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Gays

Mi amiguito David me desvirgo

Mi adolescencia fue crucial, experimente el sexo de una manera que nunca supuse que podria ser.
Mi amiguito David me desvirgo.

Después de más de treinta años siempre recuerdo esas primeras incursiones en el sexo, pienso que podrían haber sido de otra manera, haciéndome cada tanto alguna que otra fantasía.

Me llamo Federico, en aquella época era un chico algo tímido e introvertido, tenía casi 17 y nunca había tenido sexo, de alguna manera cuando conocí a David, (13) conocí el sexo y  me ayudo a romper con mi manera de ser, posiblemente no debió de haber sido la manera ortodoxa, pero contribuyo a modificar mi actitud.

Regresaba del colegio hacia mi casa, hacía poco que nos habíamos mudado, no tenía amigos, solo los compañeros del colegio, un mediodía, regreso a mi casa, vi a un chico de mi escuela en mi misma dirección, comenzamos a hablar, y resulto que vivía a dos cuadras de mi casa, así fue, como una rutina, nos esperábamos a la salida, él iba unos años atrás y charlábamos.

Era muy curioso y me preguntó vida y milagros, que fui contestando y alegrándome de su interés por mi persona, creo que en ese momento esas diferencias de años carecían de importancia, hasta diría que era más adulto que yo por la manera de expresarse y ese desenvolvimiento nato.

Vivía con su madre de 45 y su hermana Gladis, una chica de 22 años, bonita, alta, pero bastante seria, solo entrecruzábamos algún saludo o algún comentario sin importancia.

 

La amistad se fue consolidando, por lo general iba bastante seguido a su casa, dado que quedaba solo hasta, que regresaban su madre y hermana, cerca de las 8 pm.

 

David era un chico interesante, pero a su vez posesivo, curioso y atrevido, por momentos parecía un ángel, hasta que se transformaba como en un demonio, a pesar de ser bastante menor se comportaba como un chico muy adulto, haciéndome sentir algo infantil, era muy inteligente, no me apartaba esa superioridad, creo que, todo lo contrario. Por supuesto que todo esto lo fui descubriendo, mientras comenzamos con nuestra relación de amistad.

 

Con respecto al sexo no fue algo inmediato, tardamos un tiempo, hasta que entramos en ese tema, pero diría que fue de una manera inesperada, donde me quedé, no solo impactado sino sorprendido, algo que tardé en digerir.

 

Todo se inició un día de bastante calor, donde David, tratando de superar esa alta temperatura, se quitó la ropa, quedándose en calzoncillos, observando su blanca piel tersa, y hasta podía decir que tenía como una sexualidad especial. No puedo decir que me subyugo, pero si sentí algo especial, algo distinto, como una atracción específica, que por supuesto hasta ahí llegó.

Días después se repitió la misma escena, invitándome a hacer lo mismo, que por timidez o no sé qué motivo, me negaba a hacerlo, hasta que ante su insistencia termine acatando su pedido.

No recuerdo bien como se desarrolló, pero en determinado momento comenzamos a luchar, por supuesto lo superaba rápidamente, así que, para compensarlo, me ataba el brazo izquierdo, a mi cuerpo, que de alguna manera equilibrio las fuerzas.

Ese contacto de nuestra piel, en parte bastante húmedas por el sudor, tenía implicado una cierta sexualidad, extraña, pero a su vez seductora, hasta tocar de una manera sutil nuestros respectivos miembros, hasta que llega a proponerme hacerlo desnudos, que me opuse, algo cohibido por su propuesta, si bien no soy puritano, mi timidez me llevó a no aceptarlo, hasta creo, que después me arrepentí, sin llegar a animarme a proponérselo nuevamente.

Por supuesto que, ante mi negación anterior, volvió a proponérmelo, que terminé aceptando, cuando nos desnudamos, nos observamos nuestros respectivos sexos, volví a sentir una cierta seducción, no sé si por estar desnudo por primera vez frente a otro, o por ver su sexo, algo erguido, como un símbolo de poder, intentando no mirarlo, a pesar que David lo ostentaba indiscretamente.

 

Volví a atarme el brazo izquierdo, pero a pesar de esa anulación, terminé venciéndolo, había algo implícito en esa lucha, ese contacto donde tuvimos cierta erección, rozando nuestros culos, y hasta oprimirnos nuestras vergas, que estaban bastante incitadas y algo erectas.

 

Mientras permanecíamos tirados en el suelo, reponiendo energías, me propone tener otra lucha, pero el perdedor debería masturbar al ganador, me pareció “entretenida y atrevida” la propuesta, pero debería atarme el brazo derecho, que, si bien soy diestro, no veía que estuviese en menores dificultades. Así lo hice, iniciando un segundo round, que lamentablemente tuvimos que abandonar al oír la llegada de su hermana.

 

Que, por supuesto me ofuscó un poco, al igual que a mi amigo, postergando todo para una próxima vez, esa noche tuve algunas locas fantasías, hasta que aplaqué esa calentura masturbándome.

 

Al día siguiente reiniciamos lo que habíamos suspendido, iniciamos la lucha, sin saber realmente si deseaba o no ganar, la atracción era, tocarnos, aplacar nuestro instinto de excitación, no sé, si la de tener sexo, por lo menos desde mi punto de vista.

En ese ínterin, me dice:

“¿Queda en pie, la apuesta de ayer?”

“Por supuesto”

Nos desnudamos, iniciando esa lucha, cuando en un momento, no sé qué sucedió, cuando me aprieta los testículos haciéndome gritar, terminando de una manera imprevista y rápida, perdiendo esa pelea, que, a pesar de mis protestas, en el fondo creo que me agradaba haber sido vencido.

Se acostó sobre la cama arrodillándome a su lado mientras comencé a efectuar los movimientos habituales de una masturbación, tomando su gruesa verga, agitándola suavemente, notando como su estómago se contraía y expandía, en ese momento de total excitación.

Lo hice con lentitud, hasta notar que estaba por venirse acelerando los movimientos hasta aflorar su leche como si fuese un pozo petrolero, cayendo en gran parte sobre su pecho, lo que de alguna manera me altero bastante, hasta con ganas de mamar su verga húmeda por sus líquidos.

Me hizo acostar a su lado, dándome un leve beso en los labios, mientras me decía:

Durante algunos minutos, no solo lo lubrique, sino que había alcanzado la total erección, poniéndome boca abajo, abriendo mis piernas, esperando ser desflorado, mientras Hugo me monta, acariciando mi espalda, notando su glande puertear mi orificio.

Era como una ceremonia ese coito anal, lento, pausado, hasta que su cabeza se cegó en mi ano, notando unos leves empujones, sintiendo como se iba desplazando palmo a palmo, mis gemidos se fueron acrecentando, al sentir ese tronco de carne ganando terreno en mi interior.

Parecía que me partía, aunque esa mezcla de dolor y placer es indescriptible, comenzó a mordisquear mi cuello, mientras el desplazamiento no cesaba, percibiendo como si mis órganos eran comprimidos, hasta que un fuerte impulso, termino cobijando su verga en mi intimidad, dándome la sensación de partirme, quedando mis glúteos adherida a su pelvis.

Al quedar unidos por ese medio, Hugo me dice;

“Eres mío, te amo, creía que nunca lo haría” No dije nada, solo me relaje disfrutando de esa follada anal, no pude negar, que me agradaba, era una sensación única, percibía su “dominación”, en ese esparcimiento entre activo y pasivo, donde cada parte juega su rol.

No demoró demasiado en comenzar a bombearme, desde una manera lenta a una forma casi salvaje, distinguiendo su acérrima supremacía, acelerando, quitándola, para volver a introducirla, volviendo a precipitarse en mi violentado culo.

Los roces contra las sabanas y ese encarnizado bombeo, me llevo a tener una clamorosa eyaculación, cuando en escasos minutos, los flujos de Hugo regaron mis intestinos, cayendo sobre mi espalda de una manera brusca temblaba, se retorcía apretando mis pechos y pellizcando mis pezones, se convulsionaba y temblaba como un poseído, y de pronto se desplomó sobre mi espalda, abrazándome exhausto y sudoroso, pero sin sacar su verga de mi adolorida funda.

“Gracias, estuvo estupendo” Me alegre interiormente, aunque mi calentura continuaba, cuando me dice:

“Que te parece si hacemos una apuesta?

“Qué clase de apuesta”

“Pues, nos pajeamos mutuamente, y el que dura más, gana”

“¿Qué cosa, gana?” Pregunto algo inocentemente:

“Se lo coge al otro” Me sonreí, algo sorprendido, pero a su vez interesado, y hasta creo que me altero esa propuesta.

Por supuesto que perdí, no tuve demasiado en cuenta, mi calentura no aplacada, contra la de David que hacia minutos había eyaculado, protestando nuevamente tratando de anular esa apuesta, que lo podría haber hecho, cuando me dice:

 

“Ya está, perdiste, puedes irte si quieres, pero no sería lo correcto”

 

Creo que hasta me sentí mal por lo que me decía, cuando miro la hora y le digo:

 

“En bastante menos de una hora llega tu madre y hermana, preferiría hacerlo más tranquilo sin que nos apure el tiempo”

 

“No me parece mala idea, ¿pero que te parece si lo extendemos a toda la tarde?”

 

“No, eso no estaba establecido”

 

“Y si lo jugamos a la carta más alta?”

“Eres terrible, pero está bien, si gano se anula y lo hacemos de nuevo, si pierdo soy tuyo”

“Me parece razonable, pero lo haremos mañana”

“De acuerdo”

Al rato me fui para mi casa, pensando en esa apuesta.

Al día siguiente después de almorzar, llegue a su casa, ya nos habíamos visto en el colegio, pero no hicimos comentarios, apenas abrió la puerta, estaba solo con sus calzoncillos, me reí.

“No hay que perder tiempo” Comenta.

Fuimos a su habitación, estaban las cartas que determinarían, el ganador, que, para darle más emoción, sacaríamos tres veces. La primera gane, la segunde David y posteriormente la tercera.

No me dio pena haber perdido, me desnudé lentamente, y una vez que lo hice, le digo:

“¿Qué quieres que haga?”

“Tírate en la cama” Me acosté boca abajo, que, a pesar de mi rol, estaba con la verga dura, montándome sin perder un segundo, estaba más que exaltado, me puso lubricante en el culo, se acopló de una manera, dándome la sensación, de que me sometía, acariciando mis glúteos, separándolos hasta dejar a la vista mi esfínter, que comenzó a oprimir, bordeando su perímetro, alterándome segundo a segundo, en espera de más.

 

Con total habilidad y sutileza me llevo a un estado de éxtasis, cuando comenzó a jugar con su verga entre la separación de mis glúteos, golpeándolos con ella, hasta llevarlo al lugar prohibido, relajándome, elevando mi traste. Cuando su dedo, avasalló mi esfínter, comenzando a introducirse, lentamente hasta sumar un segundo, oprimiendo mi orificio con fuerza, ante mis gemidos de placer, para quitarlos, e introducirlos nuevamente, en su totalidad.

Separo bien mis piernas, colocándome una almohada bajo mi vientre, hasta que impacientemente apoyo su glande, sintiendo una extraña sensación, aparte de apreciar una mezcla entre molestia y excitación. Relajándome a la espera de penetrarme con su miembro, cuando abruptamente accedió bastante, ante mi grito de dolencia, y sorpresa, oprimiendo mis manos en los bordes del colchón, y contrayendo los dedos de los pies.

Al dar el segundo empellón, aparte de sentir como ganas de defecar, parecía que me partía y oprimía mis órganos, hasta que, en un último empellón, lo había depositado totalmente, sentía que me salía por la garganta, lo sentía enorme. Cada vez que salía me succionaba las entrañas y cuando entraba me empujaba todos mis órganos internos. Dándome la sensación, que era como una sanguijuela, adherida a mi cuerpo, intentando adueñarse de él, pareciendo transformarse en un ser diabólico y opresor.

Que, a partir de ese momento, se convirtió en mi dominador o pretendió serlo, hasta que lo logró, terminando aceptando, transformándome en su sumiso “cautivo”, por un tiempo, cuando sus embestidas pronto se volvieron más fuertes, más violentas, percibiendo la fricción de su verga en mi membrana intestinal, que después de una serie de envites rápidos y penetrantes supuse que estaba cerca de eyacular, y así fue… su verga tocó fondo en mí y sentí claramente cómo sus tibios jugos, iban regando mi interior.

Él temblaba, se retorcía apretando mis pechos y pellizcando mis pezones, se convulsionaba y vibraba como un poseído, gruñendo con cada disparo que salía de su verga, y de pronto se desplomó sobre mi espalda, abrazándome exhausto y sudoroso, pero sin sacar su verga de mi adolorida funda. Mi cuerpo estaba empapado por el sudor, como consecuencia de ese calor contenido en esa habitación, sumado a lo sucedido.

Después de ese coito, cerca de las 4 pm, volvimos a hacerlo, me entregue sumisamente, masturbándome mientras lo efectuábamos, después de finalizar este encuentro, estábamos bastante famélicos, sin vestirnos fuimos a la cocina, devorándonos unos sándwiches de jamón, hablamos muy poco, solo nos mirábamos, cuando noto que David estaba nuevamente al palo. No dije, ni hice nada, cuando se levanta, haciéndome sentar sobre la mesa, eleva mis piernas, y vuelve a penetrarme.

Regrese a mi casa, pensando, si bien me agrado, me sentí usado, quería experimentar, pero no llegar a este extremo, aunque fue mi culpa al permitirlo. Me bañé, cené y me fui a la cama, sin borrar de mi mente lo sucedido.

A día siguiente, mientras salíamos del colegio con David, me preguntó si iría esa tarde a su casa, le dije que no, porque tenía muchos deberes, contestándome:

“O, porque no te agrado demasiado lo de ayer?”

“No, nada de eso, solo que quisiese que cambiásemos los roles”

“Está bien, lástima que hoy no puedes”

“Bueno, si me apuro en hacerlos, podría ir”

“No te preocupes, lo dejamos para otro día” Me dice.

“No, a las 5 pm, voy” Le contesto, algo impaciente.

“De acuerdo, como quieras”

No sé si permitiese que volviese a follarme, pero intentaría imponerme, cerca de las 4 pm estaba listo, pero traté de prolongar la ida, cerca de las cinco estaba en su casa, pasé, mientras íbamos a su dormitorio.

Comenzó de una manera sutil a quitar mi ropa, sin prisa, como si el tiempo se detuviera, hasta que me desnudo, aprisionando mi verga con su mano, moviéndola lentamente, hasta que llevó sus labios a los míos, de una manera tenue, besando mis tetillas, hasta succionarlas con vehemencia, arrodillándose para lamer mi vientre, luego mi pelvis, en un acto lleno de erotismo y excitación.

Así continuo hasta lamer el tronco de mi falo, para llevárselo a su boca, con una succión alternada, que me conducían a un estado de embelesamiento incontenible, hasta que me tira en la cama, chupando los dedos de mis pies, sintiendo su lengua entre los intersticios, de los dedos, aumentando mi estado de excitación, haciéndome girar, separando mis glúteos, lamiendo mi esfínter, en el que no pude contener una expresión de placer y gozo.

No sé en qué momento se denudo ni me interesó, quería sentir la calidez de su piel, cuando uno de sus dedos lo incrusta en mi ano, para quitarlo y volver a lamer esa zona tan sensitiva y altamente estimulante. Cuando digo:

“Sigue, sigue” volviendo a lamer para meter sus dedos, ante mi exclamación:

“Siiiiiiiii” Momento en que prácticamente vuelvo a entregarme, cuando no tardó en meter su verga con total rapidez, donde mi “NOOOO” no tuvo efecto.

Tomándome por la cintura y en un ritmo alocado y frenético, volvió a follarme analmente, mientras me masturbaba, disfrutando nuevamente de su cuarta penetración. Apenas acabo llevé a mi boca su miembro húmedo por su esperma y parte de mis deyecciones internas, excitándome ese sabor lleno de seducción.

Regrese a mi casa, por una parte, satisfecho por lo sucedido, era como que me comenzaba a atraer ser el pasivo, a pesar que trataba de negarlo, pero el cuerpo no miente, por otro lado, caí nuevamente en la astucia de David.

No sé si tenía predisposición a la homosexual, aunque me seguían atrayendo las chicas, pero con David había algo, esta vez me gusto,  algún artilugio tenia para caer en sus redes, hasta me mostró una foto de su hermana desnuda a cambio de volver a penetrarme, que, si bien no se notaba muy bien su rostro, me llamó poderosamente la atención, al ver sus hermosas tetas, y ese lunar cerca de su pezón derecho.

Le dije un día si me dejaba coger a su hermana, que sería su fiel esclavo durante un mes, contestándome:

“Yo te dejo, hay que ver si ella quiere”

“Además mi querido Fede, te gusta que te coja”

“No te creas tan seguro”

“Lo crees?” Mientras desabrocha mi camisa, acariciando mi pecho, hasta chupar mis tetillas, acto que fue suficiente para desnudarme, inclinarme sobre la mesa de la cocina y penetrarme sin demasiada resistencia.

Así fue pasando el tiempo, durante más de un mes concurría a su casa casi todos los días de la semana, que de alguna forma se hizo algo rutinario, proponiéndome algunas variantes o cambiar de escenario, en el bosque, la playa alguna casa abandonada, que a pesar que salíamos siempre lo hicimos en su casa, la de incorporar a alguien, no me agrado demasiado, y lo último que me vistiese con la ropa de su hermana, pero lamentablemente, todo eso hubo que dejarlo de lado, dado que una enfermedad imposibilito a David tener relaciones, momentáneamente.

De cualquier manera, no deje de visitarlo, no teníamos demasiadas charlas, porque la medicación lo adormecía, si bien se repuso, la convalecencia fue larga. La madre había pedido licencia para cuidarlo, y yo iba permanentemente.

Como todos los días, que iba a verlo, me atendía su madre haciéndome pasar, y me daba pena encontrarlo así, no hablamos demasiado, se dormía cada tanto por efecto de la medicación, cuando en ese momento aparece un muchacho alto, piel algo oscura, pelo corto enrulado, de más de 21 años llamado Brian, estuvimos un rato hasta que decidimos irnos.

Así lo vi dos o tres veces más, que, si bien no hice una gran amistad con él, hablábamos bastante, un día que me acompaño unas cuadras me dice:

 

“Eres el novio de David?” Me puse rojo, diciéndole:

“No, ¿de dónde sacaste eso?

 

“¿La forma como lo mirabas, y lo tocabas, además que tiene de malo?” Volví a ponerme rojo, que eso me delato bastante, terminando contándole que lo habíamos hecho una vez, sin dar más explicaciones.

“De donde lo conoces?” Le pregunto.

“Estudiaba con la hermana”

“Después estuvimos de novio”

“Y una tarde me lo cogí a David, que no tenía 13 años aun” Me quede frio, ante su comentario.

“Y actualmente a la madre”

Creo que eso no me impacto tanto como lo de David, diciéndome:

“Si un día vienes a mi casa te cuento”

“No te creo” Le digo algo ofuscado, y ante mi negación, me describe su verga, y su culo,

“Me estas mintiendo” Repito  bastante irritado.

“Escúchame, querido, que gano con decirte cualquier cosa, es la verdad, y todos disfrutamos. No los estoy juzgando, cada cual hace lo que puede y quiere en esta vida” Terminando por describirme un lunar que la hermana tenía cerca del pezón derecho. Podía haber visto la misma foto que yo, pero mientras nos despedíamos me dice

“Si quieres ven un día a mi casa y te contare en detalle”

Mientras regresaba a mi casa pensé en lo que me había dicho, por haber tenido sexo con los tres, aunque en parte me motivo bastante, llevaba más de 20 días en abstinencia obligada, y él podría llegar a aplacarme, pero lo descarté de inmediato.

Si bien no estaba demasiado dispuesto a tener sexo, con Brian, un día decidí concurrí a su casa, vivía solo, como a 20 cuadras de mi casa, trabajaba y estudiaba de noche, cuando abrió la puerta para atenderme estaba en solo unos cortos short, la vivienda era modesta, muy limpia y arreglada.

Estaba algo nervioso, rápidamente trató de tocarme, pero lo rechacé, notando como se abultaba su verga, cuando comienza a relatarme como se lo cogió a David, sin saber realmente si me interesaba, cuando volvió a intentarlo, pero me resistí, hasta que me dice:

“Mira pibe, mi intención es cogerte, por algo estas acá, no deseo dar muchas vueltas, o lo hacemos o te vas” Mientras se sacaba el pantalón, mostrando su voluminosa verga, impactándome, pero a su vez una excitación invadió mi ser, sin saber realmente que hacer.

43 Lecturas/28 noviembre, 2025/0 Comentarios/por Sofia50
Etiquetas: amigos, amiguito, anal, colegio, hermana, madre, playa, sexo
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