• Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
ATENCION: Contenido para adultos (+18), si eres menor de edad abandona este sitio.   Siguenos en X/Twitter
Sexo Sin Tabues 3.0
  • Inicio
  • Últimos Relatos
  • Publicar Relatos
  • Relatos Eróticos
    • Categorías de relatos
    • Buscar relatos
    • Relatos mas leidos
    • Relatos mas votados
    • Relatos favoritos
    • Mis relatos
    • Cómo escribir un relato erótico
  • Menú Menú
(1 votos)
Heterosexual, Sexo con Madur@s

En las montañas andinas de campamento 🏕️

Tuve sexo con una chica en una salida de campamento a las frías montañas andinas.
Hola, espero que sus masturbaciones sean satisfactorias y sin remordimientos.

No me gusta auto describirme, pero diré que soy un hombre de 48 años, casado desde hace una década, con una hija de 16 años de edad y trabajo como profesor universitario. He contado varias historias en esta plataforma y todas han sido vivencias personales que me han pasado a lo largo de mi vida.

Esta historia que les contaré, fue de la época que participaba en el escultismo. Comenzaba el nuevo milenio y estaba encargado, como dirigente, de los chicos y chicas de 16 a 21 años de edad. La protagonista era una de 17.

Debo acotar que la chica en cuestión era la más nueva del grupo y la más sifrina de las muchachas. Tenia la piel morena clara con pecas en la nariz y mejillas, cabello un poco más abajo de los hombros, color negro, rizado y un poco alborotado. Era de estatura promedio, un cuerpo rellenito, pero con buena figura, culo firme pero no era muy grande. Eso si, en donde destacaba era en sus senos ¡Madre mía que par de tetas se gastaba esa muchacha!

Un día que teníamos que vernos para planificar una actividad, era entre semana y no había que estar en uniforme. Ella llega con un jean blanco ceñido al cuerpo, marcándole una buena figura. En sus pies llevaba unas sandalias de plataforma tipo cuña con un revestimiento de yute en la suela y tiras cruzadas en color negro. Y la estrella del atuendo, una blusa manga larga, color azul rey, con un diseño cruzado estilo «wrap» que forma un escote en V profundo, la prenda le llegaba justo en donde comienza el pantalón y un lazo atado en la cintura, que le resaltaba esas tetas como jamás se las ví. Finalmente tenía un maquillaje sencillo, que le hacía resaltar sus ojos color café, aunque los tenía achinaítos.

Todos quedamos embobabamos cuando la vímos en ese escote, de hecho tuve que pedirle que no viniera más así, que me distraía a los chicos… Y sobre todo a mí. A lo que me respondió «¿Acaso no te gusta como me veo?», moviendo de un lado a otro esos melones, respondiéndole «Me gusta, y muchísimo, pero me alborotas a los muchachos y quiero su atención hacia mi, no hacia tus nenas», pinchando cada seno con mi dedo índice derecho. Ella sonrie por el comentario y el gesto, me promete que sólo los va a usar para mí. Se coloca un pullover de uno de los chicos para seguir la reunión. Aunque su respuesta no fue lo que esperaba, al menos no alborotaría a los chicos en nuestras reuniones habituales. A la final cumplió con su palabra, en estas reuniones no usaba prendas escotadas.

De las chicas, que eran cuatro, era la más mal portada. Siempre quería estar sobrepasando los límites y varias veces tuve que regañarla, muchas veces sentía que mi vida de dirigente se me iba poniendo en cintura a esa muchacha. Una vez, previo a un desfile en donde íbamos a participar, me vacío una botella de un litro de agua en mi cara. Yo estaba extremadamente furioso, mi regaño esa vez fue grandísimo. Después tuve que disculparme con ella y los presentes por mi comportamiento, pero no por el regaño. Todo se lo achacaba a su mamá, que después de separarse del padre de la chica, fue muy ferrea con ella en todo momento y en el escultismo se liberaba de ese yugo dictatorial. De hecho, no sé como vino a parar en la organización escultista y hasta dejarla salir a campamentos… Pero así fue.

Ya habíamos tenido varios campamentos, pero este era la primera vez que salíamos de la región donde vivimos y cambiabamos totalmente de paisaje. Normalmente íbamos a playas o a sitios costeros, donde el clima era tropical y con altas temperaturas. Pero esta vez ibamos a los Andes, montaña y mucho frío. Era Semana Santa y además del jueves y viernes Santo, el miércoles era feriado nacional. Así que ese viaje sería de cinco días y cuatro noches. Partimos en la noche del martes y llegamos al sitio en la mañana de ese miércoles. El viaje fue acalorado, ya que al bus se le descompuso el Aire Acondicionado antes de partir y no tenían la posibilidad de cambiarlo. Nos notificaron a todos los viajeros y aprobamos partir así. Al llegar al terminal desayunamos allí mismo y después agarramos un microbus hasta la entrada del parque. Se nos fue toda la mañana en llegar al sitio.

Llegamos al parque donde acamparíamos y nos registramos con el guardaparques, que ya estaba al tanto que llegaríamos. Revisamos las posibles áreas para acampar y seleccionamos una cercana a los baños y a los accesos a los senderos de excursión. Así comenzamos a montar el campamento: Carpas, Zona para Cocinar, Despensa y Sitio para Guardar todo lo que no cabe en las carpas. Cuando terminamos de montar todo, ya era hora del almuerzo, comimos algo frío para no perder más tiempo.

Ese día fuimos a revisar toda la zona y a conocer a los demás campistas, así lo tenía previsto. Es de hacer notar que donde acampamos es el Parque Natural donde comienza el recorrido para llegar a los picos más altos del país y es bastante visitado por extranjeros. Las chicas estaban encantadas con eso. Yo revisé los lugares donde realizaríamos las actividades que tenía planificadas para esa ocasión. Además consulte con el guardaparques las mejores rutas de excursión. Ya vimos que era tarde y cenamos para ir a dormir, aunque algunos se quedaron despiertos viendo las estrellas y hablando un rato.

El segundo día comenzamos las actividades planteadas, sin mayores inconvenientes. Era una excursión a una de las rutas que el guardaparques me recomendó, almorzaríamos cuando terminaríamos el recorrido y después nos devolveríamos. Aunque nuestra experiencia era otra, el guardaparques dijo que no nos preocuparamos por el cmpamento que nadie se metería con ello. En todo caso, le dijimos a otros campistas que estaban cerca y que conocía a uno de los chicos por ser familiar de un amigo en común para que le echaran un ojo para poder salir todos y no dejar a nadie allí.

Así fue que pudimos realizar la excursión sin mayores contratiempos, sólo que al regresar tuve que quedarme con la protagonista de la historia, ya que estaba bastante cansada y nadie quería quedarse atrás. La acompañé en todo momento, tomados de la mano y de vez en cuando tomabamos un descanso. Allí ella me pedía que la abrazara, por el frío, ya que no tomo la previsión de llevarse una chaqueta y el sueter que tenÍa no la arropaba debidamente. Yo tampoco llevaba chaqueta, pero por la actividad del caminar y mi resistencia a las bajas temperaturas, no sentía el frío.

Es así que me arrecostaba a un árbol que había en el sendero, o fuera de él, y ella se arrecostaba sobre mí, así yo la brazaba para darle calor. Esos momentos era para hidratarnos, descansar y recargar energías. No cruzábamos palabras alguna. Una de esas mi pene reaccionó con una erección ante tanto roce de sus nalgas. Yo trataba de disimularlo, pero me fue imposible. Ella lo notó, pero en vez de quitarse o hacer algún gesto de desagrado, hacía un leve movimiento con sus caderas para estimularlo más. Eso me hizo ponerme muy excitado, pero no quería cometer una locura en ese momento, así que seguí disfrutando esos pequeños momentos entre ella y yo.

Ya llegados al campamento y al caer la tarde, antes de anochecer, cayó un chaparron de agua que inunda todo el sitio, incluyendo nuestro campamento. Aunque lo teníamos previsto, fue muy fuerte la lluvia. Todos nos refugiamos en las carpas. Aquí debo acotar algo, yo tenía mi propia carpa, donde dormía solo, era la mejor preparada tanto para la lluvia, como para el frío: Tenía doble toldo con recubrimiento impermeable y un acolchado especial en el piso como aislante. Pero allí tuve que meter a uno que se había enfermado en la excursión junto con su hermano para que lo cuidara. Y habían otras dos carpas más que compartian los demás, en una dormían 5 personas y en otra 4 personas, pero eran del mismo tamaño. Yo esta vez me metí en donde debían dormir los hermanos que estaban en mi carpa.

Al estar todos refugiados y seguros, la chica en cuestión, que la tenía a mi lado en la carpa, me dice que la abrace, que siente mucho frío y la verdad había mucho frío. Además recordé todo lo sucedido en el regreso de la excursión. Lluvia, noche y en los Andes, para quienes venimos de la costa esta situación era un infierno. Es así que junto la manta que tiene ella, con la mía, para arroparnos mejor y me coloco detrás de ella para abrazarla.

En eso siento que su culo está rozando mi pene y este responde con una erección. Yo trato de alejarme de su cuerpo, pero el espacio dentro de la carpa no lo permite. Trato de acomodarme como puedo, pero en definitiva tengo que rozar su trasero con mi miembro. Y todo se intensifica porque llevamos pantalones deportivos largos de algodon y el de ella tiene la tela más fina que la mía en donde se siente todo. Reviviendo lo que pasó en la excursión.

Pero me doy cuenta de algo, ella no está temblando, ni la siento fría. De hecho, debajo de la manta está bastante caliente para tener frío. Comienzo a sospechar que está buscando algo más. Eso me calienta bastante y se nota porque la erección crecía más. Por eso mi mano izquierda, que tiene mayor libertad (la derecha está debajo se su cabeza), la pongo en su vientre debajo de su camiseta. Voy subiendo poco a poco hasta llegar a la costura del sosten, llego allí y comienzo a bordearlo de un lado al otro, rozando sus senos en el proceso. Ella no dice, ni hace nada. Me arriesgo y toco su seno derecho, sin respuesta. Toco de nuevo y esta vez lo aprieto, no pasa nada. Me arriesgo mucho más y lo meto debajo del sosten, lo toco y pellizco su pezón, esta vez hubo un pequeño gemido que mi mano derecha corta al tapar su boca. En este punto mi nivel de excitación estaba al máximo, mi pene estaba erecto totalmente rozando descaradamente sus nalgas y mi mano manoseaba su seno libremente. Al ver su silencio y actitud, eche toda la carne en el asador. Levanto la cabeza y miro a los demás, yo estaba pegado a una de las paredes mas apartada de la carpa, están todos acostados, dormidos y hasta roncando.

Suelto la boca de la chica, no dice nada. Mi mano derecha se va a su espalda, sube la camiseta y con algo de dificultad, desabrocho el sostén, sin que ella diga nada. Esa misma mano comienza a manosear sus senos a sus anchas, mi otra mano se une al festín, aunque con un poco de incomodidad. La única respuesta de ella fue que su mano se poso entre ambos, la metió en mi pantalón y comenzo a masturbarme. Al ver esa reacción de ella, mi mano izquierda busca meterse dentro de su pantalón y comienzo a estimular su clítoris. Entonces la escena completa es así: Mi mano derecha, que pasa por debajo de su cabeza, esta manoseando sus senos y encima de esta una de sus manos. Mi mano izquierda esta estimulando su clítoris y su mano izquierda masturbándome debajo del pantalón… Y así estuvimos hasta llegar al climax, yo eyaculando y ella derramando fluidos. A la final de los orgasmos, le termino de quitar el sosten y le susurro al oído: «Me lo quedo como recuerdo», lo guardo debajo de mi camiseta. Volteo su cara y la beso en la boca, esta vez me corresponde con un movimiento de lengua que me sorprende. Así nos dormimos, sin decir una sola palabra.

Me levanto primero que todos y al ver como estaba mi pantalon, voy a cambiarmelo y aprovecho para guardar el trofeo ganado en la noche. Era un brasier semitransparente con encajes en el borde, color borgoña, con una Copa talla «C», la verdad no sé que pretendía al traer esa prenda, pero ahora es mía. Cambiado el pantalón y guardado el trofeo, se van levantando uno a uno de los campistas que están conmigo para preparar el desayuno y comenzar las actividades. A todas estas, el chico que estaba enfermo, amaneció mucho mejor y si todo sale bien esta noche dormiré en mi carpa. La chica cuando se levanta, se cambia el pantalon, igualmente, para que no vean lo que había pasado. Todo transcurrió como estaba planeado para esa jornada y sin ninguna novedad.

Al caer la noche y llegando la hora de dormir, todos se van a sus respectivas carpas. La chica con la que pasé la noche anterior me dice que quiere dormir conmigo, a lo que le digo que es riesgoso. Si todos la ven entrar a mi carpa, de seguro sospecharán o al menos reprocharan mi actitud. Se fue a su carpa, molesta y bastante mal encarada. Pero así deben ser las cosas, aunque hubiese querido que pasara la noche conmigo y yo con ella.

Voy al baño, cuando regreso después de conversar con el guardaparques, veo que todos están en sus carpas durmiendo, así que me voy a la mía. Cuando estoy entrando en ella, entra agilmente la chica con quien pasé la noche anterior y termina de cerrarla. No me había dado cuenta que estaba detrás mío. Yo sorprendido le digo con un grito ahogado «¿Qué haces aquí? ¿Estás loca?» a lo que responde «Tranquilo, todos están roncando del sueño y no se dieron cuenta que estoy aquí», respiro hondo y le digo que esto es una locura… «Una locura que quiero vivir», me responde besándome en la boca.

Llegado a este punto y recordando lo de la excursión y sobre todo lo de anoche, no me aguanté y me deje llevar por la excitación del momento. Seguimos besándonos por un buen rato, nos acostamos encima del sleeping y una manta que tengo para este clima. Al separarnos le digo: «No debe saberlo nadie, nadie… ¿Está claro?» a lo que me responde afirmativamente con la cabeza, «Además no vuelve a pasar en un campamento, si lo vamos a hacer de nuevo lo haremos en la ciudad», ella responde de la misma manera, «Y finalmente debe ser todo en silencio, no quiero que alguien se despierte por un grito de tu parte», a lo que me responde «Siiii… ¡¿Ya podemos coger?!», esa respuesta me hirvió la sangre de la manera más lujuriosa posible.

Inmediatamente me bajo el pantalón y me saco el pene, ella se queda mirándolo un rato, era la primera vez que lo veía, y le devuelvo el sarcasmo del comentario anterior: «¿No vas a mamarmelo?», ella sonríe y comienza a hacerme un buen sexo oral. No sé si fue la excitación del momento pero me pareció la mejor mamada que me habían hecho, a pesar que no era tan experta como otras con las cuales había estado hasta ese momento. Mientras tanto me voy quitando la chaqueta y la camiseta que tenía puesta, dejando mi torso desnudo.

Después de un rato así, comienzo a desnudarla, le quito el sueter y veo su sostén cargando ese par de melones que anoche me tenían loco y hoy están a mi entera disposición. Esta vez era uno deportivo, color negro, que sostenía muy bien ese pesado cargamento. Nada fuera de lo común. Se lo quito y me lanzo a chupar, besar y morder ese par de tetas que tiene. ¡Dios! que manjar me estaba comiendo. Así estuve un buen rato. Baje sus pantalones y su cachetero, tenía la vagina depiladita y abultadita, esa vista hizo que mi pene se erectara más. Me dispuse a darle un buen sexo oral, de esos que nunca olvidaría.

Comencé besando toda su vulva, lamiendo sus labios y metiendo la lengua con bastante descaro en su orificio vaginal. Su sabor y olor me tenian loco, eran exquisito. Ella se retorcía de placer, pero después vino lo mejor. Comencé a estimular el clítoris con mi boca y al mismo tiempo metí los dedos índice y medio en su vagina buscando el Punto G, ella tuvo que morder una de mis camisetas para que no la escucharan. Encuentro su Punto G y comienzo a estimularlo, al mismo tiempo hago lo mismo con su clítoris. Ella no dejaba de moverse del placer que le estaba dando. Finalmente siento que llega su orgasmo, sus jugos brotan de su vagina, llenando mi boca, barbilla y mano, que tomo con el mayor de los gustos.

Su cuerpo estaba temblando por el orgasmo producido. En eso me alzo con las rodillas en el suelo, me termino de quitar el pantalón y el bóxer, mi pene mucho más que erecto y pidiendo pelea. Lo acerco a su vagina y la acaricio con mi glande. Cuando se da cuenta de lo que va a pasar, entre jadeos y respiraciones entrecortadas, le clavo de un sólo golpe todo mi miembro, sin contemplación, sin aviso y sin mediar palabras. Inmediatamente comienzo a embestirla frenéticamente, no quiero darle tiempo a que se recupere o que evite lo que tenga que pasar. Los gritos son fuertes, pero ahogado porque sigue mordiendo mi camiseta. Al ver sus tetas moverse, me lanzo a chuparlas. Estarla penetrando y mamando esas tetas, es lo mejor que me ha pasado hasta ese momento… Es insuperable.

La cambio de posición, no quiero tenerla boca arriba todo el tiempo, ahora la quiero en cuatro patas. La acomodo como quiero y ella muy obediente hace lo que le pido. Así la vista de su culo y su vagina es imponente. Igualmente la clavo de un sólo empujón, el sonido de las embestidas son música para mis oídos. Sus nalgas golpeando mi vientre es uno que no quiero dejar de escucharlo cada vez que tengo sexo. Siento que voy a eyacular, me aferró a sus hombros, anclándome en ellos, para dar mis últimas embestidas. Son mucho más intensas, fuertes y brutales que antes, ella grita de placer, pero siempre ahogados en una de mis camisetas.

Finalmente estallo en su interior todo mi cargamento de semen, es abundante, espeso y sale con fuerza, llenándola por completo. No dejo de embestirla, la verdad quiero que mi lechita llegue a todos los rincones de su interior. Cuando termino, me desplomo encima de ella. Jadeamos juntos, suelta mi camiseta de su boca. Cuando saco mi pene, me recuesto a su lado y mis labios buscan los suyos para sellar este momento con un beso tierno, suave y delicado, contrastando con la vorágine de placer que acabamos de realizar… Así las enamoro.

Y así abrazados los dos, nuestra respiración comienza a calmarse, a sincronizarse, dejando atrás el agite producido por la actividad sexual. Ella logra articular unas palabras: «Eso fue… La mejor cogida que me han dado… Por mucho», me sonrío por que fuí el causante de ello. «Gracias por lo que me toca», le contesto. Finalmente abrazados los dos ella se queda dormida y yo más atrás. Cuando me despierto, el reloj marca las 04:00 de la mañana, la despierto para que se vista y se vaya a la carpa que le toca. A lo que me dice «Tranquilo, ya arreglé eso. Para que tuviéramos más espacio y durmiéramos mejor, seleccionamos al azar quien dormiría contigo. Lo que no saben es que arreglé todo para que fuera yo», se me relajan los hombros y me sonrío ante la confesión. Duermo de nuevo y a la hora pautada me levanto.

Lo primero que hago al levantarme es constatar lo que me dijo la chica y todos confirmaron su versión. Si en la carpa de 5 personas dormían 4, sería mucho mas comodo. Por eso hicieron el sorteo. Con el tiempo descubrí que fue ella la que se ofreció cuando salió la idea. El resto de los días transcurren sin mayores contratiempos, no llovió más a pesar de las amenazas que asomaban las nubes negras. En las noches ella y yo tuvimos nuestras respectivas sesiones sexuales en mi carpa… Sin que nadie se entere.

Al culminar el campamento y llegar a casa, el cansancio era mayúsculo. Dormí muchísimo. Llegamos en la noche del domingo, no cené, me bañé y fuí a dormir. Al siguiente día me paré, desayune y me volví a dormir. Al inicio de la tarde, me paré, almorce y nuevamente me dormí. Así estuve hasta el martes en la noche, cuando recuperé la dinámica cotidiana. Y, por cierto, aunque le dije que lo haríamos solamente en la ciudad, eso nunca sucedió. De hecho cuando ella y yo coincidiamos en un campamento, era la oportunidad para revivir esas noches que pasamos en las montañas andinas.

Desde hace muchos años que no pertenezco a la organización que rige el escultismo, ella lo dejó antes que me retirara. Ese día ella fue la que me dijo que todo debía terminar allí, que fue una bonita etapa que nunca olvidará. Pero ya era hora de seguir adelante y seguir con su vida. Y yo, más allá de la empatía sexual que teníamos, no sentía nada que me amarrara a ella. Así que la despedida fue sincera, sentida y un cierre de ciclo.

Espero que les haya gustado, tratare de estarles relatando otras de mis aventuras sexuales… ¡Larga vida y prosperidad! 🖖🏻

11 Lecturas/30 agosto, 2026/0 Comentarios/por angeldelasfiestas
Etiquetas: hermano, hermanos, madre, mayor, mayores, montaña, padre, sexo
Compartir esta entrada
  • Facebook Facebook Compartir en Facebook
  • X-twitter X-twitter Compartir en X
  • Whatsapp Whatsapp Compartir en WhatsApp
  • Paper-plane Paper-plane Compartir en Telegram
Quizás te interese
aventuras con mi primo
Confesión total
ANTONIO COMIENZA A SER MI AMANTE
El intruso 7
cogiendo con mi borrega. zoofilia hombre
El niño de la calle parte 4 final
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Siguenos en X/Twitter

Buscar relatos

Search Search

Categorías

  • Bisexual (1.546)
  • Dominación Hombres (4.856)
  • Dominación Mujeres (3.485)
  • Fantasías / Parodias (3.964)
  • Fetichismo (3.172)
  • Gays (23.636)
  • Heterosexual (9.374)
  • Incestos en Familia (20.097)
  • Infidelidad (4.927)
  • Intercambios / Trios (3.494)
  • Lesbiana (1.250)
  • Masturbacion Femenina (1.162)
  • Masturbacion Masculina (2.272)
  • Orgias (2.371)
  • Sado Bondage Hombre (507)
  • Sado Bondage Mujer (222)
  • Sexo con Madur@s (5.001)
  • Sexo Virtual (295)
  • Travestis / Transexuales (2.660)
  • Voyeur / Exhibicionismo (2.836)
  • Zoofilia Hombre (2.418)
  • Zoofilia Mujer (1.757)
© Copyright - Sexo Sin Tabues 3.0
  • Link to X Link to X Link to X
  • Link to Telegram Link to Telegram Link to Telegram
  • Aviso Legal
  • Política de privacidad
  • Normas de la Comunidad
  • Contáctanos
Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba Desplazarse hacia arriba