Mirando a mi hermanito (Capítulo 7)
¿Dos es mejor que uno?.
Capítulo 7
Luego de escuchar cómo le daban pija a mi hermanito decidí pararme para salir de la habitación. Papá me escucha y al pasar por la habitación de mi hermano papá me dice en voz alta: “Seba, vamos a la playa con tu hermano, prepárate”. Yo obedezco y vuelvo a la habitación a arreglar mis cosas, siento que papá toma un bolso y arregla las cosas de Pedrito. Cuando ya termina, baja al primer piso y siento que hace una llamada. Ya cuando estábamos listos, guarda las cosas en el auto y subimos, papá nos indica que nos subamos atrás. Vamos avanzando por la ciudad y llegamos a una casa que no conocía. Sale un hombre y me doy cuenta que es el entrenador de Pedrito, guarda sus cosas y se sube al auto. Saluda a papá y se da vuelta a saludarnos. Pedrito muy emocionado lo saluda. Yo le digo a papá que escucharé música y me pongo los audífonos mirando hacia la calle. Yo no estaba escuchando nada en realidad, solo quería escuchar que hablaban entre ellos. El entrenador Daniel pregunta por mí, pero papá le dice que no se preocupe. Pedrito se mete entre las sillas del auto y pasa para adelante, sentándose encima del entrenador. Escucho que los tres van riendo, Pedrito dice que quiere jugar y veo de reojo que el entrenador lo toma de la cintura por debajo de la ropa y soba su bulto en el culito de Pedro.
La playa no quedaba lejos así que llegamos bastante rápido. Ambos machos se bajan del auto y veo que el entrenador se acomoda su bulto que estaba claramente erecto. Papá baja las cosas y veo que Pedrito corre hacia la arena. Nos habíamos estacionado alejados, así que bajamos a la arena y caminamos hasta el final de la playa. Ya viendo donde quedarnos, papá pone una sombra grande y sillas de playa, saca unos jugos y comida. Daniel pone su toalla en el suelo y conversa con papá mientras se saca la polera. Puedo ver su cuerpo formado y lampiño mientras de unta bloqueador solar. Papá también se saca la polera y conversan mientras sacan unas cervezas. Pedrito quería ir al agua y me pide que nos bañemos. Yo accedo y nos sacamos la ropa quedando en traje de baño bien ajustado. Veo que ambos machos nos miran atentamente hasta que grito que me meteré al agua con Pedro. Vamos a la orilla y nos empezamos a mojar. Papá y Daniel siguen conversando y sentados mientras nos miran. Veo desde el agua que ambos se bajan sus pantalones quedando mi papá en una sunga amarilla, pudiendo ver su cuerpo grueso y con vellos en el pecho y sus piernas gruesas, y Daniel queda en una sunga celeste que lo hacía marcar toda su virilidad y cuerpo trabajado.
Luego de un buen rato en el agua, Pedrito se sienta en la orilla y yo voy donde está papá. Ambos estaba ahí bebiendo tranquilos y marcando sus bultos. Yo me siento en mi toalla, me pongo lentes oscuros , audífonos y me acuesto. Daniel se para, le dice algo a papá y se acerca a Pedrito, lo toma en brazos y se van al agua un poco más profundo. Los veo jugar y rozan sus cuerpos. Pedrito tenía su culito redondito húmedo y veía como a veces Daniel le pasaba las manos por ahí. Luego miro a papá y veo que ya tenía tremenda erección. No había nadie cerca de nosotros, así que estaba en total confianza. Papá se pone de pie y camina a la orilla. Yo trataba de disimular mis miradas y veía como ambos jugaban con Pedrito en el agua. Se sentía el deseo de ambos de romper a Pedrito. los tres salen del agua y se acercan donde yo estaba, papá me habla pero yo decido no responder para que crea que no escuchaba nada ni estaba mirando. Daniel le dice a papá: “no quiero quedarme con las ganas” y ambos se ríen viendo las erecciones. Pedrito se sienta y Daniel se pone detrás de él, jugando con la arena. Mientras apoyaba su verga en la espalda de mi hermanito. Ya pasando la tarde, nos volvemos a bañar, yo estaba más cerca de Pedrito y los machos nos miraban todo el tiempo mientras hablaban. Papá nos dice que volveremos a casa y nos alistamos. Volvemos al auto y mi hermano nuevamente se sienta adelante con Daniel y yo me voy atrás.
En casa, ya habiendo bajado las cosas, papá me dice que me duche y que vaya donde mis amigos. Yo pensé que quería tiempo con Daniel y Pedrito. Le dije que me cambiaba y salía. Ya habiéndome duchado, me despido y salgo. Avanzo una cuadra y decido volver a casa. Ya estaba algo oscuro. Miro hacia adentro y veo con dificultad entre las cortinas que papá estaba sentado en un sofá y Pedrito estaba en el otro con el entrenador besándose, yo no podía creer lo que veía, en eso se para Daniel con Pedrito en brazos y lo lleva a la habitación con una tremenda erección. Veo que papá los sigue y ya no podía ver más. Entro muy despacio a la casa y salgo muy en silencio al patio, me acerco a la ventana de la habitación y ahí podía ver todo. Daniel se había sacado la ropa, quedando en la sunga de la playa, papá estaba sentado en el sitial también en su sunga amarilla y Pedrito acostado en la cama completamente desnudo. Daniel se tira encima de Pedrito y le toma las piernas para acercar su lengua al hoyito rosado de Pedro. Entre los gemidos, veo que papá saca su verga dura y empieza a tocarse mientras se deleitaba con el espectáculo. Daniel no aguanta más y acerca sus piernas a Pedro, poniéndolas debajo de sus rodillas, lo acomoda, le toma la espalda y con su otra mano agarra su verga, que no estaba nada mal, aunque menos gruesa y grande que la de papá, y se lo mete de una, Pedrito grita y Daniel le tapa la boca. Lo embiste lentamente y le restaba la boca por lo que Pedrito gemía rico. Mi hermanito ya era todo un putito con ese macho, claramente no era la primera vez que estaba con su entrenador y papá lo aceptaba, pajeándose con tan escena. Desde donde yo estaba, podía ver como entraba y salía la verga de entrenador con fuerza. Ese hombre estaba con ganas desde la playa y solo quería dejarle su leche en el culito. Daniel toma a mi hermanito y lo da vuelta, apretando su cuerpo con la espalda de Pedrito, en eso papá se pone de pie con su tremenda erección y se baja completamente la sunga, se acerca a Pedrito y le levanta la cabeza, acercando el miembro a su boca y se lo mete. Pide ver con claridad como el entrenador le follaba el pequeño culo a ese niño, y mi papá le follaba la boca a su propio hijo afirmándolo del pelo para que no quedara si un centímetro fuera de su boca. Mientras selos follaban duramente, me llega un mensaje a mi celular de mamá diciendo que va camino a casa, que llamó a papá pero tenía el celular apagado. Yo me puse tan nervioso que la erección se me fue y llamé al teléfono de la casa. Veo que papá no contesta por lo entretenido que estaba así que insistí una segunda vez. Papá le saca la pija, algo molesto y se la a la sala. Contesta muy pesado el teléfono y le digo: “¡Papá, la mamá me avisó que va camino a casa!”. Papá se queda en silencio y dice: “Ya hijo, gracias, vente para la casa”. Yo esperé unos minutos y ví como llega a la habitación y le dice a Daniel que se debe ir rápido. Daniel saca su verga toda erecta del culo de mi hermano, va a buscar sus cosas y sale de casa. Papá toma a Pedrito y lo lleva a la ducha, yo aproveché de salir con cuidado, y hago sonar la puerta como si estuviese de vuelta. Veo que Pedrito sale de la ducha y me dice que lo acompañe a cambiar. Cómo a los diez minutos siento el auto de mamá, entra a casa y papá ya estaba en la cocina, nos saluda a ambos, mi hermana nos abraza y mamá se acerca a papá y le da un beso en la boca y lo abraza. Mamá venía a dormir, necesitaba desconectarse de mi abuela. Papá le dice “no esperábamos que volvieras hoy”, pero mamá se puso coqueta con él, yo entendí que necesitaba un poco de amor.
Cenamos todos juntos, vemos un poco de TV, y nos vamos a acostar. Ya estando todo apagado, bajo a buscar un poco de agua y me acerco a la habitación de mis padres y podía escuchar como papá le estaba dando duro a mamá, como quedó con las ganas de romperle el culito a su hijo, se desquitó con ella.


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