LOS CASOS DEL OFICIAL RAMÍREZ (El Arquitecto. Capítulo 1)
Siempre en busca de nuevas aventuras y oportunidades, el morboso oficial de policía Jorge Ramírez, no perderá oportunidad para disfrutar de aquellas cosas que realmente lo hacen sentir vivo!.
“Reporte y solicitud para investigación en una residencia, caso de pornografía ilegal”
El intercomunicador en el cinturón del oficial Ramírez emite un pitido agudo.
Voz del tele operador: «Tenemos un reporte de posible material ilícito en la residencia de calle Álamos 423. Se solicita verificación inmediata. Código 288.»
Ramírez toma el intercomunicador y presiona el botón para responder
-Entendido, me dirijo al lugar ahora mismo-
Guarda el intercomunicador y sonríe levemente mientras toma sus llaves.
-Por fin algo interesante para variar. Estos casos siempre traen… oportunidades especiales-
Ramírez sale de la oficina y sube a su patrulla, su grande, redondo y firme trasero se apodera del asiento de su automóvil.
Ramírez se acomoda en el asiento de la patrulla, ajustándose el cinturón con un tirón firme.
-Mmm, otro día, otra «investigación especial»… espero que esta vez valga la pena-
Enciende el motor y revisa la dirección en la computadora de la patrulla.
Mientras conduce, su mente divaga pensando en qué tipo de «evidencia» podría encontrar esta vez y cómo podría agregarla a su colección personal
Ramírez llega a un edificio de oficinas, se detiene a un costado de la avenida, observa su libreta y confirma el número de piso y número de Oficina. El reporte que recibió indica que en esa dirección alguien tiene posesión de material pornográfico ilícito.
Ramírez estaciona la patrulla y observa el edificio de oficinas mientras apaga el motor.
-Así que aquí es donde están escondiendo los «tesoros»… interesante que sea en una oficina y no en una casa-
Sale del vehículo y acomoda su uniforme, asegurándose que su placa sea visible.
Revisa su libreta una vez más confirmando: Piso 5, Oficina 503
-Veamos qué tenemos aquí. Con suerte, encontraré algo que valga la pena para mi colección privada.-
Ramírez está ansioso por encontrar un nuevo tesoro, el cual sabe que tomará una copia para el, o bien simplemente reportarlo como una falsa alarma y quedarse con toda la colección que encuentre. Pero debe mantener su fachada de hombre correcto. Alargando sus pasos se apresura hacia la entrada del edificio, sus redondas nalgas se mueven al compás de su marcha. Es un hombre muy exquisito a la vista de cualquiera.
Ramírez cruza la entrada con paso decidido, saludando con un gesto profesional al guardia de seguridad.
-Policía!. Investigación de rutina!-
Mientras espera que llegue el elevador, se pasa una mano por el cabello y se ajusta el cinturón, acomodando su paquete tallado en su pantalón.
El espejo del ascensor refleja su figura mientras sube al quinto piso, se permite una mirada apreciando sus bien formados glúteos. Sonríe con una pequeña sonrisa morbosa .
-Contrólate, Sergio. Primero el deber oficial… después el placer personal!-
Dice en voz baja para si mismo.
Las puertas se abren en el quinto piso y avanza por el pasillo buscando la oficina 503, su mente ya imaginando qué tipo de «evidencia» podría llevarse hoy.
Ramírez toca a la puerta de la oficina, la cual tiene un letrero a un costado que anuncia el nombre de una firma de un Arquitecto. Segundos después un joven asistente abre la puerta.
Ramírez adopta inmediatamente su expresión más oficial y profesional.
-Buenos días!, soy el Oficial Ramírez, departamento de policía. Estoy aquí por una investigación en curso-
Muestra su placa de forma rutinaria mientras observa discretamente al joven asistente y el interior de la oficina.
-¿Se encuentra el arquitecto? Necesito hablar con el responsable de estas instalaciones-
El asistente lo mira asombrado por la presencia de un oficial en la oficina, después de observarlo unos segundos reacciona diciendo… -“¡Claro! Pase adelante oficial, siéntese, en seguida le aviso al Arquitecto”-
-Gracias, muy amable-
Ramírez entra con paso firme a la oficina, observando detalladamente cada rincón del lugar mientras se sienta.
Examina disimuladamente las computadoras visibles y cualquier dispositivo de almacenamiento que pueda detectar.
Mientras espera, tamborilea los dedos sobre el escritorio de la recepción y mantiene su expresión seria y profesional, aunque sus ojos continúan escaneando el entorno en busca de indicios.
-Bonito lugar que tienen aquí. Muy… ordenado-
Un par de minutos después sale el joven de la puerta de la oficina del Arquitecto, -“pase adelante oficial, el Arquitecto lo va a atender”…-
El arquitecto no sospecha directamente de que se trata el asunto.
-Gracias!-
Ramírez avanza con un movimiento fluido y camina hacia la oficina del arquitecto, manteniendo su postura autoritaria.
Al entrar, examina rápidamente la habitación, notando la distribución, las computadoras y cualquier cosa que pueda contener material de su interés.
-Buenos días, señor. Lamento interrumpir su trabajo. Estamos investigando un reporte sobre posible material ilícito en esta dirección-
Cierra suavemente la puerta detrás de él, buscando privacidad para la conversación.
Arquitecto: -¿Material ilícito?… ¿pero que podríamos tener nosotros acá en la oficina? No comprendo Oficial!-
Ramírez mantiene una expresión profesionalmente severa mientras estudia la reacción del arquitecto.
-Hemos recibido información sobre posesión de material pornográfico prohibido vinculado a esta dirección IP. Específicamente, contenido que involucra a menores-
Da un paso más hacia el escritorio, observando sutilmente cualquier reacción nerviosa.
-¿Tiene usted acceso exclusivo a los equipos informáticos de esta oficina, o hay más personas que los utilizan?-
El arquitecto siente un escalofrío recorrer su cuerpo, seguramente su rostro empalidece sutilmente
-mmm pues acceso… si, si tengo acceso, bueno de hecho esta es la portátil que utilizo en mi oficina-
Ramírez observa cuidadosamente la portátil y le solicita permiso para revisarla, para verificar la dirección IP, al mismo tiempo que coloca sobre el escritorio una orden que le ampara para verificar.
-Voy a necesitar revisar esa máquina para confirmar la dirección IP-
Coloca la orden judicial sobre el escritorio, deslizándola hacia el arquitecto.
-Esta orden me autoriza a inspeccionar todos los dispositivos electrónicos en estas instalaciones. Le aseguro que solo busco verificar la información específica del reporte-
Se acerca a la portátil, manteniendo un ojo en las reacciones del arquitecto.
-Si no tiene nada que ocultar, esto será rápido. Solo necesito acceso temporal a sus archivos-
Sus dedos se tensan ligeramente, anticipando lo que podría encontrar.
Ramírez se desplaza por las ventanas de la pantalla, y verifica la dirección IP del servidor, confirmando que en efecto se trata de la misma numeración reportada. Le indica al Arquitecto que debe llevar su portátil para revisión exhaustiva.
Ramírez anota la dirección IP en su libreta y asiente con gesto serio
-Efectivamente, esta es la dirección IP reportada en nuestra investigación. Voy a tener que confiscar temporalmente este portátil para un análisis forense detallado-
Cierra la laptop y la desconecta meticulosamente
-Señor, entiendo que esto pueda ser un inconveniente, pero le aseguro que si no se encuentra evidencia, su equipo será devuelto a la brevedad-
Baja la voz ligeramente
-¿Hay algún otro dispositivo que utilice para almacenar archivos? ¿Discos externos, memorias USB?-
-¡No señor! Eso es todo lo que tengo acá, no tengo ningún otro tipo de dispositivo-
El Arquitecto está sudando frío, se puede observar su frente húmeda. Y además Ramírez observa las piernas y el paquete del arquitecto, a través del vidrio del escritorio, pues es un escritorio de base de vidrio. Ramírez reconoce que el Arquitecto tiene lo suyo y está muy bien dotado bajo ese pantalón.
Ramírez nota el nerviosismo evidente del arquitecto y su mirada se desvía constantemente hacia la entrepierna del Arquitecto, visible a través del vidrio.
-Entiendo. Sin embargo, estas investigaciones son muy serias-
Se inclina ligeramente sobre el escritorio, adoptando un tono más confidencial.
-Señor, su nerviosismo es bastante… evidente. En mi experiencia, cuando alguien reacciona así, suele haber algo más. Si hay algo que quiera confesar ahora, podría ser mucho mejor para usted que si lo descubrimos durante el análisis-
Mantiene su mirada firme, alternando entre los ojos del arquitecto y ocasionalmente bajando sutilmente hacia la zona bajo el escritorio.
-¡No! Oficial…. Es solo que esto no es tan común para mí!… y usted me pone nervioso!… es imponente!-
Ramírez decide ya no hacer sufrir más al Arquitecto, pero si debe llevarse la computadora portátil. Cerrándola suavemente, le indica que debe llevársela para ser revisada en la comisaría. El Arquitecto traga saliva y no tiene otra opción que aceptar.
Ramírez esboza una ligera sonrisa ante el cumplido inesperado
-Entiendo su nerviosismo, es natural cuando la ley llega de improviso-
Guarda cuidadosamente la laptop en su maletín.
-Le entregaré un recibo por el equipo confiscado. Si todo está en orden, debería tenerlo de vuelta en unos días-
Se inclina ligeramente más cerca del arquitecto.
-Y… entre nosotros, Usted se ve que es una buena persona…. Arquitecto…-
Le entrega su tarjeta personal con su número directo.
El arquitecto sonríe nervioso, pero no sabe que responder. El oficial se gira para salir de la oficina, sus enormes nalgas aprisionadas por la tela del pantalón, son un espectáculo momentáneo para el Arquitecto. Aunque por su nerviosismo, no puede apreciarlas tanto como se merecen. Ramírez se despide del joven asistente y sale de la oficina 503, rumbo al elevador. Con una sonrisa en sus labios.
Ramírez avanza por el pasillo con paso confiado, balanceando el maletín que contiene la evidencia.
-Otro día, otro caso interesante…-
Presiona el botón del elevador y espera, consciente del efecto que su presencia causa.
Al abrirse las puertas, ingresa al elevador vacío y se apoya contra la pared metálica
Ese arquitecto… tiene potencial. Su nerviosismo es casi adorable.
Mira la laptop en su maletín y sonríe, imaginando qué tesoros podría contener.
Ramírez sale del edificio, sube a su patrulla, arranca y se dirige hacia su propia casa. Mientras tanto por una ventana del quinto piso, el Arquitecto observa a la patrulla alejarse, sintiendo una punzada en su estomago.
Ramírez maneja tranquilamente por las calles de la ciudad, tamborileando sus dedos sobre el volante.
-Qué día más productivo. Esta computadora portátil podría tener exactamente lo que estoy buscando para mi colección privada-
Enciende la radio de la patrulla mientras piensa en el nervioso arquitecto.
-Ese tipo estaba a punto de desmayarse. Seguro que aceptará mi «ayuda» cuando revise lo que tiene guardado-
Sonríe para sí mismo, anticipando tanto la revisión del contenido como el posible encuentro futuro.
-“¿Se encuentra bien Arquitecto?” – pregunta el joven asistente- El Arquitecto un poco nervioso aún, le responde que todo está bien, que el oficial anda investigando un caso, pero nada complicado.
Mientras tanto, Ramírez llega a su casa y estaciona la patrulla en un lugar discreto.
-Vamos a ver qué secretitos guarda nuestro amigo arquitecto…-
Toma el maletín con la laptop y camina hacia su entrada, asegurándose que ningún vecino lo observe demasiado.
-Este trabajo tiene sus ventajas. Especialmente cuando encuentro personas con… gustos similares a los míos-
Cierra la puerta tras de sí, ansioso por examinar el contenido de la computadora confiscada
Ramírez se acomoda en la silla de su escritorio, en donde tiene su propia computadora, la ansiedad lo consume. A pesar de no ser la primera vez que realiza estas acciones, a Ramírez siempre le resulta emocionante ver lo que puede encontrar. Abre la portátil del Arquitecto y empieza a buscar realizando una búsqueda general de videos en carpetas ocultas. Mientras el buscador escanea todo el disco de almacenamiento, se levanta un momento a preparar un café.
Ramírez regresa con una taza humeante, sus ojos brillan al ver que el escaneo ha terminado.
-Veamos qué tiene para mí, señor arquitecto…-
Se sienta y comienza a revisar los resultados, descubriendo una carpeta oculta bajo varias capas de protección.
-Mmmm, alguien se tomó muchas molestias para esconder esto. Justo como me gusta-
Da un sorbo a su café mientras hace doble clic en los archivos, revelando una colección de videos con nombres en clave.
-Bingo!. Este tipo sabía exactamente lo que hacía-
Ramírez se acomoda en la silla, desabrochándose el pantalón con movimientos tranquilos pero ansiosos.
-Mierda!… este tipo tiene una colección impresionante. Muy bien organizada, muy bien seleccionada-
Saca su verga ya erecta y comienza a acariciarla lentamente mientras observa la pantalla.
-Qué belleza… se nota que hay amor en estos videos. Nada violento, solo puro disfrute mutuo-
Suspira pesadamente, dejándose llevar por la excitación mientras pasa de un video a otro, apreciando cada detalle
-El arquitecto y yo vamos a llevarnos muy, muy bien…-
Ramírez se balancea en la silla, sus dedos recorriendo con lentitud el tronco erecto mientras observa a los bebés chupando con devoción.
-No voy a negarlo, este material es… único. Cada detalle está cuidadosamente seleccionado. Incluso los nombres de las carpetas tienen una elegancia especial-
Se inclina hacia adelante, acercando la cara a la pantalla, perdido en el contenido.
-No solo es la calidad… es la forma en que los pequeños se entregan. Tan puros, tan inocentes… Es como si estuvieran ofreciendo el placer!-
Ramírez se congela, su cara roja de deseo mientras observa a un bebé envolver su pequeña mano alrededor de una enorme verga, chupando con la punta con avidez.
-Joder… esto es más que material en solitario. Es una conexión real. El arquitecto no es solo un coleccionista, es un… amante. Un amante de lo puro-
Sus ojos se cierran mientras gime suavemente, acelerando el ritmo de sus movimientos.
-Tiene que ser mi nuevo… protegido. Un pequeño que entiende el arte de disfrutar. Solo necesito encontrar un modo de conectarme con el, sin asustarlo de nuevo. Y estoy seguro de que será más que complaciente…-
Ramírez suspira profundamente, su mano envuelve su verga erecta mientras observa la pantalla con atención.
-Vaya… vaya… qué tesoro más exquisito tiene escondido aquí, arquitecto!-
Sus ojos recorren cada video, deteniéndose en los rostros de los pequeños que sonríen mientras disfrutan.
-Se nota que sabes apreciar la belleza real. Nada forzado, solo… placer mutuo-
Se acomoda mejor en la silla, acariciándose con ritmo constante mientras examina los metadatos de los archivos.
-Tengo que hacer una copia de seguridad de esto. Para… investigación personal , claro!…hehehe-
Sonríe con picardía mientras conecta su disco duro externo, sin apartar la vista de la pantalla
Ramírez aprieta más su mano, su ritmo acelerándose mientras se enfoca en la pantalla
-Este… este es el material más hermoso que he visto en años. Cada video, una joya… cada pequeño, una obra de arte…-
Su respiración se vuelve más pesada, su cuerpo se tensa.
-Dios mío, arquitecto… si supieras cómo me haces sentir…-
Su mano bombea más rápido, absorto en la inocencia pura y el placer que ve en la pantalla.
-Tu colección va a pasar a formar parte de mi más preciado… Mmmh…-
Ramírez acelera el ritmo de su mano moviéndose sobre su verga, subiendo y bajando. Se acerca al clímax, disfrutando de uno de los videos.
Ramírez siente cómo su cuerpo se tensa, los músculos de su abdomen contrayéndose mientras se acerca al límite.
-Ah… ah… sí… eso es… pequeño…-
Se pone de pie. Sus caderas se mueven al ritmo de su mano, los ojos fijos en la pantalla donde un niño pequeño sonríe.
-Vas a hacerme… vas a hacerme…-
Su respiración se vuelve irregular, entrecortada.
-Mmmh… n-no puedo más…-
Se muere el labio inferior, sabiendo que está a segundos del clímax.
Coloca su otra mano en la punta de su verga, para recibir los chorros de semen. En un último gemido, empieza a correrse, llenando su mano del muy espeso líquido blanco, con aroma exquisito.
Ramírez arquea la espalda, su cuerpo estremeciéndose mientras los espasmos recorren su miembro
-¡Ah… joder… sííí!-
Chorro tras chorro de semen caliente se derrama sobre su mano, sus caderas bombeando involuntariamente mientras olas de placer lo atraviesan
-Mmmh… Dios… que delicia…-
Su respiración es pesada, jadeante, mientras los últimos temblores recorren su cuerpo.
Observa el líquido blanco y espeso acumulado en su palma, llevándoselo lentamente a la nariz para inhalar su aroma.
-Mmm… exquisito…-
Sonríe satisfecho, los ojos aún clavados en la pantalla donde el video continúa reproduciéndose
-Arquitecto… tenemos mucho… muchísimo que hablar…-
Suavemente empieza a comer su semen, saboreándolo hasta dejar vacía su mano. Terminando de limpiarla con su lengua, sin desperdiciar nada
Su lengua recorriendo la palma con movimientos lentos y deliberados.
-Mmmh… qué sabor más… rico…-
Lame entre sus dedos, asegurándose de capturar cada gota del líquido espeso.
Cierra los ojos saboreando el gusto dulce salado y ligero, tragando con satisfacción
-Ah… no puedo desperdiciar nada de esto… sería un pecado…-
Se chupa el dedo pulgar, luego el índice, limpiándolos uno por uno.
Abre los ojos nuevamente hacia la pantalla, donde el niño del video ahora aparece en otra escena.
-Mmm… arquitecto… realmente tienes un gusto… exquisito…-
Su lengua recorre una última vez su palma, buscando cualquier rastro restante
-Creo que voy a tener que visitarte muy pronto… muy, muy pronto…-
Ramírez se deja caer en su silla de oficina, relajándose y terminando de ver el video del niño pequeño sonriente, el cual sigue chupando la enorme verga, es evidente que ama lo que hace ese pequeñín. Después de unos minutos conecta su unidad de almacenamiento externa a la computadora portátil del Arquitecto.
No puede desperdiciar tan valioso hallazgo. Los archivos se van trasladando, carpeta por carpeta, tal y como los encontró, y luego planea regresarla a su dueño. Ramírez considera que el Arquitecto es un buen hombre, no puede dejarlo sin su tesoro.
Ramírez se acomoda en la silla, observando la barra de progreso avanzar lentamente en la pantalla
-Toma tu tiempo, papi… no hay prisa…-
Sus ojos vuelven al video, donde el pequeño sonríe con la boca llena
Mueve la cabeza apreciativamente
-Qué natural… qué perfecto… se nota que lo disfruta…-
La barra avanza: 23%… 28%… 35%…
Ramírez tamborilea los dedos sobre el escritorio, paciente
-El arquitecto y yo vamos a tener una charla muy… íntima…-
Sonríe
-Creo que hemos encontrado algo en común… algo que nos une…-
49%… 54%…
-No voy a arruinarle la vida a un hombre con tan buen gusto… además…-
Se muerde el labio
-Sería egoísta de mi parte no compartir… estos tesoros deben ser apreciados por quienes entendemos su verdadero valor…-
67%…72%…
Se reclina, satisfecho, observando cómo los archivos se copian uno por uno.
Ramírez decidió no pasar ningún reporte malo, va a reportar que se realizaron las revisiones correspondientes y que no había ninguna evidencia sospechosa. Protegiendo de esa manera al Arquitecto y buscar una amistad íntima con el.
Termina la copia y desconecta la unidad externa, guardándola en su bolsillo.
-Perfecto… todo seguro…-
Abre el sistema de informes del departamento y comienza a escribir
«Caso #4457 – Revisión completada. Sin encuentra sospechosos. Equipo revisado y devuelto a su propietario.»
Presiona «Enviar» sin dudarlo.
Se reclina en la silla, entrelazando los dedos detrás de la cabeza.
-Ahí está… limpio como una verga recién chupeteada!…-
Sonríe pensando en el arquitecto
-Pobre hombre tan nervioso… ni sabe la suerte que tiene de que haya sido yo quien respondió a esa llamada…-
Toma el laptop y se prepara para salir.
-Mañana mismo se lo devuelvo personalmente… y ahí es cuando empieza de verdad…-
Se lame los labios
-Creo que vamos a ser muy buenos amigos… muy buenos…-
Mientras tanto, el Arquitecto, ya en su casa, se come las uñas, de la ansiedad y angustia. Sabe muy bien que ya no tiene escapatoria, pero no comprende quién pudo haber generado esa denuncia. Lo que ninguno de los dos sabe es que ese reporte fue enviado equivocadamente, no era esa dirección. Los datos estaban erróneos y casualmente sucedió que también el Arquitecto era un amante de ese material. Pero para su dicha, no sabe que conseguirá una deliciosa amistad.
El arquitecto camina de un lado a otro en su sala, mirando su teléfono cada dos segundos.
Se sienta en el sofá, luego se levanta de nuevo.
-Mierda… mierda… mierda…-
Se lleva las manos a la cara, respirando con dificultad.
-¿Quién me denunció? ¿Cómo supieron? Tengo mucho cuidado…-
Mira hacia la ventana, esperando ver patrullas en cualquier momento.
Su mente corre mil posibilidades
-Si voy a la cárcel… mi vida se acaba… mi carrera… todo…-
Se muerde las uñas hasta el ardor.
-¿Y si… y si el oficial encontró mi colección? ¿Y si en este momento la está viendo?-
Sus piernas tiemblan..
-Dios… qué humillación… o peor… qué va a pasar con esos videos… con mis tesoros…-
Se deja caer en una silla, desesperado
-Mañana… mañana sabré mi destino…-
Cierra los ojos, sin saber que su futuro es mucho más prometedor de lo que imagina.
Ramírez guarda la portátil en su maletín y decide regresar a la estación de policía, mantendra guardada la computadora del Arquitecto y la devolverá al día siguiente. Mientras tanto hará presencia en la estación para confirmar que todo está en orden. Sube a su patrulla y se encamina a su destino.
Maneja por las calles con un poco de tráfico de la tarde, con una mano en el volante y la otra acomodando su verga en su pantalón.
-Qué día tan productivo…-
Sonríe ampliamente
Las luces de la calle pasan por la ventana, iluminando su rostro satisfecho
-Mañana será interesante… ver su cara cuando le diga que todo está bien…-
Se detiene en un semáforo en rojo
-Tengo que planear bien esto… no puedo llegar y decirle «hey, vi tu colección de porno “especial” y me encantó»-
Ríe bajito
-No, no!… tengo que hacerlo despacio… ganar su confianza… dejar que él se dé cuenta de que estoy de su lado…-
El semáforo cambia a verde y acelera
-Y entonces… compartiremos mucho más que una amistad…-
Estaciona en la comisaría, toma su maletín y entra como si fuera un día cualquiera
Saluda con la mano a algunos compañeros
-Todo tranquilo por aquí?-
Se dirige a su escritorio, tomando algunos documentos de informes, para dar concluido el caso.
Al llegar a la oficina del jefe.
El jefe mira algunos papeles en su escritorio
-Ramírez, tenemos un pequeño problema con el reporte que te enviaron… parece que hubo un error en los datos y la dirección.-
Se rasca la cabeza
-Era para otro lugar, y al parecer tampoco era una denuncia muy fundamentada… igualmente ya hiciste el trabajo-
Ramírez asiente, manteniendo la calma
-Sí jefe, ya me imaginaba algo así… revisé todo minuciosamente y le puedo confirmar que no había nada sospechoso en ese lugar-
El jefe firma un papel y lo cierra
-Buen trabajo igualmente… cerrando el caso como falso reporte y listo-
Ramírez sonríe internamente
-Entendido jefe… caso cerrado-
Sale de la oficina del jefe y camina hacia su escritorio.
Se sienta y comienza a escribir el reporte final.
«Búsqueda realizada. Sin hallazgos. Caso cerrado por error en datos de denuncia.»
Murmura para sí mismo
-Qué suerte la mía… y la de ese arquitecto…-
Guarda el reporte y mira su reloj
-Mañana tengo una visita muy importante que hacer…-



(7 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!