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Fantasías / Parodias, Heterosexual

Amor de verano con una nena

Mi primera vez no fue con una chica de mi edad, fue con una 10 años menor.
Esta es la historia que marcó mi vida sexual o toda mi vida. Todo empezó cuando estaba terminando la secundaria. A esa edad todavía era virgen y era un estigma para mí serlo y peor aún nunca haber tenido novia.

No solo era soportar las cargadas de mis amigos sino las reiteradas consultas al respecto de mi mamá y mis tíos. Hasta llegaron preguntarme si yo era gay. Para colmo mamá me mandó a una secundaria de orientación técnica y en ese momento iban pocas chicas, y las pocas que había ya estaban «ocupadas» o no me daban bola ni yo las encaraba.

En aquel entonces el levante se hacía en un boliche o por redes sociales, pero nada de eso era efectivo para mí. Y no porque yo fuera feo, sino que era muy tímido. Algunas chicas me hablaban y hasta coqueteaban pero en ese momento no me daba cuenta o no sabía qué decirles.

Con la única «chica» que tenía contacto y podía hablar sin vergüenza era con Brisa, la ahijada de mi mamá, hija de su amiga y vecina.
Brisa era una nena hermosa, en ese momento tenía 6 añitos. Era blanquita de cabello castaño y largo, piernas gruesas como su mamá, bastante alta para su edad, era la más alta de sus compañeritas. Su altura contrastaba con su personalidad tranquila e inocente. Era muy tranquila y bien portada aunque conmigo se soltaba más; era más traviesa porque la conozco desde que nació y era como el hermano mayor y ella como la hermanita que nunca tuve. Pasábamos mucho tiempo juntos al no tener hermanos ni papás y nuestras mamás trabajan mucho. Siempre nos hicimos compañía.

Nuestra relación empezó a cambiar a finales de noviembre de ese año. Yo salía casi todos los fines de semana y volvía al otro día, casi siempre borracho y fumado. Brisa venía todos los sábados y domingos a la mañana porque su mamá trabajaba y ella se quedaba en casa con mamá y conmigo.
Un finde de esos volví al amanecer alcoholizado, hacía un calor terrible. Fui directo a acostarme, en boxer, me hice una paja y me dormí.

Pasaron unas horas y sentí que me sacudían.
-Ey… Luqui.. despertate… Tu mamá dice que bajes a comer.

-Bueno….ahí bajo- le dije bostezando y refriegandome los ojos, mientras noto que ella me mira el bulto porque me habré destapado.

-Qué tenés ahí? – pregunta señalando con el dedo.
-Nada… Mi cosa… -le dije tapándome.
-Y por qué está así? preguntó mordiéndose el pulgar. Se refería a la terrible erección matutina que tenía.
-Eeemm… No sé… Porque tengo ganas de hacer pis, Bri. Ahora andá con mi mamá que me tengo que vestir.
-Bueno! Me dijo con su sonrisa de nena a que le faltaban los dos dientes delanteros de leche.
No le dí mucha bola al asunto en ese momento… no me atraían las nenas, ni se me había cruzado algo así por la cabeza.

Al siguiente finde se volvió a repetir. Era la mañana del sábado, me acosté de madrugada y cuando voy despertando me doy cuenta que Brisa tenía su manito sobre mi pija dura cubierta por el boxer. La tocaba y le daba unos apretoncitos leves, como explorando su tamaño, que se sentía muy rico. Era la primera vez que alguien me tocaba la pija. Sabía que estaba mal pero el placer me impedía detenerla.

Cuando voy abriendo los ojos me dice:
-Ey… Despertate… Vamos a desayunar…

Y ahí la vi como nunca la había visto… con su cabello castaño largo y lacio hasta la cintura, peinado con una raya al medio. Su carita tierna con esa expresión de serenidad que siempre tenia. Sus labios rosaditos, su vestido floreado que dejaba ver esas hermosas piernas blancas voluminosas. La conocía desde que nació y nunca había apreciado así su belleza. Era hermosa.

-Bueno, me levanto… pero me das un abrazo?

Brisa asintió con la cabeza. Me paré frente suyo y ella miró mi erección. Nos abrazamos y sentí una sensación desconocida, cariño, deseo, amor. La suavidad de su piel y su perfume de nena hicieron que la pija se me ponga más dura, algo que estoy seguro que sintió sobre su pancita porque la tenía bien pegada a mí.
Acaricié su pelo suave, le di un besito en la frente y la miré a los ojos, nos miramos. Ahí me dí cuenta no sólo me parecía linda, sino que me gustaba, me gustaba como como una chica.

Podía ver en ella una mirada expectante; tal vez por la situación, que estábamos muy cerca, que sentía mi pija y que yo la miraba con deseo. Deseaba poder besar esa boquita pero a la vez tenía miedo que no me correspondiera. De consuelo le di un besito en la comisura de los labios y le dije que bajara así me vestía.

Ese día me quedé en casa y estuve todo el día embobado con Brisa. Ayudé a mamá y ella con la comida, escuchaba su vocesita dulce y la veía caminar. Mi percepción hacia ella había cambiado, no solo la miraba con ternura sino también con deseo. La hacía jugar con tal de estar con ella. Aunque en ese momento no era conciente pero hoy puedo decir que ese día me estaba enamorando de ella.

En un momento me pide ayuda para ponerse un delantal de cocina, ella inclinada con la cola para afuera sobre la mesa. Estaba haciendo unas galletitas, parada sobre un banquito que usaba mi vieja para llegar a la alacena. Pude ver cómo se le marcaba la bombacha a través del vestido. 🤤
Aprovechando que mamá no estaba cerca, le puse el delantal lo más lento posible, pegando mi verga contra su culito. Estuve dándole unos empujones leves, sentí sus glúteos, firmes pero suaves a la vez mientras me demoraba en atarle la cintura. Ella, reclinada sobre la mesa gira la cabeza sobre su hombro y me pregunta:

-Tenes ganas de hacer pis?
-No, por qué?
-Porque siento tu cosa dura.
-Uy perdón, es que se me pone así cuando una chica me gusta- le dije sonriendo y me separé de ella.
Ahí estaba yo, un pibe que era tímido con las chicas de su edad, coqueteando con una nena. La vi sonreír y fue suficiente, me di la vuelta y me fuí. Se la dejé picando.

Al día siguiente me desperté algo decepcionado, Brisa no vino a despertarme. Ya se me había hecho un hábito que ella sea la que me de los buenos días, ver su carita linda, sentir su perfume infantil que me daba ternura, escuchar su voz dulce. Era un comienzo ideal, pero mamá se la había llevado al súper.

Cuando volvieron me alegré tanto que bajé las cosas del súper y les preparé el desayuno. Después de comer mamá se fue a dormir la siesta y Brisa me pidió que le ponga la película de Cars que mamá le acababa de comprar en DVD. Yo sólo quería estar con ella así que rechacé la invitación de mis amigos para a jugar al fútbol y me senté en el sillón. Brisa en lugar de sentarse al lado de sentó entre mis piernas, apoyando su colita contra mi entrepierna. No quería creer que lo hiciera con mala intención pero a mí pija no le importó y se puso dura al toque. Creo que ella lo sintió porque se movía mucho. Puse una mano en su pierna y fui acercandola minuto a minuto hacia su vagina con la esperanza de que no dijera nada. Mis dedos llegaron hacer contacto con su bombachita, el corazón me latía mil y la pija la tenía al palo entre sus dos nalgas. Sentí con mis yemas el calor y la textura gomosa de su vulva a través de la bombacha, y la vez como el líquido preseminal mojaba mi boxer. Cuando me atreví a poner el dedo mayor en su rayita escucho que mamá sale de su pieza. Obviamente retiré la mano pero no quise sacar a Brisa porque un movimiento brusco sería muy sospechoso.

-Que hacés ahí sentada Bri? Sentate al lado de Lucas, no arriba- dijo mi vieja sin darle tiempo a responder.
-Qué tiene? A mí no me molesta, la defendí haciéndome el despreocupado.
Brisa obedeció a mamá y se sentó a mi lado. Yo puse la mejor cara de poker que pude y rogaba que mi vieja no notara que tenía una erección terrible, por las dudas ni la miré a los ojos. Se quedó parada un rato ahí como pensando y se fue.

Más tarde cuando Brisa se fué pensé que mi vieja me iba a cagar a pedos o algo así pero lo único que dijo fue un comentario en la cena.
-Brisa te quiere mucho. Le dijo a la mamá que ojalá vos vivieras con ellas.
-Jaja, qué tierna… Igual viven acá al lado.

La primera vez que hicimos el amor no lo voy a olvidar jamás. Los días pasaron y ya casi terminaban las clases.
Era un viernes, nuestras mamás estaban trabajando. Yo no fui a la escuela porque esas materias ya las había aprobado. Era la tardecita, hacía como 34°C, estaba pesadisimo y con algunas nubes densas. Me estaba fumando un porrito en mi pieza y por la ventana veo a Brisa en su patio jugando con muñecas bajó el sol.

-Hola Brisa, estás sola? le pregunté.
-Si… Mamá está trabajando… Puedo ir a tu casa con vos?
-Si, dale… Ponete una maya y nos metemos a la pile que hacer un re calor.

Vino con la maya en la mano y la mandé a cambiarse.
Cuando la ví salir quedé impactado: tenía una maya enterisa de color rojo, idénticas a las de Baywatch. Era la misma maya que usaba el año pasado, pero ella había crecido mucho (ya dije que era alta para su edad) por lo que le quedaba muy ajustada.
Podía ver cómo resaltaba su monte de Venus, prominente, carnoso. Se le marcaba la rajita en la maya como si se la estuviera comiendo. Cuando se dió vuelta pude ver que los cachetes de su cola también se comían parte de la maya, no los llegaba a cubrir como debería, y se veía muy sexy. Tuve una erección instantánea.

Nos metimos a la pile y yo ya no pensaba con la cabeza pensaba con la chota. Me puse a jugar con ella y buscaba cualquier excusa para tocarla toda, sobre todo su cola y su vagina, pero siempre teniendo cuidado de no ser brusco.

En un de los juegos ella se sube arriba mío y se pone a dar saltitos y frotarse sobre mi pene. Eso me volvió más loco. Después se subió a mi espalda y me pidió que la lleve como si fuera su delfín. Yo me sumergí y pasé una mano hacia mi espalda y tocaba su rajita, pero ya sin ningún tipo de cuidado. La frotaba y la apretaba con la yema de los dedos.

Se levantó un viento fresco que trajo algunas gotas. Al escuchar el primer trueno Brisa se asustó y me abrazó.
– Salimos? Me preguntó
– Dale, ya tengo hambre.

La cubrí con su toallon y la mandé a cambiarse, teníamos un bañito en el quincho.

– Me ayudas a cambiarme? – me descolocó con la pregunta.
– Qué… No te vestis solita todavía? -yo sabía que sí lo hacía, lo que me dió la pauta de que ella quería que yo la desvistiera. Si ya tenía la pija dura eso me la hizo poner más.
-Si, tonto… Pero está malla me aprieta mucho y no me sé secar bien.

Entramos al bañito; dejé la puerta entreabierta. Apenas entrabamos los dos, tenía un inodoro y un lavamanos. Brisa se quitó el toallon y lo apoyo en la tapa. Me miraba como esperando que iniciara. Estaba tratando de disimular los nervios, poner cara como si no pasara nada; pero tenía una nena de 6 años frente a mí esperando que la desnudara, no era algo normal.

Tragué saliva… y de la manera más cuidadosa y sensual que pude, le saqué una y después otra de las tiras que van sobre los hombros. Tiré de ambas hacia abajo dejando ver su pechito plano, sus pezones chiquitos y rosados. Su vientre infantil se veía infladito y suave como para usarlo del almohada.
Mi verga latía, el corazón me golpeaba el pecho.
Silencio. Ella me miraba, tenía menos vergüenza que yo. Me agaché y lentamente seguí bajando la malla hasta que llegué a su monte de Venus. Bajé un poco mas. Y ahí la vi: la más hermosa vagina de todo el mundo. Era prominente como noté cuando la ví con el traje de baño. Una cosa perfecta: color crema, esponjosa, brillante, sin pelitos, labios gordos y una rajita que se veía profunda. Una invitación a comérsela. Era la primer vagina que veía en la vida real… Y era mucho más linda que la de cualquier porno star! Pasaron años y esa imagen no se me borra más. Es sin lugar a dudas lo que me llevó a ser amante de las vaginas infantiles.
Quedé hipnotizado de rodillas mirando ese cuerpito perfecto.

– Ey… Estás bien?
– Si… es que sos hermosa Bri. Tenés un cuerpito re lindo.
Se avergonzó un poco y me dijo -Vos también sos lindo- bajando la mirada.
Escuchar eso me dió confianza y me arriesgué:
– Te quiero mucho, sabes?… -mientras acariciaba su pelo-
…Te puedo dar un beso?
Ella solo asintió con la cabeza. Me acerqué de a poco, ella estaba quietecita, había tensión.
Mis labios hicieron contacto con los suyos, todavía mojados. Fue un beso corto y tierno, apenas hizo ruido. No abrimos la boca ni nos mandamos lengua ni nada grosero, no hacía falta, para mí era lo más erótico del mundo.

La abracé unos segundos, acaricié su espalda y volví a besarla. Ella se animó un poquito esta vez y nuestros labios se intercalaron.
– Es lindo besarse- me dijo y me derritió.
– Si, más si es con alguien que te gusta.
– Me vas a secar?
– Si, perdón.

Empecé a secarla pero no podía pensar con claridad. Estaba muy enamorado y muy caliente. Recorría todo su cuerpito con la toalla, asegurándome de secar bien sus piernas, sus nalgas, su vientre. La hice sentarse en la tapa del inodoro y que separe las piernas así le sacaba la vagina.
Al ser la primera que veía, aproveché a examinarla, era como una flor hermosa, tanto los labios exteriores como su interior rosadito; y un pequeño y cerrado agujerito cerca de su periné. Era demasiado tentador.

– Te puedo dar más besos?
– Está bien.🫣
Recordé una escena de una película erótica que ví y me inspiré en eso.
Besé primero sus labios, luego sus cachetes.
Después besé su cuello, lo que provocó una risita.
La besé en el medio de su pecho; luego chupé sus pezoncitos rosaditos, lo que la hizo suspirar.
Besé su pancita y hasta su ombligo.
Le separé las piernitas, la miré a los ojos y paso seguido al fin besé su vagina. La besé por fuera y ella decía que le daba cosquillitas. Me dispuse a lamer su rajita, abriéndome poco a poco entre sus labios vaginales.
No sé si lo hacía bien por mi falta de experiencia pero traté de controlar la ansiedad y comérmela despacio pero ella no aguantó las sensaciones.

-Ay…ya está, ya está. 👐🏻
– No te gusta, Bri?
– Si, pero me da muchas cosquillas… me voy a hacer pipí.

No la quise forzar, y aunque yo quería más, podría haberme conformado con eso pero ella me dijo:
– Ahora te toca a vos cambiarte- señalando mi short mojado-
– Querés que me cambie acá, frente tuyo?
– Si tonto, vos ya me viste a mí… Sino no vale 🙎🏻‍♀️
– Bueno… Está bien… pero sácame vos el short entonces- la desafié.

Sin dar vueltas ella me bajó el short y yo me lo saqué, dejando a la vista mi pija ya durísima.
-Wow… Tu pito es re grande (en realidad solo eran unos 13cm pero estaba más parada y gorda que nunca)
– No es tan grande, pero a los varones nos crece cuando nos gusta alguien… y vos me gustas.
– Está caliente… Parece de goma -dijo tocándome la pija con las yemas de sus deditos sin siquiera pedirme permiso-
– Si querés podés darle besitos y lamerlo como yo te hice en tu chula.

Me dió tres besitos en el glande y luego empezó a lamerlo. La sensación era exquisita y la vista algo perfecto: una hermosa nenita de 6 años desnuda, recién bañada, lamiendome la pija.
– Uff Brisa, que rico.
– Te da cosquillas?
– Si, pero ricas… Chupala como un chupetín.

Si bien era su primera mamada y me raspaba un poco con sus dientitos, también era la primera vez que me la chupaban y para mí fue perfecto. No voy a mentir que quería agarrar su cabecita y llenarle la boca de leche como en los vídeos porno, pero no quería asustarla o que le diera asco.

Me di cuenta que ya habíamos llegado a un punto de no retorno entonces le pregunté si quería que vayamos a mi habitación. Se largó una tormenta así que nos apuramos. Le puse la toalla y agarré su bombachita y su vestido. Cuando entramos a mi habitación me sorprende con una pregunta:

– Vamos hacer el amor?
– QUÉ!? De dónde sacaste eso?
– De la tele… Siempre en las novelas que ve mamá cuando el hombre y la mujer se gustan; se besan…. y van a la pieza… y se sacan la ropa… Y después el hombre se acuesta arriba de la mujer y se besan más. Y a eso le dicen «Hacer el amor».
-Jajajaja bueno, es algo así. Sólo que para «hacer el amor» yo tengo que meter mi pito en tu chula, por eso se sacan la ropa.
– Ah… no ví eso en la tele… Pero me va entrar tu cosa? Vos sos más grande que yo.
– Si querés podemos intentar.

Nos sacamos las toallas y nos acostamos de costado. Miré la hora, todavía había tiempo. La besé en los labios, esta vez mejor que nuestro primer beso, fue más sensual. Miré la belleza desnuda que tenía frente a mí; su cuerpito perfecto, su cara angelical.

– Te amo Brisa- le dije por primera vez
– Yo también- me dijo algo tímida. Pero yo no necesitaba nada más

La acosté boca arriba y me subí sobre ella con cuidado de no pesar sobre ella. Separé sus piernas largas y gruesas, y me coloqué en medio. Lubrique un poco mi pija apunté a su conchita. Cuando mi glande hizo contacto con sus labios vaginales ambos nos estremecimos.
A Brisa se le erizó la piel y me miraba con una leve sonrisa serena. Yo estaba nervioso y ansioso pero tratando de disimular.

Fui punteandole la conchita intentando abrime paso, ella daba gemiditos que sumado al calor de sus labios vaginales me provocaban ganas de acabar. Tal vez no hacía falta penetrarla para que gozaremos los dos pero si ya había llegado hasta ahí lo iba hacer.

– Vamos a ver si entra, si linda?

Empujé mis caderas y sentí como mi pija entraba de a poco rompiendo su telita. Oficialmente ya había dejado de ser virgen y desvirgué a una nena. Cuando entró toda la cabeza paré. Brisa sacudía las manitos tratando de tolerar el dolor.

– Fuuu… Fuuu… 😖
– Te duele mucho Bri?
– Un poco. Me arde… pero me gusta.

Esperé un minuto a que su tierna vagina se adaptara a mi verga, acariciando su pelo y besando su frente mientras suspiraba. Cuando se relajó empujé, un poco más y ella gruñió y me clavó las uñas en mis brazos. Ya era mía.
Ya tenía la mitad de la pija adentro y su vagina había dilatado así que empecé a meterla y sacarla entrando siempre un poquito más. Al fin estábamos cogiendo.
Solo se escuchaba el ruido de la tormenta y sus gemidos.

– Mmmmm! Mmmm!
– Te gusta? Te gusta hacer el amor conmigo?
– Mmm! Si.
– A mi también… Es la primera vez que lo hago yo también- le confesé.
– Siento… todo tu pito caliente, Luqui… Mmm..
– Yo también siento tu chula calentita y suave. Re rica.

Se la empujé hasta el fondo y le entró toda. Miré al espejo del ropero y vi nuestro reflejo. Un adolescente cogiéndose a una hermosa nena de 6 años, era mejor que el porno. Brisa empezó a mover sus caderas instintivamente, le estaba encantando así que aumenté el ritmo y la profundidad.

– Um! Um! Um! Rico… Qué rico. 🥵
– Te gusta princesa? Podemos hacer el amor siempre que quieras.
Te gustaría ser mi novia?
– Umm… Si… Quiero… Ayyy…

Sellamos nuestro amor con un beso mientras seguíamos haciendo el amor. Ahora éramos novios, con 11 años de diferencia, pero nos queríamos.

Me apoyé un poco más sobre ella. Su cara quedaba a la altura de mis hombros. Brisa me abrazó mientras yo la cogía un poco más rápido, y unos segundos después, me apretó sus piernas y me clavó las uñas en la espalda. Las contracciones y los juguitos calientes de su orgasmo (en ese momento no lo sabía) estimularon mi eyaculación provocando que llene su útero de leche.

– Uyy nena, como apretás! Te voy a llenar de leche mi amor… 💦 Aaaah 💦💦 Aaaah 💦💦💦 que ricooo 💦💦
-Aaaay!

Ni en las mejores pajas acabé tanto, habrán sido como siete u ocho lechazos sin exagerar directos a su útero infantil.

La besé, ella estaba ruborizada y sudada tratando de recuperar el aliento igual que yo.

– Ay! Despacito, despacito- me dijo mientras se la iba sacando.

Vi salir mi semen y un poquito de sangre alrededor de su huequito, pero nada para asustarnos. La llevé al baño y nos duchamos juntos. La vesti y la peiné como si fuera mi hermanita.

– Mirá que si nuestras mamás o alguien se entera de lo que hicimos hoy, me matan.
– Ya sé tonto, no voy a decir nada. Mamá me dijo que soy muy chiquita para tener novio.

Le hice la merienda mientras veíamos Bob Esponja. Después se fue a su casa antes que nuestras mamás volvieran de trabajar.

Eso fue solo el comienzo de un verano que nos pasamos jugando y descubriendo el sexo juntos. Aprovechamos a pasar tiempo disfrutando antes que ella empezara la primaria y yo la universidad.

67 Lecturas/10 enero, 2026/0 Comentarios/por Sol y Pablo
Etiquetas: amigos, gay, hermanita, hermano, hermanos, hija, mayor, sexo
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