Mis problemas de próstata sensible.
Cómo pase de usar sotana a montar un macho .
Soy Marcos, actualmente tengo 29 años, siempre fui delgado y alto, nací en un hogar católico, mis padres muy religioso desde siempre, de cierta manera me presionaron para convertirme en sacerdotes, a mi me gustaba la iglesia pero no era algo que deseara.
A los 18 entre al seminario para convertirme en sacerdote, no fui a la universidad por qué mis padres decidieron que era lo mejor para mí. Realmente me gustaba, lo hacía con mucho gusto al estar al frente de todos los creyentes, hablarles del amor de día, realmente es algo que amaba, Pero un día cambio todo.
Había estado teniendo problemas intestinales así que fui al médico, entre cita y citas un día me mandaron con un gastroenterólogo, en esa cita el doctor siempre fue muy amable, me tuve que desnudar y colocar una bata, me puso en una mesa, me abrió las piernas y reviso mi ano, era algo que yo no esperaba, el me dijo todo el procedimiento que iba a realizar, Pero no pensé que eso me gustaría tanto.
Empezó a tocar mi ano para revisarme, pero me empezó a existir, realmente sentía algo delicioso y mi pene empezó a crecer, yo me moría de la vergüenza, en el sacerdocio siempre ha estado mal visto la masturbación por qué es un pecado, así que las únicas veces que había tocado mi pene para masturbarme, había sido en la adolescencia antes de entrar al seminario.
Así que, estar aquí con alguien tomándome el ano, era la gloria para mí. El doctor revisaba y yo no podía controlar mi pene.
–aaahh!- solte un gemido y morí de la vergüenza
El doctor muy profesional no se burlo de mi.
–Tienes una próstata muy sensible– dijo el doctor y yo no sabía dónde meter la cabeza
–Supongo que es normal, me comentaste que eres sacerdote, no?- dijo el médico.
–si, desde los 19 años- yo estaba con mi cara completamente roja.
–Generalmente no sueño recomendar este tipo de cosas, Pero tu cuerpo está necesitando liberar esas hormonas, necesitas tocarte de vez en cuando– dijo el doctor con su cara un poco apenada.
–No puedo doctor, es algo que le faltaría el respeto a Dios – le dije casi llorando de la exitacion que sentía en ese momento
–Mira, yo también soy creyente de Dios, te seguro que Dios busca que seamos felices, y tú estás sufriendo estragos en tu cuerpo por esto, no creo que Dios se enoje con contigo por cuidar de ti salud o si? Míralo como una necesidad médica por el bien de tu salud– dijo el doctor.
Sali del consultorio con el pene tan duro que me dolía en roze del pantalón. No sabía que hacer, estaba realmente en un dilema, no quería pecar, Pero ya no aguantaba por llegara a mi cama, desnudarme y meterme los dedos en el ano.
Me encontré a mi amigo en el camino, era el unico amigo que se había quedado conmigo después de entrar al seminario, me invito a comer y en ese momento sentados en la mesa el supo que algo me pasaba…
–algo tienes y es grabe porque jamás te había visto tan afligido- dijo mientras comíamos
Y yo, ya tan desesperado le comenté todo y con detalles…
–Asi que es eso, ya no aguanto, ese dedo en mi me hizo sentir cosas que jamás había sentido– le dije realmente con pena, pero teníamos esa confianza.
–cual es problema? Si el doctor te dijo que es por salud, no creo que estés pecando al masturbarte-dijo mi amigo con una risa en el rostro.
–Es que no lo entiendes Dan, no quiero tocar mi pene y liberarme, quiero tomar mis dedos meterlos hasta el fondo y eyacular de esa manera – dije realmente al borde de las lágrimas.
–Hazlo, hazlo una vez, libérate y arregla tu situación de salud, realmente creo que ya es tiempo de que vivas tu vida como tú quieres y no como tus padres te han obligado. – dijo dan un poco molesto.
El realmente llevaba años diciéndome eso, el sabia que entrar al seminario no era algo que yo había querido.
Al llegar al departamento donde vivía, me arrodille en la sala, le pedí a Dios perdón por la que iba a hacer, realmente estaba muy dolido por ofender a Dios y a mi sacerdocio, Pero ya no aguantaba.
Me tire en la cama desnudo y mi pene salto de lo duro que lo tenía, no tenía lubricante pero entre vaselina, así que apreté mi pene.
–AAAAAH! Dios perdón Pero que delicioso- grite de lo rico que sentí
Tome dos de mis dedos y los lleve a mi ano, lo sentía un poco dilatado por lo que me había hecho el doctor por la mañana.cuando entraron senti una sensación tan deliciosa.
– Mmhhhm, que rico– realmente podía eyacular en ese momento, pero me aguante lo más que pude.
Mi pene estaba goteando contra mi estómago, ni siquiera la había tocado, Pero Dios, se sentía también.
Seguí hundiendo los dedos en mi ano, esa la sensación más deliciosa del mundo.
-Si, siii, Así! Que rico.- jadeaba en la cama, y realmente ya no aguante.Venie en un gemido realmente alto.
–AAAAAH, AAY! QUE RICO.- eyacule en mi abdomen, y ni siquiera me había tocado el pene.
quedé realmente agitado en la cama, Pero en ese momento, mis emociones atacaron mi mente, estaba realmente jodido.
Cómo había hecho algo así? Porque le había fallado a Dios y me deje llevar por el deseo?
Había deseado algo en mi ano, eso me convierte en gay? Yo no lo era, jamás tuve deseos por un hombre ni nada de eso. No era gay, verdad?
Pero justo ahora, solo podía pensar en volver a tirarme en cama y meterme los dedos hasta el fondo de mi próstata, estaba realmente jodido.
Y por un segundo pensé, que los dedos ya no serían suficiente.
Continuará….



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Me gustó el relato, me gusta ese tipo de experiencias con religiosos. Si deseas podemos platicar mi tl es joshecc