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Fantasías / Parodias, Heterosexual, Incestos en Familia

Corazón Prohibido 7

los años pasan, pero existen cosas como el deseo, la pasión y lujuria, que el tiempo no puede borrar, y eso pasa con Tadeo….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…

7

 

Habían pasado al menos 5 años desde que me corrieron de casa, trataba de estar tranquilo, pero seguía extrañando el pasado, en especial a mi niña adorada, no podía dejar de pensar en todo lo que pasamos juntos, era horrible estar lejos, ya tenía 22, recién los cumplí, era hombre de confianza dentro del pequeño negocio, incluso habíamos contratado a otros peones, conseguimos muchos caballos más, todo iba bien, el negocio prosperaba, cuando Manuel me dijo que le ayudara en un encargo, y por un acto de “fortuna” era a mi ciudad natal, estaba por graduarme, así que pensé en darles aviso a mi familia, además quería ver como estaba Diana, en esos momentos debía tener 19 años, seguro estaba preciosa, aun guardaba la foto de ella en su quinceañera, aunque mi tío/primo me diría que quizás ya había encontrado a alguien más, no quise hacer caso, pero aun así fuimos, y para mi desgracia, tenía razón, fuimos a un club de caballeros, donde ofreció algunos paquetes de viajes de ecoturismo, ahí pude ver una fiesta, alguien se casaba, no quise darle importancia, hasta que reconocí al viejo, mi papá, quien estaba más engreído que antes, aunque se veía tan contento, ni me reconoció a pesar de tratar de saludarlo, solo me miró con asco confundiéndome con un obrero, no quise detenerme, traté de buscar a mi madre, pero antes de verla ahí estaba mi tía, quien si supo quién era, me iba a regañar por llegar en ese momento, sin embargo no pude evitar mi llanto, pues lo peor sería ver a Diana con vestido de novia saliendo con un tipo que era su nuevo esposo, sonriéndole.

No tenias porque venir, ella ya está con un verdadero hombre, no un asqueroso violador como tú, lárgate antes de que te vea – me dijo mi tía, haciéndose la gran dama, para mí eso sería lo peor, parte de mi se rompió.

Me robaron la vida, hasta nunca – dije, y me fui derrotado, mientras ella se burlaba.

Aunque las cosas no serían tan agradables para ellos, Manuel fue a conocer a sus hermanos, tenía la esperanza de ser bien recibido, pues no tenía la culpa de nada, más no fue agradable, se dijeron cosas muy feas, para la peor suerte de mis otros tíos, el no es dejado, le rompió el diente a papá, así que no pudo festejar la boda, después de eso no hubo marcha atrás, volvería al pueblo para quedarme en ese maldito lugar el resto de mi vida, aunque no tenía razones para vivir, mas cuando todo lo vi perdido. Así que me enfrasque en mi trabajo, quizás todo eso del negocio ahí fue una trampa de mis padres, querían torturarme enseñándome lo que paso, incluso me mandaron una foto de la boda diciéndome que ya todo había acabado, la cual quemé, en especial porque veía a Diana con su bella sonrisa, una que no me pertenecía, era como si me odiara, algo pasó, ahora yo estaba fuera de su vida, ya se había casado con un tipo que se veía como galán de novelas, en esos momentos estaría formado su familia, haciendo el amor en la playa, me torturaba pensando en ello, su preciosa figura apenas vestida con un bikini negro, recibiendo la polla de ese hombre, quien la estaría embistiendo con una lujuria sin límites, haciéndola gemir, incluso llegaba a soñar recibiendo su verga en el culo, un par de masas de carne que se debían ver demasiado sensuales, era lo peor, no podía dejar de imaginarlo, a mi Diana siendo cogida con sus piernas abiertas abrazándose a ese tipo, mientras gemía de manera candente, besándose, entregando sus pechos para que los besara, diciéndole “soy tuya”, antes de correrse hasta escurrir, pero siendo solo el principio de todo, luego cambiaria a otra posición, maldición, mis sueños de estar con ella se murieron ese día, la única esperanza que guardaba.

Con el paso del tiempo me tuve que hacer a la idea, aunque estaba de muy mal humor, hacia mi trabajo bien, pero se notaba que no era feliz, pero cabe decir que en su momento, meses después de la boda me vino a visitar papá, estaba muy serio, yo llegué tarde, pues les daba un paseo a los caballos para que se ejercitaran, todos conocían la ruta, así que los seguía entrenando, y como no era temporada alta, así que ni gente había, tras un par de horas llegué, solo vi de repente un carro carísimo en frente de las oficinas, el cual me llamó la atención, pensé en clientes ricos buscando un tour, así que me acerque a ver qué ocurría, cuando lo vi ahí parado.

Ah, ya volviste, excelente, necesito que vengas conmigo, tengo unos problemas que tú vas a resolver – me dijo papá sin una pisca de consideración, como si el tiempo que hubiera pasado o los golpes que me dio nunca hubieran pasado.

Los caballos ya están, los dejé en el establo, no hay novedades, si no hay más, me retiro, hace mucho calor – le dije a mi tía Carola dándole la espalda al viejo, lo cual le molestó, nadie le hacía eso, peor aún, me estaba saliendo sin mirarle.

Ve por tus cosas, necesito que vengas conmigo… – me decía el viejo, pero no le hice caso, yo estaba fuera cuando terminaba su frase, lo cual dejó ver que lo estaba ignorando.

Papá no esperaba eso, se nota que no entendía nada, había cambiado demasiado, pronto fue a confrontarme, estábamos fuera de la casa, yo iba al pequeño cuartito que usaba para vivir, aun pude escuchar que mi tía Carola le decía: déjalo en paz, ya no es tu hijo, lo echaste a perder todo, idiota; pero este no hizo caso, me agarró del brazo, me iba a decir algo con un gesto prepotente, pero antes de poder reaccionar, lo agarré a golpes, me desquite de la paliza que me dio cuando chico, ahora era un adulto, por todo el trabajo estaba fuerte, mis puños temblaron cuando lo golpeé, pero eso desató algo en mi interior, me había quitado a mi Diana, mi niña hermosa, ahora ella debía estar con otro hombre, haciendo el amor en una cama, siendo penetrada mientras gemía, sus ojos ya no serían para mi, sus sonrisas, labios, no volvería a probar sus pechos, sentir su cuerpo contra el mío, eso me dolía como no tenía idea, parte de mi alma estaba destruida por saberla ajena, siendo olvidado y casi podía jurar que era odiado por todas las mujeres en esa casa, incluso Patricia, aun recordaba todas las veces que lo hicimos, disfrutando de nuestro calor compartido, jugando en el baño, en su cuarto en medio de sus muñecas o en el mío mientras cumplíamos nuestras fantasías mas privadas, usando su uniforme, o su trajecito de baño, también el disfraz de noche de brujas, aun recordaba su aroma de hembra en celo que me hacía sentir como un macho poderoso, y su frase “soy tuya”, pero todo eso me lo quitó ese viejo desgraciado, que ahora venía a ordenarme como si tuviera derecho.

Le di una paliza que jamás olvidará creo que le rompí algunos huesos, lo hice vomitar, incluso usé la puerta de su coche para golpearle la cabeza, quería que sintiera mi odio, toda la desesperación que me causó, cuando acabé me miraba sorprendido, jamás espero este resultado, finalmente se daba cuenta de su error, que ya no era su hijo, o al menos eso pensé, pero Manuel llegó con la policía, pero lejos de llevarme diría, mientras le desgarraba la ropa al viejo: este imbécil estaba de prepotente, se metió con la gente equivocada y así le fue, sino fuera por nosotros lo mataban, llévenselo amigos; por suerte mi primo era amigo de los policías municipales, así que impusieron su verdad, el viejo no volvería después de eso, incluso vio a su propio padre burlarse, aunque Manuel lo callaría tratándolo como escoria, tras ese día ni tuvimos noticias, seguramente entendieron el mensaje claramente, no deberían volver.

Así pase otros largos años más de pura soledad, pensando que todo se había perdido, enfocándome en mi trabajo, tratando de mejorar, y de cierta forma lo conseguía, empezaba a tener mis meritos, conseguía que muchos negocios se dieran de manera eficiente, pero cuando tendría 26 finalmente recibiría de nuevo una visita, ahora de la misma tía (hermana de papá), aunque esto sería por una causa diferente, el anciano (abuelo) finalmente se murió, y la verdad nadie lo lloró, hasta esperábamos eso, solo lo aguantamos por compasión, pero nadie lo quería, nos metía en demasiados problemas acosando a las clientas en su senilidad, creo que la mujer en realidad vendría para cerciorarse que ya no existiera, la verdad incineramos el cuerpo, y lo echamos en una bodegón con las cosas que no servían, aquí cabe decir algo, el anciano tuvo 4 hijos con su esposa, el mayor, mi tío, luego sigue el viejo, después esta uno que se hizo homosexual, finalmente su única hija, quien llegaría, para no ser bien recibida, Carola le cerró la puerta en la cara dándole un buen golpe, pues recordaba todo el daño que le hicieron, ella era la puta del viejo, aun recordaba como este le hizo todo aquello contra su voluntad, la violó en un acto de lujuria sin límites donde le marcó agarrándole los pechos, jugando con sus pezones incluso tenía una cicatriz de una mordida en el hombro que le hizo este, y con eso bastó para que le odiaran, tampoco Manuel quiso verla, siempre fueron hechos a un lado, aunque intentaron ser familia, cosa de la que ni me enteré cuando estaba con mis padres, así que ahora les tocaba a ellos, yo iba a hacer lo mismo.

Tadeo, qué bueno que te encuentro, tengo que darte aviso de algo – me dijo la mujer muy ansiosa corriendo a mi encuentro.

No me importa, puede irse cuando quiera, el anciano está muerto, igual que yo para ustedes – aseguré mientras montaba el caballo Canelo, no tenía nada que hacer era temporada baja, así que nadie me esperaba, ni siquiera una novia, al intentarlo solo podía pensar en Diana.

Espera, es que es cosa de tus padres, necesitas ir, ellos murieron – me decía la tía totalmente alterada, queriendo jalarme.

Me alegro, hasta me cagaría en sus tumbas, adiós – le dije antes de salir galopando.

Me iría al menos 5 horas, solo perdiendo el tiempo, recorriendo el camino del tour que solía realizar con los turistas, lo hacía para evitar accidentes, pues de haber un cambio en el sendero natural o encontrarme con algún animal, las cosas sería difíciles, además debo aclarar algo, antes era un chico delgado, pero las cosas cambiaron, terminé mi carrera, era especialista en economía, podría llevar un negocio sin problemas, lo hice para ayudar a la tía, quien ya era como una madre para mí, aparte por todo el trabajo y aire fresco, crecí un poco más, por la falta de comida no engorde, y las largas jornadas pesadas me hizo marcar los músculos, además que mi primo o tío solía practicar conmigo a pelear, así que realmente era una bestia en esos momento, una de la que muchos no querían aprovecharse, no me faltaron idiotas que lo comprobaran o tipas que lo gozaran, en especial cuando las penetraba como si fueran yeguas broncas, si tenía cierta fama por esos lugares de ser bien bruto, y les encantaba.

Además, que muchas de las tipas que llegaban de turistas, a veces regresaban por un poco más, lo gozaban demasiado, como les daba duro contra el coño, debo aceptarlo mi “verdadera” madre me dejó parte de su encanto (era una mujer preciosa), y lo admito, durante estos últimos años me llegué a acostar con un buen numero de tipas solo por despecho, en mi tristeza, aunque tuve mis buenos momentos. Recuerdo que en una ocasión llegó una rubia deliciosa extranjera con un cuerpo de delirio, se movía de forma seductora, usaba solo un short de mezclilla y una camisa rosa, se le veían un buen par de pechos, apenas eran contenidos por esa mugrosa tela, sus nalgas tampoco estaban mal, una parte se le veía de manera deliciosa casi saliendo de su prenda, esta me sonrió coqueta, era mi señal, aprovechando un descuido acabé por follarla, hice que sus tetas brincaran mientras nos ocultábamos en los establos, se la metí hasta el fondo, mientras eran testigos de todo algunos potros, incluso el canelo que se le veía su enorme verga saliendo, listo para montar a una yegua. Luego de ello en otro tour por la montaña tuve un encuentro especial, había una delgada oriental delgadita, quien quería que le diera datos de algunas cosas en la oficina, se notaba algo intelectual, pero al final seguía siendo mujer, apenas me di cuenta de sus intenciones, le baje un poco sus pantaloncillos, y le quite su playera de manga larga, se la fui a ensartar casi de inmediato, pues su olor me aseguraba que estaba caliente, deseando hacer todo lo que le hice, desde empalarla de a cuatro o dejarle cabalgarme, levantándole las piernas para ver como mi erección entraba en su coñito delicado y peludo, el cual escurría por mis cadera, lo vi gracias a un espejo que estaba enfrente de nosotros, en verdad esta gimió de manera interesante, mas cuando la cargué para hacerle sexo anal, creo que se enamoró. Y al final recordaba como hace unos meses llegó una pelirroja con quien me perdí por unos minutos en la montaña, haciendo un sexo en la cascada, pues ella quería trato especial y sabía cómo pagarme, por ello la llevé a ese lugar, el cual apenas estaba comenzando a llenarse de agua, y pudimos pasar un rato sensacional, pues de todas ella era de un físico perfecto con las formas justas, y sin dudarlo la empalé por el culo, disfrutando de sus bellas nalgas, mientras mis dedos le provocaban un buen orgasmo, al tiempo que nos besamos, era preciosa, de hecho disfruté de besar su espalda llena de pecas, que no pudo contenerme y volverla a penetrar, solo que por el coño. Pero en verdad nada de eso me importó, era una maldita pesadilla, yo seguía amando a Diana, aunque ella ya era de alguien más, sabía que estaba mal, que me estaba dañando a mí mismo, me esforzaba por dejarla en el pasado, solo que no podía olvidarla aunque quisiera, con eso en mente me perdí un tiempo en el cerro hasta que el mismo caballo regresó por sí solo a los establos, para ver como mi tía seguía, de hecho me sonrió al verme, acercándose presurosa, y molesto por su insistencia le agarré del cuello levantándola, lo cual le asustó y me dijo:

Espera, todo está mal, te lo juro, dame un minuto, Diana te sigue amando, su matrimonio fue lo peor que le hicieron después de separarlos, Patricia también está en peligro, déjame explicarte, por favor – me suplicó la hermana de papá al ver que iba a golpearla, finalmente esta entendía cuan mal estaba su situación conmigo, me divirtió su gesto de espanto, aunque la solté porque me llamó la atención lo que decía de mi hermanita.

Solo por eso le dejé hablar, y las cosas no sería muy agradables, la verdad es que les hice falta en la casa, mi mamá quería proteger a Dianita de los idiotas vulgares, se puso como loca encima de ella, le ahuyentaba a todos los amigos, o chicos, yo solo lo hacía con los cretinos que la buscaban con obvias malas intenciones, fue una idiota, eso lo aprovecho el hijo de un socio, pues la violó y embarazó hace años, debido a esto, para proteger las imágenes de ambos, los casaron, pero ella no quería, incluso tenía la idea de abortar, solo que el viejo la detuvo pensando que era su oportunidad de hacerse de más prestigio al quedar con un matrimonio de intereses, le pareció un negocio irresistible, cosa que logró a la mala. Pero Diana jamás le perdonó a ninguno por hacerle eso, tuvieron pleitos muy serios, incluso le rompió un florero en la cara a su madre, dejándole una cicatriz permanente, arruinando su vida social por el resto de sus días, lo cual no fueron muchos por todo lo que se iría dando, casi me reí por lo que me contaban, además agregó que papá hizo bien las cosas en su trabajo, solo en eso, y antes que se dieran cuenta, consiguió ser socio mayoritario en la empresa, tomando control de esta, teniendo muchas libertades, sin embargo nada de eso funcionó cuando murió en un “accidente” de tráfico, muchos fueron al velorio, Diana no, los odiaba con toda el alma, esa actitud asustó tanto a su madre quien tiempo después sufrió otro “accidente” o al menos eso me contó.

Al final tus padres están muertos, algunos dicen que el marido de Diana lo hizo para tomar el control de la empresa, como ella es su heredera, y sin tener estudios, porque no terminó la carrera por sus embarazos, no puede hacer nada, ahora todo le pertenece a él, se que suena a telenovela, pero ese chico ahora tiene problemas legales, porque siendo poseedor del 20%  y queriendo usar el 60% de – me decía mi tía cuando le interrumpí.

Jajaja, sabes que, mejor lárguese, o se le olvidó que yo no soy hijo de ese viejo o como usted me trató en la boda de Dianita, no le creo nada, seguro quiere que vuelva para burlarse de mí, todos son un grupo de sabandijas, púdranse – le advertí a la mujer mientras me hacía de lado.

Mi respuesta no le gusto nada, quería replicar, pero conmigo no tenía forma de salirse con la suya, necesitaba pensar las cosas, todo eso era demasiado repentino, me dolía, aunque me dieron una esperanza, antes pensé que me debía olvidar de Diana, hice lo posible para dejarla atrás, pero comprendí que confundí su sonrisa en la boda, ella no estaba contenta, fingía, no me di cuenta hasta ahora, aunque bien podría ser un engaño de esa vieja, la hermana de mi padre, quien querría burlarse de mí otra vez, era ese tipo de persona, por lo que fui a revisar en internet, realmente mi papá había muerto en un accidente, lo más extraño, es que no me importó, después de todo lo que hizo, sentí que se lo merecía, recordaba con gusto los golpes que le di, sin embargo, necesitaba confirmar algo, aunque sería en la mañana siguiente. Mi tía era necia, una vil bruja, luego me daría cuenta que escondía algo, al amanecer seguía ahí tratando de convencerme, aunque no quería decidí aceptar, lo que le alegró tanto, me esperó para llevarme de vuelta, apenas tendría una despedida de Manuel y su esposa (si, para ese momento ya se había casado con Margarita, incluso tenían un niño de 4 años, esperaban el segundo), la tía Carola se portó más cariñosa, deseándome lo mejor, le di un fuerte abrazo, como fuera el caso salimos de vuelta a la ciudad, yo quería solo ver a Diana, confirmar lo que me contaron, pero todo estaba planeado, los hijos del anciano querían una parte del dinero de su hermano muerto, realmente no les importaba otra cosa, los siguientes días estaría confirmando mi identidad, hasta con pruebas de ADN, al cabo de un mes el caso se arreglaba, yo era el verdaderi heredero, la empresa o la mayoría del porcentaje me pertenecía por herencia, aunque debo aclarar, a espaldas de mis tíos estaba haciendo algunos movimientos legales, así como ellos me ignoraron por años, tampoco pensaba en darles gusto.

Por cierto, debo agregar que tuve un encuentro con una persona difícil, Amanda, quien me fue a buscar, con ella también confirme que era quien decía ser, aunque ella deseaba un pago, seguía siendo la misma puta de siempre, aunque algo pasaba, no se veía como siempre, pero eso no evitó que pasáramos una noche juntos, haciendo el amor de manera viciosa, le rompí el coño como siempre quiso hace años, estaba muy sexy, con un cuerpo cadencioso, que era difícil ignorar, se la metí hasta el fondo, le hice gemir como perra en celo, todo en la cama de un departamento pequeño que parecía guarida de golfa, sin embargo estaba en deuda, así que le haría todo lo que pudiera, lamiéndole las tetas, besándola con pasión, mientras nuestros cuerpos se movían juntos, apenas iluminados por una televisión cercana, era un gusto, quien diría que me cogería a mi ex de secundaria, y que esta fuera una perra de primera que me cabalgaba de manera viciosa, mientras le agarraba las tetas, mientras me decía:

Vamos papi, dame con todo, rómpeme el coño como te gusta, estás que ardes, bebe, quiero que me llenes con tu leche, dámela toda, me encanta – decía entre gemidos ligeros que le daban un toque tan erótico, que terminé corriéndome en su interior hasta hacerla escurrir, y sus tetas se movían mucho bajo su respiración.

Luego de ello repetimos al menos 2 veces más, me volvería a cabalgar, incluso me hizo una mamada cuando me descargue la primera vez, en la segunda me hizo una rusa con sus tetas, se sintió genial, creo que de todas las putas con las que había estado, Amanda era la mejor, pero con todo ello no superaba a mi Diana, a quien no pude ver por más que deseaba, pues me decían que los alertaría, tuve que aceptar eso, pero por las ansias es que me acosté con esta perra, y al terminar me enteraría de algunas cosas. En medio de un sexo mañanero en que se la ensarté por el culo, aunque esta quería por el coño, me fue contando un par de cosas, su hermana se había mudado lejos, no deseaba volver a verse con el resto de la familia, pues en mal momento sus padres se metieron con la gente equivocada, algo paso con los míos, tuvieron un pleito muy serio, por lo que erraron los pasos, ahora ambos estaban en prisión, dejando a Amanda sola, siendo Madre soltera, dejándome ver a un pequeño de solo 6 años, que al verme pude sentir un escalofrió que me molestó, luego de eso, quedamos en volvernos a ver, cosa que no iba a cumplir.

Tras muchos arreglos llegaría la noche esperada, me fui enterando de la empresa, todo estaba tan mal, hasta yo que no era experto lo sabía, el tal Jaime era un idiota sin idea de negocios, estaba por hacer quebrar la empresa, y su padre, otro viejo ridículo, ignoraba las señales por mal cuidar de sus nietas, las hijas de mi hermana, sería algo divertido verlos caer, lo planearon bien mis tíos, justo en una cena importante con inversionistas donde llegaron un par de medios, cuando ese tarado estaba dando un discurso, llegarían los oficiales para arrestarle, malversación de fondos, abusos labores múltiples, negligencias, acoso sexual, violación, la lista era interminable, aparte de fraude, ya que él no era el socio mayoritario, siendo ese el momento en que entré, el verdadero heredero, se hizo una tonta escena dramática, donde Jaime perdió los colores, pero nada de eso me importó. Yo solo fui por una razón, y ahí estaba sentada Diana, tan preciosa, convertida en una mujer con un cuerpo precioso, voluptuoso pero delicado, se había puesto mucho más hermosa, parecía desprender un aura seductora especial que me hacia recordar todas las fantasías que tenía cuando jóvenes, además usaba un elegante vestido negro que remarcaba cada una de sus formas sensuales, casi se veía como un regalo divino para quien la tuviera cerca, aunque iba con 2 niñas que se le parecían mucho, una heredó los ojos azules de su padre, era una criatura de 4 años, a su lado una lindura de escasos 2, la madre de ambos me miró con asombro, a su lado estaba Paty, con 11 años, se veía linda, tan parecida a nuestra hermana, pero nada de eso importó, había cosas que resolver, hice mis movimientos, aunque cambie una mirada fugaz con Diana, y me di cuenta, seguía siendo mi mujer a pesar de los años.

Damas y caballeros, yo soy el verdadero heredero, tengo control por toda la ley, bajo testamento comprobado por jueces y notarios, la empresa es mía, y estés idiota, “Jaime” es solo un patético violador y corrupto, un farsante, así que me disculpo por arruinarles la fiesta, pero todos nos van a seguir a los tribunales para ver si son tan culpables como este intento de hombre que no atendió un juicio de meses por acabarse todo el licor en sus manos – dije con una malicia que nadie esperaba, aunque yo miraba de reojo a mi hermana, por segundos pude soñar que la tenía en ese lugar, solo para nosotros 2, miraba como respiraba, haciendo presión en su escote, me hacia hervir la sangre, pero en ese momento ella se marchaba por otra puerta con las niñas, dejándome solo, aunque no me importó, luego iría por ella.

A la mañana siguiente visitaría su casa, estaba contento, en los tribunales encaré al idiota ese, era como un niño, me terminé burlando de este a tal grado que lo hice estallar, tuve que golpearlo, le tumbe 7 dientes a varios golpes que le dejaron la cara marcada, ya no era tan guapo, lo mejor es que había arreglado muchas cosas previamente, por lo que estaba algo libre. Luego de descansar un poco fui a verme con ella, deseaba que me esperara, estaba en una mansión de cierta zona residencial nueva, había sido comprada con dinero de la empresa, de querer podría embargarla, debido al juicio el cual no atendió Jaime por sus aires de grandeza, dejando a cargo un amigo papanatas, hasta diploma falso tenía, ahora lo perdió todo quedando en la ruina, pasaría muchos años en prisión, pero a mí solo me faltaba recuperarla, así que llegué a toda prisa, toque la puerta, tardándose un poco para abrirse, no fue un sirviente, todos renunciaron al saber la situación, sería Patricia, quien al reconocerme como el tipo de ayer diría:

Señor, espere por favor, tenga piedad, no tenemos a donde ir – me suplicaba, mi hermana pequeña no sabía quién era, eso debía ser culpa de mis padres, desgraciados.

Paty, no seas tonta, deja pasar al joven Tadeo, tengo negocios con él, ve a cuidar a las niñas, yo arreglo todo – se escuchó la voz de Diana desde arriba pasando unas escaleras, era la invitación.

Patricia haría caso, aunque me vería con temor, y trataría de sonreírle para que se calmara, no lo logré del todo, se fue inquieta, yo me adentré sin pensarlo mucho, quería hablar con Diana, necesitaba confirmar varias cosas, así que subí, siguiendo su aroma, a pesar de los años lo reconocía, aunque la casona era enorme, y podía ver desde un ventanal a las 2 niñas jugar con su tía en un enorme jardín, mientras yo me adentraba esperando hallar el premio mayor, ahí en un gran cuarto, una bella mujer en vestido blanco me esperaba con una sonrisa, su largo cabello le llegaba hasta los muslos, su sonrisa angelical, sus labios de rojo carmín, se había arreglado mucho, incluso se puso un perfume exquisito, estaba nervioso como un niño, aunque llegué formal usando un traje negro, ella se ruborizó, iba decirle varias cosas, me acerque ansioso, pero Diana se me adelantó diciendo:

Eso puede esperar cariño, ya no aguanto más, eh esperado esto por años, sigo siendo tuya – me decía mientras lloraba escuchando las voces de sus hijas jugando.

Era como hace años, después de lo ocurrido con el abuelo, no me pude contener, la deseaba demasiado, así que me acerque para que me desvistiera, con una sonrisa me fue sacando el traje, empezando por el saco, luego la camisa, al final los pantalones, estaba erecto, apuntando a ella, y a mi miembro le dio un par de besos mientras sacaba el calzoncillo, verla entregada a mi era lo mejor del mundo, pero la vi con cierto desconcierto, ella no era la chiquilla de antes, ya habían pasado más de 10 años, y eso pareció entenderlo por lo que me dejo acostado en la cama, un lugar donde estuvo con otro hombre, eso me molesto mucho, y viéndola no pude resistirme, quería recuperarla, borrar el recuerdo de ese maldito de su cuerpo, realmente estaba loco, pero no podía evitarlo, ya no eran las cosas como antes, la tomé de las caderas mientras pretendía algo, le besé el cuello, mientras mis manos alcanzaban sus pechos, los sujetaba sintiendo su tamaño, también su calor, me emborrachaba con su aroma, ella gemía como siempre lo hizo conmigo, eso me hizo pensar, lo habría hecho al lado de su marido, cuanto sabia de ese malnacido, no pude evitarlo, le saqué el vestido casi a la fuerza, dejando ver un conjunto de lencería que remarcaba toda su exquisita figura, el cual iba a romper, cuando me dijo:

Te gusta, lo guardé para ti, es nuevo – me dijo con una voz tierna, como la de esa niña de antes.

Eso me calmo un poco, Diana no me mentiría a mí, la conocía demasiado bien, así que comencé a disfrutar de su cuerpo hermoso con mal tranquilidad, acariciando con cuidado cada parte de su ser, reconociendo como se había desarrollado en mi ausencia, me causaba un deseo tan grande, sus pechos eran más sabrosos, Diana se dejaba querer, me besaba con una pasión propia de su edad, ya no era la niña inexperta, por el contrario, ya tenía su buena experiencia, lo cual me daba cuenta, pero no le di importancia, su mirada estaba llena de amor, su sonrisa volvía a ser mía, me perdía en esos enormes pechos, saboreándolos, haciendo a un lado la lencería para tener mejor contacto con ella, incluso me dejó entrar a su interior, haciendo a un lado la tanga para comenzar a penetrarla, lloro de felicidad al sentirme dentro, para mí era la gloria, escurra tanto, sus piernas me abrazaban, sus uñas se encajaban en mi espalda, como si tuviera miedo de que la abandonara, además sus besos eran la mejor de las victorias, me sentía como un rey, y tenía a mi reina al lado, gimiendo encantada mientras que yo embestía, sintiendo aquel calor que necesitaba tanto, el que extrañaba desde hace años, dándome una fuerza nueva para seguir cogiéndola, de hecho la misma Dianita como antes usaría sus piernas para aferrarse a mí, aunque lo hacía de una manera diferente, pues parecía que necesitaba restregarse causándome un rozón que me encantaba,, estaban gozándolo, su rostro cambiaba, como si la tristeza la llenara, empezando a gemir, besándome desesperadamente, la entendía, yo también me aferre a su cuerpo, tratando de llegar hasta el fondo de su ser, haciendo un desastre en la cama, ciertamente era algo intenso, pues a unos metros estaban sus hijas, quizás podrían escucharnos hacer el amor, de hecho era probable que Paty se diera cuenta de todo, mas no nos importaba.

Amor, te estuve esperando todo este tiempo – me dijo entre lágrimas Diana mientras se entregaba sin límites.

Vas a ser mía, verdad, de nadie más – le respondí ansioso antes de besarla, jugando con nuestras lenguas, uniéndonos de manera más íntima.

Hasta que la muerte nos separe – declaró con firmeza mi hermana mientras me corría dentro de ella, comenzando así nuestra relación como pareja.

16 Lecturas/2 abril, 2026/0 Comentarios/por Lobo85
Etiquetas: amigos, anal, hermana, hermanita, hermano, hermanos, mayor, sexo
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