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Gays, Incestos en Familia, Sexo con Madur@s

Tradición Familiar Parte 3

Hugo se entera de un fuerte secreto, algo que no recordaba pero que lo lleva a encontrar placeres que ni se imaginaba que podía experimentar..

Pasaron un par de semanas y Hugo no había vuelto a visitar a los nenes, su hermano lo invitó a una carne asada en su casa. Comieron y los niños se metieron a la alberca. Hugo no dejaba de ver a sus sobrinos, trataba de evitarlo pero no podía, sabía que eran niños prohibidos, pero se imaginaba lo delicioso que serían sus culitos virgenes. Su hermano Adrian lo notó.

Hugo se metió a nadar con sus sobrinos y con el pretexto de estar jugando los cargaba y les tocaba sus nalgas, tratando de disimular que nadie lo viera.

Ya más tarde los niños se habían dormido y solo estaba Hugo y su hermano en el jardín.

Adrián: ¿Qué te traes con mis hijos?

Hugo: ¿Qué me traigo de qué? No entiendo de qué me hablas.

Adrián: Sabes a lo que me refiero, me di cuenta de cómo los mirabas, ya lo había notado, la última vez que estuviste aquí te fuiste al baño con la verga parada después de tener a Julián en tus brazos, y sé que te masturbaste en el baño, pero quería estar seguro para poder tener esta conversación contigo.

Hugo: En serio hermano no sé de qué me hablas.

Adrián: Hace tiempo, mucho tiempo que he tratado de reprimir mis gustos, creo que es algo genético que mi papá me heredó y veo que también a ti te lo heredó, o quizá fue por lo que vivimos. Los dos sabemos a lo que me refiero.

Hugo: De aquel escándalo en el que acusaron a papá de abusar de un menor y que al final los padres quitaron los cargos.

Adrián: Gracias al dinero que tenemos pudimos comprar el silencio de sus padres, pero fue cierto, y sé que papá ha seguido con eso, o por lo menos lo hizo mucho tiempo, pero no me refiero a eso, si no a lo que hizo con nosotros.

Hugo: ¿Qué? Que nos contrató a una putas para que nos las cogieramos siendo unos niños, a mi me encantó.

Adrián: Hermano ¿A poco no te acuerdas? Estabas chico pero no tanto, tenías 6 y yo 10 y lo recuerdo perfectamente, pero no juzgo a mi papá, yo también tengo ese gusto, aunque nunca lo he hecho, a veces cuando juego con mis hijos, sobre todo con Julián por ser mayor, me despierta sentimientos y deseo, pero es mi hijo y ahora entiendo a papá y lo que nos hizo.

Hugo: En serio carnal no entiendo que nos hizo.

Adrián: ¡Nos cogió wey! Primero me cogió a mí y después a ti, recuerdo que todo el tiempo me tocaba y me gustaba eso, después fueron juegos y más toqueteos, hasta que un día me dijo que si lo quería le tenía que demostrar que lo amaba, y me cogió wey, y sabes que es lo peor, que en su momento me gustó, a veces me masturbo y recuerdo a mi papá metiendo su verga en mi ano infantil, aunque ahora de adulto no lo deseo ni he vuelto a estar con ningún hombre me existan las imágenes de un adulto con un menor.

Hugo: ¿Y tú viste que mi papá me cogió a mí o por qué estás tan seguro? Yo no lo recuerdo.

Adrián: Pues no estoy seguro, pero recuerdo que después hacía lo mismo contigo, yo veía como te tocaba, y un día que mamá no estaba se metió a tu cuarto, yo escuché los ruidos y tus quejidos y supe que te estába cogiendo, o eso asumí, perdón hermano si tenías ese recuerdo bloqueado, espero no estar removiendo cosas que quizá no debía, yo no tengo trauma ni problemas con mi papá, sé que eran sus deseos como ahora yo los tengo con mis hijos y sé que tú los tienes con ellos también.

Hugo no daba crédito a las palabras de su hermano, se sentía aturdido y algo ebrio, era demasiada informacion. Se despidió de Adrián y le dijo que después hablaban.

Ya en su departamento se quedó en la sala, y como flashazos empezaron a llegar escenas a su mente, su papá sobre él besando su cuello, y él besando a su papá, recordaba su barba y su bigote, luego se recordó sintiendo como su papá besaba su culito. Su papá era guapo pero de joven lo era aún más, y luego recuerda a su papá sobre él besándolo y sintiendo como entraba dentro de él, y de pronto todo negro, ya no recordó más.

Al día siguiente fue a platicar con su papá, lo buscó en su oficina pero le dijeron que no estaba, le llamó por teléfono y quedaron de que su papá iría en la noche a su departamento.

Cuando él papá de Hugo llegó al departamento de su hijo, no tenía idea de qué sería lo que quería, seguramente dinero. Al entrar, Hugo le ofreció una copa de Wisky y se sirvió otra él.

Hugo: Papá sabes que te quiero un chingo, que eres mi ídolo y que nunca te he juzgado por cómo fuiste o eres, no me importa yo soy igual, y me refiero a igual en todo.

Eduardo: Si hijo sé que no he sido el mejor ejemplo, tengo muchísimos defectos, aún así he tratado de darles lo mejor, pero no entiendo a qué viene todo esto.

Hugo: Platiqué con Adrián y me confesó algo, algo tú le hiciste cuando estaba niño, y que también me hiciste a mí, yo ya no recordaba nada, pero han llegado a mi mente varias imágenes, tú chupándome el culo, y luego estabas tú sobre mí besándome, pero de repente todo se vuelve negro y no recuerdo nada. Quiero saber papá, quiero saber qué pasó, quiero saber si me metiste la verga o no. De verdad no estoy molesto y nada va a cambiar, no es un reclamo, solo necesito saberlo, por favor dímelo.

A Eduardo lo tomó por sorpresa el cuestionamiento de Hugo pero, quiso ser sincero con su hijo, era lo menos que podía hacer por él.

Eduardo: Sí hijo, lo siento, sí lo hice, no quiero decir que abusé de ti porque pensé que tú querías, pero fue un error, me arrepentí, me asusté mucho, todo iba bien, pero cuando te la metí no aguantaste y te desmayaste. No podía hacerte volver, hasta que recuperaste la conciencia y te quedaste dormido, ya no seguí el juego ni contigo ni con tu hermano. Tu hermano me buscaba, quería seguir con esos juegos pero tú no lo hacías, entonces cuando crecieron un poco más les llevé a unas mujeres para que experimentaran el sexo con una mujer y olvidarán lo que había pasado, y entonces busqué a otros niños, es algo que hasta la fecha no puedo reprimir.

Hugo: Gracias papá por ser honesto conmigo, créeme que te entiendo y en verdad no te juzgo, sabes, ya he estado con menores, siento deseos por los hijos de Adrián y sé que si yo tuviera hijos probablemente los desearía, solo que ahora siento un poco de envidia por mi hermano, él sí recuerda todo, él de pequeño sintiéndote adentro de él. ¿Lo preñaste?

Eduardo: Sí, aún lo recuerdo, fue delicioso.

Hugo: ¿Por qué me desmayé, por qué no aguanté, qué estás muy vergón?

Eduardo: Sí hijo, estabas chiquito y creo que fue demasiado para tu pequeño culito.

Hugo: ¿Papá te puedo ver la verga? Quiero entender por que me desmayé. Se que suena raro, pero necesito verla, necesito saberlo.

Eduardo: Está bien hijo, creo que te lo debo.

Ahí en la sala del departamento de Hugo, Eduardo se sacó la verga, estaba dormida pero se veía enorme y mucho muy gruesa.

Hugo: Quiero verla parada ¡Jálatela!

Eduardo se comenzó a masturbar, poco a poco se le fue poniendo dura, cuando la verga de Eduardo estuvo completamente erecta, era verdaderamente grande, de 23cm, pero además muy gruesa, el doble que la de Hugo, parecía un brazo. Hugo entendió porque de niño no pudo con ese pedazo de carne.

Mientras Eduardo se masturbaba, a Hugo le  dieron ganas de hacer algo que no pudo resistir, y ahí donde su papá estaba sentado, en el sillón de su sala, a un lado de él, se agachó y se llevó la verga de su padre a la boca. Eduardo soltó un gemido de placer, no se lo esperaba. Hugo se la mamó lo mejor que pudo ya que era la primera vez que lo hacía, o al menos ahora

consciente, tenía que abrir mucho la boca para que le cupiera y trataba de bajar hasta que le llegaba a la garganta, pero mientras seguía chupando se vinieron a la mente los recuerdos, ya conocía esa verga, su olor, ya la había chupado antes. Hugo comenzó a sentirse muy caliente, a sentir un deseo nuevo, algo que nunca había experimentado pero que su cuerpo le estaba pidiendo.

Hugo: Papá, quiero que me la metas. Hazlo como cuando era niño.

Eduardo: ¿Estás seguro hijo?

Hugo: Si papá, quiero que me la metas fuerte y sin piedad, como te hubiera gustado cogerme cuando tenía 6 años.

Eduardo: Está bien hijo, lo que tú quieras, vamos a tu cuarto.

Hugo no sabía por qué le pedía eso a su papá. No entendía, era como si se sintiera niño nuevamente y quería cumplir con lo que de niño no pudo hacer. Entraron a la habitación de Hugo donde tantas veces había estado con muchas mujeres incluyendo a Tania, la chica trans, pero jamás pensó que un día estaría ahí a punto de ser penetrado por su propio padre.

Hugo se quitó la ropa quedando completamente desnudo frente a su papá, que lo empujó del pecho hacia la cama, Hugo se acomodó acostado boca arriba con los pies abierto, era todo un hombre.

Eduardo: Ya no eres un niño, tu cuerpo ha cambiado, pero sigue siendo hermoso y perfecto.

Eduardo se terminó de desvestir, su verga seguía erecta, seguía siendo un hombre muy guapo, su cuerpo aún era firme y fuerte, su barba tupida y su pecho y abdomen peludos lo hacían imponente, pero sobre todo ese enorme pedazo de carne amenazante, dispuesto a romper lo que se le pusiera en frente. Hugo sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, su papá se subió sobre él poniendo su verga sobre la suya, lo que hizo que los dos sintieran una descarga de electricidad recorrer todo su cuerpo.

Eduardo: Eres hermoso mi bebé, eres el bebé de papá y siempre lo serás.

Y se fundieron en un beso apasaionado. Hugo alzó las piernas y se las sostuvo con la mano.

Hugo: Mételo sin piedad papá, mételo hasta el fondo, imagina que soy tu niño y cógeme como me querías coger aquel día, te prometo que esta vez no me voy a desmayar, quiero sentir cada centímetro de tu verga jefe.

Eduardo se embarró la verga de saliva y luego le embarro el culo peludo a su hijo, y comenzó a empujar, no lograba entrar, Hugo pujó un poco y su ano se abrió haciendo que la cabeza de esa enorme verga entrara, Hugo sintió como las paredes de su culo se fueron abriendo, prácticamente era virgen. Sintió un fuerte dolor.

Hugo: ¡Ahhhhhhhh no mames jefe!

Eduardo empujó más y le metió casi media verga haciendo que a Hugo se le nublara la vista del dolor que sintió, igual que cuando era niño.

Hugo: ¡Ahhhhhh, para papi, para por favor!

Era Hugo de pequeño quien le pedía a su papá que se detuviera, entonces lo recordó, recordó esa sensación de su papá entrando en su interior, recordó el dolor, y en sus recuerdos todo se puso negro, pero ahora era diferente, ahora ahí estaba él sintiendo cada centímetro de su papá en su interior, sentía desmayarse nuevamente pero no lo hizo. Eduardo dio un empujón más y Hugo sintió el enorme trozo de carne de su padre llegar hasta sus intestinos.

Eduardo: Ya estoy adentro mi bebé, mi niño chiquito, ya tienes la verga de papá hasta adentro, relájate y disfruta la verga que te trajo al mundo.

Eduardo se comenzó a coger a su hijo, a pesar de ser un hombre maduro seguía siendo todo un semental, metía y sacaba su verga del culo de su hijo que se retorcía de tanto placer. Hugo sentía que el culo se le partía en dos, pero aguantaba, y ese dolor lo excitaba. Sentir a su propio padre así, rompiéndole el culo lo llenaba de placer. Tenía la verga parada casi a punto de venirse de la excitación.

Hugo: No mames jefe por qué no me seguiste cogiendo de morro, todo lo que me perdí todo este tiempo.

Eduardo: Tenía miedo de hacerte daño, me asusté mucho cuando te desmayaste del dolor y no lo volví a intentar con ustedes, aunque me hubiera encantado.

Hugo: ¿Y te cogiste a otros niños verdad?

Eduardo: Sí, he probado muchos culitos chiquitos.

Hugo: ¿Y te aguantan esta vergota?

Eduardo: Pocos, no a todos se la puedo meter hasta adentro así como te la estoy metiendo a ti.

Hugo: Pues invita jefe, a mi también me gustan los nenes. ¡Ahhh ahhhhh!

Esa conversación los excitó demasiado, Eduardo aumento el ritmo de sus embestidas, hasta que la verga de su padre se ensanchó y Hugo pudo sentir como su papá se vaciaba dentro de él. Hugo se retorcía de placer. Su papá terminó de correrse en el interior de Hugo y se quedó así dentro de su hijo, se dieron un beso en la boca. Hugo sentía como la verga de su papá palpitaba en su interior, Eduardo se salió lentamente dejándolo completamente preñado y se acostó por un costado de su hijo. Hugo respiraba agitado sentía que el ano se le saldría, lo sentía completamente abierto, se llevó su mano para tocarse y lo sintió, abierto y completamente dilatado escurriendo de leche, tomó un poco con su mano y la llevó a su boca, quería probar el sabor de la leche de su padre. Los dos estaban sudando agotados.

Hugo: ¿Desde cuando te gustan los nenes papá?

Eduardo: Desde joven, tu abuelo también me daba cariño cuando era niño y creo que su papá hacía lo mismo, al parecer es una tradición familiar.

Hugo: Adrián también es así, me confesó que siente atracción por sus hijos, pero no ha hecho nada con ellos, no se anima.

Eduardo: Son hermosos esos niños, ojalá que se anime y después me los preste para que su abuelo les de cariño.

Hugo: Y a mí. Por cierto papá. ¿Cuál es el más chiquito que te has reventado?

Eduardo: Me da pena hijo, aunque más que el placer que sentí, era el morbo, pero es muy delicado hacerlo con alguien tan chiquito y más si tienes la verga como yo o tú que ya vi que también estás bien vergon y que la tienes gruesa.

Hugo: Pues no tanto como tú jefe ¿Pero cuantos años es el más chiquito? Cuéntame me da mucho morbo eso.

Eduardo: Cuatro añitos, el hijo de un amigo, me lo ofreció a cambio de dinero, lo conocí en este desmadre y sabe de mis gustos, pero sólo le metí la cabeza y un poquito más, me dio miedo, el niño no pudo con más.

Hugo: Yo también quiero hacerlo con un nene chiquito. Hay un lugar en donde tienen, la última vez que fui estuve a punto de hacerlo pero no estaba libre, me

cogí a uno más grandesito.

Eduardo: Yo nunca he ido a esos lugares, me da miedo, y te recomiendo que mejor los evites, yo me los consigo sobornando a sus padres cuando un niño me gusta, el dinero lo compra todo.

Hugo: Ayúdame a conseguir un culito tierno, el más chiquito que puedas jefe.

Eduardo: Saliste más cabron que yo.

Los dos se rieron un poco, ahora ya no había secretos entre ellos y estaban más unidos que nunca como padre e hijo.

Continuará…

11 Lecturas/12 marzo, 2026/0 Comentarios/por daynight
Etiquetas: baño, hermano, hijo, maduro, mayor, padre, recuerdos, sexo
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