Mi primo y yo
Cuando era niño, viví un tiempo con mis abuelos .
La historia que les cuento ahora, pasó hace mucho. Actualmente tengo 25 años, pero cuando era niño de unos 4-5 años de edad, viví un tiempo con mis abuelos paternos, entonces convivía con mi prima Vanessa de 8 años, mi primo Leo de 10 años.
También vivían mi tía Marcela y mi tío Alberto, al que le decíamos Beto que tenía en ese tiempo como unos 19-20 años.
Esto empieza con mi tío Beto siempre muy al pendiente de mi, ayudándome en lo que necesitara y siendo muy atento.
Yo en esa época ya sabía que me gustaban los niños, ya sabía que era gay pues. Y la verdad es que se me notaba un poco porque era un poco amanerado.
Un día, mi tío Beto me dijo que lo ayudara a mover unas cosas a una bodega que teníamos. Una vez ahí, me empezó a decir que mis pene iba a crecer, que el suyo ya estaba muy grande y que seguro yo iba a estar igual. Se agarró el bulto, porque tenía un short de esos que son muy holgados, y se le veía un paquetito. Yo me quedé mirándoselo fijamente y me dijo:
-¿quieres verlo?
Y yo la verdad si tenía muchas ganas, y le dije que sí.
Entonces se bajó el short y tenía la verga semi erecta, morena, medio peluda y con unos huevotes que le colgaban riquísimo.
Me dijo: ‘agarralo’, y me sujetó la mano para ponerla en su verga que cada vez se hacía más grande. Yo, de 4 años no sabía que más hacer así que empecé a tocársela toda y tocar los huevos. En eso nos habla mi abuela y esperamos a que se le bajara la erección y me dijo de no decir nada. Le dije que no le diría a nadie.
Esa bodega se convirtió en nuestro lugar secreto. La segunda vez que me llevó me preguntó que si me había gustado su verga, a lo cual respondí que si. Entonces me dijo ‘¿quieres olerla ahora?’ Yo… dije que sí, entonces se la sacó de sus shorts y estaba flácida y con los huevotes, yo me acerqué lentamente y empecé a olerla poco a poco, olía delicioso a como miados, la agarré y empecé a oler los huevos, mientras el se empezaba a excitar y su verga se empezaba a poner dura. Me dijo:
-‘Ahora te toca chuparla’
Yo, inexperto, empecé a darle lengüetazos, a lo que el me dijo: ‘mira, agarrala así y empieza por la cabeza mientras la sostienes con la mano’.
Eso fue lo que hizo y le empezó a salir mucho pre-cum, siempre le salió mucho en todas nuestras interacciones futuras.
Como que estaba muy excitado que se corrió, intentó no hacer mucho ruido con su gemido y sacó mucho semen que salpicó por toda mi cara. Agarró un poco con el dedo y me dió a probar. Sabía raro, pero le chupe todo el dedo. Me dijo:
-‘acostúmbrate, porque esto vamos a hacerlo de vez en cuando, ¿te gustó?’
La verdad es que fue mi primera vez con una verga, pero estuvo delicioso, así que le dije que si, y que si quería seguir.
Se limpió y nos salimos de la bodega. Ahí inició todas nuestras puercadas.
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