Carito C-2
Como conocí a la Carito..
– Laura! – llamo mi jefe. Me subí la falda para que viera mis piernas y entré a la oficina.
– Diga don Cristian –
– Te dige que terminada tu practica podrías quedarte con el reemplazo, como hoy es tu último día de práctica, tienes que ir a la oficina de personal con Rubén para que termine en contrato por la practica y te haga el contrato por el reemplazo –
No podía estar más feliz, lo abracé y lo besé en la boca. Salí de la oficina y me fui a personal, con los nudillos toqué suavemente la puerta.
– Adelante! – escuché la voz de don Rubén.
– Buenos días don Rubén, don Cristian… –
– Si, lo sé, me dijo que te hiciera el contrato por el reemplazo – dijo buscando unos papeles en el escritorio.
– Firma aquí, es tu término de la practica. Normalmente entregamos un certificado con las recomendaciones, pero en tu caso eso no es necesario – entregándome el contrato de la práctica. Mientras se levantó y sacó de la impresora otras hojas, después de leerlas y revisarlas me las entregó.
– Toma, aquí tienes que firmar, son dos hojas – luego de firmar ordenó las hojas y las corchetes.
– Vamos, acompáñame – dijo saliendo de la oficina, lo seguí por los pasillos hasta la oficina de mi jefe.
– No está la secretaria, entra mañana a trabajar, ahora está la niña de la práctica – dijo muy serio.
– Don Cristian, permiso – dijo abriendo la puerta y entrando, lo seguí sin entender nada.
– Aquí le traigo el finiquito y el contrato – dijo entregándole una carpeta. Mi Jefe la abrió y la leyó, después leyó la otra y también la firmo entregándole la carpeta a don Rubén. Salimos de la oficina y me entregó el finiquito por la practica y el contrato a plazo fijo como secretaria por tres meses y se fue con la carpeta con las copias del contrato. No lo podía creer, el sueldo como secretaria era 5 veces el de la práctica, bueno era una práctica, pero nunca imaginé que una secretaria ganará tanto. Guardé el contrato en el cajón del escritorio y entré a la oficina sin avisar. Corrí y salté a sus brazos. En realidad no salté, como él estaba sentado, me senté en su falda y lo llené de besos, él se reía como yo movía la colita como una perrita en celo, porque en ese momento hubiera hecho cualquier cosa que me pidiera.
– Como ya terminaste tu práctica y firmaste el finiquito, ya te puedes ir, pasa a cobrar tu último sueldo de práctica y mañana comienzas como mi secretaria –
– No, no me voy a ir, cómo lo voy a dejar sólo? – le dije.
– Bueno, anda a cobrar tu sueldo – dijo. Fui a la oficina pagadora y me entregaron mi cheque, en realidad esa plata me alcanzaba para la locomoción del próximo mes y para comprar una u otra cosa. Llegué feliz a mi casa esa tarde.
– Mamá! – grité cuando entré.
– Qué pasa tanto grito – dijo mi mamá saliendo de la cocina secándose las manos.
– Terminé la práctica – le dije mirándola a los ojos.
– Y éso es bueno o malo? – preguntó.
– No es ni bueno ni malo, lo bueno es que me hicieron un contrato por tres meses que podrían ser seis, mientras la secretaria está con licencia –
– No entiendo nada –
– Mira, este es el contrato, mira aquí – le indiqué donde decía el sueldo.
– Vas a ganar más que tu padres? – preguntó con sus ojos muy abiertos, no podía creerlo.
– Si mamá y te voy a comprar cosidas que te van a gustar –
– Ahora? –
– No, a fin de mes, cuando me paguen –
– A qué bueno, tu padre va a estar feliz – dijo. Efectivamente fue así, cuando mi padre llegó, le conté y estaba feliz, hasta le cayeron sus lágrimas. Él llevaba más de 15 años trabajando en la empresa y no ganaba ni la mitad de mi sueldo. Al día siguiente comencé mi trabajo como secretaria, lo primero que hice es llevarle el cafe de la mañana, le di unos cuantos besos y le dije que estaba disponible para lo que mandara, quise decirte, lo que deseara, pero sonaría peor. Pero él ya sabía que podía contar conmigo, pero amaba a su esposa y no quería serme Infiel. Tres meses después me renovó el contrato, la secretaria dijo que no iba a volver porque se iba a dedicar a cuidar su bebé. Por lo que mi contrato pasó a ser indefinido. Poco después vino el aniversario de la empresa con una comida en un restaurante. Fui con él en su auto. La cena estuvo exquisita.
– Laura, te llevo a tu casa? – me preguntó.
– Si, me encantaría, la verdad es que no sé para dónde queda mi casa – era tarde, cerca de las once de la noche. Yo estaba feliz, con un par de copas de vino y el bajativo me vino el amor por él, mientras él conducía yo lo tocaba, lo acariciaba, noté su bulto, puse mu cabeza en su hombro y comencé a acariarlo.
– Esoera que voy conduciendo – dijo, bajé el cierre del pantalón, metí mi mano y lo saqué, era muy lindo, lo acaricié, lo moví de arriba a bajo, en un momento solté el cinturón de seguridad y metiendo mi cabeza entre su cuerpo y el volante, metí su miembro hasta mi garganta. Mientras se lo chupaba noté que bajó la velocidad, hasta que finalmente se detuvo. Pensé que habíamos llegado a mi casa, pero no, se había estacionado en una plaza.
– Me encantaría llevarte a un motel, pero no puedo y por varias razones – me dijo.
– No me importa no ir a un motel ahora, otro día será, sólo déjame dejarte satisfecho – miramos para todos lados, no había nadie y estaba algo oscuro, echó su asiento hacia atrás y bajó el respaldo, hice lo mismo y quedé con su miembro en mi cara, lo disfruté, lo gocé, él gemia y empujaba su miembro por mi garganta, finalmente comenzó con espasmos eyaculando en mi boca, yo tragué cada chorro uno por uno hasta la última gota. Se quedó quieto descansando. Saqué de mi cartera un pañuelo desechable y con mi saliva lo lavé y lo sequé con el pañuelo, luego me limpié los labios y el se guardó y arregló sus ropas, enderezamos los asientos y nos fuimos de ahí. Media hora después estaba en mi casa.
Cuando llegó la fiesta de fin de año, llegó el con su esposa y su hija y me las presentó, Ema y Carolina, la Carito que tanto me hablaba él, yo le compré el regalo para su cumpleaños.
– Ella es Laura, mi secretaria –
– Tan jovencita? No era mayor? –
– La otra secretaria se fue con maternal y no volvió –
– Mucho gusto – dije dándole la mano con una pequeña inclinación, tonta de mi, pero me salió natural. Ella era hermosa, tenía un porte distinguido, blanca, alta con su pelo rubio teñido, pero elegantemente vestida.
– Ella es mi hija, Carolina – dijo
– Hola, encantada – tenía unos ojos hermosos, blanca y alta para su edad, había cumplido 15. Su pelo trigueño y suelto sobre sus hombros le daba un aspecto angelical.
– Hola, el gusto es mío – me dijo con una linda sonrisa de dientes blancos como perlas. Su mano suave y cálida se pegó a mi mano, se parecía mucho a su padre. No podía dejar de mírala, ella me sonreía y yo hacia lo mismo. Alfo tenía esa niña que me llegó al alma, de pronto me di cuenta que tenía su mano tomada más tiempo que el razonable.
Después de los saludos, mi jefe y su esposa conversaban con otros jefes y esposas.
– Cómo es mi padre contigo? – me preguntó con una voz suave, bien entonada y como terciopelo.
– Ah, sí, bien, tu padre es una excelente persona y se porta muy bien conmigo – le respondí.
– Y cómo es contigo? – le pregunté.
– Es el mejor padre del mundo, lo amo con todo mi ser – dijo
– Yo también – le dije.
– Qué? – me preguntó con una sonrisa.
– Que a mi padre también lo amo con todo mi ser – dije tratando de arreglar lo que dije pensando en voz alta.
– Si, te entiendo, mi padre es así, todo el mundo lo ama igual que tú – me dijo tomando mi mano con su cálida y suave mano.
– Vamos a comer algo? – le dije caminando con ella de la mano para que no se notara no sé qué. Llegamos a la mesa del cóctel y conversamos de variadas cosas.
Después se despidió y se fue con su madre que la llamaba, mi jefe de despidió de los demás y de mi con un saludo de mano pero su pulgar acarició mi mano, lo que hizo que mi corazón se acelerara. Con que ésa era la Carito. Pensé para mi.



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