Lumeria: El Capitán y el Nerd (Capitulo 1) Furry
En Lumeria, un mundo donde lobos, zorros y otras criaturas antropomorfas conviven, Nick, un lobo imponente y capitán del equipo, necesita ayuda con Literatura. Alex, un pequeño y estudioso zorro nerd, acepta tutorarlo. Entre libros, risas y miradas, la atracción entre ellos crece, y la diferencia de.
En el mundo de Lumeria, las leyes de la naturaleza seguían caminos distintos a los de otros mundos. Allí, las criaturas antropomorfas —lobos, zorros, felinos y aves— compartían una biología singular: el amor no conocía límites, y tanto hombres como mujeres podían traer nueva vida al mundo. No era un tabú ni una rareza; simplemente era parte del orden natural. Nadie lo cuestionaba, como tampoco se cuestionaba el color del cielo o el cambio de estaciones.
En una de las universidades más prestigiosas del continente, dos caminos estaban a punto de cruzarse.
Nick, capitán del equipo universitario, era un lobo imponente de pelaje azul oscuro. Su sola presencia llenaba los pasillos: casi dos metros de altura, músculos trabajados por años de entrenamiento y una seguridad que le nacía de forma natural.
Alex, en cambio, era un zorro pequeño, de apenas sesenta centímetros. Siempre se le veía con libros bajo el brazo, perdido entre apuntes y fórmulas, pasando desapercibido para la mayoría… aunque no para quienes sabían observar.
Aquella tarde, en la cafetería del campus, Nick reía con sus compañeros, bromeando como de costumbre. Entre risas y empujones amistosos, algo llamó su atención. En una mesa apartada, casi escondido en una esquina, Alex leía tranquilamente, como si el ruido a su alrededor no existiera.
Nick frunció el ceño, no por molestia, sino por curiosidad. Siempre estaba ahí. Siempre solo. Siempre leyendo.
Nick no iba precisamente bien en algunas materias, y Literatura era la peor de todas. Los entrenamientos le robaban tiempo y energía, y su profesor había sido claro: si no mejoraba, perdería la materia… y con ella, su beca deportiva. Antes de despedirlo, el maestro fue directo:
—Busca a Alex. Él puede ayudarte.
Así que, al terminar las clases y las actividades del día, Nick esperó cerca de la salida principal. Cuando finalmente vio a Alex salir del imponente edificio, cargando su mochila casi más grande que él, algo se removió en su interior.
—Hola, Alex —dijo Nick, un poco torpe—. Me dijeron que podrías ayudarme con Literatura voy bastante mal en esa clase. Quería saber si podrías darme algunas tutorías.
Alex dudó apenas un segundo. Bajó la mirada, como evaluando algo que solo él veía.
—Claro —respondió al final, aunque sin demasiado entusiasmo—. Hoy mis padres no están, así que tengo toda la tarde libre.
Nick sintió un leve calor subirle al rostro.
—Perfecto. A mí también me cancelaron el entrenamiento.
Mientras caminaban, Nick no pudo evitar notar lo diminuto y delicado que era Alex. Alex, por su parte, admiraba los hombros anchos y la altura de Nick, y se preguntaba cómo alguien tan enorme podía ser tan nervioso y torpe al mismo tiempo.
—¿Siempre eres tan serio con los libros? —preguntó Nick, intentando romper el hielo.
—Solo cuando quiero sobrevivir al semestre —respondió Alex con una sonrisa divertida—. Pero tú… ¿siempre eres tan… enorme?
Nick rió y se sonrojó ligeramente.
Caminaron juntos hasta la casa de Alex, cerca del campus.
Al llegar, Alex abrió la puerta y lo invitó a pasar.
—Podemos ir a mi habitación. Ahí estaremos más cómodos.
Dentro, Nick observó con atención. La habitación era ordenada, sobria. Una pared estaba cubierta de diplomas, medallas y certificados de concursos científicos. Todo tenía su lugar. Todo estaba en calma.
Nada que ver con la suya.
Nick dio unos pasos más dentro de la habitación, atraído por la pared llena de diplomas y medallas. Se acercó con curiosidad genuina, leyendo algunos títulos en voz baja.
—No sabía que habías ganado tantos concursos —comentó—. Física, biología, ingeniería… es impresionante.
Mientras Nick observaba los premios, Alex permaneció quieto junto a la puerta. Sus ojos, casi sin querer, recorrieron la figura del lobo. Nick era todavía más grande de cerca: alto, ancho de hombros, con una postura relajada que delataba años de entrenamiento. La camiseta de resaque que llevaba colgaba sin rigidez sobre su torso, y el short deportivo dejaba ver la fuerza de sus piernas, marcando claramente su complexión atlética.
Alex tragó saliva y apartó la mirada por un segundo, sorprendido por lo mucho que imponía su presencia. No era solo su tamaño, sino la manera en que parecía llenar el espacio sin esfuerzo, como si la habitación se hubiera vuelto más pequeña de pronto.
La tarde pasó entre risas y explicaciones, mientras la cercanía se hacía más palpable. Cada gesto, cada mirada, parecía acercarlos un poco más.
Cuando la noche llegó, Nick aún debía regresar a su hogar lejano y algo peligroso. Alex no dudó:
—No es seguro que vayas ahora. Quédate a dormir aquí.
Como agradecimiento, Nick preparó una cena sencilla pero cuidada, con detalles que mostraban un lado tierno inesperado. Entre bocado y bocado, la conversación fluyó:
—No pensé que alguien tan… intenso en el campo pudiera ser tan detallista en la cocina —dijo Alex.
—Bueno, hay cosas que solo hago para impresionar a alguien especial —contestó Nick con una sonrisa cómplice.
Después de la cena, subieron a la habitación. Alex se cambió a su pijama ligera, mientras Nick se quitaba la camiseta, mostrando su torso atlético. Al sentarse cerca, cada roce accidental de sus manos, cada risa contenida, hacía que el corazón de ambos se acelerara.
Nick levantó la mano lentamente, tocando la de Alex. El zorro no se apartó. Se miraron a los ojos, compartiendo una sonrisa que decía todo lo que aún no podían poner en palabras. Poco a poco se acercaron, respirando la misma emoción, hasta que sus labios se tocaron suavemente.
Hasta aquí el capítulo uno, es mi primera vez escribiendo, me ayude de la IA, espero sus comentarios.
Si gustan contactarme mi Tg: @Gdlcharhott




Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!