Corazón Prohibido S
Tadeo se las ingenia para tener un momento especial con su querida Diana, esperando no ser descubiertos….
Advertencia: este relato es completamente Ficticio, no tiene nada de real y solo está para entretener con una buena de dosis de morbo a todos los lectores que gusten…
Especial – primera cita
Habíamos hecho trampa, pues queríamos hacer una cita sin que llamáramos mucho la atención de nuestros padres, me arreglé un poco para disque lucir presentable, aun teníamos algunas dudas, pero el plan era sencillo, mi hermana juró que quería ir a ver una película, pero las funciones eran escasas porque estaban por sacarla de cartelera, eso me permitió bajo una orden de papá que seguía consintiéndola para irla a acompañar (aunque ya no lo hacían tanto como antes), y me mandaron a mí para que la cuidara, y ella igual se arregló un poquito para eso, aunque aparte de ello es que le dijeron que se fuera a comprar ropa nueva, mucha ya no le quedaba porque como iba creciendo en especial del pecho, era un dolor de cabeza, en especial para el viejo, quien no podía seguirla viendo como si fuera su bebe. Eso me permitiría de cierta forma tener una cita con dianita, que suerte para mí, porque mis padres solo me vieron enojado como siempre, no notaron que se me formaba una erección, aparte me dieron una buena suma de dinero, para que las compras, todo estaba bien, además era un viernes por la noche, ellos irían a una cena con sus nuevos amigos, los socios de la empresa, quienes aparte deseaban conocer a Paty, pues se enteró que algunos colegas igual tenían hijos pequeños, lo que nos dejaba la casa sola después, y eso lo íbamos a disfrutar después.
La situación a mi gusto era perfecta, salimos y en medio de todo eso, estuvimos tranquilos, haciendo las cosas que nos competían, desde comprar la ropa, y debo decirlo, en eso pasaría uno de los primeros cambios en mi relación con mi hermana, pues al irle a las tiendas donde mamá le sugirió ir, pues la quería ver como una muñequita, ella querría que yo le ayudara como si fuera una mula de carga (aunque no me lo diría abiertamente), pero iba diciéndole que le quedaba mejor. Así me daba un gusto mirándola con faldas cortas, escotes, o jeans ajustados, que la hacían ver más deseable, casi por segundos parecía que me estaba modelando, y lo gocé mas cuando la vi desfilar con algunas medias largas torneando sus piernas, faldas que apenas cubrían sus muslos, y blusas de tela ligera que resaltaban sus preciosas tetas, por desgracia, no podía comprarle todo lo que a mí se me antojaba, pues sabía que mis padres nos descubrirían. Aunque tuve un gusto único, pues al ir a que se probara ropa interior, ella quería que eligiera un poco, se notaba que le encantaba provocarme con sus deliciosas formas, darme un gusto a mí, era obvio al ver cómo me sonreía de manera coqueta, aparte que su manera de tratarme era diferente, al menos cuando estábamos solos, se volvía mas melosa, coqueta, se llegaba a morder el labio, se restregaba a mi cuerpo lo cual me calentaba demasiado, verla tan deseosa de estar conmigo me dejaba contento, me hacia desearla más.
Luego me daría cuenta que me quería comprar un pequeño regalo, que jamás esperé, cuando fuimos a la tienda de interiores, al principio me preguntó por algunas cosas, aunque le había dicho que tuviera cuidado al hablar conmigo fuera, donde nos pudieran descubrir, pero con gusto me tocó ver que se le ocurría algo pícaro.
Oye manito, dime ¿Cuál te gusta más? ¿Qué se ponía Amanda? – casi me enojaba con ella, pero esa segunda pregunta nos salvaba de cualquier malentendido.
En medio de eso llegó una dependienta que preguntaría, y yo estaría contento de dejar a Diana a su cuidado, pues me estaba calentando demasiado, verla así de coqueta, casi le faltaba mover su carnoso culito para que no pudiera contenerme, y la deje alejarse un poco, aunque me quedaba cerca para vigilar, no fuera a ser que esa tipa u otras fuera una mañosa, si bien que antes, cuando entramos otra dependienta se le quedó viendo a mi hermana con unas ganas de coger bien intensas. En medio de eso no pude dejar de pensar en una fantasía de cogérmela en un probador, quizás usando una prenda coqueta, pero que se sentara frente a mí, besándonos, lamiendo sus pechos, agarrándola del culo, mientras se la iba encajando, jugar con nuestras lenguas, o saborear sus tetillas, ahogar sus gemidos con fuertes besos, era una locura, quería realmente hacerle de todo, mientras un grupo de idiotas envidiosas hablaban por un lado, porque las veía como poco más que un grupo de degeneradas, seguro hasta lesbianas eran, o eso en mi mente maliciosa ideaban. Por segundo me sentí algo bobo, porque pensar tan mal, pero no es que pudiera hacer mucho, ese lugar era excitante, pues se veían toda clase de prendas de lencería sensual, las cuales imaginaba en el cuerpo de Dianita, desde tangas metidas entre sus nalgas, ligueros o sostenes, todos casi transparentes que dejaban ver sus formas sexuales, tan deseables, que me hervía la sangre solo de pensarlo, en serio que me era difícil controlarme, tenía una erección que tuve que sentarme para que no se me notara. Estaba demasiado caliente soñando con esas imágenes, siendo lo peor que en medio de todo eso alcancé a escuchar algo que me molestó bastante, si la verga se me bajó de golpe, y me puse a escuchar.
Ya viste el baboso que llegó, iba con una niña hermosa – dijo una voz femenina a mis espaldas.
Esta preciosa esa nena, seguro que no le faltan galanes – respondió otra trabajadora.
Ay, que desperdicio, cuanto a que ese idiota quiere algo con ella – dijo un poco viciosa la tipa en cuestión, la otra.
Como crees, debe ser el primo o hermano, aunque no se parecen tanto – señaló la segunda señorita del mostrador.
Jajaja, como eres ilusa, los tipos de esa calaña solo piensan en meter vergas, no pueden hacer nada mas – dijo con fastidio la primera.
Ya vas a empezar otra vez, ah – diría con fastidio la mujer sensata.
Pero solo míralo, estaba con una erección – dijo la tipa viciosa.
Claro que si, está en un lugar donde hay fotos de viejas en lencería por todas partes, eso debe ser bastante estimulante para él, solo es un chico, aparte dices eso porque a ti te gusta la concha y bien que quieres con la nena – se quejó la segunda trabajadora.
Ja, claro, ahorita seria sencillo darle una muestra de perfume, dormirla, sacarla por la puerta trasera y una vez solas disfrutar de ese precioso cuerpito, ¿Cuánto a que una nena así no es virgen? Si bien que ya la debieron haber violado algún tarado con suerte – dijo con vicio en la lengua aquella tipa.
Eso me dejó helado, y estuve a punto de quejarme cuando llegó Diana, se notaba molesta, y al verme me agarró para que nos fuéramos, algo le había pasado, pero no sabía que era, sin embargo estaba contento de sacarla de esa porquería de lugar, de todas maneras teníamos que acudir al cine para ver la película, ya casi era hora, por lo que nos dimos prisa, claro está que ya habíamos comprado los boletos, así que dejamos en paquetería las bolsas y fuimos a ver, aunque no estábamos del todo contentos, pues bien hablaría con Diana, y esta me diría:
Se portó feo conmigo, esa tipa, me estaba diciendo cosas como si no quería salir con ella por la puerta trasera, que la pasaría muy bien, además decía que eras un tonto que no valía la pena estar contigo – dijo con una voz inocentona mi Dianita.
Mm, ya veo – le acerté a decir sorprendido, pues cuanta lujuria despertaba mi hermanita.
Si, tú crees, pero yo le dije que no, que solo me dejara ver los conjuntos, porque tenía prisa, pero no, esa tipa estaba de tardada, mostrándome algunas piezas, bonitas, solo que no se daba por vencida, diciéndome que “vamos” – me decía con un tonito desesperado.
Oh, entiendo – agregué un poco molesto, pero es que era obvio.
Diana estaba con una imagen deliciosa, zapatillas deportivas, medias hasta arriba de las rodillas, negras contrastando con su piel, además de una falda corta de mezclilla que dejaba ver sus piernas carnosas, eran preciosas, y una sudadera ajustada, que no escondía nada a la imaginación, aunque cubría de manera coqueta la forma de sus pechos, los cuales resaltaban, de hecho de estar excitada se vería mejor, porque estaba seguro que no usaba sujetador en ese momento, pero ahora estaba molesta, tanto que se veía irresistible, casi me daban ganas de acercarla para besarla, y con una mano astuta comenzar a jugar con su conchita, para averiguar si sus pezones sobresaldrían de la tela o solo eran imaginaciones mías. De hecho estaba algo loco, me iba a calentar demasiado, pues tenía ganas de hacer alguna locura ahí mismo, la vocecita de mi hermana me encendía por dentro, era tan rica, me despertaba las fantasías mas obscenas, cogérmela en medio de toda la gente como si fuera un animal poseído, casi podía saborear su coñito ahí mismo, además recordaba videos porno donde las parejas cogían como animales en lugares públicos, como uno donde una pareja estaba haciendo de las suyas en un baño, y la mujer era una belleza, de piel clara, cabello corto castaño claro, un cuerpo seductor con tetas grandes, una figura deliciosa, vistiendo solo unos tacones, se veía deliciosa.
Recordaba como la escena comenzaba con la pareja llegando al baño, besándose entre risas, pero antes de poder hacer nada, cuando la mujer le estaba haciendo una mamada al tipo, algo sucedía, una rubia sexy se asomaba desde arriba, mirando la situación con un sentido de depredador, pues se suponía que ella era una “Alien Erótica”, y buscaba alimentarse, viendo a sus presas, por lo cual le dio un golpe al tipo para dejarlo aturdido, molestando a la otra. Ante la situación la castaña iría a pelear con la rubia, esperando una pelea de gatas, pero virtualmente la segunda comenzaría a violar a la otra, metiéndole los dedos en el coño, mientras la besaba, usando su lengua para llegar al fondo, ella trataba de quejarse, la extraterrestre podía sacarle los orgasmos más potentes y algo más, la estaba estimulando hasta que finalmente ella supero a la primera, y quedó rendida en el baño después de un orgasmo superior, pero eso no era lo mejor, ahora la alien tomando el aspecto de la castaña, se lanzaba con el tipo, para seguir con la mamada. Luego de eso comenzaba una cogida increíble donde el tipo no dejaba de penetrar el coño de la tipa, esta lo despertó con una mamada, que le hizo perder la cordura por unos segundos, haciendo un esfuerzo para no correrse, luego al continuar, la penetro en diferentes posiciones, se movían en un ritmo frenético, donde la sexy mujer prácticamente se clavaba la verga como si estuviera violando al infeliz, dejando que le diera de todas las formas posibles, era un delirio, pero la cogía contra la pared, o también sentados en la taza del baño, pero realmente estaba exprimiendo al idiota ese, hasta casi hacerlo desfallecer.
Estas bien, manito – dijo un poco inquieta Diana interrumpiendo mis pensamientos.
Ah, sí, la verdad es que me dio coraje por que una gorda allá quería hacerte cosas, estas re linda – diría con molestia viendo a mi hermanita.
Mm, parece que son un par de mañosas, porque si, me decía que podríamos salir a una cita, solo que debía deshacerme del pendejo de mi novio – confesó molesta mi hermanita.
Al escuchar eso me di cuenta de algo, yo soy de piel más oscura, mi Dianita mas pálida, cada uno se parece a uno de nuestros padres, así que posiblemente no se dieron cuenta que éramos hermanos, lo cual me despertó un morbo especial mirando a mi niña preciosa, que se veía tan hermosa, con ganas de mas, por lo que me dijo.
¿Qué pasa Manito? Me estás viendo “así” – me dijo para referirse a “eso”.
Nah, es que te veo y te escucho y me pongo bien puesto – le dije un poco coqueto.
Mm, como que quieres que hagamos – diría con una voz tímida, se nota que apenas estaba aprendiendo a ser una buena novia, la mía.
Tranquila, pero es que con lo bonita que estés, se me antoja agarrarte aquí mismo, ponerte en esta mesita y comerte el coñito, sentir tus piernitas en mis hombros, mientras te sobo las tetas, que por cierto, te están quedando mas grandes – dije un tanto caliente y ella se sonrojó.
Si, ahorita me están creciendo, de hecho desde que tu y yo somos eso, me crecen más – dijo con una vocecilla cargada de timidez, pero que se sentía tan caliente, y me miró como pidiendo que dijera mas de esas cosas, se estaba calentando como yo.
Claro que no podemos hacerlo aquí, pero también pienso en llevarte al baño para ponerte contra la pared, subirte la falda, y comerte ese culito precioso, también te están creciendo esas nalgas, como sigues en las clases de danza, mm, te estás poniendo más deliciosa, en serio se ven preciosas tus nalguitas, solo quiero dejarte bien húmeda, porque luego te la dejaría clavar bien dura, aunque ahí tendría que taparte esa boquita preciosa, de otra forma nos descubren, pero si se me antoja hacerte algunas cosas bien ricas – le diría con una voz bien caliente.
Ay manito, quizás luego, pero aquí, es que si, nos pueden echar bronca por hacerlo, aparte estoy chiquita – dijo y apuntó a un lado, dejando ver que un guardia nos miraba.
Se trataba de un tipo feo, con la cara llena de barros, narizón, de gesto horrible, que lucía como si fuera un sapo enojado, incluso tenía una sola ceja, y un lunar con un pelo en la mejilla, además de estar bastante disparejo, pues los brazos los tenía flacos, pero la panza estaba abultada, miraba a Dianita con ganas de meterle la macana por el culo y la verga por la concha, reconocía las intenciones, era igual de pervertido que uno, solo que lo disimulaba menos, seguro por algún complejo. Eso me recordaba muchas de las series hentai que veía, cosas bien calientes donde tipos feos se cogían a preciosas colegialas, sometiéndolas con sogas o demás métodos exagerados como aplicaciones hipnóticas o somníferos, mientras le lamian como poco más que animales los coñito delicados, haciéndoles sentir un placer forzado, corriéndose dentro de ellas de manera viciosa, al menos eso pensaba al verle, aunque de manera maliciosa, también recordaba cómo algunos monstruos de tentáculos hacían de las suyas con las nenas, violándolas en verdaderas faenas, donde incluso se notaban sus úteros se llenados hasta verse como si estuvieran preñadas, y por segundos la miré así.
Mi linda dianita ser cogida por aquel feo, atada o esposada con su calzón en la boca, siendo violada hasta el cansancio, llenándole las tetas con una primera cogida mientras la macana la tuviera en el culo, pero luego de eso le daba con todo por el frente, haciéndole sentir un calor feroz, en especial cuando la imaginara siendo penetrada por aquel tipo, haciéndole rabiar un poco, pues no dejaba de ser celoso, por lo que cambio de imagen mental. En segundos se cambio la imagen, en vez de pensar en ese idiota con mi hermanita, comencé a verla siendo violada por tentáculos que fueran penetrando todos sus agujeritos como si fuera una esclava sexual, eso me llegó a calentar un poco más, verla desnuda en su camita de princesas, abierta de piernas, con su cuerpo expuesto, siendo penetrada por culo y coño, al tiempo que una cosa se le metía en la boca, y otras cosas, le iban succionando las tetillas jalándolas tanto como para verlas más grandes, ah, la simple imagen me puso caliente, deseando hacerle varias cosas ahí, aunque me asqueaba la idea la idea de que alguien más la tocara, me había vuelto celoso de ella.
Manito ya casi es hora – me dijo Diana y me di cuenta por el reloj, faltaban 10 minutos.
Por lo que fuimos, a nuestros lugares, apenas tuve tiempo de reaccionar cuando me jaló y pude sentir sus tetilla en mi brazo, así entramos, pero pude notar celoso al tipo de los boletos, apenas llevamos palomitas y unas sodas, nos veíamos como una parejita normal, nos acomodamos en los asientos dejando nuestras cosas, aunque las haríamos a un lado, pensando en lo que iba a hacer, pues en medio de eso, mientras los demás iban tomando asientos, y por suerte no había mucha gente, fue que Diana me dijo.
Estas bien caliente ¿verdad? Manito – me dijo en un susurro mientras me miraba, notando una verga parada, la que tanto adoraba.
Si, es que estas bien preciosa – le dije sin poder contenerme, tocándole la piernita, la parte de su piel que rozaba con su faldita y su media.
Aquí, no, si quiero, pero espera a la casa, te tendré una sorpresa – me decía con un tonito tímido, su carita se sonrojaba de manera preciosa.
No pos yo ya estoy – y en ese momento caliente le sonreí, tocándole con más cuidado la piernita.
Manito, cuidado que estamos en la sala de cine – dijo algo inquieta Diana mirando a todas partes, pero se dejaba tocar sin más.
Shh, tranquila, todo estará bien, pero si te saco tus juguitos antes de que acaba la película – le dije, pensando en algo que podría hacerle.
Ella se me quedó viendo alarmada, sabía que no podría negarse, aceptaría todo lo que le hiciera, ella era muy amorosa conmigo, se entregaba por completo a mí, y por segundos recordé a Amanda, que apenas y me sonreía, o se forzaba a hacerlo, me imagino que fingía ser amorosa, cuando quería algo, pero luego de conseguirlo se hacía a un lado, por ello Diana era mucho mejor novia, mas linda, ah, realmente me estoy enamorando de mi propia hermana menor. Nos terminamos de acomodar en la sala de cine, como yo elegí los boletos, estaríamos algo perdidos entre la gente, casi atrás, no quería a nadie que nos viera detrás, pero tampoco deseaba llamar la atención innecesaria, pero una vez que empezó la película, misma que ya había sido vista, era su última semana, ya estaba la sala algo sola, no hubo el escándalo del estreno, y las cosas se dieron con una calma que me dejaba tranquilo, así en medio de la función pude aprovechar, empezando a decirle en silencio.
No sabes cuánto me enojó el abuelo, este te quito lo virgen – le dije de manera un poquito molesto, mirando y poniéndole la mano en el muslo.
Ay manito, perdón – me dijo apenada Dianita.
No importa, ahora eres solo mía – le dije mientras notaba una escena lenta.
Estaba esperando, esa escena de explicaciones que nadie importaba, al menos eran 3, pero yo las iba a aprovechar, besando a mi hermanita, mientras comenzaba a sobarle el coñito, haciendo un juego con mis dedos tan acelerado, aunque intentaba contenerme, era cuidadoso, quería hacer que se corriera, pero me daba cuenta, mi diana estaba caliente, pues me dejó meter mis manos con toda facilidad, sin detenerme nada, cerraba sus ojitos, suspiraba, yo vigilaba un poco antes de besarla, pero ella en su momento se me acercaba, me mordía el brazo, para no gemir con fuerza, mientras mis dedos lentamente iba entrando bajo su faldita, me encantaba porque era algo corta, trataba de tocar su coñito, haría a un lado el calzón para mojarme con sus mieles, seria delicioso. Es que prácticamente estábamos rodeados de desconocidos, y yo fui metiendo mis manos bajo su falda, ella lo aceptaba, era cuidadoso, pero lograba tocar esa prenda de algodón, que con cuidado fui moviendo, pero en cuanto tocaba ese coñito ella se mordía el labio, se acomodaba para dejarme sobarla mejor, comprendía que quería acariciarla, detalle que le gustaba, dejándome prácticamente en medio de todos subirle la faldita hasta exponer su calzoncito de algodón e irle metiendo los dedos hasta que se corriera, era una locura, la estaba toqueteando en medio de una sala de cine, ella tenía que aguantarme encima, mordiéndose el labio, además que quería chuparle las tetillas, que estaban deliciosas, era como lo pensé, se le marcaban los pezones, la muy picara no se acomodó un sujetador debajo, solo para lucir más sexy.
Hermanito, eso me gusta mucho, pero – dijo algo apenada Dianita, mientras le tocaba el coñito.
Descuida todo está bien – le dije, notando que nadie nos veía, porque la escena burda seguía a otra de pasión, lo cual esperaban todos.
Era divertido pensar que todos veían una escena de besuqueo candente, entre una sexy actriz de moda, con pechos enormes, carita de muñeca, y cuerpo de tentación, siendo sobada en especial sus muslos por un sujeto que se veía normal, quizás un tanto rudo por los esteroides, pero que en la película era el héroe, tomándola con toda libertad, se sentía extraño, tan ardiente, en especial cuando ella usaba un traje de cuero ajustado a su piel, haciendo más sensual cada minuto de la escena, en especial cuando se notaba que dentro de poco su verga tendría una aparición, pues era obvio que este quería llegar al final, y sin embargo pasaba lo mismo que en la sala de cines, solo que con una nena que no tenía nada que envidiar a esa tipa. Ambos estábamos sobando a alguien que queríamos complacer sexualmente, darle un placer sensual, y tocábamos tanto como podíamos, sacándole gemidos ligeros, para prepararla, pues una vez que volviéramos a casa le iba a dar con todo, ese era mi plan. Y después de la escena, siguió la película con naturalidad, todos se entretuvieron, pero yo coloqué mi mano sobre el hombre de mi hermana, pero comencé a sobar sus pechos y lo notaba con mis propios dedos, como le gustaba seducirme, no traía sujetador, aunque lo necesitara, sentía las formas de Diana, esa suavidad, me encantaba, quería hacer toda clase de tonterías, mi verga se puso tiesa queriendo romper la tela, en serio era tan excitante, y ella entre mis caricias gemía un poco, diciéndome:
Que rico me tocas Tad, tan diferente al viejo, mm – me diría con una vocecilla curiosa.
Mm, a que te refieres – le dije mientras seguía la película.
Tú me tocas suavecito, con cariño, porque el viejo, mm, lo hacía con ¿vicio? Ah, no sé, solo que se siente diferente, tu mano, es más bonito – me decía con un tono cachondo, y me beso en la mejilla, sonriéndome como una niña que hacia travesuras.
Era un gusto, verla así, con sus ojitos cariñosos, cuando termino la película ambos salimos, tomamos las cosas, nos regresamos, por suerte nuestros padres estaban fuera, ellos salieron a su cena familiar, con nenes, para socios y no sé qué demonios, no estábamos invitados, mejor, porque yo quería gozar con mi hermana, y ella tenía planes, pero no esperé que fueran tan sabrosos, realmente se había convertido en toda una pequeña amante, mi diana, y era un gusto, porque se notaba que deseaba complacerme como su novio, lo cual me hacia calentar, si al llegar apenas cenamos lo que nos dejaron, luego de ella se fue a cambiar, aunque antes me dijo:
Lo vamos a hacer, el amor ¿cierto? – dijo mi linda diana.
Sí, quiero hacértelo hasta que me quede seco – dije con un cariño y pasión que no aguantaba, mirándola con unas ganas que ardían dentro de mí.
Es que no te enojes, pero revise el internet – me confesó un poco inquieta.
No te dejaste grabar por nadie – casi le gruñí celoso.
No, no entré a esos foros, pero si en uno escrito donde pregunte algo para consentir a mi novio, así que me dieron ideas para hoy, fingí ser mayor, puse una foto de mamá joven, tranquilo Tad, ve a tu cuarto, es que quiero que lo hagamos ahí ¿sí? – me lo decía con un tonito tan dulce.
Yo acepté, y me fui a mi cuarto, aunque no pude contenerme, traté de escuchar que haría ella, y no pude evitarlo, escuché que se estaba bañando, por lo que fui a espiarla, siendo como de costumbre, una imagen demasiado excitante, el agua recorría cada parte de su piel, mientras sus manos le acariciaban, siendo lo mejor que la espuma cubría parte de su cuerpo en crecimiento, mientras se iba sobando de tal manera que se preparaba para lo que íbamos a hacer, era una delicia, me estaba volviendo loco, quería gozarla, de hecho me encantaba cogerla en su cuarto, sobre su cama donde aun veía sus peluches y las sabanas de princesas, saberla mi niña mujer me despertaba el morbo, me excitaba demasiado, si casi me meto a cogérmela, pero ella me dijo:
No hermanito, no quiero que me lo hagas aquí, mírame, pero al final espérame en tu cuarto – me dijo como una súplica que me calentó mas.
Maldita sea, en serio que me gustó eso, verla bañándose, de hecho parecía que se estaba haciendo la más sensual con sus movimientos, pasándose sus dedos en su conchita, que mm, casi podía olerla desde donde estaba, en verdad quería lanzarme a cogerla, pero debía ser buen novio, así me veía ella, por lo que solo me quedé viéndola desde la entrada, bañándose, y en su momento me retiré, para esperarla en mi cuarto, aunque aun le tomarían unos minutos, que me estaban matando porque mi verga estaba dura como hierro, pero cuando llegó me quedé inquieto, Diana estaba usando una batita que le cubría todo el cuerpo, se veía como un precioso regalo, cuando me dijo.
El otro día mamá me dijo que debía ser más cuidadosa, que ya me estaba haciendo señorita, que no debía dejarme ver o tocar por nadie, que solo por la persona que quisiera cuando fuera mayor, pero ese eres tú, Tad, eres mi novio ¿no? Y por eso me quedé escuchándola, me dijo que tuviste un problema con papá cuando fuimos a la boda, por lo que me dio una idea, mm – me dijo con un tono algo inquieto, pero me estaba diciendo que me iba a gustar lo que iba a hacer, jejejeje.
Ella se me acercó un tanto inquieta, verla así me encantó, era como un corderito a punto de ser sacrificado, era como si aceptara lo que estaba por suceder, pues no podíamos hacerlo con tanta libertad como siempre queríamos, pero esa noche estaríamos solos, mis padres regresarían tarde, si es que lo hacían, y seguramente muy ebrios, o algo parecido, así que estábamos libres de cualquier problema. Justo en ese momento se acomodo frente a mi Diana, y yo le bese con ganas, mientras mis manos estaban ansiosas sobre su delicado cuerpo, que fue retirando la bata de baño para notar algo inesperado, no usaba nada, aparte de unas medias, las mismas que se puso cuando fue a la boda, solo que le quedaban algo apretadas, era obvio, seguía creciendo, pero verla así, me hacia hervir la sangre de manera brutal, mas cuando ella me sonrió y me dijo:
Quería comprar algo de lencería Tad, pero no hay de mi talla, y la tipa estaba de mañosa, quería propasarse – me decía con un tonito que era encantador.
No te preocupes preciosa, eres perfecta como estés – le dije algo ansioso, aparte me llamó por mi nombre más que como “manito”, lo que me decía que me veía como su hombre.
Te gusta – me preguntaba como si fuera crucial, y yo miraba sus tetillas que eran como manzanitas deliciosas, que me urgia lamer.
Me encanta – y mis palabras eran como una alegría para mi dianita, que me sonrió coqueta.
Maldita sea, ella se veía increíble, su cuerpo era demasiado sensual, tomaba unas formas preciosas, sus tetillas cada vez más grandes, redonditas, aparte que su cinturita sobresalía por lo estrecha entre sus nalgas grandes y carnosas, resultaba increíble verla así de preciosa, pero esas medias eran lo mejor, le daban cierta sensualidad, que aparte protegían su vulvita, la cual estaba lampiña, pero olía, como si deseara lo que iba a hacerle, me calentaba tanto, que no dudé en besarla con pasión. Se veía tan sensual que comencé a besarla con todo mientras la metía a mi cama, pensando que no podría sacarla de ahí en toda la noche, estaba que ardía de deseo, me dolía la verga de lo dura, y ella lo sabía, se dejaba hacer, comenzando a suspirar, pero pronto se volvían gemidos de placer, eso me encantaba, verla así, no pude resistirme, yo apenas estaba usando mi bóxer por lo que mi erección estaba sobre ella, apuntando a su coñito carnoso, dándome unas ganas tan duras de empezarla a coger, mientras mis manos iban recorriendo cada parte de su cuerpo, cuando me recorrió una idea. Quería virtualmente violarla, era demasiado para mi, romperle las medias y meterle la verga hasta el fondo, hacerle eso, aunque si lo hacía, seguro me descubrirían, lo cual era imposible, por lo que tendría que aguantarme y comencé a mover mis manos debajo de esas medias, cuando me diría:
Adelante Tad, rómpelas, ya no me quedan bien, pero sé que te gustan, mamá ya las iba a tirar en la basura, pero las rescaté para esto – me confesó con dulzura mi niña hermosa.
La vi con un gesto de complicidad que no me era capaz de contener, ella se mordía el labio, quería romperle el coño en ese momento, pero me era más importante hacerla gemir de placer, por lo cual me bajé para verla directo a los ojos, solo que con mis dientes comencé a rasgar esa pequeña parte, esas medias calientes, y antes que se pudiera dar cuenta estaba lamiendo su coño de manera desesperada, como si todo en eso fuera vital para seguir adelante, la penetraba con la lengua, intentando sacarle sus mieles, las cuales no tardaron, estaba caliente igual que yo. Realmente había cambiado Diana, me sujetaba de la nuca, con cariño, me miraba de manera tierna, recibiendo mis lamidas que iban sacándole los juguitos de sexo, ella suspiraba y decía toda clase de cosas tiernas, sin saber que me estaba excitando mas, algo tenia ella que despertaba todos mis deseos, quería romperla con mi verga, pero antes de eso debía al menos sacarle un orgasmo con mi lengua, el cual en poco salió, y ella suspiró satisfecha.
Ay, tad, hermanito, esto es demasiado rico, sigue así, no te detengas – me dijo mi hermanita con un tono que seguramente nadie le había escuchado.
Pero no hacía falta, yo estaba saboreándole el coñito, metiendo mi lengua hasta el fondo, disfrutando del sabor de aquella cuevita del placer, así verla con las medias rasgadas, escurriendo y con esa carita, me tenía como un loco deseándole más, todo eso valía oro, pero no podría detenerme, así que me acomodé para comenzar lo que seguía, a cogérmela con todo, y me puse sobre la cama, y empecé a apuntar sobre su tierno coñito, logrando que ella pujara un poco, eso me emocionaba tanto, estaba como fuego, ella se aferró a mi cama, antes que pudiera quejarse, la fui penetrando con cuidado, quería que lo gozara, aunque se quejó, estuve a punto de sacarla, pero con sus piernas me detuvo, abrazándome con ellas.
Dame más dura – me lo pidió con su vocecita de niña buena.
Eres toda mía – le dije y diana me sonrió coqueta.
Después de eso no había marcha atrás, comencé a embestirla con cuidado, igual la fui besando, moviéndome con ganas de mas, quería gozar de cada momento, pues no era fácil cogerla con mis padres encima, pero eso lo hacía más emocionante, nuestro romance secreto, así que ahora estaba disfrutando como jamás lo esperé, nos besamos, o también lamia sus pezones redondos, era una locura total, ella se aferraba a mí y por momentos me mordió en el pecho, mientras sentía sus tetillas en mi piel, era tan delicioso, no dejaba de gozarlo, con mis manos alcanzaba su culito para controlar las embestidas, eran lentas pero duras, así era mejor, me concentraba en darle placer. No podía evitarlo, todo eso era tan intenso, quería seguir así por siempre, pero antes que me diera cuenta estaba aumentando de velocidad, iba a correrme y ella se daba cuenta, me encantaba, y le dije con voz caliente.
Me vengo, te la voy a echar – le dije como un animal salvaje.
Si, mm, dámela todo, dentro – dijo con un tono inesperado.
Antes que me diera cuenta estaba llenándole el coñito de mi leche, y ella tenía otro orgasmo, era perfecto, ella me miraba con cariño, recibiendo toda mi carga, yo la besé con todo mi amor, o algo así, Diana estaba contenta, tanto que al terminar, me quedé sobre la cama, acostado, pensando en todo lo que había pasado, mi amante perfecta era mi hermana menor de apenas 12 años, eso terminaba siendo una locura, pero no era suficiente para mi Dianita.
Sabes una cosa, yo quería coger en el cuarto de mi novio, uno que oliera a hombre – me dijo con un tonito coqueto, mientras se acomodaba cobre mí, y comenzó a sobarme la verga con su coño.
Eres una pequeña pervertida – le dije juguetón, sabiéndola mi cómplice.
No, soy tu putita, de nadie más, por fin lo acepto, y quiero algo mas, no eras el único que esperaba esta noche, no podemos coger a gusto – me decía con un tonito vicioso.
Ni quien la viera, tan linda y adorable, pero me estaba agarrando la verga con su coño, y el contacto de sus dedos en mi pecho me hizo perder la cabeza, en breve estaba sobre ella deseando mas, pero esta vez tomó un poco el control, en breve comenzó a sujetar mi verga que se recuperaba, metiéndosela sin muchos problemas, y por segundos creí que se había vuelto a correr de lo húmeda que estaba, incluso pujó un poquito, todo para comenzar a cabalgarme, era una locura, sin embargo me encantó, jamás esperé que fuera a hacer algo parecido, en segundos, cuando recuperé vigor, ella se acomodó, se la metió solita, y comenzó a mover sus caderas de manera viciosa, gimiendo y me diría algo más.
Por cierto Tad, debemos tener cuidado, porque ya me vino la regla, pero es mi día seguro, así que puedes correrte dentro – me dijo y casi me quedo helado.
En serio – dije nervioso tomándola de las caderas.
Sí, mi maestra me lo dijo, porque le pregunté, mi mamá se queda helada, balbuceo cosas nerviosa, es odioso, no me dice las cosas, por eso le pregunté a ella y se lo tomo como una clase – me dijo toda tranquila diana.
Eso es bueno, pero que pasa – le dije inquieto, sin dejar de penetrarla.
Tad, soy tu mujer y quiero lo mismo, que me cojas directo, y te corras dentro, no quiero otra cosa – me confesó de manera que no podía contenerme estaba perdido en sus ojos.
Maldita sea, gracias a esas palabras no pude contenerme, nos fundimos en un encuentro mejor, y repetí la forma en que se cogió el viejo a mi hermana antes, viendo sus tetillas moverse de manera espectacular, mientras gemía como si el mundo se viniera abajo, era lo mejor, ver como su coñito se tragaba mi verga, en un ritmo compartido, quería mas, darle con todo, ella lo aceptaba, era una locura que me encantó, y antes que nos diéramos cuenta, nos corrimos juntos. Después de eso ella se durmió sobre mi cansada de tanto esfuerzo, lo cual me encantó, yo la sujeté sabiéndola mía, de nadie más, por lo que estaba disfrutando el momento, su precioso cuerpo desnudo estaba encima de mí, sentía todo de ella, quería sacarle las medias para tenerla por completo, y lentamente lo hice notando su figura preciosa, ella no despertaba, su coñito escurría sus jugos con mi leche, luego me quedé perdido en mis pensamientos, cuando escuche ruidos, pero estaba tan ido que apenas reaccioné cuando mi papá entró a mi cuarto.
Mijo, todo está bien – sonaba a borracho perdido, no prendió la luz.
Si papa – dije nervioso pues estaba en la cama con diana, y veía el reloj, eran las 4 de la mañana.
Ah, estas con diana en la cama – dijo confundido.
Ah, shhh, sí, es que vi una película de horror y ella se quedó asustada, no pudo dormir sola – me inventé eso en el último segundo.
Jajaja, sigue siendo una niña, bueno, que no se repita – dijo papá cansado mientras se iba.
Buenas noches – se alcanzó a oír desde la distancia con mamá, distrayendo del todo a papá, que se fue tras ella, casi tropezando.
Que salvada, mi mamá se fue a acostar a paty, el viejo la siguió casi como si pudiera ayudarle, mientras que ambos estaban perdidos en el licor, ambos se notaban alegres, tarareando alguna tonta canción, mientras que yo tenía el corazón agitadísimo, aquello había sido tan intenso, aunque pasaría que por tener a Diana a un lado se me pondría dura como fierro, y por segundos pensé en metérsela una vez más, de hecho guardaría las medias, la quería atar con ella después, mierda, estaba pensando demasiadas tonterías, creo que mamá no estaba tan ebria, porque lo noté en su saludó desde la puerta, aunque se hallaba mareada, me salvé por poco, y en la madrugada me llevé a diana a su cuarto para acurrucarla en su cama, viéndola desnuda, no pude evitarlo, la bese una vez más, sabiéndola mía…



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