Santa cruz
En una fiesta de albañiles a la Santa Cruz, me encantan los hombres rudos y toscos..
Recordé mientras hacia mis planeaciones del año, que en alguna ocasión me invitaron a un festejo de la Santa Cruz, es en mayo y es por lo alto en algunos lugares donde hay muchos que se dedican al oficio de albañil. El festejo es sencillo, una capilla o nicho, gente alrededor, mesas, mucha comida, música usualmente de algún grupo norteño o banda y por último y más importante que todas las anteriores… cervezas, mucha cerveza para todos.
A mi me había invitado un compañero del trabajo, me llevo bien con él y su familia son de los que en su colonia hacen eso, porque su papá, abuelo, tíos y demás familiares se dedican a este oficio. Fui y pues es una colonia cercana, pero lejana; cercana porque no esta a más de 15 minutos a pie (no hay mucho espacio para manejar entre callejones pequeñitos, menos estacionarse) y lejana porque es en un cerro que, a temor de sonar despectivo, las personas tienen un atraso bastante marcado, muchos se comportan como si fueran de comunidades de esas alejadas de todo.
Total, que fui, me sentaron a la mesa, me dieron comida a reventar, todo muy rico, mi amigo se esforzaba en estar conmigo, pero no todo el tiempo se podía porque había mucha gente y tenía que ayudar, así fue como conocí a su cuñado, otro comensal a la mesa, justo enfrente de mí. Oficio albañil que le daba un porte rudo, piel quemada, cabello cortito, rasgos duros, manos toscas, brazos gruesos, voz ronca y autoritaria, pero también muy sencillo y amable.
Nos tomábamos una y otra, una y otra, su esposa por andar sirviendo tampoco estaba ahí y nuestra soledad nos hizo comunicarnos, aunque él si es de esa zona… creo que quería platicar conmigo porque muy bien pudo comenzar una charla con cualquiera a su alrededor.
Anyway… la charla seguía y en algún momento tuve que levantarme para poder ir al baño, cosa que no sabía donde estaba porque la convivencia era en la calle, literal la calle estaba cerrada y ahí estaba dispuesto todo el festejo.
– ¿A dónde puedo ir al baño?
-Aaaah pásale a casa de mi suegra, te acompaño, también voy a ir.
Entramos a casa de mi amigo, era una casa más larga que ancha, la casa estaba dividida como en niveles porque el terreno era bastante más alto al final que al frente y ahí, al final de todo estaba un baño, medio rustico, pero muy limpio y bonito.
-Paso primero.
-órale, pero apúrale que también me ando meando.
Por un poco de cohibirme tardé en empezar a orinar a pesar de las ganas que tenía, y el cuñado de mi amigo preguntaba que, si ya casi mientras lo escuchaba caminar de un lado a otro intentando no perder la batalla, juro que intenté hacerlo lo más rápido posible, pero no acababa.
-Ni madres comper que si no me meo encima
Entró y ya con el cierre abajo y el pito de fuera a un lado de mi soltó un chorro de esos que parece que es medio caballo por la fuerza y cantidad de líquido. Los brazos no eran lo único grueso en su anatomía, ahí lo noté, su pene moreno… casi negro era grueso, de cabeza roja, peludo y un olor a pito delicioso, no a esmegma, ni sudor rancio, a pito, lo que un pito huele… el olor cuando el ya no huele a jabón, pero tampoco huele a sucio.
Miraba su pene y creo que lo hice sin mucha precaución, porque el cuñado me quedó viendo, puso su mano atrás de mi nuca, ejerció un poco de presión y todo mi cuerpo fue para abajo, mi boca a alojar su pene que engrosaba más, catorce centímetros, pero casi tan grueso como una lata de coca.
-Puede venir alguien.
-Nadie viene a este baño ahorita, todos van a los de abajo.
O sea que había más baños y deliberadamente me trajo a este….
-Nomás apúrale, déjame bien mojadita.
La dejé muy mojada, en extremo mojada.
-Vente, párate aquí.
Me levantó y recargó contra un mueble que tenía varios artículos como papel, toallas, etc etc.
-No mames, espérate… no vengo preparado.
-Así mero, cualquier cosa ahorita me lavo el pito…
Su pene se me fue metiendo entre las nalgas y a pesar de mis pujidos fuertes… nadie notó nada, afuera la música era muy alta y la distancia de donde estábamos a la zona donde estaban los demás era de mínimo unos 50 metros. Cada vez que sacaba un poco para tomar vuelo y empujarla más adentro aprovechaba y lanzaba un escupitajo entre mis nalgas que le facilitaban entrar en mí, la verdad no tardó mucho, ni cinco minutos tardó en estar dentro de mi y comenzar a mover su pelvis, eran movimientos lentos, pero sentía sus venas y glande raspando mis interiores. Quizás desde que entró totalmente a que terminó pasaron unos 5 a 7 minutos.
-Uuuugh… ahí están, para la otra lo hacemos con más calma, ahorita nomás para que nadie se de cuenta… mira, limpiecita, ni oliendo a mierda me la dejaste.
-Obvio cuido mucho eso, como muy bien para evitar accidentes, pero igual siempre hay posibilidad de que pase.
-Esas son la buenas, que siempre andan listas. Amonos.
Salimos de nuevo a la calle, mi colita se sentía medio abierta, a pesar de la ropa sentía un viento entrándome, se sentía rico, pero hice presión, si se me salían sus mecos me iba a manchar.
– ¿qué onda a donde fuiste? – me preguntó mi amigo
-Aaaah, fui al baño-
-¿Y tu cuñado?
-Yo fui a decirle donde esta porque le daba pena ir solo y de paso también fui yo hasta allá atrás (se refería al baño del fonde donde estábamos)
-Que bueno, porque este siempre es bien penoso (se refería a mi), no fuera pito porque ahí si ni pena ni nada le da.
-Jajajajaja – se burló el cuñado.
-Tu nomás tráeme una y ahorita le saco brillo.
-¿Mira ves a aquel chavo allá?
-¿El gordito o el flaquito?
-El flaquito, ese wey tiene fama y dicen que tiene un pitote, es albañil y esta así marcadito, según se echó ya a varios de por aquí a la redonda.
El cuñado se quedó medio serio tomándole a su cheve, pero obvio hay que aparentar. Ya más tarde mandaron al cuñado a llevar a sus hijos a casa y después traer más cervezas. Yo aproveché para decirle a mi amigo que ya me iba y me dijo que me esperara, que le iba a decir a alguien que me acompañara. No es como que de ley… pero si puede pasar que en esa colonia te encuentres por la noche a un vato que te vea, no te conoce y te quieren partir la madre, entonces es conveniente salir con alguien de ahí. Sorpresa la mía que el wey me lleva al tipo que me señaló un rato antes.
-Mira, este es mi compa el Chopi, ya le dije que te acompañara, que te trate bonito.
-Cabron… Hola, buenas noches, mucho gusto.
Empezamos a caminar y le intentaba sacar platica al mentado Chopi, pero es bien serio y nomás respondía si y no… yo pensé que no me iba a coger, pero cuando llegamos a una parte que tiene varios baldíos empezó a hablar más y me agarró de la cintura pegándome a una pared de una casa en obra negra, me besó el cuello, luego me abrió la camisa y me besó los pezones mientras también me bajaba el pantalón, calzones y me dejaba desnudo para después cargarme con mis piernas a su costado, se notaba era un hombre acostumbrado a cargar cosas pesadas, en ningún momento se le notó dificultad o cansancio por mi peso.
Sentí su pene entre mis nalgas, vi como un escupitajo caía en su mano para después untarlo en su pene, un segundo escupitajo terminó entre mis nalgas y sin poder ver realmente ese pene sentí como empezó a entrar en mí, era bastante más largo que la del cuñado, no tan gruesa, pero se sentía igual como rosaba contra mis paredes.
Fueron unos deliciosos 15-20 minutos de metidas que culminaron con dos empujones que dejaron su semen profundo.
-Ya venías flojito
-Jajajaja, un poco ¿se nota mucho?
-Primero pensé que así estabas ya abiertito, luego sentí mojado adentro y ya supe que si venías cojidito ¿quién fue?
-Jajajaja, se dice el pecado, no el pecador.
-Así está bien.
Terminamos de salir de la colonia a una zona más céntrica y antes de irme me agarró en una zona oscura, me volvió a sacar un pezón y a un lado me hizo un chupetón bastante visible.
-Para que te acuerdes de mi mami.
Fui a casa y dormí plácidamente, ya por la mañana me ocuparía de sacar lo que estos dos me dejaron dentro… aunque los del primero seguro se hicieron espuma con las metidas del segundo.



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