ACEPTE A SER CORNUDO
Mi historia de cornudo comenzó el día que me di cuenta que mi esposa estaba en una aventura con el dueño de la empresa donde trabaja y todo se dio gracias a su descuido y mi curiosidad. Su descuido porque por salir de afán con una amiga que es su compinche.
Mi historia de cornudo comenzó el día que me di cuenta que mi esposa estaba en una aventura con el dueño de la empresa donde trabaja y todo se dio gracias a su descuido y mi curiosidad.
Su descuido porque por salir de afán con una amiga que es su compinche y que la recoge a veces para llevarla a la empresa, dejo su celular sobre la mesa del comedor y mi curiosidad porque cuando sonó el teléfono vi algo que me atrajo y despertó mis deseos de curiosear.
Yo quería darle una mirada pero como siempre nos hemos respetado la intimidad, me resistí, pero luego dije…si logro activarlo a la primera lo voy a revisar y a la primera anotando la fecha de nuestro matrimonio se activó y comencé a pasearme por la sección de llamadas y observe bastantes de Manuel, el dueño de la empresa, entonces mire el WhatsApp con él y encontré muchos mensajes un poco como en clave, y eso no me gustó mucho, me fui al WhatsApp de su amiga Liliana y allí había una larga conversación que voy a tratarles de transcribir:
Hola Lili
Hola Marge
L: ¿Como vas?
M: Bien gracias.
L: ¿Como te acabo de ir anoche con el jefe? Él está encantado contigo.
M: Si, eso he notado pero no sé qué hacer
L: ¿Por qué?
M: Cuando quedamos solos los dos revisando el informe, él de pronto se detuvo, se quedó mirándome y me dijo… Marge, tengo que decirte que tienes unas piernas muy hermosas, en ese momento caí en cuenta que gracias a mi minifalda le estaba mostrando mis piernas y quizás algo más. Entonces nerviosa le respondí… Gracias doctor es un usted muy amable.
Pero todo no termino ahí, a continuación, me dijo, son tan hermosas que me gustaría acariciártelas, te molestaría. Yo levante mis hombros como diciendo… usted vera. Y el ni corto ni perezoso comenzó a acariciar mi pierna y su contacto me paralizo, yo parecía de piedra. Y estando así inmóvil, se acerco a mi cuello y me dio un beso que me termino de inmovilizar porque ese es mi punto débil cuando mi esposo me besa así, me enloquezco.
Yo creí que todo terminaría en ese momento y hasta intente pararme para ir a mi oficina, pero mi cuerpo no reacciono y lo siguiente que sentí fue un beso prolongado en mi boca de parte del jefe y su mano acariciando mi concha por encima de mi panty y como uso medias de liguero, a él se le facilito correr mi panty hacia un lado y comenzar a acariciar directamente mi concha, primero por fuera y luego deslizando no se si uno o dos dedos me penetró fácilmente gracias a mi lubricación que fue instantánea.
Para ese instante, yo ya estaba super excitada y no tuve ninguna intención de detener a mi jefe, por el contrario, esperaba con deseo que más iba a suceder.
Como yo le correspondí a su beso gracias a la motivación que recibía mi concha, él se animo a acariciar mis senos y con mucha paciencia y suavidad, fue soltando uno a uno los botones de mi blusa dejando mi sujetador a la vista y luego deslizo su mano a mi espalda soltando el broche que facilito que mis senos quedaran al aire.
En esas condiciones Manuel, capturo con su boca una y otra vez mis senos mamándolos a su antojo y por momentos les daba pequeños mordiscos en los pezones, lo cual me gusto y me excito.
L: Huy amiga, ni me cuente, que ya con lo que has dicho estoy super excitada y hasta siento mi concha mojada jajajajajajaja. Pero, sigue, sigue.
M: Luego atrapada por mi excitación, él se arrodillo frente a mis piernas, metió sus manos por debajo de mi falda y me quito el panty, quedando a la vista mi concha, afortunadamente perfectamente depilada. El la observo y separando mis piernas se zambulló en mi sexo y comencé a sentir como su lengua recorría toda mi intimidad, su lengua tratando de penetrar mi concha y luego con sus labios y lengua motivo mi clítoris llevándome a otro estadio, yo gemía y respiraba agitadamente y él me pregunto… ¿Te gusta? Le dije… Siiiiii y mucho. Y él continuó y mi excitación subió hasta el cielo arrancándome un majestuoso orgasmo como jamás tuve uno así con mi esposo. Al terminar quedé extenuada. Él muy lindo, me dejo recuperar y me pasaba una mano por la mejilla diciendo estuviste maravillosa, veo que disfrutas al límite el sexo.
Le confese que con mi marido el sexo era muy simple, solo misionero y a veces el vaquero cuando me subo encima a horcadas.
Él dijo… bueno yo quiero que no solo trabajes, sino que disfrutes de venir cada día a esta empresa.
Y dejando caer su pantalón apareció su verga erecta y me dijo te gustaría darme sexo oral, no podía decirle que no después de lo que él acababa de hacer por mí.
Me acomode en el sofá, tome su verga la masajee varias veces y a continuación los dos nos acercamos para comenzar a mamar esa hermosa verga, primero suave y luego con más efusividad y profundidad. Me gusto que él nunca trato de metérmela a la fuerza hasta la garganta, sino que yo fui dando la pauta en la medida que creció mi excitación.
Cuando él estada al límite me dijo… me puedo correr y como yo era inexperta en esto le dije que si y enseguida me llenó la boca con su semen y no tuve otra opción que tragármelo. Y esto me dejo pensando en lo que alguna vez escuche que cuando una mujer se traga el semen de un hombre queda pegada a él para siempre.
L: No amiga eso es solo una leyenda, no te preocupes. ¿Y ahí termino todo?
M: No él se levanto y sirvió dos copas de licor y dijo… brindemos por la nueva era de esta empresa y porque estes con nosotros durante mucho tiempo. Y yo para pasar el sabor del semen, me tome de un solo sorbo todo el licor y deje la copa sobre la mesa.
Pero él no estaba dispuesto a acabar la fiesta tan pronto, miro el reloj y dijo… apenas van a ser la nueve, ahora le digo a mi conductor que te lleve hasta tu casa. Gracias Doctor Manuel. Y él enseguida me dijo… te voy a pedir el favor que me digas simplemente Manuel y sentándose a mi lado nos volvimos a besar. Después de unos minutos dijo… esta haciendo un poco de calor te incomoda si nos desnudamos y quedando los dos en almendra, así lo hicimos y nos volvimos a besar estando de pie y al hacerlo sentí como su verga se acomodó en medio de mis piernas comenzando a rozar mi concha, reiniciando mi excitación.
Los dos al volver a estar a punto, nos acostamos en el tapete y Manuel separando mis piernas se acomodó en medio de ellas y un minuto después estaba sintiendo como gracias a mi lubricación su verga fácilmente se iba perdiendo dentro de mi. Fue una sensación extraña, desde que me case nunca lo hice con otra persona que no fuera mi esposo, por eso la sensación fue muy rara, excitándome tanto que dos o tres minutos después, con las constantes penetraciones de Manuel disfrute un segundo orgasmo, pero nunca como el primero. Manuel se demoró un par de minutos más y pronto me pregunto… ¡Me puedo correr dentro? Le dije que sí, inundando mi concha con su semen.
Después de esto me dijo… No te detengo mas, tu esposo te debe estar esperando y tomando su teléfono le dijo al conductor… Ya va a salir la señora Margarita, por favor la lleva su casa. Gracias.
Cuando sali, de la oficina del jefe, el conductor estaba sentado a menos de veinte metros y muy amable me dijo… Usted dura señora donde la llevo. Le di la dirección y por el camino trato de entablarme conversación, pero yo le contestaba lacónicamente y de pronto me dijo… Le puedo hacer un comentario señora Margarita. Si, dígame.
El comentario es que cuando se quede con el doctor y tenga intimidad controle sus gemidos para evitar que alguien los escuche, pero no se preocupe por mí, que lo mismo les pasó a las señoras Liliana, Marcela y otras que ya no trabajan aquí.
L: Que conductor tan indiscreto.
M: ¿O sea Lili que tú también has estado follando con el jefe? jejejejejeje
L: Bueno si, pero solo un par de veces, porque a él le gusta cambiar.
Eso me tranquilizo como cornudo porque al menos con el jefe solo serían pocas aventuras y nada de romanticismo. Con esto quedó claro que tengo que ponerme al día en materia de sexo para satisfacer a mi esposa y evitar perderla.
Después de aquel día me dedique a ser mas activo prestando atención a todo lo que hacía mi esposa y una de las cosas que empecé a hacer cuando ella llegaba tarde diciendo que estaba trabajando, era revisar sus pantys de la canasta de la ropa usada y cuando había estado follando quedaban las huellas del semen de su jefe.
Como ya tenía claro que pronto a mi esposa la cambiaría por otra resolví hablar directamente con ella una noche después de haber compartido unos tequilas. Le dije… Quiero que me escuches hasta el final, ella como siempre muy educada me dijo… te escucho.
Me enteré por buena fuente que tu jefe Manuel te ha estado follando, se que no es una aventura sentimental porque el va cambiando constantemente, al enterarme resulta que me excité porque alguna vez tuve la fantasía de verte follar con otro hombre entonces te voy a pedir un favor.
¿Si cual favor?
Quiero que invites a tu jefe aquí a nuestro departamento con la excusa que estas sola y deseas estar con él, considerando que es mejor que compartir en una oficina. Y aquí podrán follar como quieran los dos.
Ella ante la sorpresa nada pregunto donde estaría yo y como los vería, el caso es que dijo que sí.
Una semana después consiguió que su jefe aceptara la invitación a nuestro departamento, aprovechando la calentura que él tenía de follar a mi esposa, ese día yo me fui a dar una vuelta en mi auto. Conecte mi celular a las dos cámaras de seguridad una en la sala y otra en nuestra habitación y me dedique esperar que sucedía. Le pedí a mi esposa que se vistiera muy sensual, con la minifalda más corta que tuviera, medias de liguero, zapatos de tacón alto negro y una blusa transparente sin sujetador debajo. En esas condiciones yo estaba que me quedaba a follar con mi esposa.
Dieron las ocho y media y la cita era a las ocho, pero antes él llamó a avisarle a mi esposa que se demoraba un poco por un imprevisto. Pero muy a las ocho y media, de la recepción avisaron la llegada de su jefe solicitando permiso para entrar y parquear.
Manuel subió a nuestro departamento y cuando mi esposa abrió la puerta y la vio con ese atuendo dijo… indudablemente era mejor aceptar tu invitación aquí, porque vestida así, paralizas mi empresa y los dos rieron animadamente.
Sigue, sigue. ¡Que te puedo ofrecer?
Lo que tengas está bien.
¿Tequila?
Si, si, perfecto
Mientras mi esposa servía las copas él le dijo… me gusta mucho tu departamento, lo tienes organizado con muy buen gusto. El mío, como a mi esposa le gustan las cosas antiguas parece un museo. Jajajajaja.
¿Y tu esposo?
Esta viajando y vuelve hasta dentro de dos semanas.
¿O sea que estas solterita y a la orden?
Si, pero solo para ti. Y ella se acercó con las dos copas entregándole una él. Entrelazaron los brazos y bebieron las copas de un solo sorbo.
Y mi esposa le pregunto… ¿Y tienes algún compromiso más tarde?
A lo mejor pensando en mí.
El dijo no, pero mañana si tengo que estar a las diez de la mañana en el colegio de mi hijo.
Bueno, entonces no perdamos el tiempo, y comenzaron a besarse. Tan solo con esta primera escena mi verga comenzó a ponerse dura y active la opción de grabación de mi celular.
En medio de los besos llegaron las caricias, pronto la blusa de mi esposa quedo sobre un asiento y sus senos al aire a disposición de Manuel, que los devoraba, chupándolos, mamándolos y mordiendo sus pezones. Lo que siguió fue un intermedio en el que mi esposa le ofreció otro tequila al tiempo que lo invitaba a desnudarse, cuando los dos lo hicieron, a él le pareció muy sensual verla a ella con las medias de liguero y dijo efectivamente venir a tu departamento fue lo mejor.
Como mi esposa había puesto música, él la invito a bailar y resulto ser el baile mas erótico, cuando no era de frente era a la espalda de ella, pero siempre la verga de Manuel, rozando el sexo de mi esposa.
Luego ella lo invitó a nuestra habitación y estando allí ella le propuso un sesenta y nueve y él fascinado acepto. Se acomodaron uno al lado del otro comenzado suave, él lamiendo la concha de mi esposa en toda su extensión y ella paseando su lengua por la verga de Manuel, pero pronto los dos se excitaron y las caricias en sus sexos fueron más fuertes, mi esposa mamaba la verga de Manuel con fortaleza, succionándola y él trataba de follar a mi esposa con su lengua, pero más adelante se concentró en su clítoris y otra vez la llevó al límite, ahora sin la preocupación de la oficina dejo salir todos sus gemidos y esta escena puso mas dura mi verga.
Ella alcanzó su orgasmo en medio de un escándalo fenomenal y al terminar y recuperarse del esfuerzo él le pidió a ella se acomodara de perrito y estando así comenzó a follar su concha, tomándola de las caderas, dándole el ritmo que deseaba.
Por momentos le daba palmadas en las nalgas y le preguntaba ¿te gusta mi verga?
Ella le respondía… si.
Pero luego él le dijo desde donde estoy veo un hermoso culito rosado que se me está antojando.
Ella, le respondió… No, no por ahí jamás lo he hecho y he escuchado que es muy doloroso.
Manuel le respondió… si no se hace como corresponde seguro si es doloroso, pero con el debido cuidado lo vas a disfrutar. Entonces dime donde tienes un buen lubricante, ella le indico, el lo trajo y poniendo una buena cantidad en su mano lo esparció en el culo de mi esposa y comenzó a meter uno y otro dedo para lubricar su interior, después esparció mas lubricante en su verga y cuando estuvo todo listo acerco su verga al culo de mi esposa y comenzó a intentar penetrarla, él lo hizo con mucha delicadeza, le pedía que aflojara los musculos porque estaba muy tensa. Y mientras alababa su hermoso cuerpo, sus nalgas, sus senos, con caricias logro su objetivo y fue metiendo su verga en el culo de mi esposa y al llegar al punto donde tendría que romper su virginidad ella se quejó, pero él le dijo, es solo mientras pasa mi glande y ya. Él empujo, ella soltó un aaayyy y todo se calmó porque lo demás entro sin mucho esfuerzo.
Se quedaron inmóviles al menos un minuto en los que él le acariciaba su espalda, pasaba a sus senos y luego a su concha para motivar su clítoris. Y cuando logró lo que esperaba comenzó a meter y sacar su verga, ella le pidió lo hiciera suave y él la complació hasta cuando mi esposa se excito y le pidió la follara con todo. El lo hizo y gracias a la presión del culo de mi esposa en su verga, pronto él exploto vaciando todo su semen dentro de ella, y al terminar se quedó pegado, recostado en su espalda. Y dijo… que maravilla, me ha gustado mucho tu culito muaa.
Eran las diez de la noche y Manuel le dijo… ha sido un encuentro maravilloso espero lo repitamos antes que regrese tu marido.
Claro que sí, avísame cuando puedes y aquí te espero.
Manuel, termino de vestirse fue al baño y cuando salió como si nada hubiera pasado, mi esposa lo recibió desnuda y él le dijo… tienes un cuerpo fenomenal, que suerte tiene tu esposo. Le dio un beso en la boca y se marchó. Enseguida mi esposa recogió el desorden y mientras tanto yo inicie mi regreso de manera que cuando ella se entró a bañar para borrar los recuerdos de la batalla yo reingrese al departamento y me senté en la sala a esperar que ella saliera y cuando lo hizo para llevar la frazada con gotas de semen a la canasta de ropa para lavar me vio y pregunto dónde estabas. Estaba mirándote y tengo muchos deseos de follarte.
Si por supuesto, tu eres mi esposo y tienes todo el derecho de disfrutar de este cuerpito, te espero en la cama. Mientras yo fui al baño, ella siguió para la habitación y cuando sali desnudo, mi esposa ya estaba acostada también desnuda esperándome con las piernas separadas diciendo… Ven y reclama esto que es todo tuyo y ahora tendrás también mi culito.
Hasta aquí este relato, de seguro Manuel buscara que mi esposa lo invite nuevamente a nuestro departamento.
Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!