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Heterosexual, Incestos en Familia, Infidelidad

Gabriel C-5

Tratando de controlar la situación. .
Al otro día desperté relajada, pero sentí un olor raro, era un fro olor a sexo, claro, no le había lavado. Rápidamente me fui a duchar. Con mi hermano no toqué el tema de la noche anterior. Aunque había sido rico, no debimos haberlo hecho, no correspondía.

En las  vacaciones lo pasamos bien los tres, porque Gabriel andaba con nosotros a todos lados. Traté de tener el mínimo contacto con él,  yo era lía novia de su hermano, y lo ocurrido entre nosotros fue nada más que un juego. Aunque puso cara triste lo entendió. Igualmente lo trataba como siempre, con la misma confianza de manera que ne podía vestir o cambiar ropa delante de él.

Terminadas las vacaciones, yo también entre a la universidad, a estudiar enfermería. Ahora Jorge y yo estudiábamos por lo que el tiempo era muy escaso.

Pero ése mismo año Jorge se recibió y comenzó a trabajar por lo que decidimos casarnos para pasar más tiempo juntos. La boda aunque pequeña estuvo genial, nos tomamos una semana de vacaciones en pleno invierno en la misma cabaña del litoral. Claro que como no era temporada, había muy poca gente, pero para nosotros era lo de menos. Además de que salíamos a comprar pasábamos el día acostados, nos levantabamos a comer y después nos acostabamos a coger.

Ése año me fui a vivir con Jorge en su casa, no tuve ningún problema con sus padres y Gabriel estaba feliz de vivir con » el «, porque según decía, le bastaba con sólo verme y me veía muy seguido. Aunque de repente le hacía algún » cariño » no pasaba de éso.

Al año siguiente arrendamos un departamento, pequeño pero servía, tenía dos dormitorios, el principal y el otro donde dormía Gabriel cuando se quedaba.

Aveces llegaba el viernes en la tarde y se quedaba hasta el domingo en la noche. Por lo general el tenía una erección en las mañanas, casi siempre me lo topaba cuando iba al baño. Para sus 15 años era un chico bien parecido, buena contextura muscular y buen tamaño de su miembro, entonces se lo tomaba, lo masturbaba un poquito.

– Ya, está bueno, ahora sigue tú  – le decía y le daba un besito en los labios y me iba a mi dormitorio. Porque me estaba entusiasmado con él y éso no podía ser. Aveces me sentaba en el excusado a orinar y entraba con su miembro apuntadome. Entonces se  lo tomaba y lo metía en mi boca porque no resistía las ganas de hacerlo, pero siempre cortito, un par de minutos, porque me excitaba mucho. Ahora él no perdía la oportunidad durante el día acariciar mis nalgas o mis pechos. Especialmente si Jorge había salido a comprar.

– Ya, basta, para que Jorge puede volver  – le decía tratando de que no me prnetrara.

– Pero si salió recién, se va a demorar como media hora, yo sólo necesito 5 minutos  – y aveces lo lograba y me cogia en la cocina contra el lavaplatos, después me iba al baño a desocupar mi útero que me lo había llenado y me lavaba bien y si me había hecho transpirar, me daba una ducha corta, de manera que cuando Jorge volvía, yo estaba en la cocina preparando el desayuno y él había hecho las camas y estaba acostado en mi cama viendo televisión. Por lo general en la noche veíamos una película los tres en la cama, porque era el único televisor y de 50 pulgadas. Yo quedaba entre los dos y sentía el miembro de Gabriel rozar mi muslo y me desconcentranmba cuando terminaba la película lo echaba a su dormitorio, porque una noche muy cansada me quedé dormida abrazando a Jorge. De pronto desperté al sentir el miembro de Gabriel entre los labios de mi vagina  miré a Jorge y éste también dormía. No podía moverme sin despertar a Jorge mientras Gabriel me penetraba a fondo. Lo detuve con mi mano en su pierna para que no siguiera moviéndose, el movimiento era lento, sentía su miembro salir y entrar, pero eso producía un movimiento leve en la cama y Jorge podía despertar. Por suerte era tal su exitacion que acabó a los 3 minutos. Dejé pasar un rato después que se fue y fui al baño a lavarme.

En otra oportunidad me encontró en la ducha, Jorge tampoco estaba y cogimos ahí mismo, después terminamos de bañarnos juntos. Pero lo que ocurrió una vez, fue que a Jorge lo ascendieron a un cargo gerencial, pero antes de asumir tenía que hacer un seminario en EEUU. Fue una semana y Gabriel durmió conmigo todas las noches,

– Gabriel, te encargo que cuides a mi esposa, acompañala a donde tenga que ir  – le había dicho Jorge y para qué decir, lo tomó literal, si al baño iba el iba conmigo. Creo que ni en la luna de miel había cogido tanto con Jorge, como esa semana con Gabriel,  a sus 16 años era toda un potencia sexual. Me hacía tener 3, 4, hasta 5 orgasmo de una vez, yo quedaba agotada, tirada en la cama como quedé.

Dos meses después fui al médico porque me sentía mal y el medico me dijo que estaba embarazada.

Claro que lo habíamos conversado con Jorge, a mis 20 años estaba pensando en tener un hijo. El problema era si el hijo era de Jorge o Gabriel,  en todo caso ellos eran muy parecidos, de manera que el bebé podía ser de cualquiera de los dos.

– Qué bueno mi amor,  a esta familia le hace falta un bebé – dijo feliz.

– Si, pienso lo mismo  – le dije.

– Pero podemos hacer el amor? –

– Si, no seas tonto tengo recién dos meses,  después vamos a tener más cuidado y capaz que tengamos sólo sexo anal  –

– Qué rico,  eso también me gusta – dijo con una sonrisa maliciosa.

– Soy toda tuya, como quieras, cuando quieras y por donde quieras  – le dije riendo.

– Me encanta escuchar éso  – dijo poniéndome boca abajo, tener sexi anal no era un problema para mí, es lo que más le gusta a Gabriel y esa semana me cogio por detrás muchas veces.

– Aaaahh – exclamé a sentir la penetracion.

– Te duele? – me preguntó, no me dolía se sentía rico.

– Si,  un poco,  pero no te preocupes, se me a  pasar – le dije porque hacía tiempo que no tenia sexo anal con él. Siguió penetrándome con mucho cuidado.

14 Lecturas/25 febrero, 2026/0 Comentarios/por Riseva
Etiquetas: anal, baño, hermano, hijo, orgasmo, sexo, vacaciones, vagina
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