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Bisexual, Heterosexual

Carito C-6

El desenlace fatal complica toda mi situación, laboral y personal. .
Los días que siguieron fueron una locura, Cristian estaba cada día más lejos de mi y de su trabajo. Yo hacía todo para que cuando él llegara sólo se dedicara a firmar, confiaba en todo lo que yo hacía.

– Ya revisate todo esto? – me preguntaba.

– Si, está todo bien  – le decía y el firmaba sin leer.

Aveces cuando no estaba segura o tenia alguna duda, se lo decía y él leía y revisaba todo antes de firmar. Sólo venía a ratos a trabajar, todos sabían por lo que estaba pasando y todos me preguntaban a mí. Yo se los había advertido, que no le preguntaran nada a él, que yo estaba al tanto de todo así era. Si él se iba antes o no volvía a trabajar, yo dejaba todo ordenado y listo para la mañana siguiente. Y si se quedaba hasta tarde, saliamos juntos y nos íbamos a un motel, allí lo consolaba y le daba la tranquilidad que necesitaba. Una tarde que salimos juntos, me dijo que Carito quería verme.

– Qué bueno que viniste! – dijo Carito cuando me vió llegara. Me abrazó fuertemente y me besó en la mejilla con sus labios cálidos y húmedos. Hice lo mismo con ella, nos quedamos abrazadas un rato mientras Cristian dejaba sus cosas, se sacaba la chaqueta y la corbata.

– Qué voy  a hacer ? – me preguntaba Carito al oído muy angustiada. Lo que venía era inminente, ya!

– Carito, si no está tu mamá voy a estar yo para ti y lo sabes  – le dije al oído.

– Si, lo sé, le dije a mi papá que te necesitaba ahora y que bueno que te trajo  – dijo casi sollozando. Me sentía muy rara, su cuerpo pegado al mío siempre me produce esas sensación.

– Carito, yo te amo – se lo dije con el alma, me salio de adentro.

– Yo también te amo  – me dijo mirándome a los ojos y besándome en la boca con pasión. Respondí el beso de la misma manera, con amor y pasión. Por suerte Cristian estaba en la cocina preparando algo. Cuándo volvió seguíamos abrazadas, yo tenía mis labios ardiendo por los besos, los de ella, húmedos le palpitaban temblorosamente.

– Vengan a la mesa a comer algo – dijo Cristian. Me costó separame de ella.

– Vamos a comer algo  – le dije tomando su cara con mis dos manos mirándola a los ojos, sus hermosos y grandes ojos de córneas azulosas.

– No tengo hambre  – dijo ella.

– Hace días que no quiere comer  – dijo Cristian dirigiéndose a mi.

– Vamos, tienes que comer algo, hazlo por mí  – le dije sin soltarla.

– Bueno, vamos  – dijo saltándome. Me senté en una silla y ella pasando por detrás de Cristian le dió un beso en la mejilla antes de sentarse frente a mi. En realidad la situación no era para una comida, por lo que sólo había en la mesa las tazas de té y unas galletas de soda y queso. Sólo me tomé el té con un par de galletas, Carito hizo lo mismo, Cristian sólo el té. El silencio se podía oír, creo que todos pensábamos en ese momento en la cama de la clínica donde estaba la madre de Carito. La habían llevado de urgencia en la mañana porque se había descompensado.

– Te vas a quedar? – las palabras de Carito rompieron el silencio como si fuera un cristal. Cristian levantó la cabeza y me miró con los ojos abiertos. Casi se me cae la taza de la mano. Miré su ojos suplicantes, luego miré a Cristian pidiendo ayuda.

– Por favor  – suplicó Carito.

– Sí,  quédate  – dijo Cristian.

– Pero mañana tengo que trabajar – dije buscando una excusa. No podía acostarme con él estando su esposa en coma y su hija en la casa.

– Nos levantamos temprano y con Carito pasamos a déjate a la oficina y nosotros nos vamos a la clínica  – dijo Cristian.

– Pero dónde voy a dormir? – pregunté ingenua.

– Conmigo  – dijo Carito resueltamente. Bueno, eso era mejor que con Cristian dadas las circunstancias.

– Bueno,  si tu quieres me quedo contigo  – dije pensando lo que venia y pensando que Carito me necesitaba,

– Bien! – dijo Carito levantándose y viniendo a mi lado.

– Vayan a ver televisión un rato mientras levantó la mesa y dejo todo limpio.

Nos acostamos en la cama de Cristian a ver televisión, mi vestido era corto como de costumbre, pero el de Carito era más corto aún. Ella puso su cara en mi pecho y la abracé por su espalda, cruzó una pierna suave y cálida por sobre la mía y sentí su vulva humeda y caliente contra mi muslo. Estábamos viendo televisión sin ver, su mano acariciaba mi estómago suavemente.

– Están bien – preguntó Cristian entrando al dormitorio. Seguramente que por la posición en que estábamos no veía la ropa interior a las dos, pero a mi me había visto siempre y muchas veces completamente desnuda. Seguramente que con Carito era lo mismo porque ella no hizo ningún movimiento.

– Si, bien  – dije acariciando el hombro de carito con las yemas de mis dedos. Cristian se sacó los zapatos, los calcetines y se acostó a mi lado. Acomodó un cojín en su cabeza y se relajó. Estuvimos los tres viendo televisión sin ver, sentía el cuerpo cálido de Carito por un lado y el cuerpo cálido de Cristian por el otro.

– Vayan a dormir  – dijo Cristian levantándose y sacándose la camisa.

– Si, vamos a mi cama  – dijo Carito mientras Cristian se sacaba los pantalones.

Carito se desnudó rápidamente y me ayudó a mí,  claro que ella tenía un vestido delgado y suelto con tirantes y una tanga. Yo tenía mi blusa con botones, mis sostenes, la falda y los calzones.

– Qué linda eres! – exclamó Carito acariciando mis pezones.

– Tu eres hermosa  – dije pasando la palma de mi mano por sus duros pezones. Me besó en la boca mientras su mano suave bajaba hasta mi vulva. Acaricié la suya levemente con mis dedos, sentí su vulva suave, cálida y húmeda sin un sólo pelo. Realmente tenía una vulva hermosa con sus labios hinchados y rosados dejando ver la punta de su clitoris.

– Te la chuparia  – dije pensando en vos alta. No sé de dónde salió esa idea, será que cada vez que veo a Cristian desnudo me dan ganas de chupársela?

– Y yo a ti  – dijo acostándose sobre la cama, me senté a su lado y continué con mis caricias, después me incliné y pase la punta de mi lengua por la punta de su clitoris, ella dió un salto, al ver la reacción continué con mi lengua por los labios de su vulva hasta la vagina y chupé sus labios.

– Ven, yo también quiero  – dijo tirando de una de mi manos. Me acosté a su lado en posición invertida. Nunca, pero nunca me había hecho sentir lo que Carito me hizo sentir esa noche, yo por mi parte hice lo mejor que pude para hacerla feliz. Después del orgasmo no quedamos abrazadas en la cama, su desnudez contra la mía besándonos suavemente en la boca. Conforme fueron pasando los minutos el deseo fue creciendo como el fuego, en un momento rstaba sobre mí, acariciando mi clitoris con el suyo, lo gemidos y quejidos hacían el acompañamiento. Luego se sentó sobre mi haciendo tijeras, su vulvs pegada a la mía moviéndose ritmicamente, el orgasmo se avisoró en el horizonte, y cuál tormenta llegó sobres nosotras descargando toda su furia, después vino la calma y vi a Cristian parado en la puerta, desnudo, con una erección y masturbándose. Fue sólo un momento y desapareció.

– Chicas! Levántese que ya es tarde  – dijo Cristian de la puerta. Nosotras dormíamos abrazadas desnudas y semitapadas.

– Vamos Carito, vamos a ducharnos – dije moviéndola. Esa fue la primera vez que me duche con Carito.

7 Lecturas/19 enero, 2026/0 Comentarios/por Riseva
Etiquetas: amo, desnuda, desnudo, esposa, hija, madre, orgasmo, vagina
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