Sodomizado en el aseo de niños.
Hoy voy a contar como me sodomizaron en los aseos de niños una noche en la que andaba muy caliente buscando sexo en la ciudad donde vivía y sigo viviendo, La coruña..
Hoy voy a contar como me sodomizaron en los aseos de niños una noche en la que andaba muy caliente buscando sexo en la ciudad donde vivía y sigo viviendo, La coruña.
Este relato ya lo escribí hace algún tiempo, fue el segundo relato que escribí, lo titulé, “Culeado a las 4 de la madrugada, en Aseo público”. Pero he querido volver a escribirlo tratando de mejorar su redacción, espero que así sea y sea de vuestro agrado.
A mí como creo que, a la mayoría, también me gustaban y gustan los jóvenes, pero… siempre terminaba siendo cogido por viejos o maduros. Al final ya te acostumbras y al menos a mí, terminaba gustándome ser cogido por maduros o viejos, era verles la polla y caer en sus manos como fruta madura.
Había un maduro, yo creo que andaría por los 60 años, que desde el día que lo conocí, siempre que me veía, venía detrás mía hasta que conseguía darme por el culo. No me dejaba ni a sol ni a sombra.
Ya el primer día que lo conocí, vino detrás mía hasta que consiguió acorralarme, allí ya empezó a meterme mano hasta que consiguió aflojarme la correa del pantalón, bajándome luego este junto al slip, al final yo que andaba caliente, le dejé que me lo terminase de bajar, y allí mismo en plena calle, le dejé que me diese por el culo.
Yo estaba tan pero que tan nervioso, que estaba deseando que acabase pronto, temía que pudiese venir alguien y ver como me estaba dando por el culo aquel hombre.
Pues así eran las demás veces que me veía. Me venía siguiendo, y allí donde podía, empezaba a meterme mano, podía ser en el vestíbulo de un comercio, una vez en el vestíbulo de entrada a un banco, en la entrada al portal de un edificio, en la rampa de un garaje, viendo la cartelera de un cine o en cualquier rincón que se prestase. Ahí empezaba a meterme mano hasta que conseguía bajarme el pantalón. Tan pronto conseguía bajarme el pantalón ya no había nada que hacer, siempre terminaba con su polla metida en mi culito.
Alguna vez nos tienen pillado, eso a mí me estresaba mucho, pues siempre me aterró el que otros me viesen y pudiesen saber de mi condición sexual.
Me daba miedo también el poderme encontrar con algún conocido, bufff de solo pensarlo ya me ponía los pelos de punta. Eso son cosas que siempre te van a seguir, son miedos que tenemos y no podemos hacer nada, solo el tiempo te irá aplacando esos miedos.
Esa es una de las cosas por las que yo siempre solía andar solo e ir a lugares de cruising, lugares como aseos públicos, parques o jardines donde sabía que podías encontrar gente como tú.
Uno de los lugares favoritos a donde solía ir, era a los aseos públicos de la plaza de Pontevedra, ahí es donde mientras me daban por el culo una vez había entrado un joven que se quedó viendo como me daban por el culo.
Dios que vergüenza sentí aquel día. Luego al recordar esa situación, veía que eso me excitaba mucho, de hecho, fue una de las mejores cogidas que me dieron, pero el recordar como había sido pillado, que en lugar de alguien desconocido podría haber sido algún conocido mío, eso me daba terror de solo pensarlo. Luego con el tiempo te vas dando cuenta de que, si hubiese llegado a suceder eso que tanto temía, hubiera sido porque esa persona tendría los mismos gustos que yo, así que eso me ayudaba a llevar mejor mi situación. Eso de que alguien esté viendo cómo te dan por el culo, hasta me estaba empezando a gustar, pues cuando me había sucedido eso, al final aquello me había excitado y hasta puesto más caliente de lo que ya estaba, vamos que, en el fondo de mi ser, aquello me había gustado, ver cómo me miraba y como no perdía detalle, veía como estaba siendo follado y como yo chillaba y gimoteaba siendo cogido en el pasillo de aquellos aseos públicos.
En esos aseos públicos, me tienen hecho de todo, yo creo que ahí me dieron mis mejores cogidas, al menos algunas de ellas son las que siempre recuerdo, son las que en cuanto ando algo caliente, me vienen a la memoria.
Además de esa del espectador inesperado, recuerdo siempre otra que me pasó en esos aseos públicos, solo que, en lugar de el aseo de caballeros, esta fue en el aseo de niños.
Ese día recuerdo que estaba yo arriba en la plaza, acababa de subir de los aseos donde no había nadie, no sabía que hacer, si irme para casa o esperar a ver si venía alguien y bajaba a los aseos, era ya de madrugada y a esas horas en ocasiones iban hombres en búsqueda de mariconcitos que no querían que se supiese lo suyo tal y como me pasaba a mí.
Pues estando en medio de la plaza sin saber bien que hacer, al momento de encender un cigarrillo, fue cuando pasaba por la acera de enfrente un hombre mayor que yo, yo creo que me llevaría unos 15 o 20 años. Dios, fue encender el cigarro y él, girar la cabeza mirando para donde yo estaba, parecía un Alcón que acababa de descubrir a su presa.
Al momento ya cruzó la calle viniendo para la plaza. Yo estaba justo en una esquina, allí justo debajo de donde yo estaba, era donde quedaban los aseos públicos, había que bajar primero 3 escalones hacia la acera que rodeaba la plaza, y ya estabas en la bajada a los aseos públicos. Para bajar a los aseos, había que bajar unas 15 o más escaleras, luego al llegar abajo, había 3 puertas que iban en línea, aseo de niños, señoras y caballeros.
Yo al verlo venir hacía mí, supe por lo que venía, pues a aquellas horas allí, era claro lo que estabas buscando, igual que yo lo sabía, aquel hombre también lo sabía.
Verlo venir como si fuese un depredador que va a la caza de su víctima, me hizo poner muy nervioso, por lo que al momento ya bajé aquellos 3 escalones, iba a bajar a los aseos, pero en el último momento se me dio por seguir por la acera, él no podía verme, pues quedaba más bajo y hasta llegar allí no podría verme, yo fui dando la vuelta a la plaza, pues justo él pensaría que yo había bajado a los aseos, así él bajaría primero y luego lo haría yo. Hice eso por miedo, no quería ser yo el primero en bajar, era una tontería, pero así hice en aquellos momentos.
Sabiendo que él había bajado a los aseos, yo apuré el paso, quería bajar también, así que cuando empecé a bajar las escaleras, ya lo vi allí meando contra la pared, estaba al lado de la puerta de aseos de niños. Yo nada más bajar, me fui a los aseos de caballeros, sabía que no había nadie, pues no hacía ni 5 minutos que había salido yo de ellos, volví y me cercioré de que no hubiese nadie más. Yo estaba nerviosísimo, sabía que aquel hombre había bajado buscándome a mí, se había quedado meando fuera al lado del aseo de niños, mientras yo estaba allí en el aseo de caballeros, estaba ansioso y a la vez muy nervioso, fui hacia la puerta y veía como seguía allí meando.
Temiendo que cuando terminase en lugar de venir al aseo de caballeros a darme caza, terminase marchándose, armándome de valor, me dispuse a ir yo hacia el aseo de niños. Quería que supiese que estaba allí, que había esperado que bajase él primero y luego lo había hecho yo, no quería que tuviese duda alguna.
Yo sabía que, al ir para los aseos de niños, estaba todo claro, si iba era porque deseaba estar con él, que no se había equivocado, que estaba allí buscando lo que él había deducido al verme arriba en la plaza.
Iba andando hacia el aseo de niños y todo mi cuerpo estaba en tensión, sabía muy bien que aquel hombre que estaba meando contra la pared, había venido a mi caza, quería seguramente darme por el culo y allí iba yo como un corderito a entregarme a él.
Nada más llegar a la puerta de aseos de niños, ya pude verle la cara, pues el se giró para verme, Dios que nervios tenía yo, vi como su polla terminaba de soltar el último chorro de meos y como me miraba, sin decir nada entré para el aseo de niños y al momento él ya entró detrás mía, ya estaba todo muy claro, yo tenía ganas de polla y él a eso había bajado.
Venía con la polla de fuera y todavía soltando las últimas gotas de meos, cuando ya echó su mano a mi culito empujándome hacia el final de los aseos.
Ninguno de los 2 decíamos nada, ya estaba todo muy claro, el mariconcito iba directo a entregarse a él, seguro que estaba deseoso de polla e iba directo a entregársele, ya estaba el pajarito en la jaula.
Me hizo darme la vuelta a la vez que llevaba sus manos a la correa de mi pantalón empezando a aflojarla. Yo que seguía sin decir nada, miraba para él viendo como me miraba y como iba aflojando la correa.
Ahí fue cuando caí en que la puerta de entrada a los aseos estaba completamente abierta por lo que se me ocurrió ir a cerrarla, fue cuando le dije que esperara. Él al ver que iba a cerrar la puerta, se quedó esperando sin decir nada, luego como vio que yo no daba cerrado la puerta, no se podía cerrar por estar esta desencajada, fue cuando me dijo, que era igual.
Déjala así, no creo que a estas horas venga nadie por aquí.
Como no se podía cerrar, le hice caso y volví para donde estaba. Nada más llegar de nuevo a junto él, este ya siguió aflojándome la correa del pantalón. Me miraba igual que un depredador mira a su presa, me miraba con lujuria y mucho deseo, Dios es como si me estuviera diciendo, ven anda ven, deja la puerta que da lo mismo, deja eso y ven que quiero verte desnudito, deja que te quite la ropa y te haga gozar, mientras llevaba sus manos a la correa de mi pantalón e iba aflojándomela para que me quedase desnudo frente a él. Así era como yo lo veía, me daba vergüenza el mirarle a los ojos, pues veía como me comía con la sola mirada, veía como ya me había aflojado la correa del pantalón, como me había desabrochado el mismo y ahora empezaba a desabotonarme la camisa que llevaba. Veía que poco a poco me iba desnudando, vi como le colgaba la polla y sin poder esperar más, llevé mi mano a ella. La empecé a acariciar y al igual que él me iba despelotando, yo le aflojé la correa del pantalón, quería liberarle la polla y ver aquella maravilla de polla en todo su esplendor.
Ya le acariciaba los huevos cuando él con mi camisa totalmente abierta y mi pantalón y slip sobre los tobillos, él empezó a pasar sus manos por mi pecho y abdomen. Me acariciaba a la vez que me miraba como si me estuviese adorando.
Yo al notar sus manos acariciarme, no podía dejar de estremecer, veía cómo me miraba y como iba pasando sus manos por mi abdomen y pecho.
Teniéndome así, me abrazó a él, a la vez que llevaba su boca a mis pezones, empezado a lamerlos a la vez que los mordisqueaba.
Dios, notar la boca de aquel hombre morder mis pequeños pezones y sentir como me acariciaba con sus manos, me hacía estremecer, solté un pequeño gemido a la vez que me retorcía de gusto, me gustaba sentirme abrazado a él y sentir su boca mordiéndome los pezones a la vez que con sus manos me iba recorriendo todo el cuerpo acariciándome suavemente.
Dios, aquello a mi me volvía loco, me retorcía de gusto viendo como él no paraba de acariciarme y mordisquear mis tetillas. Solo podía agarrarle la cabeza mientras él no dejaba de mordisquear. Subió hacia mi boca empezando a comérmela cosa a la que yo no me pude negar, estaba totalmente entregado a él, me tenía abrazado a él y yo me dejaba hacer. Me mordía los labios, luego pasaba su lengua mientras me pellizcaba y retorcía los duros e hinchados pezones, metiéndome la lengua en la boca saboreándome y haciendo que me fuese entregando por completo a él.
Así me tuvo un buen rato, me estaba preparando para lo que luego tenía pensado hacerme, quería tenerme bien caliente y excitado, quería llevarme al clímax y yo me entregase por completo a él.
Cosa que en realidad ya estaba, ya me tenía completamente entregado a él.
Cuando dejó de comerme la boca me separó un poco quedándose, mirándome a los ojos y contemplando todo mi cuerpo desnudo frente a él, no decía nada, solo suspiraba y gruñía mientras me saboreaba con su boca, ahí las palabras sobraban, era como si estuviera adorando lo que veía, vamos que sus ojos brillantes lo decían todo. Puso sus manos sobre mis hombros a la vez que me empujaba para abajo. Entendiendo que era lo que quería, quería que me agachase y le chupara la polla, eso fue lo que hice, me agaché poniéndome de cuclillas llevando mi mano a aquella polla que tanto deseaba.
Ahí fue cuando me fijé bien en ella, era una polla normal, no era una polla de esas que asustan, no, era una polla normal, unos 15 centímetros y de grosor normal, no estaba circuncidado, el prepucio todavía cubría parte del glande, lo que sí me sorprendió, fue ver que prácticamente estaba rapado, este hombre se había rapado no hacía mucho tiempo y al parecer se había rapado por completo. Además, noté un olor muy característico, era ese clásico olor de la loción ZZ, era un producto que se vendía y todavía sigue vendiendo en las farmacias para las ladillas o piojos, aunque era y es mucho más eficaz el Filvit champú, al menos bajo mi experiencia, pues en 3 ocasiones me tocó pelear con ellas y además de terminar rapado por completo, el producto que mejor me funcionó, fue el Filvit champú, mucho más eficaz y rápido que la loción ZZ. Ese era el olor que me había venido, pero en aquellos momentos nada me importaba, yo estaba muy caliente y excitado, vi también al agarrar la polla con mi mano, que esta, todavía estaba algo mojada, todavía se apreciaba los restos de la meada que acababa de hacer, nada me importó, arrimé mi cabeza a la vez que abría la boca metiéndome aquella polla que tanto deseaba.
Lo primero que me vino al meterme la polla en la boca, fue un sabor algo salado, eran los restos de la meada, sin darme asco alguno, empecé a chupar aquella verga que tenía delante mía. Dios que suspiros pegaba al notar mi boca chupándole la polla, me agarraba la cabeza a la vez que impulsaba su pelvis para que pudiera tragarme su polla hasta los huevos. Me miraba desde arriba viendo como yo abría todo lo que podía mi boca y a la vez que con mi mano le acariciaba los huevos, chupaba y me metía todo lo que podía aquella verga en mi boca. Yo todavía no lo sabía, pero estoy seguro de que él sí, él quería que le chupase bien la polla, quería que la dejase bien llena de mis babas para luego metérmela más fácilmente por el culo, sin todavía sospechar nada, le estaba lubricando la polla que luego me iba a meter por el culo.
Después de estar un buen rato chupándole la polla, ya cansado de estar de cuclillas, le pedí que me dejase descansar un momento, quería ponerme de pie y estirarme las piernas.
Él que no decía nada, me seguía mirando a los ojos de aquella manera tan intensa que hasta te hacía estremecer, veía como yo me relamía los labios luego de estar chupándole la polla durante un buen rato. Tenía todavía su mano sobre mi cabeza la cual fue bajando por mi cara recorriendo mis labios, siguió bajándola hasta mis pezones los cuales retorció y pellizcó. Yo no sabía que iba a hacer, por un momento pensé que ahora iba él a meterse mi polla en la boca, pero lo que hizo me sorprendió un poco, pues, aunque en mi foro interno sabía que me iba a dar por el culo, cuando me sujetó con sus manos haciéndome girar para que me quedase de espaldas a él, a la vez que me sacaba la camisa, quedándome completamente desnudo, solamente el pantalón y slip, me habían quedado sobre los tobillos. En ese momento fui completamente consciente de que iba a ser sodomizado, que iba a ser penetrado, que aquel hombre me iba a dar por el culo y me iba a follar allí en aquellos aseos de niños.
Me quedé mirando para el abierto habitáculo de los 2 que allí había, me sujeté con las manos sobre el marco de aquel retrete pudiendo ver justo en aquel momento, la pintada que había sobre la puerta de aquel retrete era el dibujo de un culito siendo penetrado por una enorme polla. Dios que estremecimiento sentí en aquellos momentos, veía aquel dibujo del culito siendo penetrado por una enorme polla cuando noto como él se pega por completo a mí, como me sujeta por las caderas y como sin ninguna contemplación, me introduce por completo la polla por el culo.
¡Ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Me estremecí a la vez que todo mi cuerpo se erguía, notando como aquella polla acababa de entrarme por el culo. Dios, me la había metido hasta los huevos, me la había metido de una sola estocada y la había metido por completo, haciéndome que me irguiera a la vez que soltaba un gemido al sentirme completamente penetrado por aquella polla que me acababan de meter por el culo sin ninguna contemplación.
Nada más meterme la polla por el culo, él soltó un gruñido de satisfación, ya se había introducido en mí, ya me tenía totalmente ensartado en su polla, ya era suyo, ahora me iba a follar y saber lo que era bueno, iba a saber lo que era un macho.
Teniéndome completamente ensartado en su polla, se pegó más a mí a la vez que tiraba de mis caderas para que me quedase completamente pegado a él. Impulsaba su pelvis tratando de que su polla me llegase a lo más profundo de mi ser, pudiendo notar yo como su pelvis y huevos los tenía completamente pegados a la entrada de mi culito.
Había sentido un ligero pinchazo cuando su polla abría mi esfínter introduciéndose por completo en mí, pero apenas había sentido dolor alguno, ni tiempo me había dado, cuando quise darme cuenta, ya me tenía introducida la polla hasta los mismísimos huevos, ya estaba ya la tenía toda dentro mía y ahora él gritaba y gruñía con plena satisfación, ya me había hecho suyo.
Sin esperar nada, empezó con un mete y saca infernal, era como un poseso fuera de sí. Solamente gruñía y decía cosas que apenas podía escucharle, solo le entendía:
Así maricón así, dame el culo, dame el culo y deja que te folle, a la vez que soltaba gruñidos mientras me culeaba sin parar.
Yo que apenas podía sujetarme, me aferraba con mis manos al marco de aquel retrete mirando para el dibujo de la puerta sintiendo como me daba por el culo salvajemente, en esos momentos viendo aquel dibujo del culito siendo penetrado por una enorme polla, ver cómo me tenía con las manos apoyadas sobre el marco de la puerta con las piernas completamente abiertas y ensartado en su polla, me vino a la memoria una foto que había visto de James Dean, completamente desnudo apoyado sobre el marco de la puerta de la habitación de un hotel, al igual que me tenía a mí en aquellos aseos, era una foto que había visto en una revista gay, así me estaba sintiendo yo en aquellos momentos.
Las embestidas eran fuertes, rápidas y muy profundas, cada vez que su polla me llegaba a lo más profundo de mis entrañas, yo chillaba y gemía a la vez que trataba de erguirme, estaba que casi me subía por el marco aquel de la puerta, a cada estocada que él me daba, yo me tenía que poner de puntillas. Podía escuchar sus bramadas y gruñidos y el golpeteo de su pelvis y huevos chocando con mi culo cada vez que me penetraba.
Plof, plof plof plof plof, plof, plof plof plof plof, se podía escuchar junto a mis gemidos y gritos que pegaba cada vez que su polla me llegaba a lo más profundo de mi ser.
Gimoteando le pedía que fuese más despacio, pero él ni caso, seguía dándome por el culo salvajemente, en aquellos momentos él no atendía a razones, en aquellos momentos yo era completamente suyo y nada más. Era como una locomotora que va a toda velocidad y no se puede parar, así era como me estaba follando aquel macho en aquellos aseos de niños, era como un caballo salvaje montando a su yegua.
Dios, yo ya estaba que sudaba por todos mis poros, ya apenas podía aguantarme de pie, las piernas me temblaban y aquel macho no tenía trazas de acabar nunca, la ropa me había quedado esparcida por todo el suelo, no se como había sucedido, solamente se que me tenía completamente desnudo, hasta los zapatos me habían salido despedidos mientras me estaba dando por el culo. Yo que seguía sin apenas poder poner los pies en el suelo, veía mi polla bamboleándose para todas partes, salpicando gotas de semen, mientras aquel macho al que me había entregado me estaba dando por el culo salvajemente en aquellos aseos de niños, Dios que follada estaba recibiendo.
Estaba ya a punto de pedirle que por favor parara que yo ya no podía más, cuando por fin notó que él me sujeta más fuertemente a él, como empieza a gruñir de manera más salvaje y como de repente de su polla empiezan a salir chorros de semen que van quedando en lo más profundo de mis entrañas. Me estaba preñando, se estaba corriendo dentro mía y yo podía notarlo.
Dios que gusto, que gusto me estaba dando aquel macho, que follada más salvaje y espectacular estaba recibiendo. Nada más terminar de correrse dentro mía, sin soltarme ni sacarme la polla del culo, empezó a morderme el hombro a la vez que me decía lo bueno que estaba.
Dios, maricón que pedazo de culito tienes, Dios que gusto me has dado, me decía llevando sus manos a mi pobre polla la cual se puso a pajear, haciéndome correr nada más la empezó a menear.
¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh ohhh! Gritaba yo mientras me corría, todo mi cuerpo me temblaba, menos mal que me tenía sujetado a él, sino estoy seguro de que no hubiera podido aguantarme de pie.
Al verme correr teniéndome así agarrado a él, mordía mi hombro y oreja a la vez que me decía, así así, suelta la lechita.
Cuando ya los 2 nos hubimos relajado y su polla ya había salido de mi culito, me soltó dejándome que empezase a recuperar mi ropa y me fuese vistiendo. Mientras tanto yo me vestía, él ya completamente vestido, esperaba a que yo terminase saliendo luego de aquellos aseos de niños los 2 juntos.
Al llegar arriba, se despidió muy contento de mí y sin más, siguió supongo rumbo a su casa al igual que yo cogí rumbo a la mía. Menuda follada me acababa de dar aquel fulano, lo malo es que con las prisas ni siquiera nos dijimos como nos llamábamos ni si queríamos repetir aquello, cosa que yo por supuesto estaría encantado de volver a dejarme follar por aquel macho, pero las cosas sucedieron así y nunca más me volví a tropezar con aquel hombre, o al menos que yo pudiera recordar, no lo he vuelto a ver. Es una pena, porque la follada que me dio fue de esas folladas que nunca pude olvidar, ni su nombre supe.
Solamente puedo darle las gracias desde este relato que escribí en recuerdo a la follada que me dio ese día, ese día me dio por el culo en los aseos de niños de la plaza de Pontevedra de La Coruña, un autentico macho, ese día se corrieron dentro de mi culo, dejándome bien pero que bien preñado y con ganas de recibir más, muchas gracias anónimo follador que ese día me sodomizaste e hiciste un poco más feliz, desde ese día jamás pude olvidarte.
Hoy que estoy recordando al escribir este relato, esa vez que me dieron por el culo en el aseo de niños, tengo la polla que no para de gotearme, está toda pringada como si me acabara de correr.
Si queréis poneros en contacto conmigo, podéis escribirme a:
Desde La Coruña, saludos.
Dani.
De verdad existe ese sitio?
Delicioso relato , en Bogota aun queda un cine xxx donde tengo mis mejores recuerdos con hombres , una vez cuando estaba por casarme me ofrecí a mi mismo una despedida de soltero y en ese lugar mame ocho vergas y me deje penetrar por seis machos el mismo día , fue espectacular , ahora después de tantos años recuerdo con mucho placer tanta verga que probé ese día , muchas gracias por ponerme tan caliente con tus relatos .