Aventuras en la comunidad III
Ahora toca el turno de Ximena quien quiere vivir lo mismo que Meli.
Luego de lo ocurrido con Meli, luego de ese par de días de auténtica satisfacción, Ximena entró en la ecuación. Algo que no tenía contemplado. Ella se había aparecido en la escuela por las tardes de vez en cuando para ir a jugar. Me había visto cerrar la escuela cuando estuve con Meli cogiendo. Pero nunca me pasó por la cabeza algo con ella.
Ximena es una niña de quinto grado, de 11 años que tiene cuerpo de niña de tercer grado. Es flaquita y plana prácticamente, morenita y con el asomo de un culo que podría formarse muy bien cuando ella llegue a una edad más grande. Desde fuera en su playera del uniforme, se alcanzaba anotar muy levemente que se empezaban a formar dos bultos en su pecho pero era algo muy pequeño. Sin embargo una niña tenía una personalidad y un encanto que me había hecho voltearla a ver algunas veces. Es una muy buena alumna, compitiendo siempre de estar entre las tres primeras de la clase. Desgraciadamente su situación en casa es muy desfavorecedora y es que sus papás son divorciados y su mamá no le presta la atención que requiere. Constantemente está buscando ese apoyo de un adulto o ese cariño y yo nunca lo había visto hasta que me comentó que Meli le había contado todo lo que habíamos hecho y que ella también quería.
Había pasado tres días en mi ciudad de origen ya que había habido un fin de semana largo por un día feriado así que decidí visitar a mi familia y amigos durante el fin de semana. Cuando regrese al pueblo donde está mi escuela lo hice el lunes por la tarde. Llegué a la comunidad y la anoté extremadamente callada y no se escuchaba ruido casi, me imaginé que la mayoría estarían descansando en casa o haciendo actividades en el campo aprovechando el día libre que habíamos tenido. Durante todo ese fin de semana no podía dejar de pensar en Meli y me sentía muy curioso con Ximena.
Llegué ese día en la tarde y me fui directo a la escuela a dejar mi maleta y descansar un poco de largo camino desde mi ciudad hasta la comunidad. Abrí la escuela y me metí a mi cuarto directamente. No me había percatado que había dejado el portón sin seguro a lo que a los 10 o 15 minutos de haber llegado tocaron a la puerta de mi cuarto y era Meli. Me dio un abrazo me saludó y me preguntó cómo me había ido el fin de semana lo que yo le dije que bien. Era imposible que nos viéramos como alumna y maestro así que la jale un poco del brazo y la metí al cuarto y nos dimos un beso largo. Me encanta besarla ya que se calienta muchísimo y empieza a mover y a usar su lengua mucho. Mientras nos besábamos agarró mi mano y la puso en su culo así que no lo dudé y lo apreté.
Nos dejamos de besar y me dijo que sí podía visitarme Ximena ese día por la tarde. Me dijo que ella había estado esperando todo el fin de semana que regresara. Meli le estuvo contando todo lo que hacíamos y todo lo que ella sintió. Ximena se sentía muy curiosa por sentir lo mismo. Yo le dije que sí pero le pregunté si no había problemas con su mamá a lo que ella me dijo que su mamá se había ido con una hermana de ella y que Ximena se había quedado en casa de ellos, algo que era habitual ya que las niñas son mejores amigas y tienen una muy buena relación con la familia de Meli.
Cuando le dije que sí a Meli, salió corriendo de la escuela y fue a buscarla. Yo me quedé en el cuarto un poco excitado y la verdad con muchas ganas de que llegara. Estaba sentado en el sofá del cuarto cuando escuché que tocaron a la puerta y era Ximena. Ahí estaba ella parada con un chongo sencillo, una playera y un short muy corto que déjame ver perfectamente sus piernas. La playera parecía que le quedaba corta y pequeña porque la traía muy pegada al cuerpo lo que confirmaba que sus muy pequeños pechos apenas estaban empezando a crecer. Meli venía atrás de ella y las dos se pasaron. Se sentaron enfrente de mí y Meli empezó a hablar.
-Profe, yo le platiqué todo lo que hemos hecho a Ximena. Ella es mi mejor amiga y siempre nos contamos todo-. Ximena solo se me quedaba viendo con una pequeña sonrisa. Puede notar que la niña estaba un poco emocionada. Meli continuó:
-Como yo le he contado todo ella también quiere sentir lo que yo sentí cuando usted y yo estuvimos juntos y no se preocupe yo le dije que esto tenía que ser un secreto y que si no decía nada lo íbamos a poder disfrutar.
Yo me sentía en el paraíso y por un momento volteé a ver a Ximena y le pregunté si ella estaba de acuerdo a lo que ella con una pequeña sonrisa dijo que sí.
-Profe, la verdad es que usted me gusta mucho desde que lo vi la primera vez y no sabía cómo está cerca de usted porque me gusta y como vi que Meli se acercaba mucho con usted estuvimos platicando y me contó todo lo que sí- me dijo Ximena. Yo le pregunté a ella si estaba dispuesta a guardar el secreto a lo que ella dijo que sí.
-Lo único es que el día de hoy no tengo mucho tiempo pero quiero empezar así como empezó usted con Meli. Dicho esto ella se levantó y se sentó a un lado de mí y me tomó de la mano a lo que Meli le dijo que me diera un beso. Antes de besarla la tomé de su mano y empecé a acariciarle la cara tratando de que fuera un momento inolvidable para ella y así fue. Me plantó un beso empezó a mover sus labios y se notaba que era muy inexperta. Movía torpemente los labios y no sabía cómo acomodarse pero poco a poco con el beso se fue normalizando y terminó moviendo sus labios y su lengua tal y como yo esperaba.
Meli nos veía y la vi con ganas de unirse a nosotros pero ella se quedó sentada enfrente. De un de repente se paró y cerró las ventanas y las cortinas. Acto seguido tomé a Ximena de la mano, la levanté y la senté en mi regazo con sus piernas abiertas y se besándola mientras con mis manos acariciaba sus piernas y ese pequeño culito que se estaba formando. Podía escucharla gemir un poco.
La separé de mis labios, la acosté en el sofá y empecé a quitarle la ropa. Pude comprobar que ya tenía todavía su pecho prácticamente plano con dos pequeños bultos en sus pezones que apenas se iban levantando pero que estaban duros. Le quité su short y su pequeño calzón y procedí después a quitarle sus zapatos y calcetas para dejarla completamente desnuda en mis hojas. Meli estaba parada a un lado viendo la escena como yo empezaba a acariciar y a besar el cuerpo de su mejor amiga. Después se sentó y se nos quedó bien pero pude notar cómo se tocaba por encima de la ropa.
Con Ximena ya desnuden el sofá empecé a tocarla y a lamer chupar cada rincón de su cuerpo. Se sentía tan suave y tan delicioso pasar mi lengua por su abdomen, su pecho y finalmente irme a su lampiña vagina. Mientras le chupaba los pezones, con mis dedos empezaba a tocar sus labios vaginales y excitarla y ella simplemente gemía con los ojos cerrados. Tengo que admitir que me hiciste demasiado ya que físicamente Meli y ella no se parecen y no es que sea algo para resaltar pero Ximena tiene un color de piel mucho más moreno que el de Meli y realmente se veía hermosa desnuda ahí en mi sofá.
Empecé a lamer su vagina y ella no paraba de respirar rápido y de gemir. Sus labios vaginales estaban estrechos y abrirlos un poco para meterme en lengua generó aún más placer en ella. Pude sentir el sabor de su vagina y como ella empezaba a mojarse rápidamente. Así estuve por unos 10 minutos.
Después me levanté, puse a Ximena en cuatro, y pegué su cara al sillón dejando su culo arriba con las piernas separadas. Quería probar no solamente su vagina sino también su ano. Ahí estaba ese culito moreno completamente listo para hacer comido. Mi lengua pasaba de su vagina a su alma y ella solamente gemía cada vez más fuerte. En un momento mientras tenía mi lengua en su culo puse mis dedo su vagina y se lo empecé a meter poco a poco. Al principio ella se incomodó y se quejó un poco pero Meli, que estaba sentada enfrente con sus dedos metidos en su calzón, estará la parte dolorosa pero que luego después iba a sentir rico.
Yo seguía chupando y pude notar como mi dedo ya entraba bastante bien en su vagina y al sacarlo pude ver como tenía un poco de sangre, sabía que la parte incómoda ya había pasado. La volví a acostar boca arriba y la empecé a besar nuevamente y ella estaba completamente excitada, estaba sudando y se veía que lo estaba disfrutando bastante bien. Yo seguí con mi dedo, dándole hasta que pude notar que tuvo un orgasmo ya que ahí en mi sillón ella se arqueó de espalda y lanzó un fuerte gemido.
Después de eso se sentó encima de mí y me empezó a besar y me dijo que me amaba. Meli por su parte también tuve un pequeño orgasmo y solamente se nos queda algo. La vi con ganas de unirse pero no lo hizo. Había pasado más o menos como unos 20 minutos o media hora cuando habíamos empezado y se empezaba a ocultar el sol. Le dije a Ximena:
-Ximena, has visto un pene?
Ella respondió que sí y me platicó que tenía un tío que solía masturbarse en frente de ella y que la niña ya sabía cómo era masturbar un pene. Inmediatamente me desabroché el pantalón y me bajé mi boxer y le dije enséñame.
Ella lo tomó sin dudar y empezó a mover lo de arriba abajo y ahí fue cuando Meli se unió. Le enseñó a Ximena cómo me lo tenía que chupar y ahí tenía a las dos entradas una lamiendo con su lengua la cabeza de mi pene y a Ximena siguiendo las indicaciones de su amiga. Ximena prometí en su boca hasta la cabeza y empezaba a mover su lengua y eso se sentía en la gloria. Meli mientras tanto me la mía en la parte de abajo y chupaba mis huevos.
Y así siguieron las dos hasta que finalmente les dije que ya me iba a venir y en cuanto alcanzó Ximena a quitarse, un chorro de semen salió expulsado hacia arriba cayéndome un poco a mí y un poco a las 2.
Ambas se rieron. Esa escena es algo que nunca jamás voy a olvidar: Meli con un chorro de semen en su cara riéndose y Ximena desnuda a un lado de ella en cada con un poco de semen a su pecho y riéndose con su amiga.
Las dos se levantaron y me dieron un beso cada una. Ximena se puso su ropa y me dijo que quería hacerlo bien tal y como lo hicimos Meli y yo, a lo que yo le dije que tuviera paciencia ya que el siguiente fin de semana no me iba a ir de la comunidad y si ella podría arreglar perderse un rato en la tarde del viernes con mucho gusto ahí la recibiría. Ella dijo que sí y Meli me dijo que me iba a ayudar. Me volvieron a dar otra beso se despidieron y se fueron.
Una semana larga tenía que esperar para poder tener a Ximena conmigo. Ese será un relato para más adelante.


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