CONVERSACIÓN CALIENTE SOBRE NENITAS Y NENOTAS. Segunda Parte.
Continúa la morbosa y caliente conversación de chat entre los pervertidos Oropel y Braulio. En esta entrega se presenta la narración sobre cómo Oropel desvirgó a la niña Tatis..
REDACTADO POR SIREMIS.
CONVERSACIÓN TOMADA DE UN FAMOSO CHAT PORNO INTERNACIONAL. MORBOSO DIÁLOGO SUMINISTRADO POR “OROPEL” PARA QUE LO REDACTARA, CON TODOS SUS DERECHOS, EL ESCRITOR SIREMIS.
Resumen de la parte anterior:
En la primera parte de este estimulante relato se presentó una morbosa plática entre dos pervertidos sobre experiencias sexuales con madres e hijas.
Esa excitante charla se centró en la historia de “Oropel” sobre dos lindas y pequeñas nenitas, la Tatis y la Jennycita, y en su acuerpada y evangélica madre la Pati, apodada por Oropel como “Doña Tetas”.
Dicha narración se dio en la vida real en un famoso chat caliente.
Oropel, uno de los dos pervertidos y quien le pidió a Siremis redactar esa entretenida interacción escrita, le contaba al otro depravado cómo empezó a follarse a la fanática cristiana conocida como doña Patico, madre de las dos niñas, y cómo había comenzado a atraer, engañar, manosear y corromper a las dos pequeñas nenitas hasta llegar al punto de ponerlas a mamar verga muy a gusto dentro de un tallercito a puerta cerrada ubicado dentro de la propia casa de su amigo, el padre de las chicas y esposo de doña Pati, también evangélico fanático e hipócrita.
En esta segunda parte se continuará esa tremenda conversación, la cual se presenta lo más fiel posible a la plática real del chat, Siremis solo le hizo algunas modificaciones en cuanto a la ejecución de una necesaria corrección ortográfica y gramatical que le garantiza al lector la claridad, coherencia, cohesión, lógica y calidad del escrito.
Sin más preámbulos continuemos con el relato, el cual quedó en una interesantísima pregunta que le hizo Braulio a Oropel.
BRAULIO: ¡De lujo!… ¿Cómo fue la primera vez que te la follaste? 😋 👧
Braulio se refería a la primera vez que Oropel penetró vaginalmente a la Tatis, es decir, a la niña más pequeña, a la de 9 añitos, a la cual ya le había lamido, lengüeteado, tocado y dedeado la cuca y a quien ya también había puesto a mamar verga muchísimas veces quedando ahora muy adicta al sexo oral y a los sucios y abusivos tocamientos, pues la niña aprendió a ser pervertida y ya no quería desprenderse de la verga del vil Oropel, le fascinaba mamar y ella era la que no desperdiciaba oportunidades para empezar a excitar al bandido y para masturbarlo y chuparle la pinga.
Oropel respondió a esa atinada pregunta con lo siguiente:
OROPEL: A la Tatis me la follé en una ocasión en la que no tuvo clases en su colegio.
BRAULIO: Sigue contando mientras continúo con mi pajazo. 😍😍😍
OROPEL: Resulta que doña Pati me pidió cuidar a la Tatis ya que ella se tenía que ir a hacer una diligencia importante precisamente esa misma mañana.
BRAULIO: ¿La Jennycita no estaba? 👧
OROPEL: La zorrita de la Jennycita permanecía en el colegio, ella sí tuvo clases y aún peor, tenía examen de matemáticas, por lo tanto, no podía faltar por nada del mundo ya que de esa nota dependía pasar la materia en ese corte.
BRAULIO: O sea que te quedaste a solas con la nenita chiquita toda la mañana. 👧 😋
OROPEL: Exactamente, me quedé completamente a solas con la Tatis toda la santa mañana y una buena parte de la tarde. Imagínate, dejaron a la niña más pequeña con este pedófilo.
BRAULIO: ¡Qué papayazo!
OROPEL: Yo siempre llegaba a trabajar al taller de esa casa a eso de las seis y media de la mañana, cuando todavía estaba mi amigo.
BRAULIO: Espera hago un paréntesis para aclarar el contexto antes de que prosigas.
OROPEL: Dale.
BRAULIO: Por lo que ya me has contado tengo entendido que el taller en el que trabajabas estaba instalado en una pieza adecuada para tal fin dentro de la misma casa de tu amigo ¿no?
OROPEL: Efectivamente. Mi amigo era el dueño del taller, el que me conseguía los trabajos para que yo los hiciera dentro del taller a puerta cerrada.
BRAULIO: También tengo entendido que “a puerta cerrada” significa que no había aviso del negocio ni ningún cartel sobre la puerta o paredes que promocionara los servicios del taller y por lo tanto no atendías clientes personalmente ¿es así?
OROPEL: Es así. Yo no atendía clientes en persona. Por mucho hablaba con ellos por teléfono.
BRAULIO: Eso suena a negocio ilegal, malo malo estaban metidos en algo con drogas… Jejeje…
OROPEL: Jajaja… Ya no preguntes. Solo debes saber que funcionaba a puerta cerrada y ya.
BRAULIO: Jajaja… Ambiente misterioso.
OROPEL: Jejeje… La puerta literalmente permanecía cerrada y fuera de la visión de la gente, y los trabajos los recibía y los entregaba mi amigo a los clientes. Es de aclarar que mi amigo hacía eso en sus tiempos libres, ya que él normalmente trabajaba en una empresa.
BRAULIO: Ok… Bien… retomando… tu llegabas a trabajar al taller que tu amigo tenía montado dentro de una pieza de su misma casa muy por la mañana, a las 6: 30, y él a esa hora todavía estaba ahí. ¿Es así?
OROPEL: Si. Como ya lo sabes yo era el único trabajador en ese taller en esos tiempos.
BRAULIO: ¿En esos tiempos?
OROPEL: Si, porque pasados unos meses entró una compañerita más rica y apetitosa a ayudarme temporalmente en el taller. Estaba rebuena esa ayudante, a esa nalgona también me le culié hasta el alma. Jejeje… Tenía tremendas tetotas, exquisito culazo y unas piernotas que ni te imaginas.
BRAULIO: Jejeje… Ok… No desperdiciabas ningún culito… Jejeje… Después me cuentas lo de tu compañerita de trabajo, primero continúa con lo de la primera follada con la Tatis, por favor…
OROPEL: De acuerdo. Mi amigo, o sea mi jefe, antes de irse, en 10 minutos, me daba instrucciones de lo que tocaba hacer en el taller y salía del hogar hacía el trabajo a las 6:40.
BRAULIO: Ese señor se me hace que era medio mafioso y falso… Jejeje… Un evangélico corrupto.
OROPEL: Jejeje… Él se iba en el carro para llegar a la empresa a las 7:30. Salía con buen tiempo porque regularmente llevaba en el vehículo a la Jenny y a la Tatis y las dejaba en sus respectivos colegios.
BRAULIO: ¡Ah sí!… Me acuerdo que me dijiste que apenas tu amigo se iba con las niñas y cerraba la puerta de la casa tú, como lobo feroz, aprovechabas el hecho de quedarte solo con doña Pati.
OROPEL: Si, me gozaba a esa puta.
BRAULIO: Me contaste que apenas tu amigo cerraba la puerta te ponías a manosear y a besar a la señora y ella a pesar de ser una fanática evangélica te correspondía muy bien chupándote la verga.
OROPEL: ¡Así es!… Una vez mi amigo se despedía de su esposa con un beso en los labios y se iba con las niñas cerrando la puerta de la casa yo le hacía pistola y empujaba violentamente a la mujer contra la pared o contra esa puerta y la arrinconaba ahí.
BRAULIO: No perdías ninguna oportunidad.
OROPEL: Y la empezaba a besar, y le agarraba las nalgotas y las tetotas con gran desespero y agresividad.
BRAULIO: ¿No te importaba que fuera la mujer de tu amigo?
OROPEL: Pues claro que no me importaba. Y empezaba a acosar a esa vieja y a restregarle mi inmenso bulto en su ingle.
BRAULIO: ¡Qué rico!… ¿Le restregabas todo ahí de pie?
OROPEL: La acosaba ahí de pie, pero recostándola sobre la pared o la puerta, y como ella acostumbraba usar falditas yo le levantaba una pierna, se la acariciaba y le metía mano entre su entrepierna, me extasiaba sobándole esa caliente cucota.
BRAULIO: ¡Uy!… ¡Qué morbo!… La aprovechabas totalmente… ¿Y esa señora se dejaba hacer todo eso sin problemas?
OROPEL: La vieja se dejaba y se calentaba muchísimo, la muy puta no se aguantaba las ganas y también se ponía como loca a abrazarme, a besarme y a tocarme la pinga sobre mi pantalón.
BRAULIO: ¡Qué cosas! ¡Y eso que se supone que debería ser la mujer más fiel del mundo por ser evangélica!
OROPEL: ¡Qué va!… Las evangélicas son las peores. Son todas unas putas. La muy bandida de doña Paty se agachaba, me sacaba la verga, se olvidaba totalmente de que era evangélica y un ama de casa decente y se ponía a chuparme esa poronga como desesperada.
BRAULIO: Mmmm… ¡Qué rico!… La doñita sacaba su lado más putón.
OROPEL: Tal cual. Y luego, muy estimulados, subíamos a tener sexo en la habitación, en la misma cama donde dormía con su esposo, esa vieja era una perra infiel terrible.
BRAULIO: ¡Qué puta!…
OROPEL: Así sucedió muchísimas veces, ya era costumbre nuestra follar apenas su esposo e hijas se fueran.
BRAULIO: Par de picarones… Jejeje…
OROPEL: Nos poníamos a hacer el amor intensamente por las mañanas aprovechando que nos quedábamos solos, sin embargo, no fueron pocas las veces que lo hacíamos cuando las niñas estaban presentes en la casa.
BRAULIO: ¡Qué morbo!… 😋 ¡Uy no! ¡Me puse muy arrecho al escuchar todo eso! ¡Pero mejor no perdamos la dirección que le quiero dar a tu relato, vamos rumbo a tu follada con la Tatis…
OROPEL: Eso… es que para allá vamos…
BRAULIO: De todas maneras, era bueno contextualizar un poco. Continúa, por favor.
OROPEL: Entonces el día en que me follé a la pequeña Tatis, se habían ido doña Pati, mi amigo y la Jennycita en el carro a las seis y cuarenta minutos de la mañana.
BRAULIO: O sea que se fueron 10 minutos después de tú haber llegado a esa casa.
OROPEL: Así es, pero antes de salir me pidieron encarecidamente cuidar a la Tatis.
BRAULIO: ¡Uy!… Te la dejaron encargada y bajo tu cuidado. Eso suena muy interesante porque es como si te la hubieran puesto en bandeja de plata. 😋 😋 😋
OROPEL: Al escuchar eso sonreí con malicia y muchísimo morbo, y, tocándome descaradamente frente a ellos mi abultada bragueta, les dije que confiaran en mí, que no se preocuparan porque la iba a cuidar muy bien.
BRAULIO: Rebien… Jejeje… Pero… ¿Tu amigo sabía que tú eras pervertido y pedófilo?
OROPEL: Yo le había contado algunas depravaciones que hice en el pasado con algunas mujeres y niñas, entre esas niñitas estaban mis propias hermanitas y primitas.
BRAULIO: ¡Muy denso eso! ¿De verdad le confesaste esas cosas?
OROPEL: Si. Pero también le dije que ya no era así y que era convertido por Nuestro Señor Jesucristo.
BRAULIO: Lo engañabas aprovechando su fanatismo religioso… Jejejeje… Eres muy avispado.
OROPEL: Además, como yo sabía que él se dedicaba a tener sus amantes ocasionales yo le acolitaba esas infidelidades y así me gané su confianza.
BRAULIO: Se contaban sus cosas el par de confidentes… Jejejeje…
OROPEL: También me confesaba ciertos negocios turbios que él tenía muy en secreto y de ciertos robos que le hacía a la empresa donde trabajaba.
BRAULIO: ¡Mierda!… Lo sabía… Tu amigo no era bueno realmente, era un bandido, mafioso e infiel.
OROPEL: Así es, a pesar de ser evangélico y de aparentar ser muy correcto y hasta huevón él hombre realmente era un bandido, solo mantenía un perfil bajo. Uno de sus propósitos era meterse de pastor, fundar una iglesia y sacarle plata a la gente con todo ese cuento de Dios y de Cristo.
BRAULIO: Y al parecer aparentaba muy bien eso de ser correcto y servidor de Cristo.
OROPEL: El man ya usaba la religión para explotar a muchos, para sacarles plata, y también como fachada para desviar las sospechas y la atención de sus robos, pero yo le caí muy bien y me confiaba sus oscuros secretos.
BRAULIO: Conclusión: ese hombre aparentaba ser un buen evangélico, correcto y humilde, pero en verdad era toda una joyita.
OROPEL: Jejeje… Si. Y como además yo lo adulaba y le alcahueteaba su fanatismo evangélico e iba a sus cultos y le seguía la corriente con el cuento de Dios y todas esas pendejadas entonces él pensaba que yo había cambiado.
BRAULIO: Lo tenías bien engañado. Pero igual él también mantenía engañadas a otras personas, así que le diste a beber de su propia medicina, se lo merecía.
OROPEL: Él pensaba que yo ya era una persona de bien y que me había convertido al cristianismo, y eso era lo que yo le hacía ver, por tanto, me gané su confianza total.
BRAULIO: Pero hasta donde me has contado he entendido que la señora Patico también sabía que eras un pervertido y un pedófilo.
OROPEL: Ella sabía perfectamente que yo era un pervertido, un pornógrafo infantil y que me había comido hasta a mis propias hermanitas chiquitas, pero la señora no quería admitirlo ni pensar en eso.
BRAULIO: ¿En serio?
OROPEL: Ella solo quería pensar que yo era un cristiano que había dejado de ser pervertido o que estaba luchando contra el demonio y sus tentaciones para dejar de serlo y triunfar sobre él en la luz de Cristo Nuestro Señor.
BRAULIO: Muy ingenua esa señora… Jejejeje…
OROPEL: Para el evangélico las tentaciones no son malas y según ella el malo y cochino no es uno sino el Diablo, el cual le hace cometer al hombre todas las cosas malas.
BRAULIO: ¡Qué loco todo eso!… Esa vieja también era una alcahueta y una fanática. Sin embargo, ella sabía muy bien que eras un pervertido y un adicto a las niñas.
OROPEL: Si. Ella sabía que yo era muy depravado y que realmente no estaba cambiando, pero no quería pensar tanto en eso, lo que doña Paty siempre buscaba era dejar ese tema en lo más profundo de su ser y creer que yo era un buen muchacho que quería recorrer el camino de Dios.
BRAULIO: Quería seguir enceguecida la pobre tonta. Jejejeje…
OROPEL: Ella quería verme más bien como un hermano en Cristo y en la redención y me decía que su deber era ayudarme en el proceso de la salvación de muy buena manera y sin recriminarme. Ella misma afirmaba que conmigo estaba haciendo una obra de caridad.
BRAULIO: Y aun sabiendo doña Pati que eras un depravado y sospechando que tenías cosas sexuales con sus hijas ¿ella confiaba en ti? ¿Y más encima te dejó cuidando a su hijita más pequeña y a solas?
OROPEL: Pues sí. Era algo curioso. Yo tampoco me lo explico bien. Muy confiada ella.
BRAULIO: Muy tonta diría yo. Muy huevona.
OROPEL: De todas maneras, la señora siempre permitía que sus hijas entraran al taller a hacerme conversa y a visitarme, según doña Paty al hablar sus hijas conmigo dejarían de ser tan tímidas.
BRAULIO: ¡¿Tímidas esas niñas tan tremendas?!
OROPEL: Eran solapadas. Además, la mamá prefería que yo les quitara esa timidez a que lo hicieran sus amiguitos, amiguitas, compañeritos y compañeritas del colegio porque yo era evangélico y sano, en cambio ellos no y podrían enseñarles mañas profanas del mundo pecaminoso.
BRAULIO: Jajajaja… ¡Qué señora tan equivocada, confundida y despistada!… Jajajaja… ¡Qué locura!… ¡La señora pensaba todo en forma contraria!… ¡Qué suerte tuviste al cruzarte en la vida de esa santa señora!
OROPEL: Esa acuerpada mujer nunca me decía nada cuando veía que sus hijas y yo nos encerrábamos en el taller ni cuando me veía con ellas sentadas en mis piernas, besándolas y manoseándolas más de la cuenta.
BRAULIO: ¡Increíble!
OROPEL: Ni siquiera me dijo algo cuando nos pilló a la Jenny y a mí esa ocasión que ya te conté en la que nos vio acabándonos de vestir después de haber tenido nuestras cositas.
BRAULIO: Eso se me hace increíble. Esa señora era una mamá como muy fresca y relajada, además de ser alrevesada. De ser otra te habría sacado de la casa a patadas y te habría denunciado.
OROPEL: Igual, ella estaba muy enamorada de mí, y tú sabes que una mujer enamorada le permite al hombre cualquier locura.
BRAULIO: Bueno, eso sí es cierto. Una mujer enamorada se hace la ciega ante las cosas malas del hombre que desea y siempre prefiere pensar bien de él y ser sumisa.
OROPEL: Una mujer enamorada en capaz de dejar que pase cualquier cosa con tal de tener o seguir teniendo a su lado al hombre que ama y desea.
BRAULIO: ¡Qué locas y estúpidas son las mujeres!
OROPEL: Yo a esa mujer la tenía loquita, le daba muy buen sexo, le hacia todo aquello que su maridito no le hacía por estar con otras mujeres o porque su religión no se lo permitía. Tal vez así yo me pueda explicar por qué razón no me denunciaba ni nada, ella amaba que yo fuera pervertido porque le hacía muy rico el sexo.
BRAULIO: Pero a pesar de que una mujer esté tan ciega y locamente enamorada de un hombre no creo que vaya a exponer a sus mismísimas hijas de esa forma ante un pervertido, y menos a la hijita más peque, y muchísimo menos siendo evangélica.
OROPEL: No lo sé, solo estoy contando lo que ocurrió. De todas maneras, ella también fue y se volvió toda una pervertida en esos tiempos en que yo estuve trabajando en su taller.
BRAULIO: Posiblemente se explique ese hecho precisamente con ese argumento de que también doña Patico se volvió pervertida.
OROPEL: Pues sí.
BRAULIO: Ok, pero sigue contando. Una vez más te pregunto: ¿Cómo fue que te follaste por primera vez a la Tatis?
OROPEL: Bueno, nos quedamos solos, la niña seguía en cama, pensé que aún dormía, pero no me importó, mi plan era follármela.
BRAULIO: ¿Y qué sucedió?
OROPEL: Entré a su cuarto y la nenita no estaba durmiendo, solo seguía en pijamita, se estaba peinando y haciéndose unas coletitas de cabello.
BRAULIO: Poniéndose bonita la princesita ¿Y qué pasó luego?
OROPEL: La besé en la boca y la invité a ver una buena película pornográfica al taller, allá tenía el televisor y el DVD. Yo me adelanté y fui a alistar la peli mientras ella se aplicaba la deliciosa loción de su hermana.
BRAULIO: Primero la querías calentar… ¡Eres grande, caballero!
OROPEL: Luego, mientras yo ponía la película ella, sin yo sentirla, ya que estaba caminando descalza, se asomó por la puerta del taller, estaba preciosa, aún con su pijamita e inmediatamente me llegó el olor de su loción, respirar esas “feromonas” me pusieron aún más excitado de lo que ya estaba.
BRAULIO: ¿Cómo era su pijama?
OROPEL: Su pijamita era una especie de vestidito rosadito, corto y escotado. 👗
BRAULIO: ¡Princesita rica!
OROPEL: Y traía esas coletitas de cabello que la hacían ver tan espectacular.
BRAULIO: Continúa… Continúa…
OROPEL: La pequeña muñequita me sonrió muy morbosamente y me dijo un sensual y coqueto “hola”.
BRAULIO: Con solo imaginarme esa coqueta vocecita infantil diciéndote “hola” empecé a sudar de la emoción.
OROPEL: Pero lo que sucedió después fue aún mejor.
BRAULIO: ¿Qué pasó?
OROPEL: Lo que pasó fue que ella con sus manitas se subió la pijamita y no solo me mostró sus piernas sino también sus atractivos cuquitos de muñequitos.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¿Eso hizo esa princesita?
OROPEL: La niña me dijo que esos cuquitos eran nuevos, que se los había comprado su mamá el día anterior.
BRAULIO: Era el estreno… Jejeje…
OROPEL: yo le di una buena nalgada y la invité a sentarse sobre mis piernas.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¡Muñequita tan rica!… 👧 😋
OROPEL: Ella se sentó en mis piernas y empezamos a ver la entretenida y educativa película de sexo mientras yo la toqueteaba por toda parte.
BRAULIO: Así se deben educar a las nenitas.
OROPEL: Habían pasado unos 10 minutos de la película cuando ella misma me recordó que estábamos solitos en casa y añadió que quería hacer algo más para aprovechar la ocasión.
BRAULIO: Sigue…
OROPEL: Yo, muy entusiasmado, le pregunté qué quería hacer y ella me contestó que quería jugar un ratico.
BRAULIO: ¿A jugar con tu verga?… Jajajaja…
OROPEL: Jejeje… Le pregunté a qué quería jugar y me respondió que al papá y a la mamá en la luna de miel, así que le hice caso y empecé a besarla en la boca mientras le sobaba la rajita por encima de sus nuevos cuquitos de muñequitos. Ella me acariciaba los cortos pelitos de barba que tenía en la casa y nos besamos de lengüa muy rico.
BRAULIO: ¡Uuuuuyyy!… ¡Besando y toqueteándole la cuca a una niñita de apenas 9 añitos de edad! ¡Qué rico!…
OROPEL: Pensé que ella se había sentido muy acosada por mis atrevidos labios y mis abusivas manotas porque de repente se separó de mí, se bajó de mis piernas y me sugirió jugar mejor a las escondidas.
BRAULIO: Pensé que quería jugar a un juego aún más caliente y cochino.
OROPEL: Pues piensas bien, porque ella misma propuso que por cada vez que nos encontráramos nos tocaríamos y nos besaríamos. Ella misma llamó al jueguito “las escondidas calentonas”.
BRAULIO: ¿Esa chinita tan chiquitina y ya proponiendo esa clase de jueguitos calientes? Ella era la que te quería calentar a ti poco a poco.
OROPEL: Para que veas cómo son las niñas de estos últimos años.
BRAULIO: Son unas putitas completas, bien picaronas, terribles y tremendas, por eso es que las embarazan a edades tan tempranas… Jejeje…
OROPEL: Empezamos el juego y en efecto, cada vez que nos encontrábamos nos fundíamos en severos besotes de lengüa y en sucios y atrevidos tocamientos.
BRAULITO: Así fueran los juegos siempre. Me gustaría jugar así con muchas niñas que veo cuando voy a descansar y a entretener la vista al parque.
OROPEL: En cierto momento ella se escondió tras un sillón de la sala y al yo encontrarla le comencé a hacer cosquillitas, ella cayó al piso alfombrado muerta de la risa y pataleando como loca.
BRAULIO: Muy divertido, pero debiste de hacerle cosquillitas en la rajita.
OROPEL: Presta atención. Ella, entre risas, me lanzaba pataditas, y como levantaba las piernas me mostraba sus nuevos cucos.
BRAULIO: ¡Aahh!… ¡Nena terrible!…
OROPEL: Yo aproveché esas cosquillas para tocarle de todo y la muy zorrita no dudó en pedirme que le hiciera la bluyineada, quería bluyineada.
BRAULIO: O sea eso de revolcarse con todo y ropa y frotarse sus genitales entre sí como si estuvieran follando y manosearse de lo lindo sin desnudarse, esa es la bluyineada ¿no?
OROPEL: Así es. En efecto hicimos la famosa bluyineada sobre la confortable alfombra del piso de la sala de la casa y nos calentamos como nunca, nos besamos y nos tocamos.
BRAULIO: ¡Pequeña putita! ¡Entonces se estuvieron revolcando rico!
OROPEL: Yo estaba muy arrecho, esa verga la tenía a explotar dentro de mi calzoncillo y mis pantalones y ella también me la sobaba y tocaba. Mi excitación era gigantesca.
BRAULIO: Claro, no era para menos.
OROPEL: Y en un impulso de excitación total le rompí con mis manotas la pijamita por el lado del escote dejando sus tetitas afuera.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¡Tetitas al aire!…
OROPEL: Le manoseé y le chupé las tetitas, me pegué de esos pezoncitos como sanguijuela a la piel.
BRAULIO: Bacano, mi brother…
OROPEL: Después le metí las manos bajo la pijamita y le bajé y le quité los cuquitos. Y estirándoselos con mis dedos como si estos actuaran como una resortera se los tiré lejos.
BRAULIO: Esto se torna más que interesante… Jejeje…
OROPEL: Y con calzones a metros de distancia le empecé a dar dedito en esa rajita tan rica.
BRAULIO: Me encanta esta historia.
OROPEL: La putita gemía y me palpaba el bulto de mi entrepierna, y de una buena vez me confesó con su vocecita tierna e infantil que quería hacerme la paja y chuparme el pipí.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¡Genial!… ¡Qué excitante!… ¡Qué delicia sería para ti escuchar esa dulce vocecita pidiéndote eso!
OROPEL: Al escuchar eso le respondí que con mucho gusto le daba todo el pipí que quisiera e inmediatamente me levanté y me empecé a desnudar todito.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¡Qué oportunidad tan bacana!…
OROPEL: La niña, con su pijamita rasgada dejando ver sus tetitas, se puso de rodillas frente a mí y empezó a masturbarme, la niña me miraba la verga con muchísimas ganas.
BRAULIO: Esa pequeña y jovencita mujercita estaba poseída por la verga… Jejejeje…
OROPEL: Jajajaja… Necesitaba una liberación.
BRAULIO: Una liberación, pero de semen… Jejeje…
OROPEL: Jejeje… Mientras la putita me hacía la paja a veces levantaba su carita y me miraba, y su miradita y sonrisita eran de pura pervertidita, le brillaban sus pequeños ojitos.
BRAULIO: ¡Qué niña!…
OROPEL: Como ella había quedado adicta a las mamadas empezó a lamerme el glande y luego toda la longitud de mi impulsivo, largo y gordo mástil.
BRAULIO: ¡Qué rico!
OROPEL: En un momento dirigí mi mirada a la ventana, y como las cortinas estaban abiertas vi a un vecino desde la ventana de la casa del frente que miraba todo lo que estaba sucediendo.
BRAULIO: ¡Mierda!…
OROPEL: Apenas el vecino se dio cuenta que yo lo miré el muy fisgón cerró la cortina.
BRAULIO: Jajajaja… No podía faltar el vecino sapo.
OROPEL: Aunque ese vecino pudo haber denunciado todo en ese momento yo no me preocupé sino solamente por dar y recibir placer y ni siquiera cerré la cortina.
BRAULIO: ¿No te denunció?
OROPEL: No, pero lo del hijueputa vecino es otra historia, no la contaré aquí para no extenderme tanto, pero con él pasaron muchas cosas después por mucho tiempo.
BRAULIO: Vale… Sigue contando lo de la niña.
OROPEL: Bien. Mi Tatis hermosa seguía haciéndome la paja muy contenta, entusiasmada, motivada y sonriente, luego me levantó la verga y me lamió y me besó los testículos.
BRAULIO: Mmmmm… 😋 😋 😋
OROPEL: La chiquilla se enfocó en chupármelos. Se metía a su pequeña boquita primero una hueva y luego la otra, y después se metía juntas al tiempo.
BRAULIO: ¡Qué niña devora huevas! 👧
OROPEL: Después puso mi verga frente a su boquita, me besó el glande, y puso la punta de su rosadita y húmeda lengüita en todo el ojo de mi amenazante y babosa vergota.
BRAULIO: ¡Uy! Estoy imaginando esa escena, pero en lugar de estar tú estoy yo en ella. 👧 😋
OROPEL: Jejeje… No tardo en meterse mi gruesa y largota pinga a su boquita y ponerse a mamar de lo lindo a semejante animal tan peligroso y repleto de leche.
BRAULIO: ¡Estupendo!…
OROPEL: El vecino seguía mirando todo por la ventana y yo le lanzaba saludos agitando mi mano.
BRAULIO: ¡Tu vecino allá todo depravado tras las cortinas haciéndose la paja!… Jejejeje… Me lo estoy imaginando… Bacano…
OROPEL: Yo creo que en esas estaba ese hijueputa… Jejeje… Mientras mi Tatis continuaba con la mamada le cogí las colitas de cabello con mis fuertes manotas y se las levanté, se las puse en alto, tal como si fueran las riendas de una yegua.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¡Eso me encanta!… ¡Uuff!… ¡Esa nenita preciosa!… 👧 😋 😋 😋
OROPEL: La pequeña mamadorcita no se cansaba de chupar verga, y a la vez que lo hacía yo seguía agarrando sus coletitas de cabello de manera suave y sostenida.
BRAULIO: ¿Le sostenías las coletitas al tiempo que ella movía su cabecita al ritmo de la mamada? 👧
OROPEL: Exacto, pero pasados unos minutos empecé a llevar mi propio ritmo en la mamada.
BRAULIO: ¡Inaudito!…
OROPEL: Le di unas vueltas a las coletitas enrollándolas entre mis manos, cosa que quedaran bien agarradas y con agresividad se las jalé fuertemente para hacer que se metiera más profundamente mi verga en su engullidora boquita.
BRAULIO: ¡Fabuloso!
OROPEL: Aunque la niña engullía mi grueso y largo chimbote emitió un quejidito de dolor por ese duro jalón de pelo que le di.
BRAULIO: Pero claro, ese debe doler.
OROPEL: Y así, jalándole fuertemente de las coletitas, yo hacía que la muñequita cumpliera los ciclos de introducirse y sacarse mi verga con más ímpetu y apresuramiento.
BRAULIO: ¡Qué mamadota!… O sea que le imprimías ese salvaje movimiento de mamada al obligarla a mover su cabecita adelante y atrás y nuevamente adelante y atrás y así sucesivamente jalándola de las coletitas de cabello… 👧 👧 😋
OROPEL: Lo has entendido muy bien, amigo.
BRAULIO: Bacano…
OROPEL: Cuando le tiraba el cabello acercando su cabecita a mi pubis la hacía meterse mi pinga hasta la garganta y cuando se lo jalaba en dirección contraria su cabecita retrocedía liberándose mi verga de su garganta, pero sin llegar a salir totalmente de su succionadora boquita. Eso se lo repetí varias veces.
BRAULIO: No sabes el pajazo que me estoy haciendo al leer e imaginarme tu caliente relato.
OROPEL: Me poseyó el espíritu del sexo rudo y quise hacerle a la nenita una buena garganta profunda de forma brusca y brutal.
BRAULIO: ¡Inaudito!
OROPEL: Jalándole mucho más duro el cabello por sus coletitas, de manera brusca y salvaje le hice meterse mi verga hasta lo más profundo de su garganta muchísimas veces, pero la nenita me empezó a dar agitadas palmadas en mis peludas piernas anunciando que se estaba asfixiando y que quería vomitar.
BRAULIO: ¡Uy!…
OROPEL: No le hice caso a esa pequeña putita y seguí dándole poderosos vergazos a su pobre garganta hasta que jalándole muy fuerte las coletitas de cabello le hice meter toda mi vergota de una buena vez entre su gaznate y se la dejé ahí por un buen rato.
BRAULIO: ¡Uy!… ¿Esa niñita tan chiquita sí podía hacer eso?
OROPEL: Pues por lo menos yo la obligué a hacerlo.
BRAULIO: Eres un crack.
OROPEL: Su nariz quedaba aplastada sobre mi pubis y la mantuve así por una buena cantidad de segundos.
BRAULIO: ¡Hermosa escena! 😋
OROPEL: Ella luchaba por liberarse y sus ojos muy colorados, abiertos y llorosos me observaban con una mirada suplicante, pero yo no dejaba de jalarle el cabello atragantándole de verga esa inflamada garganta.
BRAULIO: Así se hace con las putitas… Jejeje…
OROPEL: Así la tuve hasta que vi que sus ojitos querían salirse de las cuencas, ella parecía querer explotar, pero no por exceso de aire sino por falta de este, y jalándola en reversa de sus coletitas la solté con total brusquedad, sacando toda mi babosa y brillante vergota de su boquita.
BRAULIO: Repito: ¡Qué escenota!… ¡Uuff!… 😋
OROPEL: Ella cayó al piso alfombrado y empezó a vomitar sendas babazas y a tratar de tomar aire con desespero al tiempo que tosía continuamente. Sus ojos me miraban enojadamente como culpándome de su agobiante asfixia.
BRAULIO: ¿No le gustó a la zorrita?
OROPEL: Se puso bravita. Después de toser y de tomar aire me dijo que no le hiciera eso porque sintió ahogarse de muerte.
BRAULIO: ¿Le habrá dolido la garganta?
OROPEL: Yo creo que sí, al igual que su boca. por lo menos movió su mandíbula de un lado a otro en señal de que había sentido que se le desencajaba.
BRAULIO: Jajaja… Pobrecita… pero quién la manda a meterse con semejante animalote… Jejeje… Ella tuvo la culpa.
OROPEL: También se sobó con sus manitas la cabecita porque los duros jalones de cabello que le propiné desde sus coletitas se la dejaron doliendo. Es que quedé con unos cabellos en mis manos.
BRAULIO: Jajaja… Claro, esos duros jalones de pelo deben doler como un demonio, además la nenita tuvo que abrir mucho la boquita para que pudiera entrar tu violenta anaconda y por eso se le resintió la mandibulita.
OROPEL: Exactamente, por ser mi verga muy grande para su pequeña boquita ella tuvo que esforzarse mucho para que le entrara ese animal salvaje, gordote y largote hasta la garganta.
BRAULIO: Es que le diste muy duro por la boca y la garganta, ella solo tenía 9 añitos de edad ¿no pensaste en ello? Pudiste matarla.
OROPEL: Debo admitir que, aunque ella acostumbraba a mamarme la verga a toda hora, esa mañana se me fue la mano un poco en esa garganta profunda, además yo soy un hijueputa… Jejeje…
BRAULIO: Jejeje… ¿Y qué hiciste?
OROPEL: Le dije que ella tenía que aprender a las buenas o a las malas a realizar una puta garganta profunda.
BRAULIO: ¡Juemadre!… Jejeje… pobre niña… Jejeje…
OROPEL: Le pedí que me lo siguiera mamando, y ella me dijo que lo haría, pero como ella acostumbraba a hacerme las mamadas, es decir, sin tanto salvajismo y a su manera.
BRAULIO: Claro, es que ella estaba acostumbrada a chupártelo con más calma y suavidad.
OROPEL: Según yo, la estaba tratando suave, a otras las trato con mucha mayor rudeza, sin embargo, la muy perrita se atrevió a advertirme que me lo chuparía de manera normal siempre y cuando le prometiera que no le volvería a hacer esa brutal garganta profunda de esa manera tan salvaje.
BRAULIO: Jajaja… Nenita negociante y exigente.
OROPEL: Mientras yo mismo me pajeaba y le daba golpecitos con mi verga en la cabeza mientras ella se recuperaba le dije que no había trato, que me la chupara sin pedirme nada, que la puta de su mamá y la zorrita de su hermanita me hacían gargantas profundas sin quejarse tanto.
BRAULIO: Así se le habla a las putitas, que sepan quién es el que manda, faltaba más… Jejeje…
OROPEL: Me dijo que entonces no me lo iba a mamar, y yo también bravito, le dije que si no me iba a hacer esa mamada que se fuera a seguir durmiendo como una puta foca y que dejara de joder y de quitarme tiempo.
BRAULIO: ¿Y se fue a seguir durmiendo?
OROPEL: ¡Qué va!… Esa putita no se fue, le ganó la lujuria, me miró con ojitos de putita viciosa y sedienta de leche, me sonrió, me agarró la verga, me la masturbó, me la besó, me la lamió y se la metió a la boca de nuevo.
BRAULIO: ¡Qué putita! ¡Te la siguió mamando esa pequeña zorrita así le fueras a hacer garganta profunda de nuevo! ¡Prefirió correr ese riesgo a dejar de mamar tu vergota!
OROPEL: Jejeje… La chica estaba tan adicta a la verga que no podía negarse a mamar por nada del mundo, sin embargo, en ese momento no le hice garganta profunda porque no aguante más.
BRAULIO: ¿Te corriste?
OROPEL: La mamada fue espectacular, no pude aguantar mucho, saqué mi verga de su mamadora e infantil boquita y expulsé todo mi semen en su carita de putita y en su cabeza, le dejé todo el cabello y todo el rostro lleno de espesa y espumosa lefa.
BRAULIO: Jejeje… ¡Bien hecho!… 😋
OROPEL: Ella apenas puso sus manos en alto como dándole gracias y alabanzas a Dios por esa lechada tan bestial que le di, y preciso en ese momento sonó el puto teléfono fijo, pensé de inmediato que el vecino, quien aún seguía observándonos, había llamado a doña Paty o a mi amigo y que cualquiera de ellos dos me estaba llamando para confrontarme, o algo así.
BRAULIO: No jodas… ¿Te pillaron?
OROPEL: Yo había pensado eso y por esa razón me tomé el atrevimiento de contestar a ver de qué se traba, consideré que era mejor confrontar de una vez la situación y estar preparado para cualquier cosa.
BRAULIO: ¿Y era doña Patico?
OROPEL: Si. Era doña Tetas, o sea la señora Patico, y hablándome serenamente me dijo que solo llamaba para saber cómo estaba su hija y si se estaba portando bien. Respiré profundo y me tranquilicé.
BRAULIO: ¡Aahh!… ¡Llamó a interrumpir esa puta!…
OROPEL: Así es, se trataba de la evangélica mamá de la niña que quería saber si su pequeña hijita ya se había bañado y desayunado… Jejejeje…
BRAULIO: Al parecer la señora Paty ni se imaginaba lo que había estado haciendo la belleza de su hija contigo y con tu verga… Jejeje…
OROPEL: Jajaja… Le contesté a la doña que su niñita ya se había bañado y que ya había desayunado, pero todo eso solo con leche caliente y espesa de Mipalo… Jajajaja…
BRAULIO: ¿Le contestaste eso?
OROPEL: Me atreví a contestarle eso. Esa señora era un cuento, era toda tonta, definitivamente yo me la vacilaba muy rico y ella se dejaba joder. Jejejeje…
BRAULIO: ¿Qué te respondió ella?
OROPEL: Me contestó que no me entendía y yo le expliqué que ella había tomado leche de Mipalo al desayuno y que se le regó encima y quedó bañada en ella.
BRAULIO: Jajajajajaja… Bañada en tu semen y desayunada también con ese semen. No le estabas mintiendo.
OROPEL: La muy tonta no caía en cuenta de mi broma y afanada me preguntó si se había quemado su hija con esa leche caliente.
BRAULIO: Jajajaja… Se quemó esa zorrita, pero en cachondez… Jajajaja…
OROPEL: Yo le dije que estaba bien, que me había tocado quitarle la pijamita porque había quedado totalmente empapada de leche, y la señora me respondió que era raro que la Tatis tomara leche de Mipalo porque en la casa no tenían esa clase de leche, me preguntó de dónde había sacado ella leche de Mipalo.
BRAULIO: ¿Y qué le dijiste?
OROPEL: Que esa leche era mía, que su hijita la había sacado de mi palo. Jajajaja…
BRAULIO: Jajajaja… Qué atrevido y franco eres… Jejejeje…
OROPEL: Jajaja… Lo más gracioso es que ella nada que caía en cuenta de mi broma y de mi burla, y me creyó. La muy idiota más encima me dio las gracias por haber compartido mi leche con su hijita y por haberla cuidado… Jajaja…
BRAULIO: Jajaja… Esa señora era muy tonta… Jejeje… Pero por lo menos no estaba enterada de nada de lo sucedido en la realidad, menos mal tampoco te estaba llamando la policía ya que el vecino pudo haberla llamado.
OROPEL: Si, menos mal no era nada de eso. Y mientras hablaba con la señora, su queridita hijita me iba limpiando la verga con su suave y juguetona lengüita. Yo se la pasé y la niña habló con su madre un rato mientras me masturbaba, me lamía la verga y me daba ricas y sonoras chupaditas.
BRAULIO: ¡Qué morbazo!…
OROPEL: Su mamá le dijo que se portara bien conmigo y que me hiciera caso en todo lo que le ordenara, y luego me hizo pasar de nuevo.
BRAULIO: Jajajaja… ¡Qué morbo!… ¿Será que esa mamá en verdad ni se imaginaba lo que estaba pasando con su pequeña putita?
OROPEL: Jajaja… Como anteriormente le había dicho a doña Tetas que la pijamita de la nena quedó empapada de leche entonces me sentí en la libertad de decirle que la Tatis permanecía en ropita interior ayudándome a limpiar un grueso y largo palote que uso en el trabajo para moler lo que iría a ser la mercancía… jejeje…
BRAULIO: Pero ese palo no era otro que tu verga… Jejeje…
OROPEL: Exacto. Mi verga era el mismo palo del que saqué la leche de Mipalo… jajajaja…
BRAULIO: Jajaja… Eso de “moler lo que iría a ser la mercancía” me hace ver que tengo razón al decir que lo que tú hacías en ese sitio eran drogas y que usaban la “fachada” de un taller de otra clase de trabajos para que nadie se enterara ni molestara.
OROPEL: Tienes mucha imaginación, amigo.
BRAULIO: Tranquilo, cuéntame lo que de verdad hacían tu amigo y tú en ese taller ¿qué clase de negocios turbios tenían?
OROPEL: Jaja… Mejor sigamos con la historia.
BRAULIO: No te intranquilices, está claro que lo peor sería que tuvieran un estudio de grabación de pornografía infantil, pero está claro que no era eso sino algo menos grave, estoy seguro que era fabricación de alguna clase de droga.
OROPEL: jajaja… Solo era una zapatería. ¿Cómo crees que íbamos a tener una cocina de drogas ahí?
BRAULIO: Cómo no. Cuéntame.
OROPEL: Mejor sigamos con lo que nos ha convocado este chat.
BRAULIO: Está bien, pero no debes por qué temer si aquí nadie nos puede leer, esto chat es privado, es cifrado de extremo a extremo y tampoco nos conocemos.
OROPEL: Bien, continúo con lo que realmente nos importa en este chat, la historia hot que te estoy narrando.
BRAULIO: Está bien, no te preocupes, prosigue.
OROPEL: La señora me dijo que no le permitiera estar en solo ropa interior, que en el cuarto tenía un closet lleno de ropa y que le dijera que se vistiera.
BRAULIO: Jajajaja… Señora tan confiada. Esa nenita estaba prácticamente desnuda realmente.
OROPEL: La muñequita se fue a bañar y a quitarse todo ese semen de encima mientras yo seguía hablando con la ingenua de su mamacita.
BRAULIO: Me imagino a esa niñita toda llena de semen por todo su cuerpo y regándolo por toda parte mientras caminaba.
OROPEL: Mientras continuaba la llamada yo me seguía haciendo la paja y la Tatis se bañaba.
BRAULIO: ¿No fuiste a mirar cómo se bañaba la Tatis mientras te hacías la paja y hablabas con la mamá?
OROPEL: No pude porque en ese momento se había dañado el teléfono inalámbrico y estábamos usando el de cable, no se podía llevar.
BRAULIO: ¡Qué mal!… Jejeje… ¿Qué pasó después?
OROPEL: Se terminó por fin la larga llamada con doña Tetas, ah señora para hablar y hablar mierda.
BRAULIO: Se me hace que esa señora era muy charladora.
OROPEL: Doña Tetas era una lora mojada y chisme fresco. Esa vieja solo hablaba pendejadas, y como estaba enamorada de mí pues no quería dejar de hablarme.
BRAULIO: Me la imagino.
OROPEL: Aunque tengo que reconocer que estuvimos hablando de manera caliente y deliciosa por un rato, ella me mandaba besitos a distancia y me pedía hacer lo mismo y que me hiciera la paja, le dije que en esas estaba y que me imaginaba que ella me lo estaba mamando… Jejeje…
BRAULIO: Jajajaja… Par de noviecitos estos… Los tortolitos… Jejeje…
OROPEL: Pues como éramos amantes, y no olvides que ella para ese momento estaba esperando un hijo mío.
BRAULIO: Señora tan sinvergüenza. No darle pena a esa vieja descarada…
OROPEL: Si… Jejeje… Y fue tan larga esa llamada que ya su hija se había terminado de bañar y luego escuché que la niña me llamaba desesperadamente desde su habitación. Fui a mirar qué le sucedía sin dejarme de pajear.
BRAULIO: ¿Y qué le había pasado?
OROPEL: Cuando abrí la puerta de su habitación ella estaba únicamente en toallita, acostada bocarriba sobre su cama, con sus bracitos bajo su nuca poniéndolos como si fueran una almohada, cruzadita de piernas, moviendo sus pies, estaba muy coqueta y sensual, y con una miradita brillante que dejaba ver su lascivia y su fuerte deseo de verga.
BRAULIO: ¡Qué delicia!…
OROPEL: Su pelito mojado y suelto la hacía ver más sensual, estaba preciosa, recién salidita de la ducha.
BRAULIO: ¡Uufff!…
OROPEL: Me recordó que su mamá y su hermana se iban a demorar mucho y apuntando con su dedito índice mi erecto pipisote añadió que quería seguir chupándomelo dentro de su propio cuarto.
BRAULIO: ¡Uuyy!… ¡Qué putita!… ¡A pesar de su corta edad la niña se había convertido en una adicta a tu verga!… ¡En una verdadera putita!…
OROPEL: Yo le contesté que si quería más leche entonces no tenía gracia que se hubiera bañado, pues la iba a volver a ensuciar de esperma.
BRAULIO: Jajajaja… Claro. Obvio.
OROPEL: Y me respondió que eso no importaba, que teníamos muchísimo tiempo de ahí a que llegara su mamá con su hermana para volverse a duchar.
BRAULIO: Excelente respuesta. Por lo que veo la niña era muy inteligente. 👧
OROPEL: Era avispadita e inteligente esa muchachita. Aunque sus ojitos eran pequeñitos tenía una miradita pícara y de ser bien tremenda y viciosita.
BRAULIO: ¡Uuff!… Cómo me gustaría encontrar una nenita así. Pero por favor continúa tu historia que me estoy pajeando rico mientras te leo.
OROPEL: Bien. Me acerqué. La niña me volvió a agarrar la verga y yo le quité la toallita que la cubría y le eché buenos piropos mientras veía su cuerpecito desnudo de pies a cabeza y le acariciaba y tocaba por toda parte.
BRAULIO: ¿Cómo era su cuerpo? 👧
OROPEL: Ella era una niña muy bonita, pero muy delgada y muy blanca, su piel era muy suave y perfecta, sin granos ni nada feo.
BRAULIO: Háblame de sus tetitas.
OROPEL: Sus tetitas eran pequeñas y tiernas, según ella me contó le habían comenzado a aparecer desde los 8 añitos, y ahora las tenía un poquitín más grandes y paraditas que cuando se las vi la primera vez.
BRAULIO: ¡Qué delicia esa chinita!…
OROPEL: Nos besamos y ella misma se bajó de la cama, se agachó, y mientras yo la seguía piropeando la nenita se apresuró a besarme y a lamerme la pinga, se notaba que estaba muy desesperada por verga.
BRAULIO: Nenita tan putita, me encantan las nenitas bien putitas como esa. 👧 😋
OROPEL: Mi salchichón era tan grueso que casi no cabía en su manita, además era tan pesado que ella cambiaba constantemente de mano para sostenerlo, pues se le cansaba el brazo.
BRAULIO: Jajajaja… Claro, y como ella era hasta ahora una nenita de 9 añitos pues era obvio que no tendría ni un culo de fuerzas en esos bracitos.
OROPEL: Sin embargo, sus deditos movían muy ágilmente mi cuero, me estaba haciendo un rápido pajazo.
BRAULIO: La tenías bien entrenadita.
OROPEL: La Tatis me masturbó el duro cipote sin darle miedo ni asco ni nada, me lo miraba con ganas y lascivia a la vez que se relamía y me lo besaba con ternura.
BRAULIO: Aprendió rapidísimo a ser putita y mamadora esa querida y pequeña niñita. 👧 😋
OROPEL: Y sin esperar más ¡Zas! se lo metió a la boca de una buena vez.
BRAULIO: ¡Mierda! ¡Te lo empezó a mamar!… ¡Quien veía a esa nenita tan chiquita pero tan putita que era! 😋
OROPEL: No pude aguantar la arrechera, le agarré la cabeza y le empecé a hacer una ruda garganta profunda nuevamente.
BRAULIO: ¿Otra vez ibas a ahogar a esa nenita con tu gigantesca poronga? ¡No jodas! Hombre…
OROPEL: Quería volverla una experta en gargantas profundas, así fuera a las buenas o a las malas, en la vida una mujer debe saber hacer de todo en sexo para complacer a sus machos siempre.
BRAULIO: ¡Bueno, eso sí me parece bastante razonable!
OROPEL: Fui tan violento que casi la ahogo otra vez, nuevamente olvidé que era apenas una niñita, le jalé el cabello, se me estaba pasando la mano con la nenita y se puso morada.
BRAULIO: ¡No seas así!… Jejeje…
OROPEL: La mirada de esa nenita era un primor. A pesar de tener los ojos chiquitos los abrió bastante y parecían querer salir de sus cuencas.
BRAULIO: ¡Te arrechaste demasiado! ¿La lastimaste?
OROPEL: Sentí que ya se estaba desmayando, la nenita alcanzó a blanquear sus llorosos y colorados ojitos, se me estaba yendo.
BRAULIO: ¡Mierda!… ¿No te dio miedo?
OROPEL: No. Realmente ya me había pasado eso con otras nenitas, incluso se me desmayaban.
BRAULIO: A mí me daría miedo ver que se me desmayan, sin embargo, debo aceptar que la arrechera también me ganaría.
OROPEL: Aunque estaba sumamente excitado pensé que iba a matar de asfixia a la pequeña Tatis y haciendo un esfuerzo sobrehumano por fin le saqué la verga de la garganta, la dejé respirar, ella vomitó y tosió, tomó bastante aire.
BRAULIO: ¡Qué susto!… ¡Pero qué excitante al mismo tiempo!… Jejeje…
OROPEL: Yo me acosté despreocupadamente en su camita y me masturbaba mientras esperaba a que la pequeña putita enojada terminara de vomitar, de toser, de escupir y se recuperara y luego la acosté a mi lado.
BRAULIO: Al menos le diste tiempo para que se recuperara.
OROPEL: Ella se sentó en el piso, en posición parecida a la de flor de loto, y se cruzó de brazos muy enojadamente, su cara era de ira, y me miraba mal mientras seguía tosiendo.
BRAULIO: Primor de muchachita. Me la imagino poniendo sus cejas como las ponen las muñequitas malgeniadas de las caricaturas. ¡Qué preciosa! 👧
OROPEL: Mientras yo esperaba a que se recuperara totalmente le contaba chistes verdes, hasta que por fin pude sacarle sonrisitas y risitas a la muy rabona.
BRAULIO: Menos mal se recuperó y se contentó.
OROPEL: Si. Menos mal porque cuando la nenita se animó de nuevo me confesó que quería que le metiera el mango de su cepillo de peinarse en la cuquita mientras nos besamos.
BRAULIO: ¿Y esa peladita tan chiquita de dónde aprendió eso del cepillo? Es que eso es muy de pervertidas.
OROPEL: Como tú ya lo sabes yo le mostraba muchas revistas y películas porno en el tallercito.
BRAULIO: ¡Aahh! ¡Yaaa!… ¡Ella aprendió de ahí!… Claro.
OROPEL: La Tatis aprendió muchas guarradas de lo que le mostraba y de lo que yo le enseñaba personalmente, y así como hacían los actores porno en mucho de lo que la niña veía ella lo quería hacer.
BRAULIO: Mmmmm… La nenita sabía lo que quería. 👧 😋
OROPEL: Era una imitadora. Jejeje…
BRAULIO: Esa nenita era espectacular. ¿No le daba miedo a ella nada de lo que le mostrabas y enseñabas?
OROPEL: Las primeras veces le daba asco y miedo, pero de tanto enseñarle esas porquerías ese asco y ese miedo se le convertían en excitación y gusto.
BRAULIO: ¡Ok! ¡Comprendo!… ¡Claro, es que ella pasaba mucho tiempo contigo! ¡La corrompías bastante!
OROPEL: Así es, amigo, y a ella le fascinaba desperdiciar su tiempo pasando mucho rato conmigo en el taller y siendo corrompida por mí, por mis cuentos, mis chistes, mis historias, mis revistas y mis películas.
BRAULIO: ¿Y doña Tetas no se daba cuenta?
OROPEL: Esa casi nunca se asomaba a ver lo que sus hijas estaban haciendo conmigo en el taller.
BRAULIO: Como muy desatenta la señora con sus hijitas.
OROPEL: Lo mismo hacía yo con Jennycita y con las primitas de ellas, y doña Tetas no reparaba en ello, y si acaso se llegaba a dar cuenta no hacía nada, pues tampoco me decía algo al respecto.
BRAULIO: Me niego a creer que exista una madre así de desgraciada.
OROPEL: Tal vez lo sospechaba, o alguna vez se daría cuenta sin yo saberlo porque resultaba brava de un momento a otro, y no se dejaba tocar ni nada, así sucedía muchas veces, como toda celosa, no sé, sin embargo, nunca me dijo algo directamente sobre que nos haya pillado.
BRAULIO: Lo que tuviste fue suerte al cruzarte en la vida a esa descomplicada familia, mi brother. Pero sigue contándome. Quedaste en que la niña te pidió que te metiera el mango del cepillo con el que se peinaba el cabello entre la pequeña y apretadita rajita de nenita menor.
OROPEL: Eso. Ella me dijo que quería la punta de ese mango del cepillo en la cuquita y yo no me hice de rogar. Ahí acostados le empecé a tocar esa bella rajita a la vez que la besaba en la boca. La Tatis besaba muy rico, movía esa lengüita con gran entusiasmo y entrega.
BRAULIO: ¡Qué excitante!…
OROPEL: Yo le frotaba su clítoris con las yemas de los dedos y la chica gemía. Yo también le chupaba las tetitas.
BRAULIO: ¡Señor pajazo que me estoy haciendo con tu historia! ¡No me canso de jalarme la verga y eso que ya llevamos como tres horas chateando! Sigue por favor.
OROPEL: Le besaba y le chupeteaba todo el cuerpo mientras agarraba el cepillo de peinarse y se lo iba metiendo por su calenturienta rajita. Le daba cepillo a esa puta cuquita, la cual ya estaba bien mojadita. Esa brevita la tenía riquísima y jugosita.
BRAULIO: Me haces pasar saliva, amigo. ¿Pensabas desvirgarla con ese cepillo?
OROPEL: En realidad quería desvirgarla usando mi verga. Por eso nunca le metía totalmente los dedos y tampoco le metí el mango de ese pervertido cepillo en totalidad.
BRAULIO: Correcto. Yo pensé que le clavaste el cepillo y de una la habías desvirgado con él. Con todo respeto pensé eso porque por lo que me has contado he notado que eres brusco y algo salvaje en el sexo.
OROPEL: Jajaja… Eso es verdad, me gusta ser muy bestia y bruto en el sexo, pero es que la arrechera me lleva a eso, no tengo la culpa, los machos actuamos así, yo soy todo un macho y actúo instintivamente también.
BRAULIO: Jajaja… Ya… Tranquilo, sigue con el relato, por favor.
OROPEL: Recorrí su delicioso cuerpecito con mi juguetona lengüa hasta que llegué a esa sabrosísima cuquita.
BRAULIO: ¡Riquísima!…
OROPEL: Y mientras le tenía metido un poco el mango de su cepillo de peinarse el cabello en esa linda y caliente vulvita le lamí y le mordisqueé todito el pequeño clítoris.
BRAULIO: ¡Mierda! ¡Qué rico!…
OROPEL: La niña no hallaba que hacer de la excitación y el placer, apenas agarraba con sus manitas esas cobijitas con fuerza.
BRAULIO: ¡Qué rico tener ese clítoris tan tierno en la boca!
OROPEL: Aunque no me creas la niña tuvo un fuerte orgasmo. Saqué la punta del mango del cepillo de su vaginita y puse mi boca en ella.
BRAULIO: Yo te creo todo.
OROPEL: Tuve su buen orgasmo en mi boca, lo sentí muy bien y me tomé cuanto líquido emanaba de esa suave, palpitante y coloradita rajita.
BRAULIO: ¡Qué envidia!…
OROPEL: Después de eso la Tatis, con mirada de niña pervertida y con su tierna y excitada vocecita de pequeña mañosa, me dijo que quería acostarse conmigo.
BRAULIO: ¡Qué nenita tan viciosilla!
OROPEL: Yo, bromeando un poco, le contesté que ya estábamos acostados, pero que yo no tenía sueño como para dormir, y ella, riendo, me dijo “tonto” y me aclaró que quería que nos acostáramos no para dormir sino para copular.
BRAULIO: ¡¿Qué?!… ¿Esa nenita tan chiquita y ya hablando como adulta? ¿En serio tu historia es verdadera?
OROPEL: Claro. Como yo ya la tenía entrenadita desde hacía meses pues ella ya conocía sobre temas de sexo, habíamos visto muchísimo porno y yo ya le había contado bastantes chistes verdes y cuentos eróticos, yo ya le había propuesto muchas veces ser putica, así que ella ya sabía demasiadas cosas sobre sexo y era una nena bastante espontánea.
BRAULIO: Bueno, viéndolo desde ese punto de vista ya se justifica el actuar, pensar y hablar de esa muchachita, ya la tenías muy entrenadita.
OROPEL: Ella misma me recalcó que quería que le hiciera el amor como lo hacen las parejas en las novelas de televisión, en las pelis de porno o como yo se lo hacía a su madre.
BRAULIO: ¿Ella ya sabía que le hacías cosas a su madre?
OROPEL: Claro, yo les contaba a las niñas todo lo que su madre y yo hacíamos, pero siempre les hacía prometer que no le dirían nada a su padre.
BRAULIO: Ya veo. Continúa el relato, por favor… ¿Qué más pasó?
OROPEL: Y la niña, señalando con su dedito índice mi inmenso y parado pene y luego su exquisita y tierna cuquita, me expresó que quería que le metiera mi cosota en su conchita en lugar del mango de su cepillo del cabello.
BRAULIO: ¿Pero esa tierna y delicada cuquita de chiquilla si podía con tu agresiva e inmensa vergota de adulto?
OROPEL: Yo le hice esa pregunta, y ella me contestó que creía que sí, que al menos lo intentáramos, que lo que quería era sentir rico y que ya no le importaba que le hiciera daño.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¡Pero esa niña sí que era lanzada! ¡Me gusta!… ¡Toda una putita!… 👧 😋
OROPEL: Así es, amigo, y ponía una carita de pícara y viciosa que ni te imaginas. Esa era una de las cosas que más me gustaban de ella, la carita, la miradita, los gestos y las poses que hacía. Era como si tuvieras a una putita adulta de esas de prostíbulo, pero en formato infantil.
BRAULIO: Para ser una niña rodeada totalmente y desde siempre por un ambiente evangélico y supuestamente sano resulta sorprendente y muy excitante su proceder.
OROPEL: Era un encanto esa niñita, daba gusto verla romper los esquemas religiosos implantados por su papá y su mamá y portarse y hablar como una callejerita.
BRAULIO: Deliciosa…. ¿Y qué hiciste luego?
OROPEL: Ella, muy entusiasmada y sonriente, se abrió de piernas mientras se separaba los labios vaginales con sus tiernos deditos, yo me puse de rodillas sobre la cama, entre sus piernitas, me agarré la verga y se la empecé a introducir muy despacio por la cuquita.
BRAULIO: Qué bien que ahí no fuiste brusco. Pero… ¿la Tatis se quejaba?… ¿le dolía esa penetración?…
OROPEL: Llegó un punto en el que la verga al ir entrando hizo que ella se estremeciera y diera un gemidito de dolor, luego salió un poquito de sangre.
BRAULIO: Le rompiste el himen, brother.
OROPEL: Así fue, yo ahí comprendí que la había desvirgado y me detuve preguntándole si quería que siguiera, ella me contestó que sí, que ya no le dolía y me animó a moverme.
BRAULIO: O sea que iniciaste los movimientos de penetración.
OROPEL: Con toda la voluntad del mundo empecé a follarla.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¿Qué hacía ella?
OROPEL: Ella lo gozaba, parecía que no le dolía nada porque me abrazaba y me besaba y lo hacía con fuerzas, ella también se movía bastante, gozaba la follada y decía que yo era el hombre de su vida.
BRAULIO: Eso es increíble. Cómo me hubiera gustado haber estado allá al menos para ver esa follada.
OROPEL: Después de un rato de follarla así, en misionero, la hice cambiar de posición, me acosté y la puse sobre mí, no me lo vas a creer, pero esa dulce nenita fue feliz montándome.
BRAULIO: ¡Qué niña!… ¡Tan chiquitina y ya montando macho!
OROPEL: Ella sentadita sobre mi verga, daba saltos más excitantes y fuertes que los de las actrices porno y me decía que era un honor para ella el ser desvirgada por mí.
BRAULIO: ¡Uuufff!… ¡Me estoy imaginando esa escena!…
OROPEL: ¿Te acuerdas que te conté que cuando la Tatis me visitaba en el taller y se me sentaba en las piernas a la niña le gustaba jugar al caballito y hacía como si mis piernas fueran el animal y ella empezaba a saltar sobre ellas como si estuviera cabalgando?
BRAULIO: Si. Pues claro que me acuerdo, cuando contaste eso casi me corro.
OROPEL: Pues ahí la putita comenzó a jugar a lo mismo, solo que ahora mientras me cabalgaba se metía mi verga en su desvirgada panochita.
BRAULIO: ¡Fenomenal… ¡Uuff!… ¡Hermoso!
OROPEL: Esa nenita en verdad parecía como si estuviera cabalgando un poderoso corcel, más bien era una puta montando y domando a una bestia salvaje. Mi duro y brioso pipí hurgaba cada vez más dentro de esa ganosa vulvita.
BRAULIO: ¡Qué desvirgada tan recia!
OROPEL: El recién lavado cabello de la nenita se movía de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo y la cara que ponía era de felicidad total.
BRAULIO: ¡Uy!… ¡Me tienes al borde de la eyaculación!… ¡Te comiste a esa niñita esa mañana!… ¡Qué rico!…
OROPEL: Era espectacular ver a esa monita totalmente desnuda, con su colorado cabello aún humedecido después del duchazo y vibrando al ritmo de esa poderosa cabalgata, y con esas tetitas tan divinas.
BRAULIO: ¡Toda una dulzura!
OROPEL: Y sobre todo verle haciendo esas caritas de excitación de pura putita arrecha. Mamasota rica.
BRAULIO: ¿Cómo eran esas caritas que hacía la mona?
OROPEL: Levantaba la carita un poco, como queriendo mirar al techo, pero con los ojos cerrados, abría la boquita, a veces sacaba la lengüita y se relamía los bordes de su boca, también se mordía un labio.
BRAULIO: Totalmente alucinante.
OROPEL: Era todo un primor verla haciendo gestos de placer y me causaba muchísimo más morbo verla haciendo trompita de pato.
BRAULIO: ¡Uuufff!… ¡Trompita de pato! ¡Las niñas y adolescentes acostumbran a hacer esas trompitas cuando se toman las selfis y a uno le dan ganas de meterles la verga en esas jeticas!… Sigue contando.
OROPEL: Jejeje… Yo le agarraba las tetitas, le pellizcaba los pezones y se los estiraba, no me importaba.
BRAULIO: Toda una delicia.
OROPEL: Me le vine entre la cuquita, muchísimo semen le inyecté, litros y litros de caliente esperma de macho.
BRAULIO: ¡Uy! ¡Todo ese semen dentro de esa pequeña cuquita!
OROPEL: Después descansamos mientras nos besábamos y consentíamos, a ella le gustaba jugar mucho, y ahí nos entretuvimos y divertimos.
BRAULIO: ¿Jueguitos normales?
OROPEL: Si, a descifrar adivinanzas, a jugar guerra de deditos y cosas así, pero después jugamos a chuparnos nuestros genitales, y una vez estuve recargado de semen nuevamente empezamos a follar como locos.
BRAULIO: ¿Te la follaste en todas las posiciones?
OROPEL: Obvio. En perrito, en misionero, sentada sobre mí, en cucharita, etc. Ella pedía que jugáramos al papá y a la mamá.
BRAULIO: ¡Bien hecho!…
OROPEL: Ahí estuvimos follando toda esa mañana, por la tarde también seguimos, pero ya nos habíamos agotado bastante así que nos dedicamos a dormir.
BRAULIO: Me los imagino ahí en la cama abrazados durmiendo como marido y mujer.
OROPEL: Jajaja… Aunque por la diferencia de edades parecíamos más bien a padre e hija.
BRAULIO: Pero a un padre y a una hijita muy incestuosos… Jajajaja…
OROPEL: Jajajaja… Así es, amigo. Y nos quedamos tan profundos que no nos dimos cuenta de que el tiempo pasó. Después me despertó el hecho de haber escuchado que había alguien en la cocina.
BRAULIO: ¿Ladrones?
OROPEL: Se trataba de doña Patico y de la Jennycita, habían llegado al tiempo, pues la señora Paty había pasado a recoger a Jennycita al colegio, y por estar la Tatis y yo dormidos no nos percatamos de nada.
BRAULIO: ¡Mierda! ¿Doña Tetas y la Jennycita los descubrieron a la Tatis y a ti en la cama y desnudos?
OROPEL: Espera te cuento. Sonó el picaporte de la puerta de la habitación, alguien estaba abriendo la puerta, y me quedé frío.
BRAULIO: ¡Mierda!… ¡Los pillaron!
OROPEL: Se abrió la puerta y era Jennycita, nos descubrió acostados, desnudos y abrazados.
BRAULIO: ¡Uy! ¡Pero bueno, menos mal era la Jennycita, pues ella ya sabía lo de ustedes ¿no?
OROPEL: Claro. La Tatis se quedó acostada aun durmiendo y yo empecé a vestirme mientras la Jenny se burlaba en voz baja y decía una y otra vez que el cuarto olía a feo, a sexo y a semen.
BRAULIO: Jajajaja… ¡Esa Jennycita! ¡Ya sabía muy bien a que olía el sexo y el semen!… Jajaja…
OROPEL: Jajaja… Con todo el semen que ya le había echado a la Jennycita encima pues ya la niña conocía muy bien su olor y sabor.
BRAULIO: Jejeje… ¿Y qué pasó luego?
OROPEL: Yo le pedí el favor a Jenny de retener y entretener un poco a su madre para que no entrara al cuarto y nos viera y la chica obedeciéndome salió cerrando la puerta y tratando de hacer lo que le había pedido.
BRAULIO: Supongo yo que cuando Jenny los descubrió no hizo escándalo porque tengo entendido que ya las habías puesto a mamar a juntas al tiempo.
OROPEL: Supones bien, amigo.
BRAULIO: ¿Y doña Patico los descubrió?
OROPEL: Espera te cuento. Pues como no escuché nada tras la puerta del cuarto de las niñas, pensé que Jenny se había llevado a su madre a su habitación en el segundo piso, y se me dio por salir aun con la camisa abierta, con el cinturón desajustado y subiéndome la bragueta, pero dio la casualidad de que doña Patico estaba ahí mirando en el corredor y observándome seria y fijamente.
BRAULIO: ¡Uy! ¿Te vio arreglándote el pantalón?
OROPEL: Me vio saliendo del cuarto de las niñas con la camisa abierta, con el pecho velludo al aire, despeinado, con el cinturón sin ajustar y subiéndome la bragueta.
BRAULIO: ¿Qué hiciste ahí?
OROPEL: Apenas vi a la Patico me estremecí del susto, luego saludé a la señora con total descaro y simulando naturalidad.
BRAULIO: ¡Qué momento tan tensionante debió ser ese!… ¿Qué te dijo ella?
OROPEL: Ella me miró de pies a cabeza y aunque noté que se puso de muy mal genio al verme salir así de la habitación de las nenas me devolvió el saludo con gran frialdad.
BRAULIO: ¡Uy! ¡Juemadre!…
OROPEL: Muy seria y con voz temblorosa de susto y de ira me preguntó por la Tatis, y yo, mientras me acababa de acomodar la verga en mi bragueta, de ajustar el cinturón y de abotonar la camisa, le dije que se había portado muy bien.
BRAULIO: ¡Puta tensión!… Jejeje… ¡Esa señora estaba pensando en que violaste a su nena!
OROPEL: Si. Por eso no le dije nada más y me fui para el taller como si nada hubiera pasado, peinándome y acabándome de acomodar la camisa.
BRAULIO: Jajajaja… ¡Qué descarado fuiste!…
OROPEL: Incluso puse a sonar el tema “Calocha Calor en la chocha” con un volumen alto, y Jennicita me acompañó en el taller mientras bailaba esa sucia canción abanicándose la cuca como lo hace la cantante de ese tema.
BRAULIO: ¡Uuff!… ¿Y qué hizo doña Tetas?
OROPEL: Doña Pati inmediatamente entró a la habitación de las nenas y descubrió a la Tatis acostada y desnuda durmiendo, el cuarto olía mucho a sexo y a feo y había semen regado por el suelo y untado en las cobijas de su camita.
BRAULIO: ¿Y qué hizo la señora al ver a su hija ahí acostadota y desnuda?
OROPEL: Se puso a gritarle, la levantó a la fuerza, le pegó y así desnuda se la llevó al baño a ducharla y a seguir pegándole y recriminándole.
BRAULIO: ¿Qué le decía a la nena?
OROPEL: Mejor pregunta qué no le decía, le dijo de todo.
BRAULIO: Dame detalles de lo que le dijo.
OROPEL: A pesar del alto volumen al que yo había puesto aquella música, Jenny y yo alcanzábamos a escuchar el fuerte regaño. Doña Tetas le decía a la Tatis que era una zángana sinvergüenza, que era una vagabunda, que era una mujercita de la calle, que tenía que hacerse respetar y respetar la casa.
BRAULIO: ¿Qué más le dijo?
OROPEL: Jenny y yo escuchábamos en el taller que doña Tetas le daba nalgadas y bofetadas a la Tatis, y también mechoneadas porque la niña le decía que no le jalara el cabello, y mientras tanto, doña Tetas le gritaba preguntándole si era que no le había servido la buena educación y la formación cristiana que le estaban dando y le recitaba unos dementes versículos bíblicos sobre la decencia y la moralidad.
BRAULIO: Como siempre esos evangélicos metiendo la puta religión en todo.
OROPEL: Le echaba en cara que su padre y ella misma se mataban tanto por su educación, que hacían maromas para poder cancelar fuertes sumas de dinero en las mensualidades de su colegio y que ella les pagaba de semejante manera tan bochornosa acostándose con hombres, la trató de mujerzuela.
BRAULIO: ¿Le dijo así?
OROPEL: Si. Le dijo que eso ni las putas lo hacen porque al menos ellas cobran el rato.
BRAULIO: No puedo creer eso.
OROPEL: Le decía cosas tan locas como por ejemplo “rota la virginidad de una niña, roto su acceso a gozar de las dádivas del Señor y de Dios”.
BRAULIO: ¡Uy no! ¡Esa señora era un ogro!…
OROPEL: También le decía que era pecado terrible dormir con hombres, y sobre todo con hombres mayores, que ese no era el actuar de una niña, y mucho menos de una niña decente y evangélica, y le preguntaba si había cogido las mismas mañas de Jenny, mejor dicho, la castigó duro por haberse acostado conmigo.
BRAULIO: Pero entonces eso responde a la pregunta que te hice de si ella los había descubierto. La respuesta es que SÍ los descubrió.
OROPEL: Yo te respondí que no sabía si nos había pillado en flagrancia para esos tiempos. Te dije que yo sospechaba que doña Tetas sabía lo que hacíamos, pero que ella nunca se había presentado ante nuestra visión directamente mientras teníamos cosas sexuales.
BRAULIO: ¡Ahh…ya!…
OROPEL: Yo te dije que doña Tetas ni me decía nada, no me recriminaba, solo se ponía seria y brava cuando veía que tocaba más de la cuenta a sus niñas o cuando sospechaba algo y no dejaba que la manoseara a ella siquiera.
BRAULIO: Si, recuerdo que me dijiste eso.
OROPEL: Esa vieja solo se daba cuenta de nuestros tocamientos, pero no de las mamadas ni demás cosas sexuales, tal vez pudo habernos observado en algún momento en esas cosas sin nosotros darnos cuenta. En esa acostada que te conté podría decirse que nos pilló, pero no en el acto sexual como tal.
BRAULIO: Entiendo. ¿Después de la paliza y del regaño que doña Tetas le dio a su nena, la señora te dijo algo a ti?
OROPEL: Ni mierda. A mí no me decía nada, no era capaz de recriminarme ni reprocharme nada.
BRAULIO: O sea que solo se desquitó solo con la Tatis.
OROPEL: A su hija le decía que era el cuerpo tentador que usaba el demonio para ponerme trabas en mi proceso espiritual. Le echaba toda la culpa a su hija y no a mí.
BRAULIO: Claro, el castigo fue para esa perrita por ser tan putita.
OROPEL: Y, aun así, sin importar todos los castigos por parte de su madre, la nenita, junto a su hermana, seguían coqueteándome, frecuentándome al taller, provocándome, chupándome la verga, y follando conmigo. Eran unas zorritas de mucho cuidado.
BRAULIO: Aprovechaste muy bien las rajitas de esas peques, mi Brother. 😋 😋 😋
OROPEL: Luego te contaré cómo en otra ocasión les di a las dos nenitas por primera vez por el culo.
CONTINUARÁ…
CONVERSACIÓN APORTADA POR “OROPEL” Y REDACTADA POR SIREMIS.
AGRADECIMIENTO Y SALUDOS ESPECIALES A BRAULIO.
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