Perversidad IV
Capítulo 4. Secuestro.
Perversidad IV
Capítulo 4. Secuestro
Advertencia. Este relato puede contener escenas sexuales bastante explicitas o fuertes, si no te gusta este tipo de literatura, eres libre de dejar de leer, en cambio, si decides quedarte, disfruta de este relato lleno de morbosidad y perversidades
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Fueron varios días de planeación y vigilancia constante ante el nuevo objetivo de Alejandro y Pedro, las cuales, consistió en seguir discretamente a aquel pequeño desde el auto de Pedro cuando salía de su casa a la escuela y viceversa, parecía que el pollito tenía la misma rutina, sin embargo, Pedro se percató que había días donde el pollito salía de su casa a jugar, la relación con sus padres parecía ser normal, el hombre pensó que sería muy difícil el tomarlo cuando vio que un familiar de él, aparentemente su tía, iba a visitarlo, pero logró comprobar que el pollito casi siempre se la pasaba solo en casa, sus padres regresaban hasta la noche y no siempre su tía lo visitaba
Todo aquello se lo comunicaba a su socio Alejandro, quien, escuchando toda la información que su socio le decía, iba planeando el rapto de aquel pollito, finalmente, luego de varias semanas de planeación, lograron pactar la fecha donde tomarían a su siguiente víctima
—¿le dirás al club de la nueva mercancía que les llevaremos?— le pregunto Pedro a Alejandro aquella noche antes de que empezara el plan
—por supuesto, pero apuesto que te quieres divertir un rato con él, o me equivoco— le dijo Alejandro y ambos rieron ya que sabían a que se referían las palabras de Alejandro —llámame cuando ya lo tengas y te visito en la noche— le dijo el hombre a su socio como forma de despedida
Al día siguiente, Pedro siguió al pollito como lo había hecho días atrás, lo vio entrar a su escuela y salir de allí rumbo a su casa, espero a que saliera mientras preparaba la trampa mortal del pollito, la cual, estuvo terminada y minutos después, vio como aquel pollito salía de su casa, el corazón de Pedro latía sin cesar, no era la primera vez que lo hacía, ya lo había hecho impunemente en el pasado y todos salían a la perfección
«Vete despidiéndote de tu vida, porque ahora seras de nuestra propiedad». Pensó Pedro cuando vio al pollito salir de su casa
La camioneta de Pedro, que parecía una especie de Van sin ventanas, tenía unas puertas traseras que se abrían desde dentro, se fijo que nadie estuviera pasando la calle, aquello era vital, porque si bien estaba estacionado en una calle muy poco concurrida, cualquier cosa podía pasar, después, remojo un trapo con formol para adormecer al pollito y ya solo espero a que el pollito pasara por la Van, cosa que termino sucediendo
Aquel pollito de diez años y de tez clara paso a un lado de la Van, sin darse cuenta que las puertas se abrieron y una fuerza desconocida lo agarro por sorpresa, poniéndole un trapo cerca de la nariz y que producía un olor insoportable, el pollito intento zafarse de su captor, pero esto, lo movió rápido y cuando lo metió a la Van, el pollito ya estaba inconsciente, por lo que Pedro, tras cerrar las puertas y ver que nadie estuviera cerca, ingreso rápidamente al área de conductor, encendió la camioneta y se retiro de allí, llevando consigo una preciada mercancía que pronto le daría un uso especial
Cuando el celular de Alejandro se hizo escuchar, este supo que sería Pedro, así que respondió de inmediato a la llamada
—¿como te fue?— preguntó Alejandro al instante
—todo salio como lo planeamos, ya lo tengo en mi casa, aquí te espero— le dijo Pedro y colgó la llamada, Alejandro solamente sonrió ante la llamada de su socio, aunque su alegría se vio más completa cuando minutos después, Pedro le envió una foto donde se veía al pollito aun inconsciente en el suelo, por lo que el hombre no podía esperar para llegar a la casa de su socio
Fue alrededor de las siete y media de la noche cuando Alejandro llego a la casa de Pedro, la oscuridad empezaba a aparecer y esta vez fue recibido por Jorge, a diferencia de la anterior vez, ahora tenía puesto un short y una playera algo holgada, Alejandro le pregunto por su padre y el pollito de diez años le dijo que estaba en el cuarto, el hombre sabía a que cuarto se refería, así que sin decir nada entro a la casa
Cuando entro la escena lo excito bastante que su verga estuvo a punto de romper su pantalón
Pedro ya estaba desnudo, dejando ver su verga gruesa y su cuerpo al descubierto, mientras que, en el suelo, de cuclillas y amarrado con unas cuerdas que colgaban en el techo estaba aquel pollito, aquella nueva mercancía que adquirieron, el pollito estaba ya desnudo, tenía una venda que le cubría los ojos y una cinta que le tapaba la boca, el culito de aquel pollito, libre de vello y suavecito, hizo que Alejandro no dudara en quitarse de inmediato la ropa mientras su verga se excitaba por la imagen que estaba viendo y por los lamentos del pollito, ahogados por la cinta que cubría la boca del pollito
Primero toco el culito, acaricio y metió sus dedos por el hoyito del pollito, este, solamente soltaba gemidos de dolor mientras los dos hombres se reían de aquel pollito, luego de jugar un rato con aquel hoyito anal, Alejandro agarro del pelo al pollito y no dudo en escupirle sin compasión alguna, deseaba quitarle la venda de los ojos y que viera la persona que lo usaría sin piedad alguna, pero prefirió no hacerlo y volvió al hoyito del pollito
Alejandro no lo dudo y empezó a penetrar al pollito, quien, al sentir en su interior aquella verga, soltó un gemido ahogado mientras el hombre sentía como las paredes anales del pollito apretaban su verga, haciendo que Alejandro empezara a penetrarlo sin compasión alguna, sin siquiera importarle que aquel pollito llorara por sentir como su culito dejaba de ser virgen y estaba siendo roto por una verga adulta
—¡LLORA PUTITO! Quiero que llores cabroncito. Nadie te va a escuchar más que nosotros— le decía Alejandro en voz alta, sin importarle que alguien le escuchara, él sabía que nadie lo iba a escuchar, por lo que seguía penetrando a aquel pollito mientras lo agarraba fuertemente del pelo y lo seguía penetrando de forma veloz
Mientras Alejandro penetraba al pollito, Pedro se masturbaba con mayor velocidad, dirigiendo su verga a la cara del pollito, aquello hizo que Pedro no se aguantara y su semen cayera sobre la cara del pollito que seguía sufriendo las penetradas de Alejandro, esta vez, sin poder resistirse más, Alejandro le dio unas fuertes estocadas al culito del pollito y dejo su semen almacenado dentro de aquel culito ultrajado
En el momento que Alejandro saco su verga del culito, pudo admirar aquel hoyo rojo, ultrajado, lleno de sangre y semen, mientras que el pollito simplemente seguía llorando, sus llantos eran ahogados por estar amordazado
—no lo dudo, este putito sera de la mejor mercancía que tendrá el club— le dijo Alejandro a Pedro, mientras se levantaba para recuperarse por todo el esfuerzo físico que hizo
—lo dejaste roto, como se lo merece el puto— le dijo Pedro, mientras seguía tocando su verga, la cual, a pesar de haberse venido en el pollito, esta seguía erecta
—te toca usarlo, solo deja le tomo unas fotos para enviárselas al club— le dijo Alejandro, sacó su celular y empezó a tomarle las fotos que mostraría a los dueños del club
«Puede que te toque como a Libra, vivir para complacer a nosotros los machos o que te vendan a cualquier macho. Cualquier cosa me gustara que te pase putito, porque eso es lo que te mereces putito». Pensaba Alejandro mientras tomaba fotos antes de que Pedro usara a aquel pollito
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Espero les haya gustado este cuarto capítulo, no olviden comentar y apoyar este relato y los anteriores capítulos, así como los que faltan por publicarse
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