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Fantasías / Parodias, Heterosexual, Incestos en Familia

Corazón Prohibido 6

A pesar de los intentos, por mas que lo intentaron, Tadeo y Diana fueron descubiertos, dejando su relación a la vista de sus padres….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…

 

6

 

Por desgracia, tras haber gozado de aquel cuerpo, el cual ensarte tanto como pude, embestí perdido a mi gusto mientras me entregaba totalmente, comenzando por cabalgarle, sobre la cama viéndonos directamente, luego nos fuimos a acostar, yo sobre ella para disfrutar mejor, a ella le fascinaba tallar sus chichis contra mi pecho, perdiéndonos en besos llenos de pasión, me encantaba sentir como se aferraba a mí, luego pasándome a hacerlo de lado para metérselo por el culito, me encantaba por la forma redonda que tenía, era culoncita mi niña adorada, algo que debo decir, yo fui el primero en hacérselo, tomé su virginidad anal, aunque no le gustaba mucho a Diana, pero en veces me dejaba hacerlo, en especial porque le podía hacer muchas cosas más como jugar con sus pezones con mis dedos, besarla en el cuello y decirle cosas en el oído, además a ella le gustaba verse en el espejo siendo penetrada de esa manera, no sé porque, aunque no me fijaba mucho en eso. Tomábamos largas sesiones de sexo durante las fiestas, como nuestros padres se volvieron bebedores sociales, era lo común, luego llegaban a despertarse hasta medio día con una terrible resaca, sin saber muchas veces que habían hecho, lo que nos daba tiempo incluso para tener un pequeño encuentro mañanero, era lo habitual, pero eso se acabaría, siendo lo peor que de la persona menos esperada, nuestra hermana Patricia, quien en su inocencia nos delataría, solo escuchó los gemidos y pensó otra cosa, causando un tremendo problema del cual tomé toda la responsabilidad.

Sería horrible antes que me diera cuenta me corrieron de la casa, mi papá me golpeo diciéndome que ya no era su hijo, era la vergüenza de su vida, que era igual a mi abuelo, lo cual me rompió por dentro, mi mamá regaño horriblemente a Diana, y le dieron aviso a todos en la familia de lo que hice para que no me dieran ayuda, siendo convertido en un paria entre los míos, quedando fuera con solo 16 años a mi suerte en este mundo, o casi, creo que mi mamá se terminó arrepintiendo un poco a los 3 días, apenas pude encontrar ayuda en un amigo de la secundaria que me permitió quedarme en lo que hallaba algún trabajo. Estaba tan asustado, deprimido, pensando en mi Dianita, seguramente a ella le iría igual de mal, se notaba que nuestros padres la tomarían directamente porque yo quedaba fuera, nunca vimos a nuestros padres así de molestos, tuvimos miedo, por segundos hasta pensé en huir con ella, eso hubiera sido lo mejor, pero solo éramos un par de críos que no sabíamos nada del mundo, y yo apenas pude mentir diciéndome un par de cosas que me permitieron que me dejaran quedarme en esa casa, pero no era para siempre, toda la realidad me golpeo en un instante y me sentí solo en ese mundo.

Me hallaba totalmente perdido, abandonado, recordando a Diana, pensando en ella, incluso fui a buscarla para hablarle, necesitaba verla, sentir su aroma cerca, con todo lo ocurrido no podía dejar de desearla, quería besarla también hacerle el amor, metérselo hasta el fondo, recordaba las veces que le hice de todo con su uniforme, o cuando se bañaba, su delicado cuerpo me resultaba la droga más adictiva, sufría sabiéndola lejos, sin embargo eso no parecía posible, creo que hasta la cambiaron de escuela, la dejaban lejos de mí, así pasaron varios días, cuando súbitamente mamá me halló, pero no iba a dejarme volver a casa, sino pretendía deshacerse de mí de otra forma, dándome un boleto de camión, no quería que me vieran sus amigos importantes dando vueltas como un vago por la ciudad, así que me mandó lejos con un “conocido” de la familia, quien podría recibirme por un tiempo, lo cual fue otro duro golpe, y acepté largarme solo porque no tenía opciones, quizás de esa manera podría luego contactarlos, ridícula esperanza mía. No quise decir nada cuando tome el camión, dudaba que mi mamá fuera a darle un mensaje de mi parte a Diana, quien es a la única que deseaba decirle algo, si acaso por celular le dije: algún día nos volveremos a ver; pero dudo que lo haya visto, fue realmente doloroso, y tuve que viajar desde el noroeste del país al centro, donde llegaría a una pequeña comunidad, uno de esos pueblitos mágicos perdidos en el camino, pero que al menos tenía cierto gusto turístico, donde me perdí un poco, no me dieron indicaciones, era nuevo en el lugar, tuve que esconderme donde pudiera, y el recuerdo de las noches de pasión con mi hermana era lo que me mantenía vivo y caliente, esas veces que pude hacerle el amor a mi mujercita, las veces que lamí sus pechos, o la penetré con toda la pasión que en mi nacía, pero eso está de más, al tercer día acabé llegando a la casa, y fue difícil porque hacía mucho frio, terminé en la cárcel porque no encontré donde dormir, aparte que la dirección estaba desactualizada, mi mamá quizás solo quería que me muriera lejos, eso me partió el corazón, aunque solo fueron ideas mías, cuando llegue a ver una cara conocida, que odiaba con todas mis fuerzas.

No sé porque pero llegaría a una casita con un pequeño negocio de ecoturismo, aunque mas era una granja, con unos caballos a la orilla del pueblo cerca de unas montañas, un paisaje bastante bonito, ahí fui recibido con gusto, pensando que era un solicitante de trabajo, hasta que vi al desgraciado anciano, quien no esperaba verme de nuevo, aunque debo decir, que estaba muy maltrecho, lo explotaban como mula de carga, algo sucedía no sabía que era, pero tras hablar un poco, me daría cuenta, incluso de porque el viejo odiaba al anciano, aunque ninguno de los 2 era un santo. La dueña del lugar era una hermana de mi mamá (no sabía que tenía una tía materna), no teníamos mucho trato con su familia, la situación siempre se volvía muy incómoda cuando se hablaba de esa parte de la familia, era tan incomodo, sabíamos que nuestros abuelos maternos habían muerto cuando yo era pequeño, Diana una bebe, no se dijo más, pero con el tiempo según sabía todo fue porque mi papá se la robo, a mi madre, y no quedaron en buenos términos con esa parte familiar, ignoraba los detalles, hasta que quien fuera mi tía, terminó aclarándolo todo:

Mira mijo, la cosa esta difícil, yo era la novia de tu papá hace años, nos íbamos a casar, estábamos muy felices, era tan lindo conmigo, realmente creí que seríamos felices, hasta que el viejo este, me engaño, me llevó a un lugar apartado para darme mi regalo de bodas, pero el muy desgraciado me violó, aun recuerdo como me dijo que debía estar preparada para la noche de bodas, me fue sacando la ropa, según esto para saber cómo estaba mi cuerpo, me tentó cada parte, yo ingenua me deje hacer tanto como este quiso, tarde me di cuenta que todo estaba mal, y me la metió sin piedad, le rogué que me dejara mientras me embestía, pero este seguía con la mentira de que era para prepararme para la noche de bodas, al final quede embarazada de tu tío, si como lo oyes, eso fue hace como 20 años, desde eso tu viejo no quiso saber de mí, se robó a mi hermana un año menor y se fue de mi lado, yo para evitar la pena me mandaron aquí con unos tíos ancianos que murieron hace como 10 años, me rompió el corazón, siempre se sintió tan digno, y si vez a este maldito anciano asqueroso, es porque algo hizo, pero como mi Manuel, quería conocer a su padre, lo dejó quedarse, tenía la ilusión de tenerlo en su vida, la cual ya se le acabo, creo que hasta se arrepintió, el viejo no deja de acosar a las jovencitas, nos está quitando clientes, muchas no entienden sus intenciones, pero sus padres si, y este es un negocio familiar, solo que nos falta mano de obra, me llamó la traidora de mi hermana, si quieres puedes quedarte, podemos darte un campo, pero antes dime ¿Qué hiciste? Y no mientas, me doy cuenta fácil de eso, aprendí mi lección – me dijo mi tía con cara de pocos amigos, lo cual me asustó.

Con el corazón en la mano le empecé a contar todo, desde la vez que dejé de ver a Dianita como una niña cuando paso lo de su vestido antes de la boda, la ruptura con mi novia, incluso aún tenía el video en el celular de eso, donde se notaba como esta cogía de lo lindo, viéndosele todo, se lo enseñe, lo cual la sonrojo, también como se dieron las cosas entre el anciano ese y yo, en el que sedujo a su nieta y acabó cabalgándola en su cama mientras yo estaba casi muriéndome por la electrocución, como todo lo guardé en un chip, aunque cambiara de equipo, conservaba esos videos, lo cual asustó un poco a mi tía, quien comprobaría todo, y como después de eso empezamos a tener un romance prohibido, en que lo hicimos en todas parte, recordaba con cariño aquello, se me notaba, era mi gusto el haber hecho de Dianita mía, cogiendo como amantes en cada lugar, entregándonos a la pasión en cada ocasión, cosa que no se creyó del todo mi tía, pero como también tenía la foto con mi hermanita, quien lucía feliz, eso me salvó, pues pensó que eso de haberme enamorado de ella y ser reciproco era cuestionable, aunque la evidencia me ayudó mucho, al final solo me dijo:

Pues no eres lo que esperábamos, la verdad te pareces al viejo, saliste bastante pervertido, aunque al menos era fiel, mira, te daremos entrada, no es como si pudiéramos abandonarte, se perfectamente lo que es meter la pata en esa cuestión, además fuiste sincero a pesar de semejante locura, eso lo respeto, pero no trates de pasarte de listo, aquí vas a trabajar, no es tu nuevo hogar, te tienes que comportar, entendido – me amenazó al final mi tía.

Las cosas no serían agradables, me quedaría ahí por largo un tiempo, años, no sé cómo pero pude acabar mi bachillerato, aunque mi estadía estaría llena de diferentes vivencias, y querría decir que fui fiel a mi amada, pero las cosas no me dejaron serlo, aunque no dejaba de recordar a mi querida Diana, la extrañaba demasiado, pues ninguna chica podía ocupar su lugar, aunque no me faltaron opciones, desde el momento en que llegué, realmente me había obsesionado con ella, al menos eso me decía mi tía, pues no era tan feo, así que a los pocos días que empecé a trabajar ahí en el ecoturismo las chicas me iban a buscar, era un desastre, yo solía rechazarlas a todas, aunque en veces, como era tradición por ahí, no hacía falta que bebiera alguna cerveza, y pude probar las carnes de otras chicas:

Una de las primeras sería Paola, quien era morenita, bajita, toda una belleza propia de la región, con quien tuve un encuentro especial, se aguantó un rato para que me pusiera a tono, y antes que pudiera decir nada ya estábamos besando lejos de las vistas ajenas, era una locura, no estaba del todo contento, pero mi cuerpo reaccionó debido a la abstinencia, quería sexo, me urgía sentir la sensualidad de una mujer, y para mi desgracia ella se había aprovechado de eso, para llevarme a los matorrales donde pude desatarme, haciendo con ella lo que solo quería hacer con Diana, metiéndole la verga de manera brusca, probándole las tetas, aunque no eran tan grandes o sabrosas como las de mi hermana, aunque Paola fuera mayor, de hecho era casi de mi edad, lo recordaba creo que había unos 3 días de diferencia. Como fuera el caso con ella pasaría mi primera noche de pasión carnal, embistiéndola, metiendo mi verga hasta el fondo, sintiendo los pliegues de su cuerpo abrirse por mi barra de carne, mientras sentía su cuerpo, era una locura, pero no duró mucho, mis ansias hicieron que me acabara corriendo.

Luego de ello se soltó la voz entre las jovencitas del pueblo, parece que a Paola le había gustado lo que hicimos, y dijo que era un semental, la verdad cuando lo hacía no podía dejar de pensar en Dianita, era mi delirio, no podía olvidar su delicado cuerpo cuando lo estaba embistiendo, sus tetitas o la forma en que gemía, por lo que pronto comenzaron a llegar otras chicas buscándome, pero yo seguía deprimido, y quizás por desquite luego aceptaría cogerme a otra, Norita, pues pese a ser un año mayor que yo, media solo 1.5m pero se veía igual a una muñequita, pero con un cuerpo de tentación, el cual pude disfrutar por completo, recuerdo que nos fuimos al cerro, y entre arbustos me la cogí, hice un poco de escándalo, pero nadie nos escucharía, estábamos bien ocultos, y contra un árbol se la dejaría ir, la ensartaría de un jalón, mientras le sobaba las chichis, eran de buen tamaño, incluso le levanté una pierna para poder darle mejor, mis caderas se movían con un desespero, haciéndola vibrar, pero siempre que acababa, le llenaba las nalgas de leche, nada de dejársela dentro.

Luego de ello tendría sexo con una güera que era hija de un tipo que vino cogió y se fue, muy sexy, la verdad es que a todos les gustaba, Vanesa, no me pude resistir en esa ocasión, se fueron a bañar en un manantial cercano, y cuando fui a ver qué pasaba ella me jaló para tener un pequeño encuentro, y como solo traía un delicado bañador rojo, que le hacía ver tan sexy, acabe cogiendo a la chica de manera tan salvaje como pude, pues mi sangre hervía, quería hacerle de todo, pues ya llevaba meses ahí, sin saber nada de mi familia, y con la muchacha me fui a desquitar, le lamí los pechos, siempre he tenido fascinación por saborearlos, también le encajé la lengua en su vulva, no teníamos mucho tiempo y doblando una pierna se la encajé en la vulva, logrando llegar muy profundo, luego nos movimos al ritmo del sexo, ella le encantaba, creo que nadie ahí tenía tacto al coger, pues ella me decía que le gustó mucho, que me movía bien rico, le encantaba, todo mientras se restregaba, y yo controlaba el ritmo agarrándole de las nalgas, era una delicia, quería correrme dentro de ella, Vanesa se aferraba con fuerza, mientras me preparaba para el orgasmo, lo sentía tan cerca que no podía durar mucho, era lo mismo con ella, todo habría terminado perfecto, pero pasaron 2 cosas, al momento de soltar mi leche nombre a mi hermana y me corrí fuera de ella, era la realidad, no superaba a Diana.

Era un desastre, creo que debido a eso es que dejaron de acosarme, y fue un poco mejor, pues no estaba de humor para esos juegos, el pueblo era pequeño, mas no raquítico, incluso tenía una universidad con 3 carreras: ingeniería forestal, ingeniería agropecuaria, y economía mercantil, como era un lugar en medio del bosque, era perfecta, una de esas escuelas de especialidad, aunque la ultima rama era por el turismo. Tuve que quedarme en ese pueblo, pero mi corazón estaba siempre con Diana, recordándola, deseando estar con ella, hacerle el amor, quería regresar, pero no era posible, me enteraba por mi tía que mi madre a veces se comunicaba para tener cuentas de mi, y ella decía cosas buenas, pues debo decir, hice lo posible para adaptarme, los primeros meses fueron difíciles, Manuel, mi tío era muy serio conmigo, me tenía en mala fe por la mala relación que se dio con el abuelo, quien parecía burlarse al verme ahí, pero su hijo al saber lo que hizo lo empezó a tratar peor, dejándole de llamar papa, cambiando a “viejo asqueroso”, incluso comenzó a decirle “a ver cuando te mueres”, lo cual le empezó a traumar un poco a este, por suerte yo pude ganarme un poco el respeto de este por mi trabajo, incluso apoyándole, tuve que aprender a montar, ensillar, cuidar de los caballos, incluso uno de estos se encariño de mi, uno que llamaban Canelo, la verdad me estaba esforzando por salir adelante, y la suerte quiso darme unos golpes muy fuerte, aun peores.

Uno de estos sería cuando llegara a los 18 años, yo trabajaba de mas, pues mi tío Manuel estaba quedando con una joven de nombre Margarita, muy bonita de piel cobriza, algo bajita, pero muy hogareña, estaba pensando en “robársela”, para hacerla su esposa, una especie de tradición entre ellos, yo hacia lo posible, pero no estaba de humor, y por ello mi tía, que a veces la sentía mas como mi madre me dijo ¿Qué pasa mijo? La verdad no le gustaría mi respuesta, pues le dije que Diana estaba por cumplir sus 15 años, era una fecha importante, quería verla, realmente se enojó la mujer, ya llevaba años, pero seguía con lo mismo, aunque tenía un punto, además le dije: no importa tía, de todas maneras yo no seré invitado; creo que mi amargura le hizo pensarlo 2 veces, aparte que me fui a trabajar, haciendo bien mis labores, cuidando caballos, dándoles de comer, incluso limpiándoles, y eran montañas de excremento, digo, cuidaban al menos unos 40 potros, todos de genial estampa, así que sospecho que me gané un poco de su respeto.

No esperaba nada de ello, de hecho pasó el día de su fiesta, solo pude soñar con ver a Diana en su vestido, tan preciosa que se debió haber visto, como una pequeña novia a punto de ir al altar, por momentos pensé que debajo podría estar usando un ligero o quizás medias como debieron quedarle bien, se veía tan sexy cuando niña, pero ya debía estarse viendo como una mujercitas, ¿Cuánto habría crecido? Aun recordaba el sabor de sus pechos, su fragancia que en veces aunque no estaba ahí se me hacia tan feroz, quería tenerla a mi lado, para hacerle el amor, imaginaba aparecer ahí para coger con ella, besarla con todo mi amor, mientras ella me decía cuanto me extraño, sentir su cálido cuerpo, o su humedad al irla penetrando, quería sentir sus manos o piernas alrededor mío, cada parte de su preciosa figura, realmente estaba perdido, soñando con tenerla a mi lado, disfrutando de su belleza al menos en sueños, imágenes sensuales cargadas de erotismo, que me hacían acabar por mi propia mano, pero solo quedaron en eso, pues la fecha pasó y ni un saludo o nada de parte de ellos, realmente me detestaban, aunque días después escucharía a mi tía hablar con alguien por teléfono:

T – En serio, eres de lo peor, ni un saludo ni nada, es tu hijo, pero lo abandonaste a su suerte, que poca madre eres –

M – Ese se lo buscó, salió igualito a su abuelo –

T – no es así, es un buen muchacho, ha estado sufriendo desde que lo separaron –

M – pues que bueno, se lo merece por todo el daño que le hizo a Diana –

T – en serio, porque no me la pasas, es sábado, debe estar en casa, o que, no le has dicho que tiene una tía materna, en serio –

M – es que eso es diferente –

T – ustedes son tal para cual, me despreciaron totalmente, cada vez que no salen las cosas como quieren cortan relación, son tan insensibles, me abandonaron por culpa del viejo ese, yo no hice nada malo, me violaron, pero que hicieron, me mandaron lejos para no arruinarles las cosas –

M – ya acabaste, eso ya lo hemos hablado –

T – sabes que, en este momento Tadeo es más mi hijo que tuyo, que lastima que no puedo llevarme a Diana y Paty, seguro que les van a arruinar la vida ustedes 2, les van a odiar cuando se enteren de todo…

No acabó de decirle nada porque mamá colgaría, y mi tía al ver que estaba cerca me llamaría para abrazarme, realmente mi Tía Carola era más mi madre que esa tipa en el teléfono, un ligero gusto, pero me pesaba lo que sucedía, aunque me dio un gustito especial, pues consiguió una foto de mi Dianita en su quinceañera, realmente se veía preciosa, con un vestido rosa pastel, que le hacía destacar todos sus encantos, parecía una princesa, aparte sus formas eran preciosas, sus pechos habían crecido mucho, no era tan alta, pero su cadera estrecha, no dejaba ver peso de mas, aunque sus muslos se veían deliciosos, me llamaba demasiado la atención, mis sueños después de eso serían más ardientes, quería tenerla a mi lado, sentir todos los placeres de su piel entre mis dedos, besarla, meterle la verga por enfrente o detrás, que me dijera que era toda mía, mientras hacíamos el amor, en todas las poses posibles, que nuestros cuerpos se enredaran de tal manera que no se distinguiera donde terminaba uno o empezaba otro, realmente era una tortura aquello, aunque al mismo tiempo era un ligero consuelo.

Ay mijo, de quien te tenías que enamorar, en serio no eres malvado, solo el más grande bruto de la historia y para eso no hay cura, ahh – me empezó a decir mi tía cada vez que veía la foto de mi hermana en mis manos.

Mis pesares seguirían, trataba de seguir adelante con mi carrera, al menos como me apoyaban con eso, quería quedar bien, no podía dejar que todo saliera mal, así que me esforzaba, pero ocurriría algo, pues en una de esas fechas, cuando ya tenía 20 años, sucedería algo peculiar, otro año más sin ver a mi amada Diana, sin tener noticias, mi madre ya no se comunicaba con mi tía, un par de veces lo hizo mi papá, ignoro porque empezó a comunicarse, después de tantos años, por segundos pensé que quería remediar las cosas, pero en segundos eso acabó, parece que no estaba contento al saber que estaba bien, nunca preguntó directamente por mí, solo decía: y ese ingrato, es un vago despreciable o ha hecho algo de su vida aparte de violar niñas; claro que mi tía se enojó, diciendo que era buen estudiante, mandándole incluso las calificaciones que tenía a la mano, le molestaba mucho ese trato para conmigo, y cuando le preguntaba por sus hijas, este colgaba, eso me hizo preocuparme, pero no era seguro que volviera a verlo, el me detestaba, incluso me fui a enterar que se mudaron de la casa que conocía, por lo que si volvía a visitarlos, no encontraría nada, realmente me arrancaron de su vida.

Saberme tan despreciado fue un duro golpe, incluso Manuel quien seguía puesto con Margarita se compadecía de mí, sabiendo como era su familia paterna, se sentía avergonzado, lo que hacía que fuera como mi hermano mayor, primo, amigo, aunque también era mi tío, pues desde que llegué contaba conmigo para todo, yo era mucho más confiable que el anciano, quien se tenía que ocultar, no queríamos verlo, sus malas mañas lo hacían meternos en problemas, e incluso decíamos: no le haga caso, es un viejo senil, ya no está en sus facultades mentales, tome distancia; lo cual le molestaba mucho, pues bien que quería seguir haciendo sus maldades, veía a las chicas que llegaban de turistas vestidas con ceñidos shorts que apenas cubrían sus formas, o escotes que eran deliciosos, por lo general bellezas de figuras preciosas, algunas con grandes pechos, otras de cuerpo esbelto, muchas preciosas, otras no tanto, había gorditas sexys, muchas de aspecto delicado, no faltaban quienes querían algo más que solo un viaje por el campo, lo que podría haber aprovechado, pero no fue así, como el más grande idiota de la historia me aferraba a un recuerdo que solo me ahogaba, sin embargo algo cambiaria en cierta ocasión.

Era temporada alta, no sabía qué hacer con tanta gente, parecía que llegó un grupo de camiones de paso y se quedarían para pasarlo bien, aparte eran las fiestas de fundación, así que el ambiente era festivo, yo sólo me dedicaba a hacer lo que necesitaba, aunque no me faltaban coqueteos, aparte me perdía en el mar de tetas y culos que había alrededor, no sabía para donde ver que no hubiera un delicioso coño deseando ser penetrado, era una locura, aunque también había chicos, debo asegurar, parecía que todos ellos estaban más interesados en otras cosas. Nos la pasamos haciendo recorridos por los cerros, y así ganamos buen dinero, me decía Manuel que podríamos salir de pobres, él pensaba en casarse con Margarita, quien lo estaba esperando, pero yo no me sentía nada bien, quizás por ello no supe lo que pasaría esa maldita noche, todo era escándalo, la fiesta, los juegos, había alcohol, ya no me veía mal cuando tomaba algo de cerveza, el recuerdo de mi querida niña me hacia mal, aunque me quedaba pensado en lo que dijo mi madre, que le hice demasiado daño, estaba ahogando mis penas en licor, cuando pasaría algo.

Uy, miren que tenemos aquí, y yo que me sentía tan sola, este debe ser mi día de suerte, cariño, ven conmigo, vamos a divertirnos – me dijo una voz extrañamente familiar.

No sé quien fue, pero antes que me diera cuenta estaba pasándolo de maravilla bailando con alguien en la pequeña plazuela que tenía el pueblo, mientras me besuqueaba entre los brazos de aquella mujer, cuyo cuerpo era un deleite, no sabía que tanto lo disfruté, era como si por momentos me perdiera entre sus labios, bailando sin control mientras todo se volvía confuso, aunque alguien me felicitaba, pude ver cerca de mí a Manuel, quien se estaba fajando ligeramente a Margarita en medio de la bailada.

Qué buena chica te conseguiste, espero que con esta se te olvide tu humor por esta noche – me decía mi primo o tío, lo que sea, mientras me decía que él se iba.

Se veía listo, casi cargando a su mujer, seguro que se la iba a llevar a la cama, donde le haría toda clase de caricias, iba a sacarle el vestido, para sobarle los pechos, él solía tomarlas desde atrás, donde podía besarle el cuello, también acariciar su vientre plano antes de llegar a su delicada intimidad, donde le sobaría con cierta gracia, todo mientras le decía cosas preciosas, era algo cursi, pero le servía, le conocía bien, luego se esconderían en algún lugar, pero siendo la fiesta, seguro irían a su casa, donde le quitaría cada prenda, su vestido, botines, todo para poder cogérsela bien, metiéndole la verga hasta el fondo, si bien sabíamos cómo se las gastaba este mientras hacia su “magia”, la cual era conocida por algunas clientas.

Yo por mi parte hice lo mismo, aunque acabaría en un cuarto de motel, aquella chica no era del pueblo, sino que llegó entre todos los visitantes, quería una aventura de una noche, podía vivir con ello, esa noche me desaté por la frustración de estar ahí, cogiéndome a esa muchacha con unas ganas que no conocía, y es que estaba deliciosa, sus tetas grandes, bien gordas, sus caderas anchas, piernas gruesas, no le vi la cara, pero me besaba apasionada, me metía su lengua, y para que decir lo contrario, también su vulva me supo a gloria, no supe como contenerme, le hice quedar en 4 sobre la cama, donde le metí hasta el fondo mi verga, esperando que su coño me dejara entrar, sintiendo un placer inesperado, también le agarre las tetas, y ella me decía:

Oh, cariño, que bestia eres, en verdad me vas a preñar, mm – me decía y o dejaba de pensar que era una puta vulgar, pero eso me hacia encenderme más para embestirla con mayor fuerza, haciendo que mis caderas fueran con un vaivén contundente.

No pararía, creo que algo había en ella que me gusto, aunque de una manera tan fiera, pues me correría tanto como pudiera, le llene el coño más de una vez, aunque no solía hacerlo, con esta puta no me contuve, estaba enojado, moviendo mis caderas, incluso le mordería el cuello, y esta gimió, luego la puse de costado, le iba a romper el culo, pero ella no se dejó, se acomodó para poderle meter en su coño, y se movía de manera exquisita, dejándome sentir sus deliciosas curvas, aparte su maldito coño era como si me la chupara, aunque me movía con una fuerza que no me conocía, esta recibió toda mi verga, era una viciosa de primera, y logré que me corriera tanto como fuera posible.

Mierda, pase una buena noche, más nunca supe quien era ella, había bebido demasiado, estaba confundido, pero no le di mayor importancia, la turista se fue al amanecer, sin decirme nada, poco me importó yo seguiría en mis cosas.

4 Lecturas/26 marzo, 2026/0 Comentarios/por Lobo85
Etiquetas: amigos, anal, hermana, hermanita, hermano, madre, mayor, sexo
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