Carito C-5
Como se demoró un poco la publicación del capítulo 3, repetí el número como C-3 cuando en realidad era el C-4, por lo que este es el C-5. Dicho ésto, este capítulos se refiere al drama que ocurrió el añosiguiente. ..
Mi relación con mi jefe fue de lo más normal en el trabajo, don Cristian era mi jefe y mi amor secreto. Estaba dispuesta a soportarlo todo por él. Incluso la indiferencia en el trabajo. Porque fuera del trabajo, Cristian era un hombre adorable y apasionado.
– Qué pasa ? Te noto raro – le dije un día en la cama. Habíamos tenido un rico sexo y yo estaba satisfecha y feliz.
– No nada, no te preocupes – me dijo seriamente.
– Pero Cristian, cómo me dices éso? Como quieres que no me preocupes si yo soy la que se ocupa de todo lo que te concierne? Incluso sé cuantas veces a la semana tienes sexo con tu esposa, y no son muchas – dije molesta.
– Bueno, sí, lo sé, pero esto no te lo he contado – dijo tristemente y eso me preocupó aún más.
– Qué pasa? Dímelo por favor, no puedes hacerme ésto – dije angustiada.
– A mi esposa le detectaron un cáncer de mama – dijo bajando la vista.
– No te puedo creer, si ella es una mujer joven aún – dije asustada e incrédula.
– En realidad yo lo detecté y se lo dije, no que era un cáncer, no lo sabía, pero era algo sospechoso y le dije que fuera al médico – dijo mirándome a los ojos.
– Ya…y qué pasó? – yo estaba muy nerviosa.
– Primero dijo que tenía mucho trabajo y segundo que nuestro médico es nuestro amigo y le da vergüenza desnudarse frente a él. – Bueno, si te da vergüenza que Enrique, nuestro amigo, que estuvo en nuestra boda, te vea desnuda, anda a ver a otro médico – le dije y fue ver a otro medico, una mujer. Cuando le entregaron los exámenes eran lapidarios. Voy a hablar con Enrique – le dije y lo hice. Enrique llegó esa misma tarde. Vió los exámenes, las Radiografías, resonancias, etcétera. Pero porqué no hablaste conmigo? – le dijo Enrique a mi esposa. – Perdona Enrique pero la verdad es que me daba vergüenza que me vieras desnuda – le dijo ella abrazándolo. Toda la situación era de angustia. – Yo soy tu amigo, pero también soy médico, y en estos casos soy más médico que amigo – le dijo él. Ella seguía acurrucada entre sus brazos. – Si lo sé, tonta de mi, pero la verdad es que ya no me importa – dijo ella poniendo la mano de él sobre uno de sus senos, andaba con una blusa sin sostenes. – Te espero mañana en mi consulta, ahora no puedo hacer nada – dijo el sacando la mano de su pecho la puso en su babilla dándole un beso en la frente abrazándola de nuevo. A él siempre le había gustado mi novia y mi esposa más tarde. Nunca fui celoso con él porque era un buen amigo y en esta ocasión mucho menos, si la solución era una mamastomia radical a los dos senos.
– Mira Cristian, la verdad es que está muy avanzado y me temo que es una metástasis – dijo Enrique unos días después.
– Ya, y qué hay que hacer? – le pregunté.
– Cirugía, lo antes posible – dijo Enrique.
– La vas a operar tú? – le pregunté.
– No, no es mi especialidad, por un lado y porque somos amigos es lo otro – dijo él.
– Resultó que era una metástasis, de manera que hicieron lo que pudieron, pero dejaron los senos, ya no había mas que hacer, el cáncer se había ramificado a los pulmones y pronto al corazón – dijo Cristian sollozando en mis brazos. Me limpié las lágrimas con los nudillos de mis manos.
– Y Carito lo sabe? – era mi preocupación.
– Si, ha pasado estos días en la clínica, la van a dar de alta, pero tiene una expectativa de tres meses – me tenía angustiada.
Personalmente pasé al día siguiente a comprar flores y me dirigí a la clínica, para frente a la habitación con el ramo de flores en la mano vi a Carito sentada al lado de la cama, no sabía si entrar o no.
– Laura! Que bueno que viniste, ven pasa – me dijo saliendo de la habitación al verme.
– Mamá, mira quién vino a verte – dijo a su madre.
– Buenos días, don Cristian me pidió que le trajera estas flores – le dije.
– Hija, busca algo para las flores – le dijo a Carito, la que tomó el ramo y salió de la habitación
– Ven, siéntate – dijo indicando la silla donde había estado sentada Carito.
– Carito me ha hablado mucho de ti y muy bien, me alegro mucho por eso. No quiero que se quede sola, podrías tú cuidar de ella? Aunque se ve mayor, pero sigue siendo una niña – dijo.
– Se lo prometo que así será – dije conmovida tomando su mano y besando el dorso.
– También Cristian me ha hablado de ti, confía mucho en tu trabajo y la preocupación por él, también me gustaría que lo cuidaras – dijo dándome un apretón a la mano mirándome a los ojos, traspasando hasta mi alma, mi corazón se aceleró y me sentí culpable.
– Lo harás? – me preguntó insistentemente.
– Si, claro que si, me voy a preocupar de los dos – dije asustada.
– Si, lo sé, sé que lo harás – dijo soltando mi mano y cerrando los ojos. Me quedé pasmada sentada en esa silla.
– Se quedó dormida – le dije a Carito cuando volvió con las flores en una jarra.
– Espera, no te vayas – me dijo cuando ya salía de la habitación. Carito dejo las flores y salió conmigo.
– Qué voy a hacer sin ella – me dijo sollozando. Nos quedamos abrazadas llorando las dos.
– Tu madre me pidió que no te dejara sola y ni lo voy a hacer. Voy a estar contigo cuando tú lo quieras – le dije al oído.
– Gracias – dijo dándome un beso en el cuello con sus labios húmedos por las lágrimas. Algo saltó dentro de mí, algo como un automático que no supe distinguir si era maternal o carnal. Tuve los dos sentimientos, la sentí como mi hija pero al mismo tiempo me excitaba. Nos sentamos en un sofá abrazadas un rato.
– Oh, me tengo que ir, mira la hora que es? – le dije a Carito, habían pasado cerca de dos horas de que llegué.
– No te vayas – dijo Carito aferrándose a mí.
– Tengo que ir a trabajar, tu padre me debe estar echando de menos – le dije.
– Bueno, pero vas a volver? – me preguntó.
– Sí, siempre cuando pueda, le prometí a tu madre no dejarte sola – le dije parándome.
– En serio? Ella ti dijo éso? –
– Sí, lo hizo y voy a estar siempre contigo –
– Gracias – dijo ella con un nuevo abrazo haciendo saltar todas las alarmas.
Qué me pasa con Carito? Me preguntaba mientras volvía al trabajo. Porqué me excitan sus abrazos y sus besos si yo no soy lesbiana, nunca me han gustado las mujeres, pero Carito logra que me moje, ahora mismo vengo empapada de sólo pensar en ella y lo peor de todo, es que que me gusta sentirme así con ella. Debo estar loca. Dije despejando mis pensamientos.


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