ALICIA Y SUS AMIGOS 16
SOY VIOLETA.
Hola a todos, soy Violeta, la menor de las hermanas Flores, como ya sabréis por el anterior capitulo, mis hermanas ya estaban trabajando de putas en la casa de sor Antonia.
Aun me faltaban unos meses para cumplir los ocho años y a pesar de mi corta edad no podía permitir que mis hermanas mayores de diez y doce años llevaran todo el peso de sacar adelante nuestra casa y nuestra forma de vida.
Fui a hablar con Sor Antonia convencida de que no me dejaría ni tan siquiera entrar en la casa. Tengo que decir que a diferencia de mis hermanas yo soy rubia y de ojos celestes, pesaría mas o menos cuarenta kilos y no media mas de un metro treinta, muy infantil, jugaba con muñecas, aunque últimamente jugaba a que las muñecas eran putas. Por otra parte os diré que me había aficionado junto a mis hermanas a ver porno de todo tipo, alguna cosas como por ejemplo las penetraciones anales me gustaba mucho aunque me parecía imposible que esas pollas tan grandes cupiesen por ahí, también me entusiasmaba las mamadas, sobre todo cuando la chica habría la boca llena de semen, y los bukakkes, en el que la chica rodeadas de hombres eyaculaban sobre ellas.
Después de hablar con Sor Antonia y de llevarme la sorpresa de que me dijo que me buscaría algún cliente, pensé que eso no pasaría nunca, me equivoque, sobre todo porque le puse un precio alto a mi virginidad, a la anal también, aunque no se si se le puede llamar virginidad a la primera ves que te la meten por detrás, la cantidad la fije en cinco mil euros, mis hermanas cobraron por ello tres mil, incluso mis hermanas me dijeron que nadie pagaría eso por follarse a una niña de casi ocho años.
Solo pasaron dos días y Sor Antonia me llamo y me dijo que el próximo sábado a las once de la mañana tenia un cliente dispuesto a pagar por mi virginidad y que viniese duchada y bien guapa.
Estaba muy nerviosa ese día, ni había podido dormir bien, pero estaba decidida, así que para allá me fui acompañada de mis hermanas que también tenia algún cliente ese día, ya como estaban mas que desvirgadas cobraban mil euros el polvo, eso por ser menores, las mayores que están en la casa de al lado cobran cien el polvo y doscientos si es anal.
Me fui a la habitación que me dijo Sor Antonia y unos minutos después llego ella con un hombre de unos cincuenta años, estaba echa un flan, es muy alto y sobre todo muy velludo, tiene pelos por todo el cuerpo y se llama Pedro, eso si es muy cariñoso y muy delicado conmigo, y por lo que me contaron con todas las chicas, un cliente habitual de la casa.
Lo primero que hizo fue ir al baño y desnudarse, salió con una toalla alrededor de la cintura y ya cuando vi el bulto me asuste mucho, me puse aun mas nerviosa de lo que estaba.
Se sentó junto a mi en el borde la cama y me dijo si me podía desnudar, asentí con la cabeza, me quito primero los zapatos y los calcetines, luego me desabotono la rebeca que llevaba y luego la camiseta, siguió y me quito la falda vaquera, cuando puso la mano en mi bragas para quitármelas me agarre a ellas con las dos manos, entonces me dijo que si no podía que se iría sin mas, que no me pensaba hacer daño ni a violarme, que si consiento pues bien y sino pues nada, eso me tranquilizo un poco, quite las manos de mi bragas y me las quito, me tumbe en la cama con las manos tapando mi chochito, pidió permiso para besarme y empezó por mis labios, siguió por mi pecho, diría tetas pero aun no habían salido, se fue al vientre y el aparto mis manos de mi sexo, se puso entre mis piernas y lamio mi chochito con avidez, me resulto muy agradable y sosegado todo, aunque no dejaba de pensar en el bulto tan grande que se escondía bajo la toalla, después de un buen rato se puso en pie y me dijo que me pusiera de rodillas, allí estaba yo frente a el y dejo caer la toalla.
Es enorme, o eso me parecía, le sobrepasaba por encima del ombligo y muy gorda, no me cabria de ninguna manera por ningún sitio, me pidió que se la chupara, abrí mi boca y empecé a hacerlo, pensando en las pelis porno que había visto, pues imite un poco el asunto, me estaba gustando mucho y de pronto me dice «para que me voy a correr», no entendí nada, precisamente ahora, pensé que se iba al parque de enfrente a correr o que se iba a dar una carrera por la habitación, luego ya me di cuenta que no era eso lo que quería decir, estaba muy verde en esto del puterio.
Me cogió por las corvas, o sea la parte de atrás de las rodillas y me alzo, de tal manera que mi espalda estaba pegada a su pecho y así dio unos pasos y me puso frente al espejo del armario, lo veía a el perfectamente, su polla gigante justo al lado de mi chochito, solo acerté a decir no me va a caber, me arrimo un poco a su polla y el glande desapareció dentro de mi en un instante, me dolía un poco, me volvió a insistir que que si no podía lo dejaba, le dije que siguiera, entro otro poco, y me levantaba y bajaba a su antojo, estaba sintiendo una cosa extraña en mi vientre, sabia lo que era, ya me había masturbado muchas veces, era agradable aunque extraño, nunca lo había sentido así, una mezcla entre dolor y placer, así que le dije «metela», y se deslizo dentro de mi, la pude ver desaparecer dentro de mi esa polla, me estaba gustando mucho, sobre todo por la visión que tenia de mi chochito penetrado, primero un brazo y luego el otro soltó mis piernas y me sujeto por el pecho, empezó a culear y a entrar y salir hasta que esta vez si dijo me voy a correr y se corrío, yo tenia una sensación de placer muy grande aunque no llegue al orgasmo, me pregunto y le dije que había gustado mucho pero que no había llegado a tener un orgasmo.
Fui al baño a asearme y tenia un poco de sangre, me había desvirgado totalmente, me fui a la cama y allí me quede hasta que volvió el del baño, eso si me tape con la sabana hasta el cuello, volvió y se santo a charlar un rato conmigo, hasta que dijo quiero repetir, me quito la sabana y apoyándose sobre sus brazos se puso encima de mi, guio su polla hasta mi chochito y me volvió a penetrar, volvió esa sensación de dolor y placer y fui escalando peldaños hasta que tuve un orgasmo muy intenso, en ese mismo momento el eyaculo dentro de mi, me puse muy contenta. Después de pasar nuevamente por el baño volví a la cama y me pidió que me pusiera boca abajo, me toco el culo un buen ratito y abrió mis nalgas, lamio mi ojete y di un respingo, que sensibilidad tenia ahí, no lo sabia.
Me ofreció otros cinco mil por mi primer anal, aunque le deje claro que por mi culito no iba a caber semejante polla, se rio, y me dijo que me lo haría tan bien que no me dolería nada. Quedamos para el próximo sábado a las once de la mañana y se marcho, cuando vi la hora eran cerca de las cinco de la tarde, había estado en montón de horas con el. Subió Sor Antonia y mis hermanas y les conté la experiencia, el lunes a primera hora pasamos por el banco e ingresamos el dinero, ya se debía algo menos.
Paso la semana volando y yo me dedique a ver pelis porno de sexo anal y de hablar con mis hermanas que tal le fue la primera vez.
Cuando vino me alegre de verlo, aunque tenia mi temor.
Me dijo que pusiera boca abajo y primero lamio mi ojete, me iba diciendo cada cosa que iba a hacer, me puso lubricante y me masajeo el ano, daba respingos a cada momento, me gustaba un montón, me metió primero el pulgar, no me dolió nada, luego me metió un dedo y luego dos a la vez, tienes un buen ojete me dijo, cogió un dildo que consistía en una serie de esferas de mas pequeña a la ultima que era muy gorda, la mes pequeña tendría un centímetro y la mas grande unos seis o siete, muy grande me parecía, pero no me dolía nada y me lo estaba pasando bien. Me lubrico de nuevo mi ojete y metió un poco, volví dar un respingo, y lo metía y lo sacaba, notaba cada vez que entraba el siguiente mas grande, la sensación que tenia por todo el cuerpo iba en aumento, el seguía sacando y metiendo y yo sin saber porque de forma instintiva comencé a mover mis caderas arriba y abajo y a empujar para que cada vez entrase una bola mas, no me di cuenta hasta que me dijo, te lo has metido todo entero, eran cerca de treinta centímetros en total, empecé a temblar y se me puso la carne de gallina, aprete mis nalgas todo de lo que fui capaz y tuve un orgasmo inmenso, la primera vez que tenia un orgasmo anal, me saco el dildo con delicadeza y apoyándose sobre sus brazos puso su polla en mi ano que ya estaba dilatado y me la metió entera, no lo pude remediar tuve otro dos orgasmos mientras el me penetraba y hasta que se corrío y eyaculo dentro de mi, estaba exhausta.
Después de pasar por el baño los dos me volví a la cama, el seguía en la ducha, me toque el ojete y estaba abierto, muy suave y placentero, me gusto mucho tenerlo así, cada vez que pasaba mis dedos por ahí daba un respingo, me estaba haciendo una paja anal, cuando me di cuenta el estaba mirándome y tocándose la polla, no se como fui capaz decir eso pero lo hice, «fóllame otra vez» le dije, se puso encima y me penetro con suavidad, esta vez tuve varios orgasmos cuatro o cinco, perdí la cuenta, el estaba encantado.
Quedamos para el sábado siguiente
ya os contare


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