Algunas nenitas ya saben de sexo…
Anecdota de como hace mucho tiempo me encontre con una nena de solo 8 años que ya tenia mucha experiencia en el sexo, aunque nunca sabremos quien le enseño.
Esta es una historia 100% real, lo juro, si bien ocurrió hace ya más de 20 años la recuerdo perfectamente, aunque claro algunos detalles son nebulosos.
Yo tendría unos 12 o 13 años y ya para entonces era un pervertido de cuidado, pasaba varias horas ojeando mi colección de revistas porno y me hacía varias pajas al día.
Quizá era porque desde muy chico aprendí los placeres del sexo (ya lo contaré en otra ocasión) pero recuerdo que siempre estaba en búsqueda de alguien con quien complacerme, más de uno de mis amiguitos me habían ayudado, a esa edad ya había mamado y me la habían mamado bastante.
Pero con las niñas me costaba, me daba pena proponérselo, así que toda mi experiencia con féminas, habían sido manoseos fingiendo que era un juego, por supuesto que para ello me convenía las niñas pequeñas, era fácil aprovecharse de su inocencia.
Pero solo las tocaba por sobre la ropa, salvo una ocasión en que pude acariciar la vaginita de una vecina de unos 5 años. Me había encantado, pero no se pudo repetir.
Yo fantaseaba mucho con tener aventuras con alguna niña, pero no parecía ser algo posible. Hasta esto que les voy a contar, pues me encontré con una niña que no solo aceptó, sino que además era claro que ya tenía experiencia.
Para no hacerles el cuento largo, la cosa fue que en la oficina de mi papá, decidieron hacer una reunión con las familias de todos los empleados.
Fue una fiesta grande, había muchas personas, en la casa de un compañero de papá, era una casa enorme de varios pisos y muchos cuartos.
Pero solo había 3 niños, yo, mi hermano menor y otra niña, no recuerdo su nombre, pero no es tan importante, solo sé que debía ser la hija de otro compañero de mi padre.
La fiesta se alargaba, los adultos bebían y bailaban, todos la estaban pasando bien. Hasta yo, que me había ubicado estratégicamente en un sillón en el cual podia ver las gordas piernas de una de las mujeres.
Recuerdo que era una madura de muy buen ver, que traía un vestido corto, así que cada vez que se movía en su asiento, dejaba ver sus gordos muslos.
Esa visión me estaba calentando tanto, que decidí ir al baño a cascarme una buena paja, pero estaba subiendo las escaleras cuando me encontré a mi hermano.
-¿no quieres venir a jugar con nosotros?
No supe cuándo, pero el dueño de la casa había dejado que mi hermano y a la niña jugaran en su computadora.
Mi hermano me llevó a donde estaban y ahí tratamos de jugar, recuerdo que era un juego de star wars, pero no tengo idea de cuál era.
Lo que si se, es que no entendíamos como se jugaba, pero mientras estábamos ahí, me fijé bien en la niña.
Recuerdo que debía tener unos 8 años y era muy bonita de cara, era delgadita, tenía el cabello negro y corto, hasta las orejas y tenía una piel muy blanca.
Yo que seguía bien caliente y al verla tan bonita y pequeña, decidí que era la víctima perfecta para gozarla un poco…aunque no sabía el tesoro que iba a descubrir en ella.
Mi experiencia con otras niñas era suficiente para saber qué hacer, así que puse en marcha un plan que ya me había funcionado antes.
-juguemos a las escondidas, les propuse, y ellos aceptaron.
Las reglas eran simples dos se escondían y el otro los buscaba y al primero que encontraba le tocaba buscar en la siguiente ronda.
Dejé pasar algunas rondas con normalidad, para que nadie sospechara y de paso me hice amigo de la niña, no me costó ganarme su confianza…así de inocentes son las nenas.
Cuando vi que ella ya me trataba como un amigo y que se divertía conmigo, empecé a darle ordenes, le decía donde esconderse y esas cosas.
No sé por qué, pero en los juegos los niños pequeños siempre obedecen a los más grandes y me convenía que ella me viera como líder.
Una vez que ella ya seguía todas mis indicaciones, había llegado la hora de pasar a la siguiente fase del plan, empecé a ordenarle que se escondiera conmigo y ella obedecía.
Así nos metíamos a un ropero, nos encerrábamos en un cuarto, nos metíamos detrás de algún mueble, etc.
No era accidente que todos los lugares en los que nos teníamos que esconder, eran pequeños y entonces teníamos que quedar muy pegados el uno al otro.
Al principio solo me pegaba a ella sin hacer nada, pero pronto mis manos quedaban por «descuido » sobre sus nalguitas, que descubrí estaban bien firmes, levantadas y duritas.
Mientras palmeaba su hermoso culo, yo le hacía la plática para distraerla y funcionaba muy bien, la nena no parecía darse cuenta del manoseo que le estaba dando.
Yo estaba más que feliz, mi plan había funcionado muy bien y estaba disfrutando mucho de manosear el culito de esa hermosa nena.
Cada vez que me tocaba a mi buscar, a propósito buscaba solo a mi hermano, para que en el siguiente turno me pudiera volver a esconder junto a la niña. Llegó a pasar que a veces por accidente la encontraba a ella, pero ninguno de los 2 decía nada, solo nos sonreíamos con complicidad y yo seguía buscando, fingiendo que no la había visto, hasta que daba con mi hermano.
Como ya dije, no era la primera vez que yo «jugaba» así, pero la complicidad y silencio de ésta niña me estaba volviendo loco, los manoseos eran cada vez más descarados, llegamos a un punto en el que metidos en un ropero, la abracé directamente de las nalgas, apretándolas con fuerza y mientras que mi verga, ya fuera de los pantalones, se restregaba contra su vientre.
Ella no decía una palabra, solo recargo su carita contra mi cuello y de dejo hacer.
Para el siguiente turno me puse detrás de ella y le bajé un poco el pantalón, lo suficiente para ver el nacimiento de la raya de sus nalgas y ahí le puse la caliente cabeza de mi verga, donde se la estuve tallando hasta que mi hermano nos encontró.
Y no solo eso, cuando le ordene que cuando fuera su turno de buscar fuera directamente a buscar a mi hermano, me obedeció, era claro que ella ya sabía que las escondidas eran una excusa para poder sobarla. Y estaba bien de acuerdo con ello.
Nunca había llegado tan lejos con ninguna niña, siempre pasaba que cuando se daban cuenta que yo solo las quería tocar, se incomodaban y trataban de alejarse de mí o directamente renunciaban al juego. Pero no esta niña, esta niña estaba disfrutando de todo esto.
Así que decidí ir un paso más lejos, prepare bien el siguiente escondite, para tener más tiempo a solas con ella, le indique que nos metiéramos a un cuarto al que no habíamos entrado, puse seguro a la puerta y nos escondimos debajo de una cama.
Tendidos en el suelo en posición fetal, con ella dándome la espalda, me pegué bien a ella, abrazándola por la cadera y le pegué la verga a las nalguitas y así nos quedamos un rato.
Yo sabía que mi hermano no nos encontraría pero decidí fingir un poco, tras esperar algunos minutos, decidí actuar.
-Oye, le dije, que te parece si en lo que nos encuentran jugamos a otra cosa
-¿a qué? Me pregunto susurrando.
-Es que tengo una amiga que cuando jugamos a las escondidas, nos escondemos juntos y mientras esperamos a que nos encuentren me deja sobarla así…Mientras le decía eso mi mano con decisión se metió entre sus piernas y le acaricio la conchita por sobre el pantalón- pero bajo la ropa ¿Quieres intentarlo?
Ella no protesto ante esa caricia, de hecho separo un poco las piernas mientras me decía una frase que nunca olvidare:
-Sí, está bien, ya he jugado a eso…
Yo estaba tan caliente que no preste atención a sus palabras, mis manos temblorosas por la excitación y los nervios, desabrocharon sus pantalones, bajaron su cierre y así sin movernos mi mano entro bajo sus ropas y tocaron su rica conchita de niña de solo 8 años.
Fue un momento sublime, recuerdo que su tierna vagina me pareció la cosa más suave que hubiera tocado en mi vida, todavía hoy no olvido lo rico que se sentía esa rajita en mis dedos.
La estuve acariciando varios minutos, ninguno de los 2 hablábamos, solo lo disfrutábamos, me hubiera encantado estar así mucho tiempo, pero yo bien sabía que esto era un juego peligroso y que debía tener mucho cuidado de que los adultos se enteraran.
Así que tras unos 10 minutos le dije que saliéramos a buscar a mi hermano. Cuando lo encontramos él estaba muy frustrado, así que para calmarlo le dije que ahora me tocaba buscar a mí.
Ambos salieron corriendo a esconderse, pero pude notar que la niña estaba visiblemente colorada de la cara, debido a las caricias que le había dado a su vagina.
Decidí que a mi hermano no le tocara buscar por algunos turnos, para que quisiera seguir buscando, se lo dije a la niña y ella estuvo de acuerdo.
Así que nos “encontrábamos” solo a nosotros 2 durante un rato. Pero finalmente ya no pude aguantar más y cuando mi hermano empezaba a contar, pues era su turno de buscar, le ordene a la niña que me esperara en uno de los baños del tercer nivel de la casa y la deje adelantarse.
Nunca olvidare la hermosa visión que tuve cuando entre a l baño, la nena me miraba con unos ojos expectantes y respiraba con pesadez, casi jadeando, era muy obvio que estaba muy excitada. Y no solo eso, además ya tenía el pantalón abierto, era una hermosura de solo 8 años esperando a que le acariciaran la conchita.
Me arrodille frente a ella y sin palabras tire de sus pantalones, ella no dijo nada pero me ayudo a que su prenda bajara hasta sus rodillas con todo y sus braguitas, al tiempo que separaba un poco las piernitas.
Ante mi estaba una hermosa nenita de 8 años, exponiéndome su hermosa almeja, tierna y bien depilada (aunque quien sabe si virgen)
Era la primera vagina que veía en vivo y me pareció el espectáculo más maravilloso de mi vida, la explore unos segundos con las manos, abriéndola para ver su muy sonrosado interior, el aroma de esa rica vagina me llego de golpe y me pareció embriagador.
Ella se dejaba hacer, de pie, sin moverse un milímetro, solo soltando cortitos gemidos.
Yo me hubiera podido dedicar a admirar esa conchita por horas, pero no había mucho tiempo y aun había muchas cosas que quería hacerle a esta nenita.
Aspire su hermoso perfume y sin más me lance a chupar su conchita, esta vez ella empezó a gemir un poco más alto, mientras trataba de abrir más las piernitas para que mi lengua alcanzara toda su hermosa conchita.
El sabor de sus juguitos era delicioso, yo ya había mamado varias vergas, pero nunca una vagina y esto me estaba gustando más en realidad.
Estuve mamando un par de minutos, cuando escuche que mi hermano entraba al cuarto, así que rápidamente salí del baño para que me encontrara y no se asomara al baño.
-Me toca contar dije y desde la puerta del baño vi a la niña sonriéndome con cara de putita cachonda.
Otra ronda más del juego y de nuevo le toco a mi hermano buscarnos y de nuevo le ordene a la niña que se metiera al mismo baño. Pero esta vez cuando entre, fue que al fin empecé a darme cuenta de que esa niña ya tenía experiencia, pues ahora ella sola se había bajado el pantalón hasta las rodillas y se había puesto en cuatro sobre el suelo del baño, parando sus ricas nalguitas,
Pero cuando la vi así, lo último que se me paso por la cabeza fue preguntarle nada, Solo tuve cabeza para meter la cara entre sus nalgas y volver a mamar concha y un poco de culo mientras ella gemía y se contoneaba en el suelo.
No sé por qué, pero en esa ocasión mi hermano tardo más en encontrarnos y yo aproveche para sacarme la verga y así como ella estaba se la empecé a pasar de arriba abajo por la raya de sus nalgas, estaba tan excitado que no tarde ni 10 segundos en bañárselas de leche. En ese momento escuchamos a mi hermano acercarse así que ella se tuvo que acomodar las ropas dejando todo mi semen en sus nalgas.
Pero aunque yo ya me había venido, ninguno de los 2 queríamos dejar de jugar a esto tan rico.
El juego de las escondidas continuo por ese camino un rato, ahora ella y yo nos metíamos a ese baño donde yo no me cansaba de mamarle la conchita y ella gozaba como buena putita con mi lengua.
No voy a mentir diciendo que la hice venir como loca y esas cosas, la verdad no sé si tuvo algún orgasmo, pero de que lo disfrutaba no hay discusión.
Yo sabía perfectamente que tratar de cogerse a una niña tan pequeña podia ser un problema, los adultos podían darse cuenta y me metería en problemas, pero esta oportunidad era tan perfecta que decidí que esta niña debía ser cogida por mí.
Tuve que hacer un nuevo plan, con el juego de las escondidas no se podría, así que convencí a mi hermano de que se volviera a sentar en la computadora a jugar y me lleve a la niña de nuevo al baño, sabiendo que esta vez mi hermano no nos interrumpiría
Y es aquí cuando esa pequeña de verdad me voló la cabeza.
Cuando nos metimos al baño le ordene que se quitara los pantalones y se sentara en el inodoro, cuando lo hizo me pare frente a ella y sin que le tuviera que decir nada, ella solita me ayudo a quitar los pantalones con cara de desesperada, era claro que ya quería jugar con mi verga.
En cuento la tuvo de frente sin decir palabra alguna la empezó a mamar
Yo estaba muy admirado, esa pequeña estaba chupando mi verga como experta, no le cabía entera a la boca, pero sin problemas se comía la mitad, metiéndola y sacándola de su dulce boquita.
No era mi primer mamada, como ya dije algunos niños me lo habían hecho, pero que esta vez fuera una niña lo volvía todo más morboso y además lo hacía bastante bien., tanto así que me hiso acabar en pocos minutos y la muy putita se tragó la leche, mientras que yo trataba de callar los gritos de placer.
Mientras me recuperaba de la venida ella me veía divertida y cachonda.
mi verga se puso dura de inmediato, por lo joven y caliente que era y por qué esa era la situación más caliente de toda mi joven vida, acababa de tener mis primeras experiencias orales con una niña de solo 8 años y a la cual apenas había conocido un par de horas antes.
Era hora del plato principal, ya tenía claro que esa niña tenía experiencia, pero quería saber que tanta.
Le ordene que de nuevo se pusiera en 4 en el suelo y ella lo hizo sin rechistar, como buena putita.
Me acomode detrás de ella y le puse mi verga en la vagina, esperaba que ella protestara, pero no, solo se quedó quietecita expectante, ahí supe que esa niña seguramente ya le habían dado verga.
Por la emoción empuje mal mis caderas y mi verga se movió de su vagina, para quedar apuntando a su culo.
Y de nuevo la niña, dando muestras de experiencia y dejándome boqui abierto, tomo mi verga para quitarla de su ano mientras me decía otra frase que retumba en mi mente hasta el día de hoy:
“por ahí no que duele”
Lamentablemente en el momento que nos acomodábamos para penetrarla, empezamos a escuchar los gritos de nuestros padres diciendo que ya era hora de irnos.
Ella se acomodó las ropas y se puso de pie, pero al ver que yo seguía con la verga parada y los pantalones abajo, al engullo rápidamente mientras sonreía y me hizo acabar una última vez con la boca ayudada por las manos, de nuevo no dure ni medio minuto.
Tras tomar su segunda ración de leche me sonrió y salió corriendo con sus padres.
Yo estaba muy confundido, un poco frustrado por no haberla cogido, pero la verdad que muy feliz.
Por una rara coincidencia mi familia y la suya subieron al mismo auto, recuerdo que ella iba sentada sobre su madre en el asiento del copiloto y yo junto a mis padres en el asiento trasero. Solo los adultos hablaban.
-¿y ustedes que estuvieron haciendo? Le pregunto la madre a la niña.
Yo en ese momento sentí un hueco en el estómago de miedo, por si ella decía algo
-Nada mami, solo jugamos a las escondidas, dijo la nena viéndome a los ojos y sonriéndome con picardía y complicidad.
Nunca olvidare los sucesos de esa maravillosa tarde en compañía de esa nena y de todos los placeres que me dio en un solo rato. Siempre he pensado que fui muy afortunado y en que fácil es el mundo de los niños, en el que 2 desconocidos se pueden volver muy amigos en una tarde…o como en este caso hasta amantes.
Nunca la volví a ver, ni a saber de ella, como dije ni siquiera recuerdo su nombre, solo me queda su hermoso recuerdo y varias preguntas que no tendrán respuesta ¿cómo es que ella ya tenía toda esa experiencia en el sexo?
Además siempre que recuerdo esa aventura, me pregunto si tantos años después, ella recuerde a ese niño más grande que ella con el que jugo a las escondidas una tarde en una fiesta de los compañeros de trabajo de su papa…nunca lo sabremos.
Sirango, si ves esto contactame
increible relato, una belleza!
Que rica experiencia con esa nanita lastima que solo fue una vez
Hi