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Gays, Incestos en Familia, Travestis / Transexuales

Mi amor y mi amor

Primera parte Mi novia crossdresser llega a mi vida y a la de mi hijo Samuel .
Mi esposa y yo nos divorciamos después de que le dijeron que yo tenía una aventura con una compañera crossdresser del trabajo.

 

Lo cual, no había ocurrido, aunque debo reconocer que después si pasaría.

 

Cuando entró Estrella a trabajar, que es como se llama mi novia. Se presentó como Ernesto he hizo amistad con casi todos.

 

Ernesto al ver que en el trabajo no se le juzgaba por sus preferencias, ya que no solo le gusta vestir de dama, le fascina que la piropeen y se siente muy atraída por los hombres, se armó de valor y solicitó permiso para ir vestida completamente de mujer y quien era en realidad.

No quería nada escandaloso por supuesto, sólo ropa de ejecutiva y oficinista era la idea, tenía un clóset completo que era más de lo que tenía para disfrazarse de Ernesto, fueron sus palabras.

 

Se le concedió por supuesto , pues es su derecho ser ella misma, lo único que se le pidió es no desatender sus tareas laborales.

Por último dijo que por favor le llamáramos Estrella y así ha sido desde ese día.

 

Siempre iba femenina y sexy sin ser vulgar.

Perfumada y maquillada adecuadamente para el día, nada sobrecargado.

 

Se esforzaba en ser la persona más agradable y eficiente en el trabajo.

 

Estrella es muy delicada de rostro, facciones finas y cuerpo esbelto y bastante petite, mide apenas 1.5m de alto, digamos que la versión latina de una «ladyboy» jovencita.

Super atractiva.

 

Éramos buenos amigos y con una relación platónica, aún con la diferencia de edades pues yo tenía cuarenta y ella no llegaba a los veinte.

 

Nos llevamos muy bien, incluso llegó a venir a la casa en algunas fiestas, pero siempre que socializaba fuera del trabajo era como Ernesto.

 

La cosa se empezó a complicar cuando un día en el trabajo, celebrando que las ventas se habían casi duplicado, tuvimos una fiesta.

 

Todos bailamos, reíamos y bromeamos contentos. Yo especialmente estuve bailando con Estrella y otra amiga de ambos.

 

Estaba también la secretaria, que era amiga de mi todavía esposa en ese entonces y siempre me acosaba, no era una mujer fea, aunque tampoco guapa, pero era conflictiva y le gustaba hablar a espaldas de los demás.

 

Estuvo grabando toda la fiesta con su teléfono, jamás pensé en que usaría eso para intentar chantajearme y tener algo con ella.

 

La cosa es que como no le quise seguir el juego, terminó enviando el segmento de vídeo a mi esposa, quien en su necedad creyó las medias verdades y hechos distorsionados que le inventó la secretaria, su «amiga» y cuando regresé a casa tuvimos una mega pelea.

 

Afortunadamente la última.

 

 

En menos de cuatro meses ya se había consumado el divorcio y mi flamante ex pareja había empezado a salir con uno de sus viejos amores, un religioso terco y quien como única condición le pidió que yo tuviera la custodia de nuestro hijo, pues el no quería hacerse cargo de mi hijo.

 

Libre de ataduras, Estrella y yo empezamos a salir.

 

Al final del día ella siempre iba unas horas a mi casa.

Jugaba con mi hijo hasta que se dormía, lo que nunca hizo su madre.

 

Luego teníamos sexo.

 

Era mucho más que eso.

Había sexo muy delicioso, si. Pero lo que más valioso era la intimidad y complicidad de una pareja real, interesada en mi y mi pequeño hijo.

 

Lo hacíamos en la sala, la cocina y de vez en cuando en mi habitación. Éste no es mi lugar preferido por estar al lado de la habitación de mi hijo y no despertarlo, porque Estrella gime delicioso cuando la estoy penetrando y la verdad me enciende mucho.

 

Aunque ahora estoy seguro que alguna vez nos habrá escuchado, pues lo insinuaba mi niño de vez en cuando.

 

Nunca le escondí a mi hijo mi relación con Estrella ni mucho menos su condición de haber nacido como varón.

.

Samuel se llama mi hijo, pero le decimos Sammy, nunca juzgó a Estrella, es más, estaba muy interesado en ella.

 

Quizás más de lo que quería yo ver en ese entonces.

 

Le preguntaba cosas acerca de ella, sus gustos, su ropa, maquillaje y la miraba con asombro y admiración.

 

La adoraba y yo también.

 

La «noche de palomitas» que le llamamos así a los viernes. nos quedamos viendo una película de «Los Vengadores» que son las favoritas de Sammy y como es costumbre se quedó dormido a media película.

 

Estrella y yo, bajo el amparo de una manta en el sofá, nos habíamos estado acariciando mutuamente la verga desde que empezó la película y teníamos la calentura a tope.

 

Vi a Sammy dormido y con el deseo a todo, solo hice a un lado la manta y comencé a chuparle el pene a mi novia.

 

Le hice señas de que viera a mi hijo por si se despertaba.

 

El miembro de Estrella es poco más pequeño que el promedio y ligeramente curvo, super delicioso para chupar.

 

—Mmmh…ggglh…ggglllaagh— se escucha apenas por debajo del sonido de la película, mientras le devoraba el caramelo a mi hermosa novia.

 

Ella empezó a gemir y a empujarme la cabeza para que yo me tragara completa su paleta, sus pequeñas y deliciosas bolas lampiñas me golpeaban la barbilla mientras su miembro se deslizaba por mi garganta.

 

Estrella me hizo dejarla de mamar porque mi hijo se movió.

 

El se acomodó y tapó con la cobija hasta la cabeza, en ese momento pensamos que estaba dormido y no nos veía, pero la realidad era otra.

 

En el sillón donde estaba y como se acomodó podía mirarnos bajo una abertura que había dejado a la altura de sus ojos.

 

Ignorando que nos estaba observando, Estrella y yo volvimos a besarnos con lujuria, me encanta como me chupa y muerde la lengua mientras manosea mi erección.

 

Ahora fue ella quien, inclinándose me empezó a dar una mamada fenomenal.

 

Estrella es una golosa y lo demuestra cada vez que puede.

 

Se deslizó hacia el tapete y de rodillas empezó a chuparme el pito mientras me sostenía la mirada, subía y bajaba ensalivado todo mi tronco.

 

Yo la agarré del cabello y la empujé hacia abajo mientras levantaba las caderas para que se comiera todo.

 

Puso los ojos en blanco, signo inequívoco de cuanto le gusta que la trate como la hembra fogosa que es.

 

Abrió la boca y me la cogí con rápidos movimientos, la película apenas podía tapar los ruidos que estábamos haciendo.

 

—gggaaghh…ggaahhggg…gaghh.—

 

Se escuchaba cada vez más fuerte mientras penetraba su hermosa boquita.

 

Yo estaba a punto de venirme y ella lo sabía. Así que me apretó la verga, con un ligero pellizco, haciendo que me contuviera.

 

Mi hijo en ese momento, empezó a moverse y Estrella regresó a su lugar, justo a tiempo nos tapamos y mi hijo se levantó.

 

La película estaba por terminar, así que se estiró y nos dijo que ya tenía sueño, cuando se levantó del sillón era obvio que también tenía su pequeño pene erecto, haciendo bulto en su pijama y no lo disimulaba, al contrario hizo un par de movimientos de cadera y así frente a nosotros se pavoneo, exhibiendo su estado.

 

Yo no sé los demás, pero yo siempre beso a mi hijo en los labios.

 

Sammy se sentó en mis piernas a horcajadas, tentador y con las suyas abiertas y de frente a mi.

Su hermoso trasero estaba directamente sobre mi pene duro, haciendo imposible que no lo sintiera contra su cuerpo.

Abrazándome del cuello y me acerco su rostro, lo besé y el a mi, está vez no fue el pequeño beso usual de buenas noches, fué más que eso.

 

—Te amo papi.— Me dijo.

 

Después se giro y también besó a Estrella, igualmente en la boca, quien le devolvió el beso.

 

—Te amo Estrella.— Le dijo a mi novia, su mano se detuvo un momento en mi erección, como si fuera casualidad, apretándome suavemente.

 

Habíamos cruzado una linea que no iba a volver a regresar.

 

Estrella y yo nos miramos por un momento, sabiendo lo que pensábamos  ese momento.

 

Estrella se acercó a mi hijo y lo empezó a besar, no como una madre, sino como mujer, en un momento sus lenguas se entrelazaron y mi niño empezó a restregarse contra mi miembro erecto, como seguramente había visto en alguna ocasión hacer a mi novia.

 

Que delicioso era el placer prohibido de ser excitado por mi propio hijo, hermoso y joven… tan peligrosamente joven.

 

Volteo a mirarme y sin mediar palabras también nos empezamos a besar.

 

Ésta vez no había ataduras, estaba besando a mi niño con lujuria y mi lengua conocía el interior de su pequeña boca tan tierna y prohibida.

 

El sabor dulce de una lengua de tan escasa edad era un afrodisíaco sin par.

 

Con mis manos manoseaba las nalgas de mi propio hijo y mis dedos ya dentro de su pijama y calzones rosaban su virginal puerta trasera.

 

Me encantaba.

 

Su pequeño pene erecto se me incrustaba en el ombligo, dándome ráfagas de un perverso erotismo.

 

De ese que no le puedes confesar a cualquiera que no haya pensado siquiera en semejantes placeres obscenos.

 

Mi novia se acercó y tuvimos nuestro primer beso de tres.

 

Lengua contra lengua contra lengua.

 

Las respiraciones eran intensas, producto de la excitación.

 

Tomé la tierna mano de mi hijo y la chupe dedito por dedito.

 

Mi hijo temblaba de deseo.

 

Así húmedo guíe su mano hasta la entrepierna de mi novia.

 

Estrella recibió su manita y le enseño como debía masturbarla.

 

La mano de mi hijo hacia que el pene de mi novia se viera enorme a comparación.

 

Yo hice lo propio y bajando el pijama de mi niño, empecé a trabajar su pequeño pene con mis dedos pulgar, índice y medio, formando una pequeña tenaza.

 

Un poco de saliva y listo.

 

Con entusiasmo y mucho placer estaba yo masturbando la salchicha inmadura de mi hijo.

 

Sammy cerraba los ojos y apretaba la boca, víctima del intenso placer sexual que experimentaba por primera vez.

 

Instintivamente se talloneaba contra mi, su propio padre y le jalaba con avidez el miembro a mi novia.

 

Su futura madrastra y amante.

 

Al ser yo la cabeza del hogar, me levanté y puse a mi niño en el sofá.

 

Lo desnudé dejándolo solo con sus calcetas blancas y mi novia hizo lo mismo, ella sólo quedó en las medias negras que usa y zapatillas.

 

Yo quedé completamente desnudo ante ellos.

 

Semi recostado como estaba Sammy.

Estrella y yo tomamos turnos mamando la verga tierna de mi hijo.

Sammy sólo temblaba cuál cervatillo y se dejaba hacer.

En unos minutos, su salchicha empezó a gotear un líquido transparente.

 

Su primera eyaculación por placer oral.

 

Estrella y yo chupamos cuánto pudimos, degustando ese elixir prohibido.

 

Mi niño aún no producía espermatozoides, así que por eso era transparente su dulce melaza.

 

Sammy se quedó en trance, después de haber acabado. Agitado y respirando profundo y rápido.

 

Estrella y yo nos besamos, lamiendo nuestros rostros, hasta devorar cualquier rastro de la lechita de mi hijo.

 

Ella se puso en cuatro, sobre Sammy, rostro contra rostro.

Le lanzaba rápidas lamidas a su carita aún infantil y el correspondía.

Se miraban y no había arrepentimiento en sus ojos.

Yo me puse atrás de Estrella y llenando su hermoso ano de saliva comencé a penetrarla lentamente.

La visión de mi novia molestando descaradamente a mi dulce bebé me produjo una erección de piedra.

 

Ella empezó a gemir y con una mano empezaba a motivar el miembro aún duro de mi hijo.

 

Se besaban con desenfreno y el pene de mi novia se bamboleaba erecto con cada embestida que le daba.

 

Volví a escupir sobre su hoyito de Estrella y le dejé caer todo el largo de mi pene, penetrándola cada vez más rápido y profundo.

 

—plop,plop,plop.— se escuchaba cuando mis caderas chocaban con rapidez en sus nalgas hambrientas.

 

Mi novia gemía como desesperada y enderezando su cuerpo sin soltar mi erección de su cálido interior, sacudió su plátano. Salpicando el torso y la cara de Sammy.

Mi hijo empezó a embarrar toda la leche por su cuerpo y deteniéndose en sus pezones y estimulándose con los dedos.

 

Ver a Sammy abierto de piernas con una semi erección y acariciándose las tetillas como hembra en celo llena de leche me hizo venirme como loco en el culo de mi novia.

 

Estrella se desplomó sobre el sofá, junto a mi hijo, sudando del esfuerzo.

 

Me acerque y aprovechando su proximidad de rostros, le di mi miembro a Estrella para que lo limpiara con la boca.

Ella lo hizo, siempre mirando a mi hijo a los ojos, enseñándole como se debía tratar a su padre.

Se sacó mi pene de su boca y agarrando la nuca de mi hijo lo acercó lo suficiente para que Sammy abriera la suya.

Mi hijo me miraba con deseo mientras con su lengua jugaba con mi glande y metía apenas la cabeza en su boquita, pues no entraba más allá.

Estrella y Sammy se unieron en besos y lamieron lo último de la leche que había en mi pene.

Mi novia río complice y Sammy la abrazó.

Nos miramos felices los tres y dimos por terminada esa primer interacción sexual.

 

 

De sobra está decir que Estrella se mudó inmediatamente con nosotros  y comenzamos a actuar como la familia que nos habíamos vuelto, pues los lazos de amor y deseo se habían vuelto tan estrechos que no nos dejaría vivir de otra manera.

 

—Fin.—

 

31 Lecturas/4 marzo, 2026/0 Comentarios/por YonPerverso
Etiquetas: amiga, amigos, culo, hijo, madre, oral, padre, sexo
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