Carito C-8
Dejamos pasar un año antes de casarnos. .
Después del funeral me fui a mi casa, tenía demasiada angustia y quería descansar y despejar mi mente. Saludé a mi madre y le dije que tomaría un baño, sentía en mi pel el olor de las flores, del cementerio y las lágrimas secas que rodaron por mis mejillas, las mías y las lágrimas de Carito.
Después de la ducha me acosté a descansar y pensando en lo pasado y en lo que va a pasar, me dormí.
– Hija, hija, vamos a comer algo – me dijo mi padre sentado en mi cama.
– Papi, ven abrázame – le dije estirando los brazos.
– Tienes que comer algo, la mamá tiene todo listo – dijo mi padre acostándose a mi lado. Me apreté contra el, acarició mis cabellos y me besó en la frente. Sentí su bulto contra una de mis piernas y yo pasé la otra por encima de la suya. Me quedé quieta un rato sintiendo su calor, su olor y su presión contra mi vulva y eso me excitó.
– Ya, vamos a la mesa – dijo golpeando con la palma de su mano contra mi glúteo.
Después de comer me acosté en la cama de mis padres, quería salir de lo que estaba mirando tv y yo no tenía en mi habitación. Después llegó mi padre y se acostó a mi lado diciendo si quería ver una película, le dije que sí, el tenía puesto una camiseta y unos calzoncillos de tela tipo shorts. Esperamos que llegara mi madre con su camisa de dormir y se acostó al lado de mi padre. La película no era buena o yo no podía concentrarme. Abrazaba a mi padre con mi cara en su pecho y mi mano en su cintura. Inconscientemente y pensando en Cristian, comencé a acariciar el estómago de mi padre lentamente. Después mi mano bajó encontrando el miembro de mi padre con una erección, lo sujeté firme. No dijo nada y no hizo ningún movimiento, seguramente que con mis ojos cerrados y pensando en Cristian hice éso.
– Hija, Lauri, tengo que ir al baño, me dejas pasar? – me preguntó sacándome de mi fantasía. Me levanté y me paré al lado del velador. El se sentó en la cama y se paró de espaldas a mi madre para que ella no viera su erección. Me acosté al lado de mi madre de lado, cuando mi padre volvió se acostó a mi lado de espaldas, al girar hacia el mi nalga quedó contra su pierna, puse mi mano sobre su miembro por encima del calzoncillo, comencé a jugar con él, la verdad que desde chica me había llamado la atención. No sé en qué momento saqué su miembro y comencé a pasarlo por mi pierna y nalga. Después mi padre se giró hacia mí y sentí su miembro entre mis nalgas, seguimos viendo la película hasta el final.
– Ya hija, ya terminó la película, me estaba quedando dormida – dijo mi madre. Mi padre se giró bajando los pies de la cama guardando su miembro. Saqué mis piernas, tenía la camisola corta y sin calzones por lo que mi padre me vió mi vulva depilada, como cuando era chica y él siempre me veía desnuda. Me paré y me fui a acostar, dormí muy bien.
– Buenos días! – dije al entrar a la empresa, era temprano y había llegado poco personal. Hice lo que hacía siempre, limpiar, ordenar, y revisar todas las carpetas.
– Buenos días ! – dijo Cristian cuando llegó un poco más tarde de lo normal.
– Buenos días don Cristian – respondí. Y como todos los días le llevé el café, lo puse en su escritorio y me di la vuelta parándome al lado de él.
– Como estás – le dije en voz baja.
– Te echamos de menos anoche – dijo acariciando mis piernas hasta mis glúteos por debajo de la falda.
– Yo también – dije inclinándose y besándolo en la boca. Su mano se movió entre mis piernas.
– No! Tenemos mucho trabajo – le dije al oído.
– Si, tienes razón – dijo sacando su mano, oliendo sus dedos y luego chupádolos. No me había dado cuenta de lo mojada que estaba, no podía seguir ahí de manera que huí de su oficina. Nadie podía saber lo nuestro y menos recién sepultada su esposa.
Durante el día vino mucha gente a verlo y darle las condolencias. Al final del día me preguntó si me iba a ir con él.
– No, mejor dejemos pasar un tiempo – le dije algo nerviosa.
– Carito también te echa de menos, qué le voy a decir? –
– Dile que la amo con todo mi ser y me duele no verla –
– Te parece si pasas el fin de semana con nosotros? –
– Si, claro que si quiero – y en éso quedamos.
El viernes salimos más temprano y al llegar a la casa Carito estaba con su uniforme del colegio, se veía tan niña , tan inocente que me emocionó.
– Laura! – exclamó al verme y corrió a mis brazos, besos y besos por todos lados. Nos fuimos a su habitación y la ayudé a desnudarse para cambiarse de ropa, pero luego comenzó a desnudarme a mi y terminamos en la cama haciendo el amor.
Cristian preparó la mesa y algo para comer, luego vino al dormitorio para preguntar si teníamos hambre.
– Papi te amo, gracias por traer a Laura – dijo ella abrazándolo y besándolo en la boca.
Después de la cena le contamos a Carito lo que habíamos planeado hacer. Ella puso mala cara pero después se le quitó cuando nos fuimos los tres a la cama.



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