Cuidando a mi hermanito 02
La hermana mayor le enseña a su hermano menor como obtener placer de su miembro..
Presente
V: «Fóllame… así… ahhh… más duro…». – gemía mientras su hermano la cogía de misionero.
P: «Será mejor que no grites… los vecinos de mi departamento podrían oirnos» – dijo Paulo embistiendo su pene hasta la empuñadura contra la apretada vagina de su hermana.
V: «Eso da igual ahora… ahhh… solo no paresde cogerme…».
P: «Estas bien mojadita hermana… puedo sentir mi pene… ahhh… ser apretado por dentro de tu rica vagina».
V: «¡La tienes demasiado grande!» – gritó. «Mi vagina no ha recibido a nadie… desde que termine con mi ex… pero el no la tenia así de grande como tú… mierdaaa…» – Se quejo de dolor al sentir la punta del pene de su hermano cerca de su útero.
P: «Vaya imbécil… tu vagina es la mejor… ahhh… que he probado en toda mi vida» – dijo mientras no paraba de embestir a su hermana con un gran ritmo.
La vagina de Valeria estaba tan apretada alrededor de él, que le dolía a ambos, pero el placer era mayor que el dolor. Paulo comenzó a empujar su pene dentro y fuera de ella con más velocidad, deslizando su eje completamente hacia afuera y luego volviendo a meterlo hasta el final, podía escuchar sus bolas golpeando contra el gran culo de su hermana.
P: «Oh… mierdaaa… eres mucho más estrecha que mi última novia» — gruñó Paulo embistiendo cada vez más rápido.
V: «Ayyy… y tu eres el pene más rico que he sentido dentro… me haces sentir tan caliente por dentro… se siente… se siente tan bien…» – gemía Valeria mientras con sus manos agarraba las sabanas de la cama de su hermano.
P: «Gracias por dejarme cogerte… otra vez… extrañaba sentirte…».
V: «Yo… ahhh… también te extrañaba… quiero volver a ser tu perra… hazme tu perra hermanito…» – jadeó Valeria mientras era embestía fuerte en la cama por su hermano.
Su vagina apretaba el pene de su hermano con todas las fuerzas, podía sentirlo completamente dentro de ella, cuando se masturbaba por las noches con sus dedos, no se sintió nada parecido a esto, ahora se sentía llena, se sentía completa… igual que en el pasado…
10 años antes
En solo minutos las cosas con mi hermanito habían cambiado, paso de ser únicamente mi hermano, con quien vivía, con quien discutía y peleaba, con quien jugaba… paso en solo minutos a ser otra persona… que seguía siendo mi hermanito, pero que ahora sentía sus miradas, sabia que me veía como mujer… Alguien que se estaba convirtiendo en un hombrecito y que esa tarde me había dado cuenta que ya reaccionaba cuando veía el cuerpo de una mujer, cosa que se me hacia imposible imaginar hasta ese momento, pues me parecía ilógico que él me viera con otros ojos que no fueran de hermanos.
Desde pequeños siempre nos bañamos juntos, vio millones de veces mi cuerpo desnudo, me vio vestirme, mi ropa interior, había visto todo es eso durante años y jamas pensé que eso había sucedido antes. Hoy me hacia esa pregunta a mi misma: Sera que… ¿Él siempre me vio así? ¿Desde hace cuando me veía así que no me di cuenta? ¿Ya se masturbara? ¿Pensara en mi cuándo lo hace?.
Solo había una respuesta para todo eso: Me estaba volviendo loca al preguntarme eso… era mi hermanito… como es posible que eso me diera morbo.
Esa tarde cuando salimos del baño me seque lo más rápido posible, de pronto estaba llena de nervios. Mi hermanito que estaba conmigo en el baño no era el mismo, bueno si lo era, pero para mi ya no era simplementemi hermanito. Me coloque el paño amarrado a la altura de mis senos, como era grande, me tapada casi hasta las rodillas, después de todo no soy muy alta.
Yo ordenaba las cosas en el lavamanos hasta que decidí romper el silencio que hubo luego de su juramento.
V: «Anda a vestirte y saca los cuadernos para ayudarte con tus tareas, si es que tienes. Y de paso vemos que comemos, porque me muero de hambre».
P: «¿Porque no llamas a papá o mamá y le dices que traiga comida china?».
Me sorprendió lo normal que estaba, era como si no había pasado nada, hablo como en cualquier otro momento. Le respondí que lo haría y él salio del baño desnudo rumbo a su cuarto. No pude evitar voltear a verlo y me reí sola pensado a tono de chiste: ¡¡¡Estoy loca!!!
Tenia ahora una duda que me producía nervios y miedo al mismo tiempo, pues me sentia extraña por haber dejado que mi hermanito me viera así de una manera tan sexual y lo peor de todo haber agarrado su pene ya no para lavarlo como cuando era pequeño, esta vez le había agarrado el pene con toda la malicia. Sabia que le había gustado, pero ahora sentía miedo que le contara a alguien a pesar de el haberme jurado viéndome a los ojos que seria nuestro secreto.
Termine de acomodar todo y salí del baño, camine por el pasillo a mi cuarto y repentinamente decidí volver a tocar el tema de la promesa de guardar el secreto con mi hermanito para que no quedara dudas. Su puerta estaba cerrada, cosa que jamas pasaba, al menos no a esta hora del día, la abrí sin tocar y mientras terminaba de abrirla toque con mis nudillos a la puerta terminando de empujarla.
V: «Permiso, disculpe señorito, ¿¡SE PUEDE!?»
Él estaba acostado sobre su cama boca abajo abrazando la almohada, completamente desnudo aún, y en un movimiento rápido con su mano alcanzo a tirar algo que estaba viendo al piso a un lado de la cama. No pude distinguir lo que arrojo, pero era claro que no quería que lo viera, sus ojos de asombro al verme eran tan evidentes, se veía que lo puse nervioso y lo había encontrado en algo incomodo, yo simplemente me quede parada después de hacerle esa pregunta en la puerta viéndolo.
V: «¿Se puede un segundo?».
P: «Si… ¿Que quieres?»
V: «¿Que hacías?» – le pregunte rápidamente.
P: «Nada…» – respondio con una cara que lo delataba.
Se me puso una sonrisa en la cara al verlo así de nervioso, algo estaba haciendo que lo había puesto así, pero no quería ponerlo peor.
V: «Hermanito, solo quería decirte que a mi también me gusto lo que paso en el baño y que también guardare el secreto, quería que tú supieras que me da miedo que le digas a alguien, no porque este mal, porque fue algo normal, pero te imaginaras que no es algo que debería saber nadie, ¡¡¡NADIE!!! ni tu mejor amigo, ¡¡¡NADIE!!!» le dije en tono preocupada.
Mientras dije eso, di tres pasos adelante dentro de su habitación, él tenia la mirada clavada en mi cara, él estaba claramente nervioso.
P: «Tranquila… no diré nada, te lo prometí».
No pude evitar mirar al piso a un lado de su cama donde el había arrojado algo, no pude ver así rápidamente que era, solo que tenia colores y estaba en el piso. Di dos pasos más adelante con la idea de acomodar su toalla que la había dejado tirada en la silla de su escritorio.
V: «Esta bien, trato hecho…» – dije agarrando la toalla, y cambiándole el tema. «Te he dicho que no dejes la toalla así porque agarra mal olor…» – dije girándome para llevármela.
En ese momento pude notar lo que estaba en el piso, era una revista pornográfica, estaba abierta por la forma que había caído y se podía ver claramente la foto de una rubia con las piernas abiertas de un lado al otro, con avisos de muchos colores y con muchas fotos pequeñas de sexo.
Claramente se dio cuenta de que había visto la revista, pero hice como si no había pasado nada. El sabia que no era así, yo tomé la toalla y volví a la puerta, al llegar nuevamente a ese límite me di la vuelta.
V: «Oye… ¿que quieres comer hermanito? hacemos papas fr…» – en ese momento corto lo que estaba diciendo por lo que vi.
Mi hermano estaba inclinado al fondo de la cama, imagino que tratando de esconder la revista y se veía claramente en la postura que tenia que su pene nuevamente erecto. En esos 2 o 3 segundos no podía creer que aún el pensaba en sexo y que ahora no solo sabia que me veía con otros ojos, si no que ahora sabia que había causado ese cambio, pues el veía pornografía, lo que me volvía a llenar la cabeza de ideas locas.
V: «¡EYYYY…! ¿QUE HACES? SE TE VE HASTA EL ALMA JAJAJA» – dije en voz alta y riéndome, interrumpiendo lo que estaba haciendo.
El susto que le di al decir eso provoco que se cayera hasta el fondo de la cama dando al piso.
P: «¡NADA! ¡NADA! ¡NADA!» – dijo gritandome, mientras veía uno de sus pies nada más.
Rápidamente se incorporo y brinco a la cama tomando la almohada entre sus brazos y acostándose boca abajo, por lo que yo camine hasta la cama.
V: «Ese secreto también lo puedo guardar, pero debes esconder eso muy bien, porque si te encuentra esa revista mamá, te vas a meter en unos graves problemas».
P: «Si, yo se, ya la pongo en el cuarto de mi papa…».
Eso del cuarto de papá me dejo atónita, la revista era mi padrastro y él se la estaba robando para verla, lo que quería decir que esto ya venía desde hace tiempo, el estaba rojo nuevamente como un tomate. Yo al escuchar eso solté una risa fuerte.
V: «¿¿¿¡DE VERDAD ES DE ALBERTO!?? Quiero veerrr… yo quiero verla».
La verdad jamas había ojeado una revista porno detenidamente, primero porque no tenia ninguna a la mano y no seria capaz de ir a comprar algo así.
V: «¿Puedo verla? ¿PORFAAAA?» – dije tirándome sobre la cama para quedar al otro lado de donde estaba mi hermanito.
Una vez en la cama, estire mi brazo para alcanzar la revista, pero ya no estaba donde la había visto, me arrime más adelante para ver debajo de la cama, estire mi brazo para alcanzarla y ese movimiento, aflojo mi toalla que tenia amarrada a mi cuerpo. Me incorpore de rodillas sobre la cama, poniendo la revista sobre la sabana frente a los dos. Era una revista gruesa y en la portada salia una chica con un cuerpo de modelo envidiable, vestida con un gorro de Santa, se ve que era una edición de algún diciembre.
Mi toalla al soltarse dejó mi cuerpo al descubierto y mi hermanito volteo a verme, yo me volví a tapar, pero a medias y me acosté a su lado boca abajo para verla con el. Se notaba en la cara de mi hermanito que no podía creer que esto estuviera pasando.
Abrí la portada y había una foto grande de una chica blanca, cabello castaño muy liso, muy bonita, completamente abierta de piernas invitando a que llamarán a un número telefónico, evidente que era eso porque no entendía que decía porque todo estaba en inglés. De una manera muy angelical e inocente mi hermanito comparo la vagina de la chica con la mía.
P: «Se parece a la tuya…» – dijo señalando con su dedo el lugar en la revista.
V: «JAJAJAJA OYEEE ¿TANTO ME DETALLASTE?» – dije casi de forma automática.
Me incorpore quedando sentada de rodillas y abriendo las piernas, haciendo una pose muy similar a la chica de la foto con la que me compraro.
V: «¡¡¡LA MÍA ES MEJOR!!!» – dije con una sonrisa en la cara.
Su rostro se enfoco directo en mi vagina, pero no dijo una sola palabra, solo movió la cabeza de forma afirmativa. Me mordí los labios de excitación, de solo sentir lo rico que era provocarlo así, por lo que me termine de quitar la toalla y volví a recostarme a su lado.
Seguí ojeándo la revista rápidamente, me detenía en imagenes que me impactaban y que me estaban excitando. Mi hermanito empezó a moverse muy lentamente y yo lo podía notar, porque se sentía el movimiento en la cama. Estaba moviendo sus caderas frotando su pene contra las sabanas y abrasando la almohada, me percate de eso, pero no le dije nada, hasta que estábamos por la mitad de la revista, me detuve.
V: «¿Que tal si me muestrame las cosas que más te gustan ver en esta revista?».
Inmediatameten tomo la revista, adelanto unas paginas y se detuvo en el inicio de una galería de fotos que se trataba de una chica muy linda vestida de forma deportiva, realmente era muy linda, «tiene buen gusto mi hermanito», pensé para mis adentros. La chica estaba en un gimnasio y acompañada de un entrenador que realmente se veía muy bien… cuando pasaba las paginas, las fotos narraban como ella le miraba el pene a su entrenador que se le marcaba en su ropa y luego lo hacían, ella se lo chupaba y el le lamía la vagina a ella. Luego él se lo metía, en ese momento lo detuve y puse mi mano sobre la de el, en ese momento gire mi cabeza para ver como él se movía, como si se follara la cama… me dio mucha risa.
V: «Te gusta mucho, ¿no?»
P: «Si, me encanta…» – dijo con una carita de morbo, estaba rojo de pena, pero no paraba de frotarse.
V: «Y cuando ves la revista… y te gusta… ¿haces eso?».
P: «¡¡¡SIII…!!!»
Volví a mirar como lo hacia, ese momento me dio un morbo terrible, conocer como mi hermanito se masturba me parecía la cosa más excitante del mundo y a él parecía gustarle que lo viera, pues no se detenía. Lo agarre suave del brazo con el que se aferraba a la almohada y me gire poniendo mi cuerpo de lado y mostrándome desnuda frente a el.
Volteo completamente a mirarme y me recorria el cuerpo sin pena alguna, me di cuenta que le gustaba verme y mucho, acelero el ritmo y miraba mi pubis, que depiladita formaba una hermosa ( Y ) con mis muslos cerrados.
De pronto cerro los ojos se detuvo en su movimiento completamente, después solo froto dos veces más su cadera y se quedo así detenido con la boca abierta. Yo estaba tan excitada de haber visto eso nuevamente, mi hermanito acabo por mí, viendo mi cuerpo. estaba tan excitada que por un momento el deseo segó mi mente y me olvide de todo, le acaricie el cabello.
V: «¿Acabaste?» – le pregunte, casi se me salía la saliva de la boca de las ganas que tenia.
P: «Si hermana, otra vez».
V: «JAJAJA oye hermanito, tienes aguante, una vez en la ducha y otra vez aquí en menos de 30 min, eso esta muy bien».
Nos reímos los dos, y le pedí que me dejara ver… él levantó su cadera dejandome ver todo lo mojado de su agüita en la cama… le había salido bastante, esta vez su pene estaba semi duro, pero se veía brillante pues estaba todo mojado de sus liquidos de hombre pequeño.
Mi hermanito es blanquito, cabello castaño claro corto, es la viva imagen de mi padrastro. Yo me quede fijamente viendo su pene, era blanquito y se le marcaban ya algunas venitas, su punta estaba muy roja.
Me sentía tan caliente y excitada que era capaz de todo, en ese momento no me importaba nada, pero no quería asustarlo. El se volvió a acostar sobre su charco de semen infantil.
V: «¡¡¡NOOOOOO!!! TE ACABAS DE BAÑAR Y TE HAS VUELTO A ENSUCIAR…» – dije levantándome sobre la cama en posicion de perrito para alcanzar un boxer que tenia en el apoya brazos de la silla.
Al inclinarme para tomar el boxer le di una vista muy clara de mi culo redondito, me moví lentamente para que pudiera verme completa y arquee mi espalda hacia abajo para que se abriera un poquito más mi culo.
Yo me incorpore y me levante de la cama, para luego tomarlo de un brazo.
V: «Levantate, déjame limpiarte…» – dije levantándome y me puse en una esquina de la cama.
Le di dos golpecitos al colchón indicándole donde quería que se pusiera, él rápidamente dejo la almohada a un lado y se sentó en la esquina de la cama. Al sentarse dejo sus piernas colgando a cada uno de los lados del colchón quedando con las piernas abiertas, ahí pude ver que tenia húmedas hasta las bolas, el abdomen y el pene.
Me puse de rodillas en el piso frente a él, tome el boxer para limpiarlo, primero sus bolitas, las arrope con la franela y mi mano, levemente las aprete para secarlas bien y estire la piel que las cubre. Ese movimiento provoco que su pene, que estaba apoyado de su abdomen, semi erecto se comenzará a mover nuevamente.
V: «No lo puedo creer, que se te va a parar otra vez, eres una maquinita hermanito jajaja».
Tome su pene muy delicadamente con dos dedos, el pulgar y el índice, no quería aún que viera que podía tocar su semen así tan facilmente. Delicadamente lo tome de la piel suavemente jalandola para levantarlo y poder limpiar su abdomen, no hizo falta que lo sujetarlo así por mucho tiempo, de forma inmediata se puso tan duro que estaba como un lápiz, duro y tiezo apuntando directamente al techo, nos miramos y nos reímos los dos a carcajadas.
Tome el boxer de mi hermanito, ahora para limpiar su pene, lo rodie con un poco de tela y con mis dedos haciendo un aro, subí desde la pequeña base de su pene hasta la punta, recogiendo el capullo de piel que cubre la punta de su pene. Ese movimiento provoco que el subiera sus caderas un poco, justo debajo de la cabecita, se la apreté un poco y la jale hacia arriba un poquito más, eso trajo una gota de agua que apareció en la punta de su glande.
V: «Todavía te queda aguita adentro hermanito, eso hay que limpiarlo bien. ¿Te gusta como se siente cuando lo limpio así?».
No decía una sola palabra desde hacia minutos, me respondió moviendo afirmativamente con su cabeza. Trataba de mantener la gota en la punta de su pene en equilibrio.
V: «NO DEJES QUE SE CAIGA, SE SE CAE PIERDES JAJAJA…».
Puse la franela a un lado y le tome una mano, se la puse en la base de su pene para que lo mantuviera derecha. Nuevamente hice un aro con mis dedos justo debajo de su glande, tenia mi mano tocando el pene de mi hermanito, apreté un poco mis dedos y comencé a jalar su piel suavemente haca abajo, descubriendo su cabeza por completo, era brillante y roja, la gota se mantuvo en su lugar.
V: «Te ganaste el premio».
P: «¿Cual es el premio?» – me dijo con una sonrisa inocente en la cara.
V: «¿Quieres que te enseñe otra manera de masturbarte?».
Esta vez el movimiento afirmativo de su cabeza fue mas rápido y corto, entonces le aparte la mano con la que el sujetaba su pene y con el dedo índice de mi mano derecha tome la gota que se estaba derramando, la esparcí por toda la punta haciendo pequeños movimientos circulares dejándola mojadita. Podía ver como le daban espasmos a mi hermanito, lo miraba a la cara, el veía fijamente como lo hacia… creo que estaba al limite de mi excitación.
Con las uñas de mi mano derecha comencé a hacerle cariñitos en sus bolitas, rosandolas suavemente y paso algo que jamas había visto, se le pusieron duras y se recogieron, la bolcita ahora era mas chiquita y arrugada. Me quede viéndolo y le pregunte si le gustaba, él me dijo que si, que se sentía rico.
Comense a subir y bajar con mi mano por su pene, masturbándolo lento.
V: «Puedes ver la revista o a mi, ¿que prefieres? – le pregunte sinndejar de acariciarlo.
P: «¡¡¡A ti!!! – dijo rápido y <span;>sin pensarlo.
Ufff que rico que me deseara, me puse de pie inclinada sin dejar de moverle el pene masturbándolo. Mis pechos que no son muy grandes, se movían mientras le daba placer a mi hermanito, los pesones los tenia duros y muy erectos. Mientras que se lo seguía haciendo yo misma con la otra mano me turnaba apretándome un poco cada pezón. El me veía detenidamente como lo hacia, y bajaba la mirada para ver como movía mi mano a lo largo de su pene.
Tenia unas ganas terribles de masturbarme, pero no me atrevía, no se porque a pesar de lo que estábamos haciendo sentía un poquito de pena para atreverme hacer algunas cosas que evidentemente jamas había hecho delante de él. Me detuve y le pregunte:
V: «¿Te gusta así con la mano o te gusta más cuando lo haces en la cama?».
P: «En la cama me gusta más».
V: «¿Porque no te gusta como se siente así?».
P: «Es que en la cama es diferente… no se como decirte».
V: «Mmmmm… bueno, se me ocurre una idea…».
Dicho esto, me subí a la cama y me acosté boca arriba, puse unas almohadas detrás de mi cabeza, junte mis piernas y las flexione con los pies sobre la cama.
V: «Vamos a intentar algo a ver si te gusta, esta vez yo voy a ser de almohada, pero en lugar de frotarte contra la cama te frotas aquí…»
En ese momento abrí mis piernas señalándole con mi dedo mi vientre, muy cerca de mi vagina. Su cara fue una poesía, me veía completa ahí abajo nuevamente y yo lo dejaba verme, me encendía el hecho de que me pudiera ver todo.
V: «A ver, ven aquí, colocate acostado sobre mi y enseñame como lo haces».
Se puso delante de mi, de rodillas apuntandome con su pene nuevamente erecto, extendí mis brazos invitándolo a acostarce sobre mí. Al momento de aproximar su cuerpo, le tome el pene completamente en mi mano indicándole donde debía ponerlo, yo estaba con mis piernas completamente abiertas y eleve las rodillas, él podía ver claramente como mi vagina se abria mojada. Coloque su pene en mi vientre, sus pequeños testículos se apoyaron justo en el inicio de mi vagina y el resto de su pene quedo sobre la piel de mi vientre.
V: «Ahora abrazame y puedes hacerlo igual que como lo haces en la cama».
Su brazo izquierdo lo metió detrás de mi espalda y el derecho lo tenia apoyado en la cama, se dejo apoyar todo el cuerpo sobre el mío, lo sentia caliente. Su cabeza quedo casi a la altura de mis pechos y de manera inmediata comenzó a mover su cadera precionandola contra mí. Podía sentir su pene en mi vientre que con cada movimiento jalaba mi piel y movia mi vagina, puse mis manos en su cabeza y le hacia cariño en el cabello.
Yo estaba incrédula y al mismo tiempo extasiada de ver como se movía el cuerpo de mi hermanito frotandose contra el mío. Le tome por el mentón y subí su mirada, quería ver su morbo, me sentía como una profesora, tome el brazo derecho que tenia en la cama y puse su mano en mi pecho derecho con mi mano sobre la de él, se la apretaba para que el sintiera que podía tocarme.
Inmediatamente acelero el ritmo, su mirada la tenia fija en mis senos, ahora me apretaba con mas fuerza, el ritmo más fuerte y rápido hacia que sus bolitas comenzarán a tocar justo a la altura de mi clítoris. Me daban pequeñas corrientes de placer, hasta me arranco un gemido de excitación.
Le comencé a hacer preguntas como una sádica… ¿Te gusta?… ¿Te gusta ver a tu hermanita desnuda?… ¿Te gusta como se siente frotar tu pipi contra tu hermana mayor?…
Me encantaba lo que estaba pasando, en mi corta vida jamás había sentido tanta excitación junta.
V: «Avisame cuando estés a punto de acabar, avísame antes».
P: «Ya estoy a punto…» – me respondió casi inmediatamente.
Teníamos como 4 minutos haciéndolo así y pude sentirlo, me abrazo con mucha fuerza y con los dos brazos, mirándome a la cara con el mentón apoyado entre mis pechos, cerro sus ojos y sus cejas se fruncieron… Aguante la respiracion del asombro de verlo acabar así, y sentí su aguita caliente derramándose sobre mi vientre. Mi hermanito detuvo el movimiento de su cadera, pero podía sentir cada contracción de su pene apretado entre nuestros dos cuerpos, la presión no era igual, su pene se resbalaba y se podía sentir los sonidos del liquido como se frotaba entre su barriga y mi vientre.
V: «Uy hermanito… que rico se sintió eso, es calentito…» – <span;>le dije en voz baja, mientras <span;>comenzaba a pasar la punta de mis uñas por sus hombros y espalda.
Mi hermanito parecía que no paraba de acabar, lo levante un poco diciéndole que quería ver, los dos nos inclinamos para mirar mi vientre y la entrada de mi vagina. Estábamos mojados completamente con su semen transparente, había llegado casi hasta mi ombligo… Pero de pronto se acabo el encanto.
Justo en ese momento, sonó la reja del estacionamiento de la casa, estaba llegando alguien. Saltamos de la cama al mismo tiempo, sentí un miedo terrible, tome mi toalla, decía mil cosas nerviosa…
V: «LIMPIATE… VISTETE…» – dije desesperada y tomando la revista porno, salí corriendo hacia mi dormitorio.
Una vez ahí cerré la puerta y me quede ahí de pie, apoyada de espalda a la puerta de mi dormitorio, desnuda y llena del semen de mi hermanito, asustada como nunca. Comencé a reírme sola y escuche mi padrastro.
A: «¡¡¡Chicos!!! ¡¡¡Llegamos!!!».
En ese momento caí en cuenta de todo lo que había pasado, habían imagenes que me recorrían la mente y una voz que me decía que estaba loca sin parar… había seguramente iniciado algo que se salia de cualquier cosa que se me habría ocurrido jamás en mi vida.
Con la punta de mi dedo índice pase por mi vientre, el semen infantil de mi hermanito ya se estaba secando y dejando como una capa plástica en mi piel, con mi dedo lo moje de donde estaba húmedo y lleve mi dedo a mi boca… y lo probé.
Su sabor era salado y amargo, no solo tenia semen de mi hermanito en mi vientre, ahora lo tenia en mi boca, pero era el pecado más rico que alguien puede imaginar…
Ahora si estaba convencida de que esto nuevo que estaba pasando con mi hermanito me estaba matando de la excitación y le daría cuerda, porque hoy no había logrado acabar yo, pero eso no se quedaría así…
CONTINUARÁ…
Wooooooooooow, excitante por de más, esperaré la tercera parte!