Corazón Prohibido 5
Sigue la aventura de Tadeo junto a su Hermana, perdidos en la Lujuria y el deseo….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…
5
Mi relación con Diana se volvía mas intima, después de comer pizza, volvimos a coger, lo hicimos en su cuarto, fue bastante estimulante, aún tenía cosas infantiles por todas partes, como peluches, colchas de princesas o muñecas, mis papás no dejaban de verla como si fuera una niña, pero ya era toda una mujercita, de hecho tras la comida estaría cogiéndomela casi desnuda, no sé porque me calentaba tanto meterle la verga mientras solo usaba sus calcetas, sus tetitas se movían de maravilla rozándome, su conchita me recibía en su interior, escurríamos hasta llenar el ambiente con nuestro olor a sexo. Mientras nos dejábamos llevar por nuestros deseos, haciendo el amor en su cama, siendo testigos sus juguetes, muñecas o peluches, viendo como la embestía, la hacía con mis caderas gemir, sacándoles fuertes suspiros, tantas palabras de amor, cada locura que fuera posible, mientras sentía con gusto su pequeño cuerpo, que se me entregaba con total libertad. No sé porque, pero creo que me estaba enamorando de mi hermana, no encontraba a alguien más linda que ella, me miraba de una forma que me encantaba, sus gemidos eran como música, su cuerpo parecía hecho para mi, sus besos, o cada caricia era irresistible, buscando que yo me quedara a su lado, sintiendo sus formas tan delirantes, era una verdadera locura, pero no me quejaría, al contrario siempre me hacía que me corriera con ganas, llenándole la conchita con toda mi leche, luego mientras estábamos en la cama, ella aprovechaba para contarme cosas, de alguna forma eso me gustaba, nos hacia tan cercanos.
Oye manito, te cuento algo – siempre me decía mientras se acurrucaba en mi pecho, yo la abrazaba, sintiendo su espalda con mi brazo, pero sus tetas sobre mí, le daba un beso y le decía.
¿Qué pasa preciosa? Que le paso a la niña más linda del mundo ahora – le respondía y si era posible le daba un agarrón de nalga o le besaba la frente, incluso ambas cosas le llegaba a hacer, logrando que se sonrojara o me besara contenta.
Me cuenta mi amiga Lizy, que la Marcela se quedó embarazada, como la vez, la puta esa que quería que te presentara, mi disque mejor amiga de la primaria – me decía como un chimes, dándome un par de besos en el pecho.
Oh, la recuerdo, me hacia ojitos, pero era un poco mayor que tu ¿no? – le dije haciendo memoria.
Si, un poco más de un año, era una burra, reprobó y por eso nos dejaron en el mismo salón, acaba de cumplir 15, pero quedó panzona, y ni te imaginas, es posible que el papá sea su tío, la muy puta siempre presumía que tenía algo con su primo que estaba guapito, pero en realidad era ese viejo, un borracho malacarioso que se desapareció – dijo algo divertida Dianita por lo ocurrido, se notaba que le guardaba rencor.
Ah, pues ni que decirte, que bueno que no me la “presentaste”, igual y pronto serías tía, y mi papá me hubiera corrido de la casa a golpes – decía algo inquieto, sabiendo que lo que hacíamos no era “correcto”, mas no me importaba, por suerte todavía no le llegaba la regla, aunque tenía ese pendiente para usar condones.
No sé que me pasaba, pero desde que empezamos a coger algo había cambiado, ciertamente disfrutaba de poder tener a Dianita cada vez que pudiera, sentir su cuerpo era un deleite, poder tenerla y disfrutar de ella era lo mejor, pero en verdad estaba algo molesto con la vida, igual que antes, no sé que me sucedía, pero no dejaba de sentirme enojado, aunque luego me daría cuenta que era porque no podía salir con Diana como lo hacía al lado de Amanda, me sentía tan bien a su lado, pero debía mantenerlo en secreto, era desesperante, aparte de enterarse mis padres sería horrible, iban a matarme, por suerte ellos se perdían en los cuidados de Paty o las juntas de negocios, en especial las que eran sociales, se habían vuelto muy conocidos entre su nuevo grupo de amigos, así que podría seguir disfrutando de estos momentos, acostados en su cama, después de pasar un rato demasiado bueno, acariciando su espalda, mientras nos besábamos cariñosos, sintiendo su conchita escurriendo mi leche mezclada con su jugo sexual.
Por suerte esto seguiría por un buen tiempo, pasando fiestas a veces ocultándonos para divertirnos, como la noche de brujas donde acudiríamos a una boba celebración de la empresa donde ella vestiría de brujita, se veía encantadora, con medias hasta arriba de las rodillas, una faldita coqueta, un vestido que tenia buen escote, y un sombrerito de punta, todos la acosaban, se notaba que tanto le querían hacer, por eso se quedó a mi lado, alejándose de los monstruos, nunca fue su fiesta favorita, yo iba de vampiro clásico, traje con capa, así que se quedaba conmigo, pero eso no importó mucho, aprovechamos una distracción, quería hacerla mía con ese disfraz, y la llevé al baño porque tuvo un accidente con la comida, y que cosas, que acabó siendo manchada con mi leche en su vulva, mientras sus piernitas se aferraban a mí cintura, yo la tomaba del culito redondo, mientras cogíamos enfrente del espejo del lavamanos, nos besamos apasionados, mientras embestía su coñito con un gusto irresistible, no dejaba de disfrutarlo, me sentía en la gloria, incluso nos tomamos una foto conmemorativa, siendo algo delicioso, porque se le veía el culito, con mi verga, bien metida a su vulva, acabando justo a tiempo, pues tocaban la puerta para ver quien estaba ahí, saliendo apenas sin ser descubiertos.
También disfrutamos de las fiestas navideñas como se debía, una gran cena donde apenas fueron invitados la familia, los hermanos de mi papá, porque mi mamá sabíamos que tenía una hermana, pero no se decía nada de esta, algo se ocultaba, más nadie le prestaba atención, ahí mis padres se pusieron tan borrachos, que se quedaron bien dormidos hasta mediodía, yo pase la noche en mi cuarto con Dianita, quien llegaría con su camisón antes de acostarme, pero al quitárselo tenía unos listones puestos, diciéndome: yo soy tu regalo; eso me prendió tanto que cogimos toda la noche, creo que fue la primera vez que se lo metí por el culo, a ninguno de los 2 nos gustó demasiado, aunque fue bueno experimentar, como siempre tomábamos el misionero, era la mejor postura, pudiendo tocarnos de frente, besarnos, poder metérsela a un ritmo adecuado, incluso mientras mi verga se le metía hasta el fondo, uno de mis dedos invadió su culito, haciendo que pujara del gusto, haciendo una carita de placer que no podía resistir, era demasiado bonita mi hermana, no encontraba nada que me molestara en ella, la veía tan preciosa, con cada embestida que le dada era una locura, la deseaba tanto, mientras la penetraba, no importaba que se pusiera, quería sacárselo para hacerla mía, y ella resultaba igual, me sonreía coqueta, se sonrojaba cuando la miraba fijamente, quería que le diera mi verga siempre.
Era una locura, pero días después, mientras Paty se mostró un poco enferma, creyeron que era pulmonía cuando solo comió algo malo, como toda bebe se metía cosas a la boquita, y vomitando se arregló pero mientras mis padres se hacían locos por su paranoia paternal, mi Dianita me dejaría cogerla en una ocasión extra especial con el mismo bañador que usaba cuando íbamos a la playa, pero esto era porque en esa vez tenía el antojo, no supe cuando había visto en la web un video de sexo playero donde una preciosa pelirroja era cogida por 2 negros usando un minúsculo bikini que se transparentaba de forma exquisita en una escena bastante candente, donde la chica sería presa de una doble penetración. Por desgracia era invierno, ni de broma iríamos a la playa o disfrutaríamos de alguna alberca, pero se le antojaba hacerlo con una prenda tan corta y sensual, no me pude aguantar, es que también Dianita estaba entregada a nuestra relación, sugiriendo cosas, se volvía tan erótica que me encantaba, nos cumplíamos nuestras fantasías, todo a espaldas de nuestros padres, quienes ni sospechaban nada, al menos eso creí.
No todo era tan genial aquello, pues yo seguía en mis clases, aunque ya no en un bachillerato de gobierno, sino en uno privado, evitando que mi padre se enojara debido a mis notas, pues estaba sobre mi porque me decía que ahora que él era socio y nuestra situación mejoraba, me iba a heredar todo a su debido tiempo, para que me fuera preparando, cosa que solo hacía que me diera ansiedad, no dejaba de presionarme, corrigiéndome por todo, hasta por bostezar me regañaba, seguía diciéndome cosas de su testamento, que horror, mientras que mamá era más estricta con Diana, no quería que se juntara con los chamacos vulgares, se les estaba subiendo a la cabeza su nueva posición, y es que la empresa iba saliendo adelante, por suerte el viejo lo que le faltaba de títulos le sobraba de conocimientos prácticos, así que se volvió un asesor para evitar casi todos los problemas, ganándose el apoyo general de la empresa, por lo que nos fuimos a mudar a otra casa más grande en un fraccionamiento privado, eso lo deteste, no aguantaba a los tipos ahí, yo era chico de barrio listo para las peleas, ellos unos “fifis” desesperantes, todo era tan molesto, incluso me fui a reencontrar con alguien inesperado.
Luego de casi un año de no vernos, apareció cerca de mi casa Amanda, no es que me fuera a buscar, sus padres igual que los míos se mudaron al mismo fraccionamiento, debido al escándalo que les hizo, tuvieron que huir de los chismes o las miradas acusadoras, para la fecha estábamos en vacaciones de primavera, le dieron tiempo para visitar a sus padres en el internado, o eso creí, por eso ahí la hallé, pero no me despertó nada, ni una pisca de cariño o rencor, solo indiferencia, pero ella al verme se sorprendió, nunca pudimos aclarar nada, lo cual me daría cuenta en su momento, pues se me acercó a decirme:
Eres o te pareces – fueron sus palabras mientras caminaba para verme mejor, y maldita sea, se veía preciosa, las tetas le crecieron, su cara igual lucia preciosa, sus caderas se desarrollaron mas, era como si se hubiera vuelto voluptuosa, usaba unos jeans ajustados que le hacían sobresalir ese culo de infarto, y la camisa no cubría bien sus pechos, que horror.
Ah, tu, con que aquí terminaron tus padres – le dije sin una pisca de afecto, volteando a todas partes para largarme de ahí.
Uy, que te pasa, si no nos hemos visto en casi un año, pensé que te gustaría verme, pero te vez tan enojado, y yo que pensé que ahora siendo vecinos quizás podríamos platicar – me decía como si no hubiera hecho nada.
Ah, acaso ya te van a sacar del convento, o era internado, ah que importa, seguro que quieres verme a mí, ah, estas bien de la cabeza – dije bastante molesto, esa ignorancia mostrada me enojaba mucho.
Vamos, pero de que hablas, ah, te enteraste de lo pasado, mira, te juro que no es lo que crees, ese Reynaldo me engaño chiquito, yo siempre te fui fiel, o que, vas a creerle a las malas lenguas, porfis – decía, y en ese momento comprendí, ella ignoraba que yo sabía toda la verdad, por eso trataba de quedar bien conmigo, quizás fuera a volver a casa, y quería algo al verme, de seguro creía que le seguiría dando cosas.
En serio crees que me tragaré esa mierda, para que lo sepas, el prefecto supo cómo encontrarlos porque yo antes los descubrí, solo era tu idiota, del que sacabas cosas ¿verdad? Mejor ve con la golfa de la Reina, seguro que querrá verte para que le digas como maquillarse – le dije molesto, dejándola helada, no esperaba que eso hubiera ocurrido.
Justo en ese momento ocurriría algo, llegaba a mi lado Dianita jalándome del brazo, estaba celosa, o quizás enojada, me llevaba a su lado para ir a la casa, mientras decía: vámonos Manito, no te juntes con esta zorra; eso me divirtió un poco, si bien que mi hermanita era bien celosa conmigo, intentando alejarme de aquella sucia golfa, quien no esperó eso, de hecho horas después llegarían sus padres para hablar con los míos, todo indicaba que no les había ido muy bien, estaban pasando por un mal momento financiero, por culpa de Amanda, quien prácticamente había causado un problema muy serio por andar de puta en los baños escolares.
Sin embargo entre copas, pues los padres de la zorra esa, llegaron con un vinito jerez, para calmar el ambiente, fueron mencionando algunas cosas más, pues no solamente quedó mal parado frente a la empresa, viéndose obligados a marcharse para buscar otro lugar donde invertir, dejándoles en peores circunstancias, aparte en el internado Amanda se metió en otro problema igual de malo, aunque ahora ella sería la víctima, ya que una maestra se habría propasado. Esta era una deliciosa golfa usando traje de monja, una vulgar zorra que le gustaba el sexo mas vicioso, quien le gustaban mucho las chicas malas, para “castigarlas”, y no dudo en hacerle cosas a la chica, cuestiones que no salieron a la luz por lo pérfido de su situación, aunque me quedaba pensando en sogas, velas, esposas, algunos consoladores, juegos de sumisión donde la puta de Amanda fuera sodomizada o excitada hasta correrse, soñando si sería en un cuarto o los baños, incluso algún lugar aparte. Yo escuchaba desde la distancia, y fue algo bastante estimulante, al parecer la tipa era una depredadora sexual de lujo, una mujer de esas con cara de pocos amigos, pero cuerpo de tentación, quien apenas podía contener su delicioso calor, de hecho mostraron una foto de esta junto a la clase, iban con un traje sobrio, siempre con falda, saco, camisa, todo un conjunto que era formal, aunque se suponía que era monja, como fuera el caso, guardaba cierto aire erótico, y la muy cerda empezó a acechar a Amanda, hasta que no se contuvo.
Mi acelerada imaginación me hizo pensar en cómo aquella tipa, la sucia maestra, creando una fantasía, donde la dejó castigada en un salón de la casona vieja, creo que era una hacienda, fuera del horario de clases intentaría aprovecharse, quizás le robó un beso para comenzar un “romance” pero si no funcionaba, seguramente iría a chantajearla, con su mal historial sería fácil hacerlo, mi sucia Ex no tenía palabra para mantenerse firme frente a nadie, así que sería sencillo, acabar en los brazos de esa tipa, quien la tomaría casi a la fuerza, seguramente la beso, usando su lengua gradualmente, luego alcanzando su cuello con caricias, sobando sus tetas, buscando su tesoro oculto, el que jamás toque aunque lo deseaba tanto, pero si se lo entregó a un imbécil, y que seguramente esa loca sexual llegó a sentir, casi podía imaginar a Amanda en el escritorio siendo profanada, besada a la fuerza, pues de esa forma no podría pedir ayuda o sus gemidos eran sellados, mientras una mano le sostenía para aparte evitar que se defendiera, pero aparte otra llegaba a su vulva que en poco empezaría a escurrir, tanto que en poco tiempo acabaría corriéndose de manera abundante, si bien recordaba lo puta que era.
En ese momento me llegaba una duda, ¿Qué seguiría? Una loca escena de sexo oral, saboreando a la chica hasta que se corriera, mientras le acarraba las tetas, pellizcándolas hasta dejarlas rojas, o la mujer se animaría a entrelazar sus sexos para el disfrute de ambas, tallándose de manera viciosa mezclando sus fragancias sexuales para llenar el lugar con su lujuria hasta que se perdieran en un orgasmo, aunque igual podría haber una tercera opción, un consolador para manipular mejor el momento, haciendo que se corriera, lo cual me resultaba más atractivo, de hecho ahí se dividía en 2 posibilidades, uno que usara con sus manos dejándole a la mujer el control total de la relación, sacándole gemidos, con los cuales llenara el cuarto, eso era perfecto para someterla, una idea que encontrar irresistible, convirtiéndola en su puta personal o también podría usar de esos que se amarraban a su cintura con una correa para poder imitar una buena cogida, mm, realmente era una situación bastante atractiva, me calentaba tanto que tuve una buena erección.
Ahí debo admitir una cosa, y es que hasta ahora yo siempre había sido quien tuviera el habito de comerle la conchita a Diana, me encantaba su sabor tan especial, además de su carita llena de pasión viéndome cuando le hacía eso, era un delirio que no podía dejar pasar, nunca pensé que ella me la mamara, aparte me daba miedo que me mordiera, pero creo que estaba demasiado celosa, así que mientras escuchábamos la plática de nuestros padres, con los de Amanda, y al verme fantasear con la situación, ella comenzaría a sacarme el miembro para darme ese gustito inesperado, lamiendo, con torpeza mi miembro, dándome un masaje con su lengua, que acabaría cuando me corriera, y es que me miraba directo a los ojos, era demasiado estimulante, algo tan intenso que le terminé llenando la cara de semen, lo cual fue mejor, porque la bese con cariño, y no me hubiera gustado probar mi sabor en sus labios, aunque hubo algo de ello, lo cual no me gustó mucho, pero saber que le encantó a mi dulce Diana era suficiente.
Luego de aquello la situación no sería nada agradable, nuestros padres se hicieron amigos de esos tipos, Amanda fue puesta en la misma escuela que yo, parecía que hicieron buenas migas, además que estos podrían asociarse con la empresa, y mejorar todo, lo cual al cabo de un mes empezó a verse, de hecho estaban muy contentos, todos menos Dianita y yo, porque mi ex no dejaba de visitarnos, lo cual se me hacia ridículo, ella me engañó, me hirió tanto que me marcó, y se la devolví haciéndole ver su suerte, de hecho yo fui el responsable de causarles problemas, aunque esa no era mi intención, incluso su padre fue quien metió la pata con el video de su puta hija cogiendo en los baños, hablando como una zorra vividora, pero al hablar con mis padres, diciéndoles que no aguantaba a esa estúpida, ellos hicieron caso omiso, les valió poco mi opinión, haciéndose amigos de esa familia, si hasta luego de unos días de hecho llegaron a reclamar o llegar a alguna clase de acuerdo, maldita sea. Desde ese día por mi parte estaba furioso, Amanda siempre llegaba e importunaba tanto como pudiera, parecía que ante sus ojos me había vuelto interesante, ya no era el tonto niño del cual se burló, por el contrario, me veía más varonil, mi actitud de pocos amigos, despreciándola como no tenía idea, le excitaba era una puta masoquista que me desesperaba, ahora me buscaba en la escuela, como si yo quisiera verla de nuevo, y mi papá me decía que debería perdonarla, en verdad que su nueva posición le estaba volviendo loco, queriendo controlar mi vida, pues podía entender lo de los estudios, como le faltaban a él batallaba en los negocios, su nuevo socio le estaba ayudando mucho (el padre de la loca), así que se encargaba de otros detalles, pero tratar de controlar mis gustos, en verdad se estaba pasando, hasta pensé que quería casarme con esa golfa.
Las cosas no acabarían nada bien, de hecho mi vida se rompería de una manera que jamás esperé, llegó el cumpleaños de Paty, era una bebe preciosa, su segundo año de vida, ya caminaba, trataba de hablar, era adorable, además se parecía tanto a mama, a excepción de los ojos que se veían como los de papá, tenían una especie de color mezcla de ambos que con el tiempo se iban fijando, y el viejo no pudo más que organizarle una gran fiesta, como en la casa nueva que teníamos había un gran jardín, todos llegaron para una carne asada, una de las viejas costumbres, y debería haber sido algo más familiar, pero solo unos pocos tíos fueron invitados, los que tenían hijos, y lo demás fueron amigos de trabajo, quienes criticaban un poco eso, aunque se callaban cuando decían los mayores que era algo más intimo, lo cual arreglaba todo.
Por desgracia también llegó Amanda, quien seguía tratando de coquetearme, yo la ignoraba, aunque era difícil, iba con una minifalda roja y un top negro, que le quedaba de maravilla, no pude evitarlo, hasta por venganza pensaba en cogérmela, meterle la verga hasta el fondo, llenársela hasta escurrir, romperle el culo sabroso y carnoso, hacerla gemir y llorar, que suplicara porque me vaciara en sus entrañas, estaba demasiado perdido, pues incluso notaba que traía una tanga negra que se le metía entre las nalgas, mm, muchos babosos estaban pensando en cómo llevársela a la cama, era obvio, la miraban como un buen pedazo de carne, listo para ser disfrutado, pero ella solo tenía ojos en mi, cosa que no le iba a dejar, estaba arto de todo aquello, aunque aun así caí, termine con ella en un faje bastante sensual, metiéndole mano para sentir sus pechos, puso su vulva contra mi verga, sintiendo aquello tan jugoso, su olor era penetrante, almizclado, parecía lista a coger, por poco me dejaba llevar por las hormonas, y terminaba cogiendo, sino fuera porque mi mamá nos interrumpió, se había dado cuenta de todo e intervino antes que hiciéramos una escenita frente a Paty, realmente me salvó, aunque Amanda se notaba enojada con su suegra, asegurándome que tarde o temprano íbamos a pasar al siguiente nivel, idiota.
Yo me regresé molesto a la fiesta, notando que igual había un par de mocosos tras de Diana, pero no los aguantaba, de hecho eran unos mañosos, queriendo llevarla a lo oscuro para hacerle cosas, yo me hice el ofendido, supuestamente la regañe, y fuimos a quedarnos juntos para que nos dejaran en paz, fue uno de los días más insoportables, porque muchos de esos tipos eran elitistas, nosotros fuimos de “pueblo”, no estábamos a la altura, de hecho al ir al baño notaria como un idiota de 21 años ya se estaba propasando con Amanda, seguro la iba a coger, si se estaba acomodando para metérsela, como ella traía esa falda muy corta, era fácil subirla para alcanzar su vulva, y tomé una foto para que luego me dejara en paz, así era su amor, maldita golfa, aunque el sonido del celular los alertaría, por suerte yo me había retirado sin ser notado, llegué justo a tiempo para ver como uno de los mocosos hablaba con Diana, la entretenía, algo, pero más que nada la distraía, otro le grababa debajo de la falda para verle el calzoncito, eso me molestó y le quité el celular, eso lo enojó, pero luego cuando el padre del mocoso viera lo que hizo, trataría de minimizarlo hasta que yo decidí romperle el celular, diciendo: no se preocupe solo estoy deshaciéndome de la evidencia de acoso sexual, no quiero que los culpen de pornografía infantil; por suerte el socio lo tomó bien, me vio con respeto, pero yo quería romperle la cara a este, aunque en un acto de decencia, obligaría al crio a disculparse, además que le advirtió que jamás lo volviera a hacer.
Luego de eso no dejé a Dianita en ningún momento, tenía que protegerla de esos imbéciles, a fin de cuentas era mi mujercita, y todo saldría muy bien, pese al incidente, en su momento los invitados se fueron, mis papás estaban algo borrachos, me tocó a mí acomodar tanto como pudiera, cosa que no fue difícil, de hecho me resultó sencillo, luego metí a la cama a Paty que ya estaba dormida, se veía tan preciosa, incluso me empezaba a llamar Manito como su hermana mayor, después de eso me lleve a Diana a la cama, y si, es como se imaginaran, me esperó para poder festejar, siendo una de las mejores noches de mi vida, estaba con un vestidito rosa, que en su piel resaltaba demasiado, la falda cortita, se le veían preciosas las piernas, y sus pechitos apenas podían ser contenidos por la tela, esa prenda no estaba hecha para esas proporciones, pero eso no me importaba, una vez solos, sin que nadie nos viera, le fui bajando el escote, no usaba sujetador, no se lo puso, así pude alcanzar sus tetillas, como siempre me prendía de su pezones para saborear esa carne deliciosa, no podía contenerme, era demasiado adictiva, mi hermanita me abrazaba para que no le soltara, mientras mis manos seguían bajando su vestido, llegando a su cintura, que fue cuando me dijo:
Gracias por salvarme, no me di cuenta manito – dijo Diana sonrojada mirándome con ternura.
Eres mi mujercita, no te preocupes, yo te cuido – apenas le dije soltándome un poco antes de besarle en los labios, ella se dejaba hacer, y en su momento le fui quitando el vestido, una suave tela que acabo en el suelo, encontrándome con un calzoncito que era algo corto, color negro, que me hizo verle sorprendido.
No quería que nadie más viera esto, solo tú, jijiji – se reía de manera dulce, pero la sorpresa es que esa prenda se le pegaba como una segunda piel, se daría una vuelta dejándome ver como se le metía entre las nalgas, como si fuera una tanga, era delicioso.
Eres hermosa – apenas le dije perdido en la belleza de esa niña, quien sonreía coqueta, sabiendo que pronto nos fundiríamos en un apasionado beso.
Pero eso solo sería el comienzo, de hecho ella me besaría primero, para empezar a desvestirme, usaba pantalón camisa, todo formal, me los fue sacando para ver cómo estaba bien encendido, mi verga me dolía por la presión de la ropa, necesitaba hacerle el amor a mi hermana, y ella feliz quería lo mismo, antes que me diera cuenta estaba desnudo en mi cama, listo para pasar una noche increíble, y de alguna manera Diana se pondría encima de mí para dejar que su vulva casi alcanzara mis labios, por lo que pude comerle un poco su coñito, el cual escurría su pasión, hicimos un delicioso 69 por unos minutos, los necesarios para lo que seguiría, nos correríamos juntos, luego se preparó, así fue cuando la sentí perfecta, ella misma se acomodó para clavársela, disfrutando de esa sensación inigualable, pronto comenzamos a movernos a un ritmo en conjunto, recuerdo que me decía:
Ay, manito, mm, como me gusta cuando me haces esto, mm, te amo mucho, soy tuya – me decía entre besos abrazándome clavándome sus tetitas en el pecho.
Eres mi mujercita, ya veremos cómo le hacemos, pero me quedo contigo, no necesito a otra teniéndote a ti, que la Amanda se vaya al diablo, tú serás mi esposa, te lo prometo – le dije sincerándome un poco mientras controlaba las penetraciones tomándola de su precioso culito, dejando que ella me mirara sorprendida, su rostro fue un sueño.
Estábamos totalmente puestos en la acción, me correría en su interior, para ese momento ya tenía regla, así que éramos cuidadosos para mantener nuestro romance en secreto, por suerte las interferencias de Amanda dejaron llegar el primer periodo de Diana sin cometer idioteces, así que pudimos ir a la segura, siendo cuidadosos, aprovechamos esa noche, le haría el amor, metiéndole la verga hasta el fondo, gozando de su precioso cuerpo hasta llenarle su interior, nada me importaba, tampoco a mi Dianita, ella era solo mía, se entregaba entre besos de pasión sin límite, que me fueron llevando a un momento de locura interminable, pensando que podríamos seguir así, disfrutando de nuestros cuerpos en una completa entrega, pasando así una noche de lujuria que recordaríamos por siempre…


Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!