Querido Viejito Pascuero – Capítulo II
Carta de navidad al viejito pascuero..
Diciembre de 2019
Querido viejito pascuero:
Mi papá me recordó que ya se están pasando los días y que tengo que escribirte la carta para pedirte mis regalos. Mi papá creyó que yo me había olvidado, pero no es verdad, yo me acuerdo bien lo que me dijiste el año pasado, así que ahora le dije a mi hermano que me ayude. Mi papá me dijo que si la termino ahora, a la tarde iremos al mall a dejarte la carta con una lista de los regalos que quiero. Este año no quiero muchas cosas, pero sí te quiero contar las cosas que he hecho, como tú me pediste, ¿te acuerdas?
Mi hermano dice que ahora que ya voy a cumplir 8 debería escribir la carta solito, pero después me dijo que igual me iba a ayudar porque aún hay cosas que yo no sé escribir bien. Así que aquí está conmigo escribiendo, pero eso sí, yo le dicto lo que quiero que escriba, aunque él casi siempre termina cambiando las palabras, ja, ja, ja.
Primero quiero darte las gracias por mis regalos del año pasado. He jugado harto con el nintendo switch y ¿te acuerdas que además te pedí un dildo y un buttplug? Bueno, en esos momentos los pedí porque mi hermano insistió, pero yo no sabía para qué eran y cuando tú leíste la carta esa tarde me preguntaste si yo sabía qué era eso y yo te dije que no, porque para qué mentirte a ti si tú sabes todo sobre uno, ¿verdad? Viejito, ahora que lo pienso, ¿tú sabías que a mí me gustaba chupar la pichula desde antes que yo te conociera? A lo mejor por eso me has dejado tocarla las dos veces que te he ido a ver. También me acuerdo que me dijiste al oído que te escribiera contándote cuando aprendiera a usarlos y ahora ya sé.
El dildo me gustó mucho porque tiene forma de pichula y es bien parecida a la de mi papá, pero más chiquita. Viejito, mi hermano se puso a reír cuando le dije “pichula”, me dijo que se decía “pico”, pero no es verdad porque en la escuela nos han enseñado que se llama pene, pero mi papá y mi hermano le dicen “el pico”. A mí me gusta más decirle “la pichula”. ¿Es malo que me guste la pichula, viejito? Mi papá me dice que yo soy un niño muy especial porque solo a los niños muy especiales les gusta tanto el pico. Debe ser verdad entonces, porque mi papá nunca miente.
Viejito, te cuento que cuando mi hermano me enseñó a usar el buttplug no me gustó mucho porque me dolió y se sentía muy incómodo. Me lo metió una noche en que me preparó el potito con una cremita y luego me lo metió bien despacito hasta que se quedó como pillado en mi hoyito. Esa vez me asusté mucho porque me dieron ganas de cagar y pensé que me iba a ensuciar en la sábana y además eso me dolió así que mi hermano me lo sacó despacito y después yo no quise que me lo pusiera de nuevo. Entonces mi hermanito me empezó a meter un dedo con crema y eso sí que fue más rico porque mi hermano lo movía despacito y me tocaba por dentro. ¿Alguna vez le has metido un dedo así a un niño, viejito?
Bueno, mi hermano igual terminó metiéndome el buttplug porque dijo que tenía que prepararme para recibir una verga y eso me dio como un escalofrío, pero no un escalofrío malo, sino que me dio como un estremecimiento cuando pensé que mi hermano me metería el pico por ahí.
Esa noche me quedé dormido con el buttplug puesto y cuando desperté no me dolía nada sino que sentía el hoyito como adormecido. Así pasó una semana entera en que cada noche mi hermano me ponía el buttplug, pero aunque ya no me dolía, igual me tenía medio aburrido porque no pasaba nada más, hasta que un día me dijo que ahora sí que me iba a comer una de verdad y yo miré a mi hermano y le dije que mejor la chupaba no más porque no me la iba a poder tragar y parece que lo dije tan serio que mi hermano se puso a reir. Después me dijo: “enano, “comerse una verga” es dejar que te la metan por el culo”. Así fue que el viernes después del año nuevo, cuando mi mamá no estaba, mi papá nos llamó a su pieza a mi hermano y a mí. Yo tuve puesto el buttplug toda la mañana esperando lo que pasaría.
Mi papito estaba parado al lado de la cama y de inmediato me hizo bajarle el cierre para que le chupara el pico delante de mi hermano. Mi papi me hablaba bajito y me hizo chuparlo bien rico. Desde antes de sacarla ya la tenía bien dura y con la punta mojada y tenía un olorcito rico. Después los dos se sacaron la ropa y me desnudaron a mí también. Me gustó mucho estar en la cama con mi hermano y mi papá porque los dos me acariciaban mucho por todos lados y también aproveché de chuparles la pichula a los dos al mismo tiempo. Eso no lo había hecho antes y fue muy rico. Primero junté las pichulas, les pelé las cabecitas y las froté y ellos gimieron los dos al mismo tiempo. Después mi papá me puso la mano en la nuca y me metía el pico de él y después me empujaba para que chupara a mi hermano. Las dos pichulas me gustan mucho, viejito; la de mi hermano ya es casi tan grande como la de mi papá, pero a la de mi papá se le notan más las venas y es más oscura y gruesa; cuando la tomo con la mano apenas me cruzan los dedos.
En eso, sentí que uno de los dos, no sé quién, me sacó despacito el buttplug. Después mi papá me puso de espaldas, con las piernas levantadas y mientras me ponía el pico en la boca, mi hermano me metió la lengua ahí. Viejito, al principio yo cerré fuerte el hoyito, porque me dio vergüenza, pero después, cuando sentí la lengua de mi hermano que trataba de meterse ahí ¡me dio un gustito! Mi papá, mientras tanto, me puso una mano en la cabeza y me metió tan adentro la verga que me atraganté y me puse a toser, pero como ya se la he chupado hartas veces, ya sé cómo le gusta a él, así que después de un ratito igual me la fui metiendo toda hasta que ya no quedó nada afuera. Ahí él me la fue metiendo y sacando como siempre hace, agarrándome del pelo.
Viejito, ¿es normal que a uno le guste tanto chupar el pico? Mi papá dice que yo nací para esto y debe ser verdad porque en este año ya he probado varias, ¿te acuerdas cuando te conté del vecino Manuel? Bueno, ahora ya he probado la del caballero que trae las cartas, el jardinero del edificio, y al hermano de un compañero de clases, pero ahora solo te contaré algo cortito que pasó hace unos días con mi profesor.
¿Te acuerdas que tú me dijiste que tenía que mirar a los hombres ahí? Bueno, tengo un profesor al que siempre miraba cuando pasaba por el lado mío y un día él me pilló y se miró también, parece que pensó que tenía el cierre abierto. Desde ahí siempre que pasaba por mi lado hacía como que revisaba mi cuaderno y me ponía el paquete en el hombro sin que mis compañeros se dieran cuenta (yo le dije a mi hermano que “el profe me ponía la pichula en el hombro”, pero mi hermano escribió “paquete” porque dijo que si el profe no se había sacado el pico entonces era el bulto no más —mi hermano es re inteligente, siempre piensa las cosas—).
A mí me gusta mucho lo que hace el profe y cuando le conté a mi papá, me dijo que siempre le haga caso a mi profesor en todo y a mí me gusta obedecer a mi papito porque él sabe más que yo. Así que un un día al salir a recreo mi profe me llamó a su escritorio cuando iba saliendo al patio y me pidió que lo ayudara a poner unos libros en las repisas y mientras los niños salían, él se paró y cerró la puerta y quedamos los dos solos y ahí fue que se la vi, viejito, porque cuando se dio vuelta la tenía fuera del pantalón toda parada, pero justo en ese momento, otro profesor golpeó a la puerta y él tuvo que guardarla para abrir. Un día después pasó lo mismo, pero esa vez, nadie golpeó y el profe me llegó a atragantar cuando me la metió en la boca y no se demoró nada en darme harta leche y traté de tragarla toda, pero igual se me salió un poco. Cuando le conté a mi papá, me dijo que iba a ir a conversar con él.
¿Será que a todos los hombres les gusta que les chupen la pichula, viejito?, ¿a ti te gustaría que te la chupara? Porque la última vez que estuve contigo, cuando me senté en tus piernas, se te puso bien dura y tú mismo llevaste mi manito hacia allí para que te tocara, ¿te acuerdas? Menos mal que donde estás tú esa parte queda escondida de la gente que hace fila para llevarte las cartas. A mí esa vez ¡me dio una impresión! porque cuando tomaste mi mano y la metiste dentro de tu calzoncillo la sentí tan, tan gruesa, que me dio como una cosquillita en la barriga y me gustó mucho. Y cuando me llevé la mano a la boca y chupé ese juguito que me quedó en los dedos, tu pichula dio un saltito, ¿te acuerdas?
Bueno, viejito, mi hermano me recordó que no tengo que escribir una carta tan larga, porque tú tienes que leer las cartas de todos los niños del mundo, pero el año pasado tú me pediste que te contara todo, todo, todo. Así que yo creo que esta vez tengo tu permiso, ¿verdad?
Bueno, antes de acordarme de lo del profe, había quedado en que ese día viernes estaba con mi hermano y mi papá, los tres desnudos. ¡Mi papá tiene muchos pelos, viejito! Y mi hermano tiene un cuerpo bien duro y las piernas musculosas y a mí me gustan mucho. (En este momento, viejito, mi hermano, que está ayudándome con la carta, me hizo cariños en el pelo y me dio un besito en los labios —me encanta cuando hace eso—)
De pronto mi papá me sacó el pico de la boca y fue tan de repente que sonó “plop” y a mí me dio risa, viejito, pero mi papá no se rio, se puso de rodillas en el lugar de mi hermano y se puso una crema en el pico y mirándome fijamente me dijo que cuando la sintiera hiciera fuerzas como para cagar. Me dio vergüenza cuando me dijo eso, pero ya mi hermano me había preparado y estaba limpiecito ahí (viejito, yo estaba convencido que primero me la iba a meter mi hermano porque mi papá me había dicho eso, pero parece que cambió de opinión).
Cuando sentí la cabeza del pico en mi hoyito, hice lo que me dijo mi papá. Al principio el pico no entraba, viejito, y me dolía el potito con las puntadas y estuve a punto de decirle a mi papá que no quería, pero mi hermano me estaba besando con lengua y todo y no podía hablar. Mi papá me punzó varias veces con la punta del pico y cada vez me decía: “afloje, afloje” y así, de repente, sentí un dolor muy fuerte y apreté el hoyo con fuerza, pero no me cerró, viejito, porque mi papá había metido toda la cabeza, y sentí como cuando mi hermano me ponía el buttplug los primeros días, pero mucho, mucho más doloroso. En eso me puse a llorar y mi papá me la sacó despacito, se acostó a mi lado y me hizo cariño y me dijo que si quería lo dejaba para otro día, pero yo lo quiero tanto, viejito, que me decidí a aguantar hasta que mi papi la pusiera toda adentro, pero al final mi papá decidió que fuera mi hermano el que la pusiera primero, así que un rato después mi hermano me la puso, pero antes me preparó con los dedos, como la primera vez que me puso el buttplug, hasta que estuve listo y cuando me la puso ya no sentí tanto dolor.
Mi hermano primero empezó a meterla y sacarla despacito, pero después me la puso muy fuerte y me dolió de nuevo, pero al principio no más. Después de unos minutos, mi papá le dijo a mi hermano que lo dejara a él, que ahora sí ya estaba listo y de nuevo probamos y esa vez ya no me dolió tanto y me pude aguantar. Cuando mi papi me metió la cabecita del pico, se detuvo un ratito y se echó un aceitito que hizo que empezara a entrar despacito, muy despacito. Pasó un rato, viejito, pero al final me la metió toda. Mi hermano me puso su verga en la boca y comenzó a meterla y sacarla despacito mientras mi papá hacía lo mismo en mi culito. Al final se me quitó todo el dolor del principio y comencé a sentir todo tan, tan rico que yo mismo empecé a mover el potito para que entrara más. Viejito, ¿tú alguna vez se la has metido a un niño?, ¿tienes hijos tú?
Bueno, cuando mi papá me estaba culeando, a veces sentía que el pico me punzaba por dentro y cuando pasaba eso, sentía como una cosquilla que empezaba en el potito y me recorría por el cuerpo como si me hubiera pillado la corriente y entonces yo cerraba los ojos y sentía la verga de mi papá muy caliente y hacía un ruidito al entrar y salir de mi hoyito y también sentía las bolas que chocaban con mis nalgas. Mi hermano a ratos me pegaba con su verga en la cara y se me imaginaba como de goma y yo la tomaba y me la ponía en la boca de nuevo porque lo que más me gusta es mamar, viejito, y además tenía un olorcito muy rico. Mi papá después me la sacó y se acostó de espaldas y me sentó en el pico de frente a él. ¡Se veía tan lindo! y me gustó mucho así porque ya no me dolía nada y solo sentía una cosquillita muy rica que me subía hasta la barriga, además a ratos parecía que me pegaba en alguna parte adentro del culito que me daba como un escalofrío. Yo empecé a saltar en el pico como cuando jugaba con la pelota saltarina que me trajiste hace como dos años (le pregunté a mi hermano cuándo fue y se me ocurrió que la próxima vez que juegue con ella, me voy a meter uno de los cachitos en el potito para ver qué se siente). Viejito, cuando estaba encima de mi papá a mí se me imaginaba como andar a caballo, pero con una pichula adentro. ¡qué rico es hacer eso! Ojalá tú también tengas algún niño que te haga lo mismo.
Al final, viejito, ese día tanto mi papá como mi hermano me culearon tan rico que desde esa vez empecé a sentir que quería más y más y más, así que este año mi hermano me ha culeado casi todos los días (mi hermano me dice que estoy exagerando, que no es todos los días, pero a mí me gustaría que fuera todos los días). Mi papá no puede hacerlo muy seguido porque él no duerme conmigo y mi mamá está siempre en la casa y, según mi hermano, el papá también tiene que atender a la mamá. Viejito, ¿será que mi papá también culea a la mamá como a mí? A veces pienso que ella también le chupa el pico, pero no estoy seguro. Ellos duermen juntitos todas las noches y a veces me gustaría tanto acostarme a dormir entre ellos dos. Eso sí, hace unos días se la chupé a mi papá en el baño y me dijo que muy pronto recibiré una sorpresa muy grande. ¡No hallo las horas de saber de qué se trata!
Querido viejito, al final de la carta va una lista de lo que quiero este año. Mi hermano me pidió que anotara “bolitas chinas” también. ¿Tú sabes qué es eso? Este año no quiero muchas cosas porque ya estoy más grande y ya no juego mucho con juguetes.
También te cuento que mi papá ya terminó los arreglos en la casa y con mi hermano nos cambiamos a una pieza grande que se suponía que iba a ser para él no más, pero ahora yo no quiero dormir solo así que puso una cama extra para mí. En realidad, mi hermano y yo dormimos casi siempre juntos, pero en las mañanas, me acuesta en mi cama. Mi hermano dice que es para que la mamá no piense mal. A mí me gusta más dormir con él porque dormimos desnudos y en cucharita, ¿tú sabes lo que es eso, viejito?, mi hermano dice que yo soy su cucharita chica y él es la cuchara grande, porque nos sacamos toda la ropa de abajo y nos quedamos en camiseta no más y él me abraza por detrás y me pone el pico entre las nalgas y así nos quedamos dormidos. Ojalá tú también tengas un nieto con quien hacer cucharita, viejito.
Por último, quiero decirte que te quiero mucho y que cuando te lleve la carta quiero que me dejes tocarte igual que el año pasado, ¿sí?
Te quiere,
Dieguito
LISTA DE REGALOS DE DIEGUITO:
1. Un juego de legos
2. Un juego de figuras de Avengers
3. Bolitas chinas
4. Una tarjeta de memoria para mi celular de 64 gigas y si no se puede, de 32 gigas no más (es para guardar unos videos que quiero grabar)
5. Un cargador externo de celular para mi hermano (porque el que tenía se le echó a perder)
6. Calcetines con rombos para mi papá
7. Un collar de perlas para mi mamá
8. ¡Ah! y también un par de zapatillas Converse Chuck Taylor All Star azules número 32
Torux
wow amigo no manches buen relato y sigue contando pliiiisss
Que relato más rico
rico, rico, rico…me saco la lechita bien calentita…ufff!
Gracias a todos por sus comentarios.