cuatro años sin ponerla nena…
Con calentura,con miedo y con el porro haciéndome efecto le apoye el culo contra la verga, que estaba durísima bajo el jean… mi culo la sintió gigante.
Me sacó la remera ajustada que llevaba, me empezó a morder la espalda y a apretarme los pezones.
– ¡Que rica nena me voy a comer!- decía mientras yo empecé a jadear.
Me gustaba que me hable como si fuese una mujer, después varón, después mujer.
Me dí vuelta y le saqué la remera; le quise dar un beso, pero me apartó la boca…
– Todavía no estas listo putito.
Yo le empecé a comer los músculos pero me quedé en sus axilas: no las tenia cuidadas ni recortadas; tenía olor a sudor; metí mi nariz ahí y le olí hasta que mi pija casi explota. Le chupé el sudor, mientras él me guiaba con las manos.
– Arrodíllate- me ordenó.
Yo busqué el colchón para hacerlo pero el me dijo:
-¡En el piso!; quiero que se te marquen las rodillas.
Obedecí, no me importaba un carajo nada ya.
– Sacáme los borcegos.
Lo hice muy despacio. Él no llevaba medias; tenía un olor riquísimo; uñas descuidadas, algunas amarillas… patas de hombre.
– Lamé puto!
Empece a besar esos pies. Totalmente postrado yo pasaba la lengua y olía. Él me metió su pata en la boca, me gritaba que chupe.
– ¡Chupá hijo de puta!… te voy a sacar bien gato a vos putito basura.
Le lavé los pies con la lengua, me comí todo el queso de sus dedos.
– Subí- me dijo- sacáme el pantalón, pero seguí arrodillado.
Mis rodillas ya estaban raspadas, el piso era duro y demento.
Me coloqué frente a su cintura y empece a desabrochar el pantalón…¡Sorpresa! No usaba ropa interior… me llegó todo a la geta su olor a macho, meo a precum.
“Chupala”, me decía una y otra vez mientras me agarraba del pelo. Me llevé la cabeza de su verga a la boca: era una de esas pijas largas y anchas con una curva hacia arriba… él estaba todo babeado; yo comí ese manjar… le estaba por agarrar la verga con la mano para ir tragándola toda despacio y el me paró en seco con un tirón en el pelo.
– ¡No!, no agarres con la mano puto! abrí la boca que te la voy a coger.
Me la metió de un empujón hasta el fondo de la garganta… yo largué una arcada, él me agarró del cuello y me volvió a decir “¡Abrí!”; me la metió otra vez pero ahora me cogía por la boca, como si le estuviese dando empujones dentro de una concha; a mi me salía saliva por el poco espacio libre que me quedaba en la boca… me tocaba el fondo.
– Vas a vomitar putito- me dijo y la empujó mas; yo no soporté, aunque ya tenía experiencia chupando pijas de buen tamaño nunca mamé algo así, tan grande y tan brutal.
Me hizo vomitar ahí nomas sobre el piso; Cuando me repuse me la hizo tragar de nuevo… mi boca se estaba acostumbrando aunque hice un par de arcadas mas…
– Miráme- sin sacarme la pija de la boca lo miré: tenia una cara de hijo de puta que me asustó… su cuerpo, todo lleno de tatuajes tumberos, sudaba un poco. Sonrió al verme tan puto y me largó un gargajo con toda la fuerza; mi cara ahora tenia su saliva y sus mocos y no me dejaba limpiármela. Empezó a apretar mi cuello: entre la pija en la boca y la mano de fierro que me bloqueaba la garganta me estaba quedando sin aire pero el perro hijo de puta siguió apretando y bombeandome la pija adentro de la garganta.
-Ahora te vas a desmayar putito- me dijo y apretó con mas fuerza mientras me tiraba el pelo.
Seguro me desmayé.
Cuando volví en sí estaba desnudo tirado en el colchón. Sentí el olor a tabaco, a grasa, a macho y a lluvia. Pero lo que más sentí fue dolor. Me estaba rompiendo el culo sin piedad.



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