Mirando a mi hermanito (Parte 8)
Ahora también me tocó a mí….
Capítulo 8
Durante la mañana del siguiente día, todos ya habíamos desayunado juntos en casa. Mamá se iría con mis hermanos a la hora de almuerzo, así que papá compartía con mis hermana y Pedrito estaba con mamá. Yo estaba viendo TV muy tranquilo. De repente escucho a papá decirle a Pedrito que fuese a buscar a su amigo Luis, el vecino, para que jueguen antes que se fuera. Pedrito corrió a buscarlo hasta que a los minutos entran a casa. Luis saluda a todos muy cordial, un niño muy bien portado como siempre, aunque yo sabía que Luis ya había tenido contacto con papá. La mañana sigue muy bien, los niños jugaban en el patio y mis padres en la habitación arreglando las cosas porque no volverían hasta el siguiente domingo. Pedrito se acerca a papá y lo abraza, mamá estaba desprevenida, y papá lo lleva al segundo piso. Imaginé que estaba dándole un poquito de amor de despedida. Bajan a los minutos así que supuse que no pudo hacer mucho. Mamá le dice a los niños que se van para subir al auto y Pedrito le dice a Luis que lo lleva a su casa. Papá le dice a Pedrito que él lo llevará y solo le da un abrazo a su amigo. Salimos a despedirlos al auto y en cuanto arranca, papá le toma la mano a Luis y entra rápido. Yo miro para la casa del vecino, pero no vi nada y decido entrar. Miro hacia la habitación de papá y tenía la puerta cerrada. Me acerqué y pude escuchar que papá jadeaba cada vez más fuerte. Me quedé escuchando y pude oír a Luis dar un grito que lo detuvo algo, asumiendo que papá le tapó la boca. Luego escucho la cama moverse más fuerte y durante varios minutos muchos quejidos de ambos. Le estaban dando duro al pobre Luis. Me voy a la sala y prendo la TV y me acuesto ahí. Al rato sale Luis, pasa por mi lado y se despide, lo miro y veo que va caminando algo incómodo.
La tarde pasó como si nada hasta que avanzó la semana, no vi nada extraño, estábamos solos con papá y hablábamos como siempre. En el fondo yo sabía que papá estaba cargadísimo porque no ha tenido oportunidad de culear a nadie. Llegando el día sábado, papá me dice que a eso de las 6 vendrán unos amigos a casa y que iban a beber y compartir. A mí me dió igual ya que podía encerrarme en mi habitación. Llegada la hora, yo estaba en la sala y pude ver como llegaban sus amigos. Eran todos hombres fornidos, muy guapos para mi gusto, muy machos de edad similar a papá. Eran 4 y dos de ellos llegaron con mujeres, eran muy jóvenes, muy bien vestidas. Ellas me saludan muy cálido y vi que eran carne viva para esos hombres. Le digo a papá que subiría a mi habitación y ahí me quedé. Escuchaba risas, mucha conversación. Comían y bebían mucho. Ya pasando unas horas, bajo a buscar un jugo para beber. En la sala estaban las dos mujeres conversando con algo de música y el comedor estaba vacío, sigo a la cocina y ahí estaban los machos, estaban sacando alcohol y hablaban bajo, yo pedí permiso y fui al refrigerador. Pude escuchar que los hombres que andaban con las jovencitas le decían al grupo que le iban a dar duro, que eran unas putas en la cama. Los demás reían y celebraban las palabras de esos hombres.
Había llegado las 10 de la noche y escucho muchas risas y movimiento. Bajo a ver y se estaban despidiendo. Los hombres iban todos ebrios y uno de los que andaba acompañado estaban en el sofá besándose como si se acabara el mundo. Yo miré y vi que el macho tenía tremendo paquete marcado y me dio algo en mi interior que me prendió. La otra chica se me acerca y me dice que ayude a papá porque también estaba ebrio. La gente empieza a salir y se van riendo y papá los despide desde el sofá donde estaba sentado y se notaba ebrio. Cuando cierran la puerta, yo apago la luz, quedando solo dos luces de mesa encendidas. Papá estaba sentado con sus piernas medio abiertas y se le marcaba el bulto. Se me apretó el estómago al ver tal imagen. Papá se levanta y vi que estaba erecto, el camina directo a su habitación me hace un gesto con la mano para seguirlo y al entrar a su habitación, se acuesta con ropa sobre la cama. Me pide que le ayude a sacar la ropa. Yo le hice caso sin dudarlo y le saco sus zapatos, luego las calcetas. Papá solo me miraba, pero era una mirada muy penetrante. Se saca la polera y pude ver su pecho grande con vellos y ese cuerpo con pectorales tan varonil. Me pide ayuda con el pantalón, así que me acerqué y le desabroche el cinturón. Tenía su pija erecta tan cerca que mi corazón latió a mil. Lo miro a los ojos y tomo el pantalón, papá se levantó un poco y lo tiré completo. Ahí lo tenía, con un boxer deportivo ajustado marcando tremenda verga que solo quería ser liberada.
Papá me pide que me acerque y de una manera muy fuerte agarra mi polera del pecho y me acerca a centímetros de su cara, podía oler el alcohol de su boca junto al perfume de su cuerpo. solo escuché decir: “No aguanto más” y sin darme cuenta me agarra fuerte de los hombros, me da vuelta y me tira boca abajo. Con mucha torpeza, me tiene presionado fuertemente con sus brazos en mi espalda, toma mi boxer a la altura de mi culo, lo tira y rompe dejando mi culo al aire. Siento de inmediato que papá pone su cara completa en mi culo, pudiendo sentir los bellos de su cara en mis nalgas. Yo sentía mi cuerpo cómo se electrizaba y su lengua entrando a mi ano. Yo me puse a gemir como un verdadero puto. Papá estuvo un buen rato lamiéndome y sentía que yo estaba dilatando. Papá me da vuelta, prisionero de su cuerpo no podía moverme ni un centímetro. toma mi cabeza y la lleva hasta su paquete. Me roza su bulto en mi cara con esa verga dura cómo un fierro. Era una sensación del lycra suave con su venosa verga que rozaba toda mi cara. Le bajo el boxer y sin decir nada me la llevo a la boca desesperadamente. Podía sentir cada vena en mis labios. Era muy gruesa, muy grande y con un sabor que me volvía loco. Papá ponía sus manos en mi nuca para ahogarme con tremenda verga. Luego de unos minutos así, papá me agarra por debajo de mis brazos y me tira de espalda a la cama, levanta rápidamente mis piernas quedando en sus hombros y, con su cara de pervertido excitado, mete su verga sin ningún tipo de compasión. Yo grito muy fuerte del dolor. Sentía que me hacía daño, pero no podía hacer nada al respecto. Papá al meterla cierra los ojos con mucho placer, luego se acerca a mi boca y me besa metiendo su lengua por todo el interior de la mía. Papá empieza a embestirme y se podía sentir en la habitación el golpe de mis nalgas con su cadera muy fuerte. Yo me retorcía, pero ya sentía el placer de tener a mi padre dándome duro. A varios minutos de estar sin cesar dándome pija, me agarra de la cintura y me da vuelta en la misma posición, al que no pude evitar dar un gemido fuerte. Sentía la respiración de papá cómo un toro, me agarra del pelo moviendo mi cabeza hacia arriba y me da unas nalgadas muy fuertes que me hicieron gemir cómo putito. Papá eso le calentó tanto que me dió fuerte en cuatro, moviendo la cama de tanta fuerza con la que estábamos cogiendo. Pasa un rato dándome verga, hasta que saca su pija y se acuesta diciéndome: “súbete encima”. Yo, sin pensarlo, me subí y me senté en un solo movimiento encima de la verga de papá para empezar a mover mi pelvis contra su pija. Papá me agarraba de la cintura y yo de sus pectorales, me sentía en el cielo. Siento que tenía un fuego en mi interior mientras papá gemía, me acerco a su boca mientras me da duro y agarra mi boca y la abre para tirarme su saliva y luego besarme. Papá me toma de la cintura y me mantiene un poco suspendido para clavarme su verga rápidamente, hasta que siento cómo mi cuerpo se contraía y mis piernas tiritaban, hasta que sale disparada mi leche al pecho de papá y yo di un gran gemido y me empecé a sentir débil. Papá me toma y me deja a su lado, se pone sobre mi, yo entrelazo mis piernas en su cuerpo y papá me embiste fuerte y rápido, gritando y gimiendo en mi oído hasta que da una embestida fuerte y siento en mi interior la leche caliente en varios chorros. Papá cae rendido encima mío, me besa y yo lo abrazo hasta dormirnos.
A la mañana siguiente, desperté y la cama estaba vacía. Miro el lugar y estaba muy desordenado producto del salvaje sexo que tuve con papá. Me levanto y veo mi boxer roto en el suelo, ya no podía usarlo. Salgo y veo a papá en la cocina tomando un café sentado y ya todo estaba ordenado, asumiendo que estaba borrando las evidencias de la junta con sus amigos. Cómo papá estaba de espaldas hacia mi, solo con su boxer deportivo puesto, yo me acerco en silencio y lo abrazo por detrás. Papá me saluda y se da vuelta, viéndome desnudo. Papá me acerca con su mano y me sienta en sus muslos, me besa con pasión y mete su dedo a mi ano. Yo me dejé y sentía cómo su verga se ponía dura, la saca de su boxer y me la mete, logrando que yo gima de placer. En eso le suena el celular que tenía en la mesa y era mamá, contesta el teléfono y dice que estamos esperándolos. Al cortar la llamada, papá me levanta y me pide que que vaya a duchar mientras él termina de ordenar. A los 15 minutos siento que llega el auto y entra mamá con Pedrito. Mi hermana se había quedado donde mis abuelos. Mamá se pone a arreglar el patio y sus plantas, y Pedrito está en el comedor. Papá se acerca a mi y me dice al oído que mantenga ocupada a mamá. Yo salgo al patio pero quería ver que estaban haciendo adentro así que decido entrar. Papá tenía a Pedrito boca abajo en el comedor y el estaba atrás con pantalón sonándole la verga en el culo. Me ve, cierra un ojo de complicidad y hace un gesto de silencio y luego apunta al patio donde está mamá. Veo que se baja un poco el pantalón, saltando su verga erecta, le toma el pantalón a Pedrito y se lo baja para cojerlo mientras le tapa la boca, pero no quito sus ojos de mi, dándole más fuerte a las embestidas. Pedrito se movía junto con la mesa que se iba corriendo por las embestidas, recibiendo aquella verga que yo ya había probado. En eso papá me hace un gesto que salga a ver a mamá. No sabía cómo iba a continuar esta dinámica que tenía papá de follarse a mi hermanito y ahora también a mi.


(5 votos)
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!