Diego, el amigo y yo…
Cuando la rutina aburre, buscamos con que divertirnos..
Lei sus comentarios y quiero contarles que Diego era un señor mayor y que siempre me cuido a su forma y para él poder tenerme.
…Después de que Diego me hizo suya, me cogía cada vez que podía y yo me dejaba, era suya, su esclava,como el dijo, hasta que un día se hizo costumbre, la rutina mata,aburre, incómoda y con el tiempo lo que se hace costumbre se deja de hacer con ganas.
Estaba desayunando para ir a la escuela y Diego me dice:
-tenemos que hablar- lo mire y espere a que me dijera algo
-hoy viene Alberto, es un amigo, le gusta estar con niñas como vos, pero ¡no hagas nada que no quieras hacer!-.
-ok- me levanté y me fui a la escuela.
Cuando volví Diego me había dejado unas tareas para hacer, limpiar la sala y la cocina. Me saque el uniforme me puse un top que dejaba ver mis pequeñas tetas y un short.
Diego volvió de su trabajo y me mira raro, pareciera preocupado. ¡Llegó Alberto!
Alberto, un hombre que viste bien,elegante alto, delgado, pero marcado por el gimnasio, de tez morena, habla de una forma muy inteligente que da emoción al escucharlo.
Diego me presenta, Alberto me mira ,me abraza,me apreta.
Cenamos, normal,hablamos,Diego me dejó tomar vino, me emborrache y me dormí en el sillón o eso creían ellos.
Mientras estaba en el sillón escuché como Diego le decía:
-deja que se duerma bien!-
-ya está dormida – dijo Alberto, y siento como agarra mano,la levanta y la suelta.
– Bueno,- hace lo que quieras ,yo me quedo acá.
Alberto levanta mi top dejando mis tetitas al aire, las toca, las acaricia suave, me apreta el pezón suavemente con los dedos,
¡ Que lindas tetitas! ,se escuchó.
Intenta meter sus dedos por el pantalón para alcanzar mi concha , ya húmeda pero no puede, desprende el botón ,me saca el pantalón y la bombacha.
Me acaricia suave para no despertarme,jaja
Me muevo, hago que me despierto mientras abro mis piernas y dejo toda mi concha a merced de Alberto,
-oh!, que chiquita dijo.
-¿Puedo?, le pregunto a Diego.
Alberto empezó a chuparme, no era como Diego pero se sentía rico. Suave, metía su lengua como si fuera su pija, se escuchaba como succionaba los jugos que iban saliendo lamía todo,con delicadeza , mi clítoris,mis labios vaginales.
Mi concha ya pedía pija con cada lamida se sentía una pulsación un latido,se sentía como se hinchaba de placer.
Solté un gemido y abrí los ojos.
-¿Te.gusta?- ¡Que rica que sos!.
Y me siguió lamiendo y empecé a mover mi pelvis, y Alberto más rápido lamía. Ahh!
Miro para el costado y veo a Diego mirandome,acariciando su verga. Se masturba mientras Alberto me chupa la concha.
Extiendo mi mano, llegó a mi clítoris y me empiezo a masturbar mientras Alberto me coje con su lengua. Aah! Que rico.
Alberto se levanta y me mete su pija en la boca, me ahoga, me atraganta me coje. Y vuelve a bajar y sigue lamiendo, me da vuelta me pone en cuatro y me empieza a lamer el culo.
Uuuuy! Está cerradito.
Intenta meter un dedo. Me duele ,no lo dejo,.sigue chupando el culo, me lame la concha el culo,mi clítoris va explotar, el orgasmo está cerca.
-es mi turno- dijo Diego
Me alza y así como me alzo me clava su verga, y en ese momento .aaaah! Que hermoso orgasmo, me encanta cuando Diego me dejaba temblando. Por qué moría en sus brazos y su abrazo me traía a la vida . Éra el y yo en esa habitación, mientras Alberto se estaba masturbando ,yo tocaba el cielo.
Al otro día Diego estaba durmiendo en mi cama, a mí lado.
Alberto se quedó unos días pero eso se los cuento después.


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