Lo calenté tanto que me dio su leche (E1)
Relato publicado originalmente en SexoSinTabues.com por 1987walle.
Sucedió hace algunos meses, en un pueblo de Argentina.
Mi nombre es Cristian, y en esta oportunidad les hablare de mi historia con Roberto, el dueño de la despensa.
Para comenzar les cuento que soy trigueño, mido 1.65 y tengo buen cuerpo, no muy flaco, pero tampoco gordo.
Claro, de mi pasado por el deporte conservo buenas piernas y un culo carnoso y redondo que siempre me han halagado.
Tengo 28 años.
Roberto fue la primera persona que conocí en el pueblo donde estoy ahora, es que aquí vivo solo y me mudé hace seis meses.
El es el dueño de la despensa donde hice mis primeras compras.
Se trata de un hombre mayor, de unos 50, de tez blanca con pelo canoso y un buen cuerpo.
Grandote, de 1.80, siempre me llamaron la atención sus brazos y sus manos grandes.
Su negocio está en la parte delantera de su casa, donde vive con su esposa y sus dos hijas (de 16 y 20 años)
A decir verdad, no aparento ser gay, aunque al parecer este señor noto algo en mi, o al menos así lo imagine yo justo antes de comenzar a buscarlo.
el punto es que, como siempre, un día fui a comprar el desayuno y después de pedirle que me alcance una leche chocolatada el me dijo: "acá está tu leche".
no sé por qué, si era porque acababa de ver una película porno o que, pero esa frase me llamó la atención (el después me contaría que siempre me la había dicho y junto a otras cosas pero no había prestado atención) y a partir de ahí comencé a fantasear con el.
era solo fantasía de verlo cada vez que iba a comprar y mirarle de reojo su paquete para después ir a mi casa y pensar en el.
Un día, ya después de un par de meses me decidí que quería excitarlo, calentarlo, más allá de las bromas, y comencé a ser algo más provocativo.
Siempre que iba buscaba alguna excusa para generar ese doble sentido sexual de las charlas, nada directo, pero si fijamente pensando en ello.
"deme un kilo de bananas porque se ven ricas", "hola Don Roberto, esta vez no quiero chocolatada, solo quiero leche", "¿no tiene esos chupetines que me gustan tanto? Los pico dulce", y cosas así.
el dubitativo, solo me respondía cosas concretas, aunque estoy seguro (ahora ya lo sé) que lo calentaba solo con eso.
Luego, comencé a ser más provocativo con la ropa, me ponía short deportivos ajustados, que eran un poco apretados, pero al momento de entrar a la tienda me los subía aún más.
y buscaba alguna forma de que me viera el trasero, ya sea volteándome a buscar algo o atándome los cordones, de cualquier manera.
Alguna vez hice que me iba y me volteé rápidamente como olvidando algo y lo cache mirándome las nalgas.
eso me encantaba.
Un día ya demasiado caliente y conociendo que la mayoría de las veces cuando iba a comprar nunca había gente, decidí jugar fuerte y me puse una tanga negra (comprada en el pueblo de al lado) y un short blanco.
Con una camiseta celeste.
Hacía calor por lo que llegue transpirado, compré una caja de fósforos y un paquete de arroz y ahí se me ocurrió.
Le pedí una botella de agua grande "porque hacía mucho calor" y le pedí por favor que venga a ayudarme.
El salió del mostrador y se vino junto conmigo, salimos a la vereda (acera) y ahí le dije que me tirara el agua en la cabeza, mientras yo, con mis piernas erguidas llevaba mi cabeza hacia adelante.
"De a poquito don Roberto, que está muy fría", le dije como para que tenga más tiempo y mientras me mojaba, lo mire de reojo y lo vi comiéndose mi culo con los ojos.
Cuando volvíamos me dejo pasar primero a mi antes de cerrar la puerta e hice todo lo posible por rozarlo, pero solo pude rozar su pierna con mis caderas, entonces entramos, busque las otras cosas, pague y me dirigí a la salida de nuevo, pero ahí me hablo desde el mostrador.
Roberto: "Che, hace calor afuera, además de calor debes tener sed, veni que tomamos algo, yo invito"
Yo: "Si, la verdad que si, bueno, me quedo un rato, total, no tengo nada que hacer"
Roberto: "¿Que queres tomar, agua cerveza, jugó?"
Yo: "Ahora quisiera agua helada"
Dicho esto fue a traer agua y se puso a servir, cuando vino comencé a mirarle el bulto ya cada vez más descaradamente.
Hablamos de la temperatura, del fastidio que genera muchas veces en los clientes y de las vacaciones.
El me contó que no tendría vacaciones porque debía quedarse en su tienda, pero que su familia si se iría.
Así, de una cosa y otra, hasta que el agua se termino.
Roberto: "Se acabo, ¿que queres ahora?¿queres más agua?"
Yo: "No, no se.
ahora si me tomaría una leche chocolatada.
¿tiene?"
"Fíjate ahí atrás en la heladera", me dijo, y me señaló una de esas heladeras bajas, que se abren como el capó de un auto.
fui hasta ahí, y de manera provocativa, con mi cola parada me agaché para buscar.
"No no parece que no hay más", le dije y me di la vuelta para verlo.
"Creo que no hay más ¿que otra cosa puede ser?", me preguntó.
Entonces puse una voz bien femenina y le respondí: "No se, ¿usted que me dice?"
Se paro, vino hacia mí y me tomo la mano: "Yo creo que tengo algo para vos".
Me puse muy nervioso y como que intente soltarme, pero luego me agarro la mano con un poco más de fuerza y me dijo: "Mira, no tengas miedo, es para vos, dale.
" mientras hablaba me llevaba la mano a su entrepierna, para que sobe su paquete por fuera.
se me fue la timidez y empecé a toquetearlo por arriba del pantalón.
"Para, es la hora del almuerzo así que voy a cerrar, y no te preocupes que mi esposa y mis hijas no vienen hasta la tarde.
Cierra las persianas y traba la puerta", me pidió.
Me di vuelta hice lo que me dijo y cuando estaba cerrando la última llave de la puerta me sorprendió por detrás, me tomo de la cintura y me llevó contra el: "Estoy re caliente, sentí como me pusiste bebe" me dijo mientras improvisaba besos en mi cuello y recorría mi pecho con una de sus manos.
Me giré y le tome el paquete con mi mano derecha, con algo de fuerza.
Yo: "Me deja jugar con esto"
Roberto: "si bebe, es para vos"
Dicho esto se hizo un poco para atrás como invitándome a arrodillarme, cosa que hice y empecé a abrir sus jeans con mis dos manos.
luego le baje el bóxer y ahí me encontré con mi objeto del deseo: un pene bien macizo, de unos 17/18 centímetro y con gordura normal, que podía agarrar en mi mano.
La cabeza era apenas más gorda que el trocó.
Un monumento al pene.
Se lo agarre y lo empecé a pajear mientras con la otra mano rodeaba su cintura, o me agarraba mis pechos.
"Chupala, dale, por favor metetela en la boca", me suplicaba mientras con su mano derecha tomaba mi nuca y la guiaba.
Me acerqué, le di cuatro besitos en la cabeza y me la metí en la garganta.
Entonces desate todas mis ganas.
"Es muy linda don Roberto", le decía mientras jugaba con su pene.
Mi boca hacía mucha saliva por lo que se escuchaba el típico sonido de la boca en la verga.
Glup, glup, glup
"Sii, seguí así, putita, seguí así que lo estás haciendo bien", susurraba con los ojos cerrados mientras acompañaba mis movimientos con una mano en mi cabeza (no me hacía fuerza, me dejaba a mi).
Luego deje de mamarsela un rato y empecé a chupar sus huevos, no era algo que antes hubiese imaginado, pero me gustó cómo se sienten en la boca.
"Veni para acá, dale", me pidió mientras me invitaba a pararme.
Me tomo de la mano y me llevó hasta la sala de la casa.
Ahí había un sillón grande, negro.
Yo estaba con mi ropa puesta y antes de llegar al sillón, cuando estábamos detrás de este se las ingenió para quedar detrás de mí y me acerco de nuevo su poronga, ahora el sin ropa y me apoyó, entonces yo me incliné, saque un poco de cola y de lo exitado que estaba me empezó a bombear con la ropa de por medio, fue un ratito nada más.
"Veni para acá, mira el pedazo de culo que tenes, hija de puta", me decía mientras hacía la mímica de estarme bombeando.
"Mmm, mmm" repetía yo, gimiendo con los labios cerrados.
Al instante se acomodó en el sillón y como que me dejo hacer, entonces yo me volví a tirar al suelo y se la agarre otra vez, ahora chupandole todo el tronco, de arriba abajo, gimiendo "Don Roberto, me gusta mucho esto" le decía haciendo referencia a su pija.
Después de un instante, me aleje, me paré y me di vuelta, como para que me vea cuando me bajaba el short.
Lo hice de manera muy sexy, sacando la cola hacia atrás.
Eso lo puso como loco.
Se estiró y me atrajo hacia el.
De espaldas.
"Noo, mira como estas, hija de puta, que hermosa cola que tenes, veni para acá que me la voy a comer", exclamó mientras empezó a besarme las nalgas.
Era una sensación única, estaba en las nubes.
De pronto, el estaba sentado con las piernas abiertas y quedaba un pequeño espacio en el sillón delante de su pija.
Me senté ahí, con su pene apuntando hacia arriba entre su cuerpo y mi cuerpo, bien en mi raya.
Y empecé a moverme un poco arriba y abajo, lo estaba pajeando con mi culito.
Lo seguí pajeando, subiendo y bajando, tomando sus manos por los lados, cuando me dijo: "ahora si te voy a dar lo que viniste a buscar"
En dos movimientos me levanto se salió y me dejo sentada en el sillón.
Entonces levanto mis piernas las junto, se arrodilló y me dio un par de besos en el ano.
Luego pasó su lengua y se incorporó de nuevo, me separo las piernas, las puso en sus hombros y tomó su pija con una mano e intentó metérmela.
No fue fácil, pero una vez que hundió los primeros centímetros.
Roberto: "Mira como me pusiste la tengo re dura por vos, bebe"
Yo: "Me gusta como estas papito, quiero sentirte adentro"
"Aaah, mmm, mmm, uhh", decía cada vez que el intentaba meterme un poco más.
Al rato, ya la tenía adentro más de la mitad.
En esa posición, con mis pies en sus hombros, mi amante comenzó a bombear a un ritmo sostenido, y yo comencé a gozar.
"Si, así.
dame, dame.
dale así", le pedía y el me replicaba "que hermosa conchita", mientras seguía bombeando mi culo, con la tanga a un lado.
Estuvo como quince minutos dándome su pasión en forma de sexo, hasta que aceleró sus movimientos y, con un gemido muy fuerte, casi un grito, se salió de mi y me eyaculo en la panza.
fue mucha leche, como siete trollazos.
Tanta que se fue por los costados de mi panza así que puse mi mano para desparramármelo por todo mi pecho.
Se pajeo como para escurrirse la pija y al instante se recostó al lado mío en el sillón.
Yo me termine de hacer la paja para acabar e inmediatamente me fui a su baño, me indicó donde era y me dijo que me podía bañar.
Lo hice.
Rápido para sacarme las marcas de la batalla, cuando salí el estaba aún sin sus pantalones, con su remera que nunca se había sacado y su verga flácida en el sillón.
Roberto: "Sos genial, hace mucho que no cogia con estas ganas, me pusiste al palo"
Yo: "Gracias don Roberto, a mí también me gustó, y mucho"
Roberto: "Esto me imagino que lo vamos a poder repetir.
Si la pasamos tan bien, hay que hacerlo de nuevo"
Yo: "Claro, siempre que usted quiera.
bueno, usted y su amigo también", dije, dirigiéndome a el y tratando de tocar su pene.
Lo tome, flácido y lo empecé a pajear así de la nada.
"cada vez que usted tenga ganas, coordinamos y lo ha-ce-mos de Nue-vo", le decía mientras lo descapullaba con fuerza y movimientos secos hacia abajo.
No lo pajeaba, sino que animaba a su pene a crecer.
Ya cuando estuvo tieso de nuevo, y yo aún desnudo me puse entre sus piernas, arrodillado y empecé a succionar su falo otra vez.
Lo hacía rápido, pasando su pija por toda la boca.
De pronto, sentí sus dos manos en mi cabeza y empezó a moverse hacia arriba como un taladro, cogiendome la boca.
"Toma, putita, acá tenes tu lechuta, bebe.
dale tomala que es para vos", me decía.
yo lo miraba a los ojos sin hablar y seguía manando hasta que se sentó, estiro sus piernas y se vino otra vez.
No fueron tantos chorros, tal vez cuatro, con menos leche, pero suficientes para que pueda probar en mi boca el néctar de mi conquista.
El placer de mi nuevo amante.
Exhausto, tomo algo de aire y luego se fue al baño.
Al regresar yo ya estaba de nuevo con mi short blanco y mi camiseta celeste.
"Chau, me voy a casa don Roberto", le dije, mientras tomaba mi bolsa de compras.
"Chau bebe", me respondió y me sobo la cola.
"Pórtate bien, nos vemos después", finalizó.
Así fue mi primer contacto con el señor Roberto.
El primero de una tanda súper caliente.
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!