Toña la sirvienta 2- parte
Toña se hizo mi cómplice en eso del exhibicionismo y me ayudó a hacer lo que quise durante años .
Después de aquella ocasión en el que toña me tocó yo buscaba con ansiedad exhibírmele pero yo era un niño muy vigilado así que la siguiente vez que pude mostrármele desnudo fue hasta los 14 años.
ya estaba yo un poco más formadito, me gustaba correr y jugar Volley ball así que tenía bonito cuerpo. Mi pene había crecido ya también y mi vello pubico aunque no era tupido ya se veía mucho más poblado. Me empezaban a salir vellitos en el perineo y al rededor del ano y me causaban mucha ansiedad. Recordaba aquella vez que hice que la señora me tocara para revisarme y me ponía super cachondo.
Hacia tiempo que no me quedaba solo con ella o con algún trabajador de la casa y mi única manera de comunicarme con ella era dejarle mis calzones bien llenos de semen de la mañana para que los lavara. A veces la veía poniendo la ropa en la lavadora mientras yo estaba en la cocina y solo se me quedaba viendo con una cara de complicidad que hacía que me erectara de inmediato.
cuándo cumplí 14 años a los tres o cuatro días después de mi cumpleaños, sucedió que habría puente por un día festivo y no fui a la escuela. Mi madre estaba trabajando, mi abue de vacaciones y mis tíos igual trabajando, así que la casa era toda mía y podría hacer lo que quisiera frente a Toña y el jardinero Daniel.
Daniel era un muchacho de unos 25 años, muy moreno con rasgos costeños, pues era de Lazaro Cardenas Michoacán. Delgado corrioso, con venas saltonas en los brazos.
Estoy seguro que Toña ya le había contado algo al tal Daniel porque el tipo siempre que coincidíamos en la casa me sonreía de manera burlona, sabía algo y ese día lo iba a averiguar.
Sabía desde la noche anterior que estaría solo desde temprano así que desde que salieron todos de la casa puse en marcha mi plan.
Me desperté a eso de las 7am, me desnudé en la cama y me empecé a tocar con el pene bien erecto sabiendo que toña entraria a mi recámara en cualquier momento a recoger la ropa sucia y así fue.
Entró y me encontro desnudo con una erección al mil sentado sobre mi cama con las piernas abiertas. Ella solo se rió y me dijo:
-Ha cambiado bastante desde la última vez que lo vi así joven (mientras me veía con lujuria el pene que lubricaba y se hinchaba cada vez más)
-Tu crees?- Le contesté- a ver ven y agarrarme para que compares con la vez pasada
En ese momento me puse de perrito para abrirle mi ano y que tocara
-Fíjate bien si ahora si tengo vellitos para que me ayudes a depilarme
Se acercó y comenzó a acariciarme entre las nalgas y al rededor del ano. Sentía sus ásperas manos recorrerme la zona más erógena de mi cuerpo pero sin llegar a la base de mi pene y qué bueno porque me le hubiera venido al instante.
-Esta vez si va a necesitar depilarse joven, voy por la crema la cuarto de su mamá, ya regreso.
Yo para ese momento estaba a un razón de venirme pero decidí no masturbarme para disfrutar más. En eso regresó con la crema y yo me acosté boca arriba, me puse una almohada en las nalgas y levanté las piernas y las abrí para que me depilara.
Empezó a untarme la crema suavemente y yo firme como pata de ropero. Hacía años que esperaba este momento y lo estaba disfrutando al mil.
mi recámara estaba en planta baja y daba al jardín y se podía escuchar a Daniel trabajando mientras yo estaba adentro con Toña abierto de patas enseñando el culo así que se me ocurrió pedirle a Toña que abriera las cortinas y el cancel, para que Daniel me pudiera ver en esa posición.
Ella accedió y mientras yo yacía boca arriba con piernas al aire ella abrió las cortinas y el cancel, dejándome totalmente expuesto a la mirada de Daniel. Pero Daniel estaba al otro lado del jardín, así que Toña por iniciativa propia le gritó para que fuera a ver.
-Danieeeel!! -Le gritó- ven por favor que necesito que me ayudes.
Ella esperó a Daniel hasta que lo tuvo de frente y le dijo:
-Necesito que vigiles al joven, le acabo de poner esa crema para depilar y no se debe mover porque si se mueve va a echar a perder la depilada y de paso me va a manchar las cobijas: ven métete y agarrale las piernas para que no las vaya a bajar en lo que yo tiendo la ropa
Daniel se quedó estupefacto, obedeció pero con una cara de no entender lo que estaba pasando, se colocó frente a mí y me agarró de los talones de tal modo que no pudiera bajar las piernas.
Toña se retiró y dijo que volvería en unos 20 minutos
Yo Estaba que no aguantaba las ganas de eyacular, tenía la verga súper hinchada y estaba lubricando. Imagina la imagen, niño bien de 14 años desnudo totalmente con las piernas abiertas y frente al jardinero de 25 años moreno sucio con las manos llenas de pasto y tierra. Ufff era algo que había soñado por años y por fin se había vuelto realidad
La cara de Daniel que al principio fue de extrañeza y miedo de repente se convirtió en una cara de lujuria con una sonrisa pícara y no dejaba de recorrer con sus ojos mi joven cuerpo.
-gracias por ayudarme Daniel, es que yo ahí no me alcanzo solo a depilar y pues quien mejor que tú y toña para ayudarme.
El solo se reía y decía “no hay problema joven” y se volvía a reír
en eso toña regreso al cuarto y le dijo a Daniel
-Mételo la regadera y quítale la crema de ahí (de las nalgas) yo voy a hacer el cuarto de la señora
Me puse de pie y me fui hacia la regadera de mi cuarto y Daniel iba atrás de mí, con esas botas llenas de lodo y pasto y su overol igual de sucio.
Justo en la entrada del baño le dije
-Deberías quitarte las botas y ese overol , si te metes así al baño se va a hacer un lodazal. Deja la ropa afuera del cuarto, no vayas a ensuciar aquí también.
elÉl obviamente entendió el mensaje y se quedó solo en calzoncillos. Unas trusas viejas con el resorte flácido y lleno de hoyos que dejaban ver su verga ya erecta y lista para penetrarme.
Abrí la regadera y cuando sentí el agua ya tibia me metí y me recargué boca abajo sobre un banquito de baño que tenía ahí en posición de perrito para que me ayudara a quitar la crema que obvio ya se estaba cayendo solo con el agua de la regadera.
Empece a sentir sus manos ásperas y sucias recorriendo mi piel cuando llego toña y le dijo
-Ay Daniel, así te has de lavar tú el culo. Tállale bien, métete también tú a la regadera y quitaste esos calzones que dan vergüenza.
En eso Toña agarro una esponja de baño y me comenzó a tallar súper fuerte sobre todo entre los huevos y el ano, mientras Daniel se quitaba la truza y su verga de unos 18 cm venosa y ya erecta se dejaba ver a todo lo que daba.
-Mira (le dijo toña a Daniel) así debe quedar, rojito y suavecito. Tócale , ándale para que aprendas y ya lo hagas tú porque yo tengo mucho trabajo y tú nomas te vienes a hacerte wey disque a recortar los rosales de la señora. En eso toña me volteo en el banquito y quedé otra vez con las piernas abiertas y al aire pero esta vez Daniel estaba desnudo y erecto frente a mí.
-Y mira- le volvió a decir- te enjabonas esa mano y le metes dos o tres dedos, los que le quepan, para que esté limpio ahí también.
Y procedió a méteme dos dedos en el culo la muy atrevida jajaja.
En eso se levantó y le dijo, termina pues que yo tengo mucho que hacer -y se salió- por cierto, si se viene el joven, metes todo su propio semen adentro del culo.
Daniel en cuanto ella se salió no medio palabra, se enjabonó la verga en lugar de los dedos y me penetró sin decir nada. Me cargó y me cogio contra la pared del baño, mientras yo lloraba de dolor pero era un dolor tan placentero que quería más mientras mi verga rozaba con su fuerte y casi marcado abdomen hasta que eyaculé.
Él, obedientemente , juntó mi semen y me lo untò en el culo y se lo embarro en la verga y me siguió cogiendo hasta que eyaculo dentro de mi. En cuanto terminó , se safó y se comenzó a bañar mientras yo estaba como bambi en el banquito de baño. No decía nada, solo salió de la regadera, se comenzó a vestir y me sonrío y finalmente me dijo. Cuando quiera yo lo depilo joven, para que no le ande pidiendo favores a la Toña.
Se salió de la recámara y me dejó con el culo escurriendo de mecos en la regadera, pero apenas eran como las 11 y yo tenía libre hasta como a las 4 así que necesitaba idear que otra cosa hacer para antes de que llegara mi familia.
Yo seguía súper caliente y me volví a erectar así que me salí con los mecos escurriéndome del culo y me acosté boca abajo en mi cama esperando a que Toña o Daniel volvieran a pasar pero oh sorpresa, no serían ninguno de ellos dos sino alguien más de 4 patas que estaba por ahí y que sería mi primera experiencia zoo.
Pero eso se los cuento hasta la próxima
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