📖 DÃas de un Mirón | Cap 3 | Asà se fabrica un pervertido
Cómo me traumaron de chiquito para convertime en mirón.
🆈o tenÃa cuatro años y ni siquiera se me paraba todavÃa. Y hago y hago cuentas y sigo concluyendo que tenÃa máximo cuatro años. Más o menos 1987. Mi mamá me dejó en la sala de espera de una oficina mientras hacÃa un trámite y fue justo ahà donde una joven mujer pervertida programó mi débil mente y quemó mis pobres ojitos. Estaba sentada junto a otra persona en la hilera de sillas de enfrente y vestÃa conjunto con falda gris y panty-medias negros. Cruzó las piernas. TenÃa cucos blancos que pude notar porque el material del panty-media se estiraba y traslucÃa bastante allá en esa gloriosa forma de V. Luego las cruzó otra vez y luego, seguro, se dio cuenta de que tenÃa mi atención y dejó las piernas descruzadas, apuntándome a las orejas con sus rodillas.

Esta es la imagen más bonita y parecida que encontré (hasta por el folder).
Póngase usted, lector o lectora, en mis zapatitos maltrechos talla 26 y hace 38 años, cuando no sabÃa nada de nada de nada. Pero empecé a saber, al menos que, bajo la falda habÃa algo demasiado hermoso. Fue mi primer pase, gratis; y logró esta señorita exhibicionista, dejarme adicto. Ya van a ser cuatro décadas y no lo supero, sigo dándole duro al vicio. ¿Cuál vicio? Mirar… mirar…
Para algunos es el juego, para otros son las drogas, para otros es el alcohol, para mà es mirar. Mirar bajo las faldas. No puedo detenerlo ni reprimirlo. Me causa una atracción incontrolable.
Analicen: Si hubiera sido un tipo pervertido que me llevó de la mano a ver culos debajo de un puente, esto serÃa culpa de las incontrolables hormonas de los hombres. Pero no, es culpa de una mujer que quiso que un morrito que todavÃa no se sabÃa limpiar la nariz, le viera los cucos, y se los viera bien. ¡Buen trabajo! La verdad es que amo a las mujeres pervertidas y que pervierten morritos¹. Ojalá me hubiera dado algo más que solo ver, pero bueno, no voy a quejarme.
Llevo casi cuatro décadas siendo un enfermo por el upskirt y sobre todo por los panty-medias negros.
Esta adorable mujer cautivó mis infantiles pupilas con tal fuerza que las puso sobre mi falo. Ahora debo satisfacer mis ojos antes que mi tacto. Soy un mirón. Ay, qué rico es mirar. El fetiche de ‘mostrar’ de una mujer hizo que un niño desarrollara el fetiche de ‘mirar’. Yo muestro, tú miras. O yo miro sin permiso, más lindo aún.
La definición de fetiche es «Darle un valor a algo que no lo tiene». Pero es una definición contradictoria y ambigua. Para mà vale oro ver bajo una falda, luego no es un fetiche, sino que lo considera fetiche alguien para quien ver bajo una falda no vale nada. ¿Ven? es conflictivo. Para otros, ver los pies, es infartante. Sobre todo ver los pies de una muchachita y no vaya y sean envueltos en nylon. Hasta hay millares de obras este arte en el animé. Imaginen una imagen de 4K solo de unos piecitos de muchacha cruzaditos y envueltos en nylon blanco semitransparente. Para algunos es tanto como un coño, o más. Hay tipos que se bloquean. Quisieran besar esos pies, pegarles la cara y ¡follárselos! Bien por ellos. Un fetiche, un delicioso fetiche, que clasifica como tal solo porque a otros no les parece.
Para el feminismo, el arte del upskirt es un crimen deleznable y un Ãcono de la perversión del hombre. Pero esa es solo una visión sesgada que cumple con alimentar de odio al mundo y separarlo. Al querer mirar [bajo las faldas], y frecuentemente sin permiso, no estamos percibiéndolas como objetos de satisfacción ni nada de esa mierda que inventaron para degradar al sexo masculino. Solo estamos siendo hombres. Ser hombre es una experiencia, ante todo, de humildad.
Los hombres llegan al mundo por la vagina y pasan el resto de la vida queirendo volver a ella.
Es una frase que es nada menos que la primera de una novela. Una de detectives. Por puta desgracia no me acuerdo del tÃtulo, porque perdà toda la colección de libros digitales y después busqué por cielo y tierra y no encontré el libro que empezaba asÃ. Pero es una cita hermosa y acertada. Para la inmensa mayorÃa, es algo inconsciente, pero es que no hay mejor lugar para estar. Allà fuimos gestados, cuidados y amados, en el calorcito más sabroso que vayamos a conocer. ¿Cómo no ser heterosexual?

Y me sigue asombrando por qué encontramos esto tan putamente lindo… (pornpics.com)
La obsesión de un upskirt-adicto es tanta que uno usa su mente retro-geek y tiene una base de datos mental muy detallada. Si ve que están presentando una pelÃcula, y si en esta hay un upskirt, uno se acuerda de inmediato y se queda hasta verlo y si se puede, pegarse una pajeadita. Yo nunca vi la nana Fine porque fuera chistoso, y sà era chistoso. O Superchica por ser fan de DC (y sà lo soy).

Melissa Benoist. Aquél que se le ocurrió ponerle panty-medias oscuros a supergirl ¡para presidente!
Yo no podrÃa haber trabajado en una producción de TV con una estrella asà rondando por ahÃ. No podrÃa ni cargar cables ni tintos. Me la pasarÃa tratando de verla desde abajo y luego directo al baño a pajearme. Algo asà como le pasaba a este:
jaja (Chips 2017)
Y no sé si alrededor del mundo hubo, sobre todo en los 80s, un ejército de [mujeres] exhibicionistas en pantyhose que pervirtieron a [los hombres de] esta generación, abriendo las piernas con disimulo para morritos que habÃa por ahà distraÃdos. Pero que no soy el único, no lo soy. Este par de canales de YouTube son solo la punta del iceberg, pero ya representan mucho. Tienen miles de seguidores, videos, likes y suscriptores. Los pantyhose son una religión.
Y un canal que puede gustarles a los adictos al upskirt:
Una hembra asà de liberal y dispuesta fue la que me transformó hace 38 años. Que también sirva para que no culpen al sexo masculino de lo que es.
De los colegios donde fui profe, un par tenÃan uniforme con cachemir (casi miro jaja). Algunas morras osadas de bachillerato, a quienes no les gustaba el cachemir, conseguÃan panty-medias del color exacto para que no las amonestaran. Ay, dios, dame fuerza. No sé si alguien llegue a imaginarse lo duro que es reprimirse tanto por tanto tiempo.
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Besos a las mujeres que lean y no coman cuento que los hombres son algo malévolo. Solo somos eso, hombres. ¿SabÃan que en todas las especies diódicas (con machos y hembras) los machos son hermosos y según eso las hembras los escogen? Excepto en la especie humana: Ustedes son las hermosas y de todos modos son las que escogen. La naturaleza no les pudo dar más ventaja.
A las mujeres, los perros y los niños, les aman gratis. En cambio, a un hombre solo le aman si da algo a cambio.
Otro dÃa me extiendo explicando el comportamiento sexual de acuerdo al uso de los hemisferios del cerebro. Tardé décadas en encontrar una respuesta a por qué la vida es asÃ.
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Derrochen amor, quiéranse entre ustedes hasta empalagarse que es lo único que trasciende y los espera del otro lado. Todo el resto es ilusión.
Notas editoriales
¹»Mujeres adultas que pervierten morritos«. Todos vosotros (varones) conocéis alguna historia, sino propia, de algún amigo (tÃas arrechonas, empleadas del servicio calentonas o como le pasó a GarcÃa Márquez, una prima apenas mayor que él que se levantó el faldón para mostrarle su enredada pelambre). Y las damas también, solo que las de edad han dejado atrás tanta programación mental y deciden divertirse un poco. Hasta a mÃ, cuando era joven y todavÃa menos agraciado, una mujer ya de cara arrugada pero bien maquillada y de cabello largo y gris, se me acercó en la calle para preguntarme cómo llegar a… de donde venÃa. Claro, solo querÃa acercárseme, y cuando le dije «tiene qué devolverse», me dijo «gracias, mi amor» y me sobó el pantalón. Me tanteó el bulto. Me pesó las güevas. Claramente, era una prosti veterana y sin miedo a nada. Me pegó la manoseada y siguió su camino, alejándose de a donde supuestamente querÃa ir.
Otra anécdota de esto fue una noticia (la leà en RT), sobre una profesora italiana que se habÃa ido presa por haberse cogido a dos de sus alumnos de doce años. PonÃan la foto de la profe, y era una rubia de ojos verdes hermosÃsima. En aquel tiempo (como dicen los religiosos, jaja), todavÃa habÃa humanos con alma comentando en internet, no solo bots, y hubo un terremoto de comentarios de hombres que celebraban la buena suerte de estos morritos. Ah, pero qué tiempos eran esos. Esa historia se ha repetido varias veces, salen noticias equivalentes casi tres veces al año. También hubo una acerca de una influencer. En fin. Mujeres adultas que pervierten morritos.
Bye
Stregoika ©2025
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En caso de que las imágenes ilustrativas no hayan salido, pÃllenlas aquÃ:
Asà se veÃa la que me mostró cuando yo era peque
Y me sigue asombrando por qué encontramos esto tan putamente lindo… (pornpics.com)



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