Las Siestas 2
Segunda parte .
La verdad que sentía vergüenza, pero quería estar nuevamente con papá, esa noche todo transcurrió de lo más normal,… Al otro día, al llegar de la escuela,, comimos y cuando se fue mamá a su trabajo y a llevar a mi hermana al colegio, limpie toda la cocina mientras papá se duchaba, salió del baño y me dijo que me duchara también, obedecí, pero me dieron ganas de ir al baño de los nervios, sin saber que eso iba a terminar siendo algo bueno, y me duche, al salir de baño, papá me llamo, fui con mi toalla envuelta en la cintura, le pregunté que pasaba el solo golpeó el costado de la cama que estaba libre y me senté y abrazandome me dijo
«Quiero dormir abrazado a mi hijo» dándome un tierno beso en los labios. Yo temblaba como una hoja pero correspondía el beso como podía, papá se detuvo y me pregunto
«Si no quieres dormir conmigo puedes ir a tu cuarto mi amor» su miraba y con la ternura que me dijo mi amor fue un detonante en mi interior que me prendió fuego, a mi manera lo bese como desesperado, el sutilmente me besaba como enseñándome a hacerlo, luego de unos minutos gire mi cara sacando las sabanas y ví esa pija que tanto deseaba, ya no sentía nada de nervios, solo deseo de tenerla en mi boca, me acerque poniendo en cuatro al costado de papá, empecé una paja suave y de a poco iba acariciando su cabeza con mi lengua, hasta que la metí en mi boca y papá gimió fuerte diciendo «Que hermoso que la chupas pendejo, te gusta la pija de papá?» Gire mi cabeza hacia el y le dije un si con una sonrisa tímida, el agarro mi cara y me beso diciéndome «Me volves loco, muy loco» agarrando mi cabeza y haciendo que me meta su pija en la boca, me marcaba el ritmo lento pero firme, cada vez intentando meter más, pero al notar que me ahogaba, la sacaba, en cuanto recuperaba la respiración volvía a meter su pija en mi boca, papá no paraba de gemir, o de decir lo hermoso que lo hacía, sus caricias eran por toda mi espalda y nalgas, hasta que sentí que se giro un poco a mis nalgas, yo no dejaba de seguir chupando su pija lo más que podía, empecé a sentir como abría mis nalgas y las cerraba, como de a poco acercando sus dos dedos a mi ano, papá se levantó, me dijo «Quédate así quietito » se colocó detrás de mi, abrío mis nalgas, y lo primero que hizo fue oler, pasaba su nariz, de a poco sus labios hasta que sentí su lengua húmeda, por reacción a esa sensación desconocida me moví hacia delante con toda mi piel erizada, fue una maravillosa sensación que me hizo largar un fuerte gemido, papá sonrió y me pregunto si me había gustado, con mi respiración y corazón a mil le dije casi sin aire que si, para que papá de inmediato se hundiera en mi ano abriendolo lo más que podía para meter su lengua, de mi boca solo salían incontrolablemente algunos Ooooh, aaaah, mmmm, me salían naturalmente, trataba de callarlos, pero papá se detenía y me decía dándome una nalgada «No te reprimas, deja salir esos gemidos que me hacen saber que estás disfrutando» yo estaba descontrolado, sentía mi pene latir a mil, papá me habló pero sentía algo en mi ano que movía de adentro hacia afuera mientras me decía «Te gusta putita?» Siiiiii dije yo casi sin aire, sentí que algo más me abría mi ano mientras papá besaba mi espalda, acercandose a mi cuello, no dejaba de mover sus dedos dentro mío como abriendo lo más que podía, sentí que metió uno más que me hizo quejar, papá se acercó a mi oído besándolo y diciendo, «Te va a doler, pero me prometes que la vas aguantar bebé?» Si dije yo totalmente extasiado, no podría creer todas las hermosas sensaciones que pasaban por mi cuerpo y en especial por mi ano. Sentí un alivio cuando papá retiró sus dedos, pero quería seguir sintiendo ese masaje interno que me daba en mi ano, en lo que siento un punta dura y caliente abriéndose paso hasta que pasa la cabeza de su pija por mi esfinter atrapando el surco entre la cabeza de su pija y su tronco, en lo que pegue un leve gemido de dolor, y papá exlama de placer al sentir ese encastre, cayendo sobre mi y besando mi espalda y cuello diciendo «Aguanta por favor, aguanta, tenes un culo hermoso para culiar» mientras besaba lo más que podía, sintiendo que me relajaba un poco y no pedirá oportunidad para empujar más, si me dolía, pero aguantaba por qué sentía un placer mínimo, papá se levantó y ve que ya tenía media pija adentro, seguía moviendo suave, me decía todo el tiempo que el placer que sentía encajando mi esfinter con su glande, lo repitio tantas veces, que sentí de repente como se ponía muy dura, o se hinchaba más, papá se empezó a mover más rápido, ya logrando chochar mis nalgas con sus ingles, haciendo el famoso ruido de aplausos, yo me empecé a quejar del dolor, pero papa estaba descontrolado, se movía y bufaba como toro, me dolía pero aguantaba, hasta que sentí una estocada tan fuerte dejandose caer encima mío, siguio moviendose cada vez un poco más lento, se lo escucha tan agitado, al recuperar la respiración se gira a un costado abrazandome muy fuerte sobre mi pecho, sin sacar su pija, dandome unos pequeños besos en mi cuello y oreja hasta que nos quedaremos dormidos, sentí la alarma del rejos, papá ya no me tenía abrazado ni estaba dentro de mi, salió a bañarse, cuando volvió me dijo ve a ducharte, me levanté con un ardor en mi ano, pero lo disimule, al volver de la ducha papá ya se había ido dejando la habitación totalmente impecable.
Los siguientes días transcurrieron normales, entre papá y yo no tocabamos el tema para nada y actuabamos totalmente normal, pero yo tenía muchas ganas de que pasara todo de nuevo, mi ardor sanaba de a poco, nuestra siguiente vez, fue 3 días después de que papá me culio por primera vez
Terminamos de comer, mientras limpiaba la cocina papá se duchaba, y salir de la ducha me dice, te querés duchar, si asentí con mi cabeza, y mientras se iba me dice «Si quieres te espero en mi cuarto»
Me duche tan emocionado, me seque, me envolví la cintura con la toalla y fui volando a su habitación, al entrar papá estaba desnudo con su espalda en el respaldar de la cama, me subí, pero está vez el tomo mi nuca guiandome hacia su pija, no puse resistencia y se la chupe, a pesar de que fue mucho más rudo, me obligaba a qué tratara de tragar la toda, cosa que me producía mucha arcadas, pero insistió e insistió hasta que lo logro, no pedio oportunidad



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