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Gays, Incestos en Familia, Sexo con Madur@s

Tradición Familiar Parte 2

Después de la experiencia que Hugo tuvo, ya nada volvió a ser igual en su vida, ahora quería más..

Pasaron los días y Hugo seguia su vida normal, aunque ya nada era normal, por lo menos no en su mente, no había día que no se masturbara pensando en el culito de Mati, pero también pensaba en Fer el niño de 4 años. ¿Qué se sentirá cogerse a un nene tan tiernito?

Esa semana Hugo se decidió y volvió a ir al lugar.

Maru: Hola guapo, qué pronto regresaste, se ve que eres de lana, no cualquiera aunque quiera puede darse estos lujos, se ve que Mati te hizo disfrutar.

Hugo: Sí la verdad sí, Mati despertó algo en mí que me asusta, pero que no puedo evitar. Me da miedo venir aquí porque pues sabemos, tú me entiendes.

Maru: No te preocupes, por eso están tan caros los nenes, todo está controlado, además es muy discreto el lugar como viste la vez pasada, nunca tenemos a dos personas en recepción, y por eso te llevan vendado al cuarto y al salir sales vendado. Todo debe de ser muy discreto, ni te imaginas la clase de personas que vienen aquí.  Pero dime ¿Por quién vienes hoy?

Hugo: ¿Están los mismos?

Maru: Menos Fer, el chiquitín, se lo llevaron a hacer un servicio a domicilio

Hugo: Qué mal, venía por él, pero ¿Cómo es eso de servicio a domicilio?

Maru: Sí, pero ese servicio es solo para clientes muy exclusivos que ya tengan antigüedad y que estén dispuestos a pagar mucho dinero.

Hugo se decidió por Pablo, el nene de 7 años, morenito de pelo negro. Al llegar a la habitación lo vio, estaba en calzoncitos acostado sobre la cama, con sus piernitas dobladas y jugando con sus manos, se veía que estaba aburrido. No peló a Hugo cuando entró.

Hugo: ¡Hola Pablito!

Pablo: Hola.

Hugo: ¿Por qué tan serio?

Pablo: Me regañaron.

Hugo: ¿Quién te regañó?

Pablo: No sé cómo se llama.

Hugo: ¿Por qué te regañaron, te portaste mal?

Pablo: Es que no me dejé que me la metiera un señor, porque la tenía muy grande y no aguanté, y el señor me la quería meter a fuerza y no me dejé, y el señor se salió enojado y luego entraron y me regañaron y me van a castigar.

Hugo: Ok entiendo ¿Y a mi sí me vas a dejar que te la meta?

Pablo: ¿La tienes muy grande?

Hugo: Más o menos, pero te prometo que te la meto despacito.

Pablo: Sí, además si no me dejo me van a regañar más.

Hugo: Entonces te vas a portar bien conmigo y te vas a dejar que te meta toda mi verga para que no te regañen.

Hugo se desvistió y se subió sobre la cama, tomó los pequeños calzones con dibujos de caricatura del niño y se los quitó, tenía una pequeña verguita morena, Hugo le levantó las piernas y le pidió que con sus manitas las detuviera, mientras él con sus manos de hombre abría las pequeñas nalgas del pequeño niño, era chiquito, se veía mucho más pequeño que de 7 años, y en comparación con el niño anterior que Hugo se había cogido, este se veía aún más pequeño al lado del cuerpo de Hugo.

Al abrirle las nalguitas se encontró con un pequeño hoyito cerrado y comenzó a lamer, Pablito soltó un quejido de placer, Hugo siguió lamiendo soltando cada vez más saliva. El olor de ese pequeño culito era fuerte pero delicioso, entendía por qué no entraban los penes grandes y él dudaba que su pene pudiera entrar, sobre todo por lo grueso, pero estaba dispuesto a intentarlo, lo dilató con su boca y su lengua lo más que pudo y luego le metió suavemente un dedo y entendió el por qué del problema de Pablo, estaba demasiado estrecho y apretado, sintió como ese pequeño agujero apretó fuerte su dedo.

Pablo: ¡Ay ay ay! Ponle lubricante por favor, ahí hay en el cajón.

Hugo estiró su mano y abrió un cajón en donde había condones y lubricantes, tomó el lubricante y le puso en el culito y se embarró el dedo para volver a meterlo. Entró un poco más suave y Pablo se relajó pero Hugo lo sentía tenso y nervioso.

Hugo: ¿Por qué estás así Pablito? Estás muy asustado y solo he metido mi dedo.

Pablito: Es que ya te vi la verga, la tienes muy grande, y bien gruesotota, más que el señor de hace rato, no voy a aguantar me va a doler

Hugo: ¿Nunca te han metido una verga como la mía? Hay otras más grandes

Pablo: No, solo Mati y Dani aguantan las más grandes, yo solo puedo con las chiquitas.

Hugo: A Dani no lo conozco, pero a Mati sí, y tienes razón, él se la comió toda solito y tú también te la vas a comer toda, pero tienes que relajarte porque si no si te va a doler, y ya pagué mucho dinero, así que tranquilo y disfruta, vas a ver que cuando la tengas toda adentro te va a gustar.

Hugo se llevó los pies de Pablito a sus hombros y se embarró su enorme verga con suficiente lubricante y puso un poco más en la entrada del culito de Pablito, Hugo estaba de rodillas sobre la cama con las piernas abiertas frente a Pablito, Hugo tenía la verga brillosa de lubricante lista para entrar, con su mano izquierda tomó su verga y puso la punta en la entrada de ese pequeño agujerito y al sentirlo Pablito lo apretó

Hugo: Relájate por que si no te va a doler y si gritas te van a regañar.

Le dijo en un tono amenazante y presionó para que su verga entrará. Hugo se dejó caer hacia adelante quedando frente a Pablito, sosteniendo con su mano su verga para que no se moviera de lugar, comenzó a lamer el rostro del pequeño y a morder sus labios.

Hugo: ¿Listo bebé? ¡Ahí te voy!

Hugo empujó su cadera hacia adelante con todas sus fuerzas sin dejar de sostener su verga para que entrara firmemente, Pablito no pudo hacer nada a pesar de apretar con todas sus fuerzas su cerrado agujerito. Hugo logró que la cabeza entrara y Pablo soltó un grito

Pablo: ¡Ahhhhhhhhhhhhhh!

Hugo inmediatamente tapó la boca de Pablito con la mano que tenía libre, ahogando el grito del niño, el saber que su verga le estaba provocando ese dolor, hizo que en lugar de ceder se encendiera más, los demonios del placer se apoderaron de él y se clavó con todas sus fuerzas estirando sus piernas hacia atrás para empujarse con la punta de sus pies, dejando caer todo su peso sobre el pequeño cuerpo de Pablito. Su verga se abrió paso entre los pliegues del ano del niño, Hugo no solo sintió, escuchó como algo tronó, como algo se rasgo en el interior del niño. Pablito abrió sus ojos lo más grandes que pudo y se le llenaron de lágrimas mientras Hugo seguía tapando su boca, estaba dentro de él, sin piedad y sin remordimiento, le había roto las entrañas, no le importó y comenzó a sacarle la verga un poco para después volvérsela a clavar hasta el fondo . La mano de Hugo ahogaba los gritos de Pablo, lo estaba violando, metía y sacaba su verga que cada vez se deslizaba más fácil, la metía y la sacaba envuelto en el placer que ese pequeño culito caliente le brindaba. Hugo se inclinó hacia atrás poniéndose nuevamente de rodillas y poco a poco sacó su verga del apretado culito de Pablito, se veía imposible que esa verga estuviera adentro, le costaba el mismo esfuerzo sacarla que cuando la metió, hasta que se la sacó y su verga apuntó hacia arriba, seguía firme para continuar la batalla, parecía que tenía vida propia y que quería entrar en el culito nuevamente. Hugo vio que su verga estaba llena de lubricante y de un poco de sangre, literalmente le había roto el culo a Pablito. Al quitar su mano de la boca del niño este se quejó.

Pablito: ¡Ay por favor señor ya no me coja, ay no, tiene la verga muy grande, por favor por favor ya no me la vaya a meter!

Hugo: Ya nomás otro ratito Pablito, ya nomás que me salga la lechita y ya paramos, estás siendo muy valiente, ya te entró toda.

Pablito: Ay si sentí, si sentí como me la metió toda.

A Pablito le rodaban las lagrimas por las mejillas, Hugo se embarró nuevamente la verga de lubricante y se acostó boca arriba y le pidió al niño que se montara sobre él, claramente el niño ya lo había hecho por qué sabía cómo, se subió y se puso de cuclillas sobre la verga de Hugo, cerró sus ojitos sabiendo lo que le esperaba y solito se fue deslizando, bajando lentamente, sintiendo como su culito se abría, logró bajar hasta media verga y ahí se detuvo. Hugo lo tomó de la cintura para ayudarlo a bajar más y levantó su pelvis para que su verga entrara por completo, esta vez el niño no gritó sintió como la verga de Hugo se clavó hasta adentro, en lo más profundo de él, le dolía, aunque menos, le dolía sentir esa verga tan grande llenando su culito, Hugo bajo su cadera reposando nuevamente en la cama sacándole media verga, Pablito sintió rico y se sentó hasta abajo metiéndose nuevamente toda la verga de Hugo y solito empezó a cabalgar.

Al sentir como el niño se metía y se sacaba la verga, Hugo se retorcía de placer, aquel pequeño niño montaba el cuerpo de Hugo, acariciaba con sus pequeñas manos los bellos del pecho de Hugo que no podía más de placer y comenzó a moverse el también hacía arriba y hacia abajo, rápidamente haciendo que su verga se metiera más rápido y profundo. Tomó al niño de su cabeza y la acercó a la suya para besarlo, el niño le correspondió besándolo apasionadamente hasta que Hugo no pudo más y se comenzó a venir dentro del pequeño que se sintió lleno de la leche de Hugo. El niño se dejó caer agotado sobre el pecho peludo de Hugo y así se quedaron hasta que la verga solita se salio. Pablito se quedó quietecito sobre el pecho de Hugo y se quedaron dormidos hasta que alguien tocó a la puerta y le dijeron que ya era hora.

Hugo despertó y quitó al niño de su pecho, haciéndolo a un lado de la cama, el niño, se puso de lado y siguió dormido, Hugo se vistió y se apresuró a salirse. Nuevamente en su casa guardó los calzones era su segundo trofeo.

Continuará…

18 Lecturas/12 marzo, 2026/0 Comentarios/por daynight
Etiquetas: ano, culito, culo, leche, pene, verga
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