Los chicos, durante el resto del fin de semana, y sin necesidad de emborracharme, me estuvieron comiéndole el culo, y poniéndome a mamar sus vergas
Como estudiante de intercambio, procedente de los Estados Unidos, durante una visita a la estancia de la familia que me recibió, bebí tanto, que al perder todo en un juego de naipes, acepté vestirme de mujer y ser tratado como una, por lo que terminé dándoles el culo a todos, y mamando sus vergas..
Cuando me fui de viaje por intercambio estudiantil, la verdad es que ni atención le puse al compromiso que hice con la universidad, lo único que me interesaba en ese momento era el irme de viaje.
Hasta que, al ingresar a mi nueva universidad, me encontré con la familia que me iba a recibir en su casa, incluyendo a su hijo menor, un chico que me pareció mayor que yo.
Resulta que el chico, en realidad es un par de años menor que yo, pero a diferencia mía que soy delgado y de baja estatura, él es grueso, alto, moreno de cabello bastante corto, mientras que yo soy de cabello castaño claro casi rubio, bastante largo y abundante, además de que sus facciones son algo toscas, y las mías son finas y de rostro perfilado, por lo que en broma sus padres nos dicen que parecemos hermanos gemelos.
En esos momentos yo ya me defendía bastante bien hablando español, durante varias semanas apenas y nos veíamos, y casi no nos hablábamos, hasta que a al padre del chico, se le ocurrió, la gran idea, de que me llevase a pasar un fin de semana largo, a la estancia o finca de la familia.
Por mi parte, me agradó la idea, al llegar a la finca desde que llegamos nos reunimos con los amigos del hijo del dueño de la finca, y por lo aburrido que me encontraba, a la primera oportunidad que tuve comencé a beber como si se fuera a acabar el mundo, mientras que todos ellos lo comenzaron hacer, pero de manera muy calmada, sin prisa.
Ya había comenzado a caer la noche, y uno de los chicos, sacó un paquete de cartas, después de explicarme el juego, comenzamos a jugar.
No es que yo sea bruto, o muy malo jugando, pero realmente no entendí muy bien como era el juego, además aparte de que como me emborraché bien rápido, perdí la gran mayoría de las veces.
Hasta que me quedé sin nada de dinero, y para aprovecharse de la situación, uno de los chicos me dijo que podía apostar la ropa, si quería seguir jugando.
Yo tontamente acepté, y al poco rato ya se encontraba prácticamente desnudo, fue cuando en una de esas me levanté a buscar otro trago, que uno de los chicos comentó que, con mi cabello largo, y mis paradas nalgas, de espalda parecía toda una verdadera chica, lo cierto es que el escucharlo decir eso me causo risa, y no sé porque comencé a actuar y comportarme de manera algo afeminada.
Por lo que cuando regresé, terminé por apostar lo único que aún tenía puesto, mis medias y mis interiores, los que de la manera más tonta perdí de una sola vez, quedando por completo desnudito ante todos ellos.
En esos momentos por fastidiarme me dijeron que, si quería seguir jugando, lo podía hacer, solo que si perdía me debía vestir de mujer, y actuaría como una por el resto de la noche.
Para sorpresa de todos ellos, y por lo borracho que me encontraba, de inmediato acepté, y desde luego que volví a perder, y sin que hiciera falta recordarme que debía hacer, en un tono de voz afeminado pregunté por la ropa que debía poner.
Al hijo del dueño de la finca me llevó a uno de los cuartos, en el que había ropa de su hermana a ver que podía encontrar, cuando regresé a la mesa de seguro que todos hubieran jurado que se trataba de una verdadera chica, me había puesto un corto vestido de su hermana, sus zapatos y hasta su ropa íntima, es más me maquillé, y me peiné tal como si fuera realmente una chica.
En esos momentos uno de los chicos, me invitó a bailar, por pasar el rato, pero a medida que bailaban varios de ellos bailaban conmigo, me di cuenta de que me sentía de lo más a gusto con todo lo que estaba pasando.
Mientras que en lugar de incomodarme les sonreía seductoramente, todos seguimos bebiendo, y lo que seguramente todos deseaban era darme por el culo, ya que en ese momento no me importaba que me siguieran tratando como a una chica.
Por lo que me dejaba tocar por todas partes, en especial mis nalgas, y cuando comenzaron a mordisquear mi cuello y mis orejas, me gustó tanto, que no me opuse a que lo siguieran haciendo.
Lo cierto es que no me acuerdo, o no sé quién fue el primero en pedirme el culo, pero apenas lo escuché sin vergüenza alguna me recosté sobre el sofá, y me subí la falda del vestido mostrando mis paradas nalgas.
Uno de los chicos se colocó frente a mi cara con su verga por fuera, mientras que otro de los chicos, me bajó los pantis, y sin miramiento alguno, me enterraba toda su verga por mi culo, así que fui sintiendo como poco a poco me fue entrando todo ese buen trozo de carne, hasta que se detuvo por unos segundos, para luego con mucha fuerza comenzar a meter y sacar toda su verga de mi culo, hasta que se vino deliciosamente dentro de mí.
Él que acercó su verga a mi boca, y casi de inmediato me dediqué a mamársela, y así durante el resto de la noche y gran parte de la madrugada, a todos y a cada uno de ellos, divinamente les mamaba sus vergas, mientras que otros me volvían a dar por el culo, una vez que yo me aseaba.
Los chicos me dijeron que yo chillaba como toda una puta, durante el resto del fin de semana, y sin necesidad de emborracharme hasta caerme, todos los chicos me estuvieron comiéndole el culo, mientras que yo chillaba y gemía como una verdadera puta, moviendo mis paradas nalgas restregándolas contra sus cuerpos.
Al regresar a la casa de la ciudad, me porté como si nada hubiera sucedido el fin de semana, pero durante algunas noches, o yo lo sorprendía al hijo del dueño de la casa, o el a mí metiéndose en mi cama y poniéndome a mamar su verga, y dándome por el culo cual si yo fuera toda una puta.




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