Mi Roomie la Dragqueen
No pensé que llegaría tan lejos.
Hace un par de años vivía con roomies: 1 chica y 2 chicos de los cuales uno era Dragqueen los fines de semana.
Un sábado estábamos tomando los otros 3 cuando la Dragqueen (a quien a partir de ahora pasaré a llamar Loba) hizo su aparición en la sala camino a dar un show. Pasado de copas la Vi con esplendor, esos tacones altos hasta medio muslo complementaban muy bien el traje de 1 pieza que hacían resaltar esas caderas y muslos falsos.
Solo pude alcanzará expresar – «wow luces increíble»
Mis demás compañeros pasaron a reírse pues jamás había expresado alguna atracción hacia mi mismo género, todo lo opuesto. Me conocían por ser todo un pícaro con las mujeres. Sin demorarse Loba se fué a dar su show y los demás nos quedamos tomando e intercambiando burlas juguetonamente al ritmo de la música.
Pasaron las 2am y mis 2 acompañantes se fueron a dormir, debían trabajar en la mañana pero yo descansaba así que decidí quedarme un rato más a escuchar música y terminar la botella. Un rato más paso cuando Loba llegó, basta te alegre y emocionada con su show, le hacía sentir una catarsis cada vez que subía al escenario (los demás roomies y yo la fuimos a ver un par de veces y vaya que se dejaba el alma en cada show). Decidió tomar un poco conmigo antes de irse a descansar. Entre charlas y risas afloradas por el alcohol se me soltó un:
– Por cierto, no bromeaba hace rato, de no ser porque eres hombre te haría mío, luces de verdad espectacular.
Un silencio reinó la habitación a pesar de la música en los parlantes el cual solo fue interrumpido por una respuesta de Loba en tono sarcástico y retador:
– No eres tan hombre para mí jajaja. Acto seguido se tomó su lata de cerveza de golpe y se levantó.
– Ya me voy a acostar descansa. Se retiró a su habitación la cual quedaba cerca de la sala de estar.
Yo me quedé pensando en sus palabras y dí un largo trago a mi vaso para ir tras ella. Toqué a su puerta y me invitó a pasar.
– Qué pasó? Me pregunto de forma tranquila mientras sacaba su equipo para desmaquillarse.
Aún sin las botas de tacón Loba era más alto que yo, pero a pesar de superarme aún más con ellas no fué impedimento para que le tomara por esa cadera falsa y la hiciera girar dándome la espalda colocándola frente a su peinador donde reposaba su maquillaje, pelucas y demás parafernaria de su doble vida. Me apreté contra ella acomodando mi bulto entre sus glúteos y apretando con fuerza mis manos.
– hey que haces? Replicó.
Sin responder solo empujé su cabeza al frente haciéndola doblarse más y empujando aún más mi bulto entre sus nalgas.
– Tal ves no sea suficiente hombre para tí, pero así como estas luces suficiente mujer para mí. Respondí mientras jalaba el traje de una pieza que adornaba su torso y cerraba con botones en su entrepierna.
El mareo por el alcohol me detuvo unos instantes para pensar vagamente en que estaba haciendo será por caliente? Ó será por el reto que en mi cabeza parecía que me habían propuesto?. No tuve tiempo de responder pues los botones del traje se abrieron y pude descubrir como es que las medias que Loba llevaba puestas ya tenían agujero por detrás, seguramente su calentura se había apasiguado antes de regresar a casa pero la mía no. Al sonido del cierre de mi pantalón Loba trató de liberarse a lo cual solo respondí sujetando uno de sus brazos por la espalda con fuerza.
– tu decides: con ó sin lubricante. Respondí en el tono más tranquilo posible. Loba solo respondió:
– en la mesita junto a la cama.
La sin soltar su brazo la dirigí a la cama empujándola suavemente quedando ella con las rodillas en el borde y su falso pecho contra el colchón. Abrí el cajón y había un bote de lubricante, de esos en presentación como crema. Unte un buen en mi verga erecta. Era la primera vez que disfrutaría el ano de otro hombre y no sabía que esperar. Coloqué la punta en su entrada y empujé lento y firme. Entro con bastante facilidad. Quizá porque ya estaba acostumbrado? Ó quizá lo abrieron antes de regresar. Sin darle importancia empecé un mete y saca lento y rítmico. Me encanta el anal, nada se compara a como aprieta el recto mi verga y poder soltar toda mi leche ahí dentro sin riesgos de embarazo es un plus. Este no fue diferente. Apretaba de buena forma y resbalaba con suavidad.
Empecé a bombear cada vez más rápido y sin pensar solté una nalgada en ese gran trasero, por su puesto traía almohadas para simular un culo femenino. Así que sin pena di una nalgada más fuerte, esa si la sintió dejando escapar un gemido.
– quizá no soy tan hombre para tí, pero tampoco eres toda una mujer. Le dije mientras estiraba mi mano a masturbar su pene un poco de manera burlona. Loba solo respondió con un quejido y unos cuantos gemidos.
Seguimos en la faena unos cuantos minutos, ella siempre en 4 sobre la cama y yo de pie en el piso al borde. Al sentir cerca mi climax acelere y le jale de aquella peluca rubia que de alguna manera quedó bien sujeta a su cabeza. Haciendo que se reincorporara y dilatar un fuerte gemido femenino el cual me hizo llevar a mi límite. Saque mi verga de ese culo dejándolo abierto y empecé a soltar mi leche sobre la ropa de ese trasero falso, masturbando las últimas gotas.
– solo una verdadera hembra merece mi leche. Le dije mientras tomaba aire pues fue un orgasmo fuerte. Sobre la mesita de noche estaba un desodorante de forma cilindrada de una marca económica y sin pensarlo lo introduje hasta la mitad en ese culo aún abierto y recibiendo un quejido en respuesta.
– te tocará terminar por tu cuenta le dije mientras me guardaba la levemente dura verga y subía el cierre. Para luego retirarme.
Con suerte la chica Roomie seguiría despierta ó la despertamos con los golpes de la cama y ese último quejido.
Loba siguió viviendo con nosotros unos meses y siempre actuó como si nada hubiera pasado. Cenabamos todos juntos, íbamos a ver sus shows ó salíamos a dar vueltas sin sentido en el auto como siempre. Jamás se volvió a repetir.
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