Ermitaño nómada
Vive del día a día, vive de lo que consigue, vive del sexo.
Una vez llegando a un pueblo rural lejano, fuera de mi país de origen, había un tipo muy conocido por todos los habitantes, este tipo era conocido pero no por buen tipo, sino porque apareció de repente ademas de que, su apariencia y su estilo de vida no era la mas «normal», incluso, por las calles de polvo y piedra del lugar, chismes a voces, se dice que el tipo tiene mala reputación, que anda de lugar en lugar viviendo de lo que la gente le regale para comer y para vestir, que le gusta andar desnudo a pesar de que los lugareños le regalan ropa, solo de vez en cuando aparece en chanclas y algún short y ya; que le gusta el sexo depravado y con cualquiera, nadie sabe donde vive, como que se esconde, pero de que es un hecho de que vive cerca del pueblo temporalmente lo es, esto porque lo ven seguido aparecerse por el pueblo, pero como ya saben, estos eran chismes de boca en boca.
Un domingo me fui a un rio un poco alejado del pueblo, me fui a pie para disfrutar del sol, del viento, solo llevaba una botella de agua y un libro para leer un rato, en lo que respecta a mi vestimenta solo llevaba puesto un short, mis chanclas, una camisa de botes abierta manga corta, mis lentes de sol y una gorra. Al llegar al rio, comencé a bordearlo y caminar hacía mas arriba donde no hubiese tantas personas, quería estar tranquilo, leer un poco y luego meterme un rato al rio desnudo. Al llegar a un lugar, aparentemente tranquilo e ideal para mi, me desnudé completamente, me acosté sobre mi camisa y mi short, me dejé los lentes de sol y mi gorra, comencé a leer un poco mientras tomaba tragos de mi botella con agua fresca.
Tenía aproximadamente como media hora cuando escucho una voz y me dijo «hola buenas tardes», aparté mi mirada de mi libro y al ver hacía arriba, de pie junto a mi, estaba un tipo de unos 35 años, delgado, peludo, cabellera larga y un poco de barba sin, se veía desaliñado, como que no se bañaba, olía un poco mal, pero la particularidad era que estaba también completamente desnudo, dejando ver su piel percudida, quemada algo por el sol, su delgadez era evidente, sin embargo, su verga era también alfo delgada pero muy larga, su glande terminaba en punta y unas bolas grandes que guindaban súper peludas, ya saben, lo dice el estereotipo de que los delgados tienen tres piernas jajajaja; no tarde en darme cuenta de que me estaba saludando el tipo ermitaño nómada del que todos hablaban en el pueblo. Me entró la curiosidad de saber quien era y conocer su historia, lo saludé y le dije «hola, que tal?», me respondió con un bien y que se le podía regalar un poco de agua de la botella que andaba, le dije que sí, que se la podía tomar toda, en realidad, ya me quedaba poca agua. El tipo confianzudo se sentó al lado mío a tomarse mi agua, pensé que tomaría mi botella y se marcharía, pero no fue así, se sentó y comenzó a contarme sus historias vividas por los pueblos por donde ha pasado como que si fuéramos viejos e íntimos amigos.
Conforme pasaban los minutos y al escuchar su manera de hablar y expresarse, me di cuenta que no era un indigente como cualquier otro, en realidad, efectivamente si era un ermitaño, le gustaba la soledad y le gustaba conocer lugar, una especie de mochilero, un hippie nómada que le gustaba vivir de la naturaleza y el vivir del día a día con una filosofía de vida algo particular. Comencé a hacerle preguntas, como una especie de entrevista, claro y era la costumbre por mi carrera de periodismo, y le pregunté sobre lo que la gente decía por las calles, de que le gustaba el sexo, que le gustaba andar desnudo por todo lado y otras historias de asombro que se oyen por las calles. El tipo, el cual nunca supe su nombre porque no me lo quiso decir, confirmó todo lo que la gente decía; me dijo que la ropa le estorba, que la desnudez es solo un estilo de vida, que en ocasiones se pone su short y sus chancletas para aparecerse por el pueblo ya que lo habían arrestado en varias ocasiones por exhibicionismo, por tanto, cuando se va acercando al rio se quita la ropa y anda con las bolas al aire porque le gusta que lo vean para provocar morbo en quienes lo ven, esto puesto que el del otro lado del rio tiene su tiendita de campaña. Me entró curiosidad y le dije si podía ver donde vivía y aceptó, nos reincorporamos de donde estábamos sentados, tomé las pocas cosas que llevaba y me dijo que debíamos cruzar el rio, que ni siquiera me pusiera mi ropa, y así lo hicimos, cruzamos el rio completamente desnudos, al final de cuentas no me da vergüenza mostrarme también desnudo y por el lugar lejano que estábamos no habían personas alrededor.
Salimos del rio y caminamos unos pocos metros, nos adentramos entre monte y maleza, y poco a poco se fue abriendo como un pequeño solar donde había una tienda de campaña, una fogata a punto de apagarse y unos troncos de árboles que utilizaba para sentarse. Puse mis pertenencias en uno de los troncos y nos sentamos al lado de la fogata a seguir conversando, conforme me fue contando sus historias pervertidas, de como se cogía a nenes/nenas que se encontraba en el camino por los pueblos que recorría, también un poco mas jovencitos/jovencitas y si alguien mayor quería coger pues también le entraba, dice que se había cogido perras en celo también, era un tipo que decía que sexo era solo sexo, que no quería a nadie para casarse, solo quería placer, placer y mas placer, que hoyo es hoyo. Me quedaba asombrado de todo lo que escuchaba y claro, no soy de palo, mi verga se paraba cada vez mas hasta ir soltando gran cantidad de precum, el tipo me miró y sonrió y me dijo «…no te preocupes, yo me pongo igual con solo contar mis historias…», me percaté que efectivamente también tenía esa verga peluda bien erecta, esa verga parada era descomunal. En ese momento, se oyó una especie de quejido como de dolor dentro de la tiendita de campaña, el tipo quedó un poco asustando como temeroso de lo que yo estuviera a punto de darme cuenta, le pregunté «…que es eso, salió de la tienda?…», no había terminado de preguntar cuando se volvió a escuchar el mismo ruido; me levanté para dirigirme hacía la tienda, abrí el cierre de la puerta de la tienda y vi a dos jovencitas desnuditas completamente, ambas sudaban del calor, desaliñadas, sucias pero lo que me llamó mas la atención era que olía a puro sexo, a fluidos corporales, ambas tenían sus partecitas rojas, inflamadas, sus vaginas completamente dilatadas y con semen seco en los bordes. En seguido, el tipo se me acercó y me dice, esas putas son gemelas, tenían días de estar bañándose en el rio desnudas y cuando me vieron desnudo bañándome tambien en el rio se me insinuaban, todos los días era la misma historia, un día me cogí a una y la otra a los dos días, hoy, mas temprano, vinieron a mi tienda y mientras dormía, se metieron a mi tienda desnudas y comenzaron a mamar mi verga y mis bolas, yo desperté y pues les di su porción de verga.
Al escucharlo y al verla a ellas ahí tiradas, la verga se me volvió a parar, al verme me preguntó que si quería yo las podía coger, que si no me importaba que ya tuvieran su leche dentro, no me lo dijo dos veces, y comencé a remover su leche con mi verga en una de ellas, tomé a una le abrí las piernas y posición de misionero comencé a culiarmela mientras le chupaba las teticas rosaditas. El tipo se le paró la verga y se tiro sobre la otra a cogerla por el culo, y ahí estuvimos los cuatro culiando desaforadamente dentro de la tienda de campaña, algo incómodos por lo pequeña de la tienda, pero fue sumamente orgasmico. Estuvimos por tres horas culiando, las compartimos, les dimos verga por todo hoyo posible, en fin, me volví hermano de leche de un tipo desconocido.


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