René y los leñadores. Capítulo 1
René es el hijo menor de Carlos alias Chuck, un leñador con necesidades especiales al igual que el resto de la familia..
Esta historia inicia cuando yo estaba por cumplir los seis años. Vivía con papá, mi mamá se fue apenas nací y papá junto con mis hermanos y abuelo han cuidado de mí. Me llamo René.
Mi papá se llama Carlos, pero le dicen Chuck es un hombre muy grande y fuerte porque es leñador. Sus brazos son tan grandes como los troncos que corta, su pecho y abdominales están marcados y muy voluminosos, además una capa de vellos cubre su pecho y abdomen hasta llegar a sus axilas peludas.
Mis hermanos trabajan con él o salen al pueblo cercano en busca de trabajo. Mi abuelo es el encargado de cuidar de mí cuando todos salen, mi papá y hermanos nos mantienen a nosotros.
Todo esto inició cuando papá llegó un sábado muy borracho a la casa. El abuelo discutió con él porque se gastó mucho dinero con unas putas, mi papá gritó que necesita una hembra para desfogarse.
-Ya tu papá se acostó. No hagas ruido o quieres venir a dormir conmigo.
Para dejar dormir a papá decidí ir con mi abuelo. Me meto en la cama con mi abuelo, él duerme nada más en truza y yo igual. Su cuerpo es muy similar al de papá porque sigue cortando leña todos los días para preparar la comida, nada más que sus vellos son blancos en algunas partes Se llama Jaime, algunos le dicen James de broma.
-¿Abuelo que es una puta? -pongo mi mano sobre su pecho.
-No debes escuchar esas cosas.
-¿Papá necesita una para ya no beber cerveza? -mi abuelo sonríe -dime abuelo. Una puta puede hacer que papá sea menos enojón.
-Claro que sí. Hasta yo necesito una de vez en cuando -me mira a los ojos con cierto brillo que no supe reconocer -para sacar mi leche..
-!¿Leche?! Tú das leche abuelo -él asiente -dame -mi abuelo sonríe -vamos abuelito dame de tu leche -me subo en él como cuando jugamos al caballito y me toma de la cintura.
-No, mi amor. Si te doy leche, terminarás convertido en todo un putito.
-!Yo puedo ser un putito¡ -digo alegre -yo podría ser el putito de papá y tuyo.
Las manos de mi abuelo bajan de mi cintura a mis nalguitas. Yo miro sus manos como masajean mis nalgas de forma suave y dan ligeros apretones. Le sonrío para dejarle saber que se siente bien.
-Para ser un putito debes ser muy fuerte y hacer muchas cosas para complacer a tu macho, no cualquiera puede serlo.
-Yo soy fuerte -le muestro mis brazos -pero qué es un macho.
-Yo soy un macho -abro los ojos al entender -yo te puedo entrenar para que seas el putito de tu papá y mío, pero debes guardar el secreto.
-Si, abuelo. No diré nada hasta ser tu putito.
Mi abuelo mete sus manos dentro de mi trusa y la quita, me acuesta en la cama y se sube en mí -eres un niño hermoso -sonrío y él pasa sus manos por mi pecho, roza mi cintura y levanta mis piernitas para besarlas.
– Me haces cosquillas.
-Te gusta -asiento -eso es buena señal.
Empieza a lamer toda mis piernas y da ligeras mordiditas, después de unos minutos las pone en el suelo y acaricia mi pechito. Me mira con hambre, cubre mi pezón con su boca e inicia a succionar.
Al instante, siento algo que pasa por mi espalda como una corriente que me hace retorcerme. Enredo mis manos en su cabello para acercarlo y alejarlo, quiero más, al mismo tiempo quiero detenerlo. Esto es muy raro.
-Ya… Sí… Ah…
Su lengua se mueve alrededor, al final prieta mi pezón con sus dientes y eso me hace enloquecer. Intento alejarlo, pero no se mueve. Durante esto siento que algo presiona mi culito, es su dedo que está jugando como queriendo entrar. Yo aprieto, pero él succiona con más fuerza provocando que deje de apretar y su dedo entre.
-AAA, sacalo.
-Dijiste que ibas a ser fuerte -miro sus labios que están brillosos y mi pezón está parado y lleno de saliva -los putitos deben aguantar esto -mueve su dedo dentro de mí. Me duele, pero trato de aguantar para volverme en el putito -relájate. Va a dejar de doler.
-¿Nada más uno?
-No. Deben ser tres para que aguantes o no quieres ser mi putito.
-Sí, quiero.
Mi abuelo toma mi otro pezón y repite la tarea, yo trato de zafarme de esta sensación que parece estar volviéndome loco. Mi abuelo aprovecha para meter y sacar su dedo hasta que entra otro, luego los abre dentro de mí como si fueran tijeras. Estira hasta que puede meter un tercer dedo.
El dolor es mucho porque los dedos de mi abuelo son grandes, raspan dentro de mí y no dejan de moverse. Pero, poco a poco el dolor inicia a descender.
-AAA.
-Ya no te duele.
-Me arde nada más -mi abuelo sonríe.
-Eso se cura rápido.
Levanta mis piernas hasta que tocan mi pecho. Mi culito queda al nivel de su cara -abrete las nalgas. Eso hago y mi abuelo se relame -que lindo culito -acerca su boca.
-!ABUELO!
Grito fuerte al sentir como su lengua pasa por todo mi culito de arriba a abajo -ummm -empiezo a lanzar sonidos que no sabía que podía. Mi abuelo lame y muerde mi culito, eso es más placentero que mis pezones. Pataleo y me muevo, pero mi abuelo me tiene bien sujeto y no se despega hasta que se cansa.
-Nunca me había comido un culito tan tierno y rico como este -yo casi no oigo porque mi cuerpo se siente muy blandito -será mejor que entre antes de que se vuelva a cerrar. Aguanta. Va a doler un poquito, pero verás que te va a gustar tanto como que te coman tu culito.
Se mete entre mis piernas y pide que las sostenga para que mi culito no se cierre -mirame a mí -levanto la vista, pero él sigue viendo hacía abajo. Siento como algo caliente toca mi culito que presiono -no aprietes o dolerá más. Relájate ¿quieres a tu abuelito?
-Sí.
-Yo igual mi amor. Por eso te voy a convertir en mi putito.
La presión contra mi culito es cada vez más fuerte, intento cerrar, pero no puedo algo está abriendo mi culito -ya no, duele mucho -mi abuelo se deja caer más en mí -!AAA! -tapa mi boca, pero mis lágrimas comienzan a salir.
-Ya, ya entró. Relájate, va a dejar de doler pronto. Ya la tienes adentro.
-Me duele mucho mi culito -le digo con la voz quebrada por el llanto -rompiste mi culito.
-Sí. Eso se debe hacer para convertirte en putito. Y tu papá es el más vergudo de toda la familia -niego -si no aguantas mi verga, te la saco, pero no serás el putito de tu papá.
-Yo quiero ser su putito.
-Entonces aguantate.
Mi abuelo acerca su cara a la mía e inicia a besarme como en las películas. Yo no sé qué debo hacer, pero él mete su lengua y mueve la mía a su antojo. Me gusta mucho esto -AAA -exclamo al sentir como algo se avanza dentro de mi culito -ya no, abuelito.
-¿Quieres o no ser el putito de tu papá? -asiento con más fuerza -aguanta como las hembras.
Vuelve a besarme con más fuerza e inicia a mover su cuerpo de arriba a abajo. Yo cierro los ojos tratando de no llorar más mientras esa cosa se sigue metiendo cada vez más y más -abuelito, qué es eso.
-Es mi verga, amor. Está rompiendo todo tu culito para que tu papá pueda entrar o su vergota no entrará en ti.
-Pero ya es toda -se ríe con fuerza.
-Sí, mi amor. Ya la tienes toda adentro.
Dice eso, pero siento que su verga sigue entrando cada vez más, el dolor tampoco desaparece. Pero, mi abuelo no se detiene sigue moviéndose de arriba a abajo sin parar y su verga avanza sin descanso durante tanto tiempo hasta que siento como golpea mi culito con su cuerpo.
-Por fin, te la tragaste toda.
-Aaaa.
Cierra sus ojos y se queda quieta. Pasa sus manos por detrás de mi espalda y sujeta mis hombros -mi amor te tragaste toda la verga de tu abuelo, 22cm de carne.
-¿Ya soy tu putito?
-Ya casi mi amor. Nada más debo preñarte y ya.
Me aplasta con su cuerpo y me besa durante mucho tiempo. Mueve su cadera en forma de círculos y eso se siente muy bien, el dolor va bajando y el placer aumentando -AAA… sí… sí… más…
-Lo que tú quieras.
Sus manos toman con fuerza mis hombros e inicia moverse con fuerza. Mi culito es golpeado por su cadera tan fuerte que se escucha un ruido por todo el cuarto -AAA… AAA…
-Gimes como una puta.
Eso me alegra. Me estoy convirtiendo en el putito de mi abuelo y papá -¿te gusta? ¿Te gusta como tu abuelito rompe tu culito?
-Sí. Sí, dame más.
Se endereza y toma mis piernas para ponerlas en su pecho, sus pelitos están mojados. Sigue metiendo y sacando su verga de forma tan fuerte que puedo ver como un bulto se forma en mi pancita. Llevo mis manos ahí y mi abuelo -te llega hasta tu pancita -me toma de las caderas para darme más fuerte -estás tan apretado mi amor.
-AAA.
Saca su verga y se escucha un ruido como cuando abres un refresco. Me pone sobre mis manos y piernas como los perritos. Mi abuelo se pone detrás de mí y toma mi cintura con una mano, entonces me giro para ver y me asustó al ver algo enorme que tiene en su mano.
Es como mi pipi, pero es enorme y su cabeza es muy grande. En su base tiene muchos pelos blancos y negros.
-No te asustes amor.
-Está muy grande.
-Claro es la verga de un macho y te la comiste toda -pone ese enorme hongo contra mi culito y empuja.
-AAA -gimo fuerte al sentir como entra. Esta vez no duele, simplemente siento como expande mi interior al máximo.
-Hasta ahí o quieres más -mete y saca el hongo de mi culito. Se siente tan bien, pero me siento vacío, necesito más.
-La quiero toda.
Mi abuelo sonríe enorme -te dije que hasta ibas a pedirla -pone sus dos manos en mi cintura -ahí te va -da un empujón muy fuerte. Puedo escuchar como mi culito se va abriendo mientras su verga avanza hasta que sus pelitos chocan contra mi culito.
-!AAAAA!
Me quedo con la boca abierta sintiendo como mi interior está estirado al máximo.
-Estás estrangulando mi verga.
Mete dos dedos en mi boca e inicia a meter y sacar, los sonidos como de cachetadas empiezan a sonar. Mi abuelo me da sin compasión, no sé cuánto tiempo pasa, pero siento que han sido horas. Sus movimientos se vuelven más rápidos, toma mis caderas con ambas manos y golpea más fuerte.
Yo pongo mis manos sobre las suyas y enderezo mi espalda aguantando las embestidas de mi abuelito hasta que -me vengo, me vengo, ya viene tu lechita mi amor… AAAAA… sí… maldición… te estoy preñando…
-AAAAA – mi abuelo me abraza sin separar nuestros cuerpos.
Algo caliente y líquido se siente dentro de mí -Sí. Te preñe mi amor -me siento tan lleno -mi abuelo se deja caer encima de mí. Nos quedamos un largo rato abrazados hasta que saca su verga dentro de mí. Algo caliente sale y escurre por mis nalguitas -se te sale la leche amor -mira mis nalgas y recoge una parte con sus dedos.
-¿Leche?
-Sí. Te metí mi leche adentro, pruebala -mete su dedo en mi boca. Está salado y algo amargo -¿te gusta?
-Sí -le digo eso para que me acepte como su putito -también me gusto cuando chupaste mi pechito, mi culito.
-¿No te gustó cuando te la metí?
-Me dolió al inicio, pero luego me gustó muchísimo. Me gustó más cuando me llenaste con tu lechita.
Se tumba a mi lado y me acerca a él. Un olor fuerte me llega a la nariz, es su axila peluda que está sudada -hueles rico abuelo.
-Sí que eres un putito -eso me alegra más, entonces huelo con más fuerza -lamelo.
Le hago caso lamo sus axilas hasta que empiezo a sentir sueño.
-Descansa. Mañana te seguiré enseñando cómo ser un putito.
-Todavía no lo soy.
-Ya eres mi putito. Pero, tu papá tiene un vergón más grande y si no te entrenó bien, no vas a aguantarsela y tú quieres que él te la meta toda como yo.
-!Sí!
Me da un beso fuerte y se acomoda con los brazos detrás de su cabeza para que yo pueda dormir con mi rostro en su axila. El sueño llega fuerte y yo cierro los ojos feliz porque soy el putito de mi abuelo y muy pronto lo seré de papá, pronto su leche estará dentro de mi culito.



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