Visitas Nocturnas
Disfruté una buena noche de sexo con mi tío. .
Era la 1 am. Toda la casa se encontraba en silencio. Me encontraba durmiendo plácidamente cuando sentí que alguien me movía. Lentamente abrí mis ojos y al ver quién era el que me movía sonreí.
– Hola bebé. Ya vine. – dijo un hombre cuarenton de piel blanca, musculoso y alto.
– Tardaste mucho, tío. – le dije.
– Es que regresó tu tía bebé y pues esperé a que se fuera. Ya no regresará hasta mañana.
Me giré y vi que mi primo Antonio, de 9 años como yo, no estaba. Volví mi cara a mi tío y con una sonrisa me dijo – tus primos hace 15 minutos comenzaron a jugar.
Mario, mi otro primo, era un muchacho muy guapo de 21 años y con una verga de 15 cm muy rica. A decir verdad, mi tío era más guapo que mis primos, que aunque también eran rubios y con ojos azules, mi tío estaba mucho mejor.
Entonces mi tío tiro la sábana al suelo y con maestría me desnudó. Sin perder tiempo comenzó a besar todo mi cuerpo y cuando me di cuenta ya mamaba mi verguita. Que delicioso sentía, mi tío era un experto mama vergas. El inició a sus dos hijos desde pequeños y a mí a penas tres meses atrás. Todavía no me penetraba completamente, solo la punta de su verga me entraba, pero yo ansiaba el día en que por fin la tuviera hasta el fondo. Mi primo y dos de sus amigos me han dicho que mi tío coge super rico y espero sentirlo pronto.
Antes de continuar me describo. Soy un niño mestizo, delgado y con rizos, pero lo que siempre me han chuleado es mi trasero. Dicen que heredé el trasero de mi abuelo, padre de mi mamá, cosa que no sé si sea cierto. Mi padre era un hombre de raza negra y mi primo Mario decía que su verga era de 22 centímetros y que cogía incluso mejor que mi tío. Sí, mi padre descubrió a mi tío cogiendo a Mario cuando tenía 8 años y pues mi padre tenía los mismos gustos. Él falleció cuando yo tenía tres años, por lo tanto Mario lo disfrutó hasta sus 15.
Bueno, después de mamar mi verga unos minutos, levantó mis piernas y atacó mi culito. Yo sentía súper rico, pues con su lengua comenzó a lubricar bien. Media hora después hizo que lo mamara y de ahí untó vaselina en su pito. Se acomodó y comenzó a puntearme, yo sentía dolor pero muy rico. Unos minutos después me dijo – abre tu boquita. – cosa que hice. – Mastica y traga esta gomita bebé. Así lo hice.
Mi tío siguió punteándome hasta que comencé a sentir mucho calor y un cosquilleo rico en mi culito y mi verguita.
– Tío me siento raro. – le dije.
– La gomita está haciendo efecto, bebé.
– Tío, quiero. Aahh, quieeeero, aaahh. – comencé a gemir.
– Dilo, bebé. Dilo.
– ¡Quiero que metas tu verga hasta el fondoooo!
– Pídeme que te coja.
– ¡Cógeme tío! ¡Cógeme!
– Di que soy tu amo.
– ¡Eres mi amo!
– Otra vez, perra. – eso me sorprendió pero mi lujuria pudo más.
– ¡Cógeme amo! ¡Aaaahh!
De pronto sentí que el pito de mi tío comenzó a entrar, abriendo mi culito. Sentí un dolor punzante en mi colita, pero aguanté debido a la lujuria que me cargaba.
– ¡Ay, ay, ay, ay! Tío, me duele mucho. ¡Aaayy!
– Ya no soy tu tío. ¿Quién soy? – dijo empujando su verga hasta lo más profundo.
– ¡AAAAYYY!
– ¿Quién soy?
– ¡A-amooo! – grité algo adolorido pero éxcitado.
– Así es, putita. Soy tu amo. Prepárate porque hoy te daré tremenda cogida.
Y así comenzó. PLAF PLAF PLAF PLAF se escuchaba cada vez que mi tío chocaba con mis nalgas. La gomita llegó a su efecto límite y me sentí mucho más caliente, mi culito quería más duro, más al profundo, más verga.
¡PLAF, PLAF, PLAF! Se escuchaba, cuando de pronto mi tío me sujetó de mi culito, se levantó conmigo mientras yo rodeaba su torso con mis piernitas y comenzó a moverme de arriba hacia abajo.
– ¡AAY, AAY, AAY! – Comencé a gritar de dolor y placer al mismo tiempo, pues sentía que restregaba mi prostata deliciosamente.
Mi tío era todo un macho alfa que sabía cómo satisfacer a mujeres y putitos como yo.
Después de unos minutos de gozarme en esa posición, me puso en cuatro sobre la cama y me dio lo más duro que pudo.
¡PLAF, PLAF, PLAF, PLAF, PLAF! – ¡GOOOAAAGH! – bufó mi tío, depositando una enorme cantidad de su leche de macho en mis entrañas.
– ¡AAAHH! – grité llegando a mi orgasmo.
Mi tío siguió embistiendo hasta que perdió su erección, me sacó su verga y salió de la recámara, dejándome agotado y escurriendo semen de mi colita. Suspiré pensando que ya había terminado todo cuando sentí que alguien penetraba mi colita.
– Mmmhm… – gemí quedito y giré mi cabeza para ver quien era, descubriendo que era mi primo Mario.
– Uuff, primito. Que bueno que mi papá me dejó su lubricante, así podré gozarte sin problema alguno.
Y habiendo dicho eso, comenzó a mover su cadera para darme mi segunda cogida de esa noche.
……………………………..
Espero les haya gustado.
Todo comentario es bienvenido. Hasta la próxima.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!