Carito C-7
Toda mi vida dió un vuelco inesperado. .
– Aló? – respondí el teléfono.
– Laura… – era la voz de Cristian.
– Don Cristian, buenos días… – y me quedé esperando.
– Aló? – pregunté nuevamente, un silencio y después colgó. Obviamente algo había pasado, me había llevado a la empresa cerca de las 8 con Carito y se habían ido a la clínica. Yo sabía que su esposa estaba en coma y se esperaba un desenlace en cualquier momento. Colgué el teléfono sintiendo un frío en mi cuerpo.
– Hola Martha, necesito hablar con don Esteban – Martha era la secretaria del gerente general y nadie puede hablar con don Esteban sin su permiso. Toda la empresa sabía lo que estaba pasando don Cristian. Seguramente al ver mi cara no preguntó nada.
– Don Esteban, la señorita Laura necesita hablar con usted – dijo por el intercomunicador.
– Que pase – se escuchó
Se levantó del escritorio, caminó hasta la puerta y después de dar dos golpes con los nudillos me abrió la puerta.
– Hola Laura! – dijo don Esteban levantándose de su escritorio.
– Necesito ir a la clínica y no se cuanto tiempo me voy a tardar – terminé diciendo después que le conté lo de la llamada.
– Si, por supuesto Laura, no te preocupes, tómate todo el tiempo necesario, y dile a Cristian que espero que todo esté, que yo me voy a encargar de lo necesario – me despedí dándole la mano y salí.
– Está muy mal? – me preguntó Martha cuando salí.
– Eso creo, tengo todo ordenado en sus respectivas carpetas, lo que está pendiente lo voy a dejar encima de escritorio de don Cristian en la carpeta azul. Cualquier cosa que necesiten va a estar allí. En todo caso por cualquier duda llámame a mi. Te parece? – dije.
– Si, claro, vete tranquila – dándome un abrazo. Con Martha habíamos hecho una buena amistad, era una mujer alta, de alrededor de los 50 años, muy distinguida. Ella como la secretaria del gerente general tenía mucho poder sobre el personal, incluyendo los jefes de sección. Todos le tenían mucho respeto, tenía la capacidad de despedir a cualquier persona en la empresa.
Cuando llegué a la clínica me dirigí rápidamente al ascensor, subí al cuarto piso donde estaba la USI, pero al llegar a la pieza, la cama estaba vacía. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.
– Dónde está la paciente de esta sala? – pregunté tímidamente a una enfermera que pasaba.
– Está en la morgue – me respondió fríamente. Sentí una clavada en mi espalda. Sólo escuchar la palabra «.morgue » se me oscureció todo.
– Dónde queda éso? – pregunté con un hilo de voz.
– En el – 2 – dijo marchándose, seguramente debía estar muy ocupada y en ese sector los pacientes fallecian constantemente por lo que ella estaba acostumbrada, era su trabajo. Me dirigí a ascensor agradeciendo no tener ese trabajo.
En el segundo subterráneo había una puerta con un letrero que decía MORGUE, lo demás era estacionamiento. Empujé la pesada puerta y entre por un pasillo oscuro, comparado con los otros pasillos de la clínica. Además de frío y húmedo tenía un olor especial, un olor a remedio. La palabra » formalina » llegó a mi cerebro mientras caminaba, el sonido de mis tacos resonaban en el silencio del pasillo.
Carito, que estaba sentada en una silla, levantó la vista al escuchar el sonido, se levantó y corrió hacia mis brazos, lloramos juntas un buen rato.
– Y tú padre? – le pregunté, como si ella fuera mi hija, ése sentimiento tenía aparte de la angustia.
– Salió, anda haciendo los tramites con la funeraria – respondió entre sollozos.
– Carito, te amo, voy a estar contigo, no te voy a dejar sola – le dije mirándola a los ojos y besándola en esos húmedos y salados labios bañados por sus lágrimas la abracé.
– Si, lo sé y yo también te amo – dijo apretándome fuertemente. Y así seguimos abrazadas en ese oscuro, silencioso y húmedo pasillo.
Se abrió la puerta y entró Cristian, Carito me soltó y fue al encuentro de su padre. Después caminaron juntos haca mis y nos abrazamos los tres. Creo que ésa fue la primera vez que Cristian me besaba en la boca delante de su hija.
Desde llegó la funeraria con el ataúd, Cristian estaba con ellos mientras la ponían dentro y nosotras abrazadas.
Después en la capilla Cristian se encargó de todo, mientras en un rincón nosotras seguíamos abrazadas.
– Quiero ir al baño – dijo ella, yo también tenia ganas y no me había dado cuenta.
– Laura, no me vas a dejar sola? – me preguntó después de hacer nuestras necesidades.
– Jamás – le digo y la beso, ella me abrasa y me besa apasionadamente dejándome casi sin aliento.
– Te amo, papá lo sabe y dijo que estaba bien – me imaginaba que sí, el nos había visto a las dos desnudas haciendo el amor.
– Si, que bueno, porque también te amo y también lo amor a él – le dije para que no pensara que seríamos pareja las dos.
– Si, lo sé, piensas casarte con él? – me pilló de sorpresa la pregunta, no lo había pensado.
– No, de dónde sacaste eso? – dije abriendo los ojos sorprendida.
– Yo sé que también te ama y me gustaría que te casaras con él –
– Pero yo sería tu madrastra – dije sonriendo.
– No, serias mi segunda mamá –
– Pero ya no podríamos hacer el amor las dos –
– Porqué no ? –
– Porque si soy la esposa de tu padre no puedo hacer el amor contigo –
– Porqué no? – no supe que más decir, le di un beso de amor y de la mano la saqué del baño justo cuando venían llegando más personas.
La capilla se había llenado de flores y coronas, habían venido compañeros y compañeras de él trabajo de ella, también de nuestra empresa, hasta don Esteban estuvo un rato.
– Bueno, me tengo que ir – le dije a Cristian que estaba abrazado con Carito después de que se cerró la capilla.
– A dónde te vas a ir? – me preguntó Carito separándose de su padre.
– A mi casa, debes comprender que estoy agotada, ha sido un día difícil para todos – dije abrazándola.
– Nosotros te vamos a llevar – dijo Cristian.
– A dónde la vas a llevar papá? – preguntó ella abriendo los ojos.
– A su casa, para que descanse –
– No, ella puede descansar con nosotros y en nuestra casa – dijo Carito.
– Laura, me dijiste que no me dejarías sola y ahora te quieres ir? – preguntó molesta.
– Si, quédate con nosotros – dijo Cristian abrazándome.
– Lo único que quiero ahora es una ducha – dije cuando llegamos a la casa.
– Yo también, vamos a tomar esa ducha que nos hace falta – dijo Carito. Fue una ducha rica, reparadora y llena de amor.
– Ya, basta, no dejemos a tu padre solo – dije porque me pareció poco apropiado tener sexo estando su madre en la capilla.
– Quieres un trago? – me ofreció Cristian cuando entramos a la cocina. El estaba tomando un whisky con hielo.
– Si, creo que necesito uno igual a ése – dije sentándome en otra silla.
– Yo también pero con bebida – dijo Carito. El la miró un momento, después preparó los tragos incluyendo otro para él.
– Ah, que bien, me hacia falta – después de dar un trago largo, casi la mitad del trago.
– Si, verdad – dijo Carito después de beber la mitad del vaso alto que le había servido su padre. Carito con 17 años ya casi era una mujer adulta, además de que seguramente no era la primera vez que bebía alcohol.
Desde de beber en silencio un rato, Cristian se levantó y dejando su vaso sobre la mesa dijo que se iba a duchar.
– Vamos a la cama – dijo Carito dejando su vaso vacío sobre la mesa. No acostamos en la cama matrimonial porque Carito dijo que no quería que su padre estuviera solo esa noche. Yo vestía una camisola de dormir corta que me había prestado Carito y ella tenía puesto otra parecida.
– Papi, ven, acuéstate a mi lado – dijo a Cristian cuando entró al dormitorio, sólo traía puesta la toalla a la cintura, dió la vuelta a la cama, dejó caer la toalla y se acostó a su lado.
– Papi, desde ahora vamos a estar juntos los tres – dijo besándo y abrazando a su padre. Bueno, pensé yo, el alcohol hace su efecto.
– Porqué dices éso? – preguntó él.
– Porque te vas acasar con Laura o no? – preguntó.
– Pero Carito, no preguntes éso, no es el momento – le dije.
– Si, pero no ahora – dijo Cristian sorprendiéndome.
– Sólo éso que quería saber – dijo Carito abrazándome. Cristian la abrazó por detrás y nos quedamos abrazados.
En realidad estaba tan cansada y con el whisky doble que me había tomado no me di cuenta cuando me dormí.
Cuando desperté tenía la pierna de Carito sobre la mía y su mano entre mis piernas, no la había sentido hasta ése momento. Quise sacar su mano pero ella la movió pegándola más. Ese movimiento me produjo un calor e la zona, se sentía bien pero no era el momento, pensé, tenía ganas de orinar.
Levanté mi pierna empujando la de Carito, luego levanté su brazo y me giré dejando su brazo en la cama, me levanté y ellos se acomodaron quedando Carito en posición fetal abrazada por su padre. Cuando volví del baño no había ninguna posibilidad de acostarme de nuevo sin despetarlos. Fui a la cocina por un vaso de bebida. Cuando volví al dormitorio seguían durmiendo, él completamente desnudo y ella de la cintura para abajo. Sentí la misma sensación que cuando Cristian me abrazaba igual, con su mano en uno de mis pechos. Busqué una manta en el dormitorio de Carito y los tapé hasta la cintura, no sé porqué hice éso . Talvez para ver lo que estaban haciendo? Pero sólo estaban durmiendo, aunque habíamos dormido toda la noche desnudos los tres. Después me acosté en la cama de Carito pero no pude dormir. Tenía tanto en que pensar que me levanté y me ducha.
Después fui a preparar el desayuno, cuando dejé todo listo fui a despertarlos. Moví a Carito del hombro, abrió los ojos y me miró.
– Qué hora es? – preguntó.
– Van a ser las 7 de la mañana – dije.
Entonces despertó Cristian y tirando la manta hacia atrás se levantó con una erección.
– Voy a ducharme – dijo saliendo del dormitorio pasando por mi lado.
– Anda a ducharte tu también – le dije a Carito, la que rápidamente se levantó y se fue detrás de su padre.
Yo me vestí y me fui a la cocina. Calenté todo y dejé todo listo, cuando llegan los dos.
– Tengo hambre dijo Carito – yo también, el día anterior casi no habíamos comido.
Después nos vestimos los tres, Carito me prestó calzones y un vestido, y nos fuimos.


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!